www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

Hermenéutica negra feminista – De invisible a intérprete y artífice de su propia historia

Maricel Mena López

Resumen
La hermenéutica negra feminista Latino-americana que presento, en estas líneas, implica naturalmente un cambio de paradigma en los estudios bíblicos, una vez que la mujer negra pasa a tener visibilidad y se asume como intérprete y artífice de la historia.

Abstract
The Afro-Latin-American Feminist Hermeneutics presented, in those lines, obviously implies a paradigm shift in biblical studies, since black women become visible and take their place as interpreters and builders of history.

 “Si el hombre blanco es el principal detentor de la riqueza del país, recibiendo el 50% de la renta, la mujer negra queda en situación peor: recibe apenas el 8,1% de los rendimientos. La mujer blanca, con el 24,1% está en mejor situación que el hombre negro, con el 17,7%”.

 

Al hablar de hermenéutica negra feminista, es necesario ser conscientes de que estamos colocando en el centro de nuestras reflexiones, la experiencia de un grupo de mujeres. De un grupo que comparte junto con otras mujeres el haber nacido mujer, pobre, pero con especificidades que están más allá de los méritos y de los éxitos individuales. Los datos publicados arriba, revelan las condiciones de vida a las que están sometidas las poblaciones negras y sobre todo las mujeres, para quienes las desigualdades son escandalosas. Es necesario comprender que los datos apuntan hacia una desigualdad construida a lo largo de un proceso histórico, proveniente de una estructura racista, sexista y clasista que toca a toda la población latinoamericana y, de modo particular, a las mujeres y niños negros.

“¡El racismo es burrada.
Pero el más burro no es el racista.
            Es el que pinesa que el racismo no existe.
            El peor ciego es el que no quiere ver.
            Y el racismo está dentro de usted
!”

El racismo es un problema no solo de color de piel. Su naturaleza más profunda reside en la tentativa de desarticular a un grupo humano por la negación de su identidad colectiva. Hasta hoy, las comunidades afro-americanas sufren por la falta de referencias históricas que le permitan reconstruir una auto-imagen digna de respeto y autoestima. Desde el punto de vista teológico, la “historia oficial” de corte eurocéntrico ha hecho de todo para negar cualquier influencia africana en la historia de Israel y en los orígenes del cristianismo. Si la crónica de la falsificación de la historia africana, es el euro-centrismo, que se yergue a la condición de “verdad” dicha “científica”, ¿cómo podemos las mujeres negras reconstruir nuestra identidad a partir de esa “verdad” revelada en la Biblia?

Identidad y Biblia

“Yo soy negra sí, como Dios me creó
sé luchar por la vida, cantar libertad, gustar de este color...

Ser negra no es solamente, exclusivamente, tener piel negra, ser negra es una filosofía, una opción política, una actitud política en el sentido de asumir una postura en la vida. Asumir nuestra identidad, como una identidad en construcción es una actitud altamente revolucionaria, pues ella nos ofrece pistas para la transformación de nuestra sociedad y de los contextos. Ella nos da posibilidad para humanizar las relaciones, crecer, descubrir, reinventar, recrear.

La construcción de la identidad de una persona es, pues, algo histórico, es un proceso que se realiza en la historia. Es una relación, que envuelve a otros y otras, tomamos conciencia de que somos en la medida que nos relacionamos con otras identidades. En la medida que nos sentimos parte de un grupo. En la cosmovisión africanas no hay nadie que no tenga pertenencia. Nos identificamos con el texto bíblico por la conciencia que tenemos de pertenencia. Vamos a él porque compartimos con él un pasado común.

Entonces, ¿cuál es la contribución que la Biblia trae para la formación de una identidad afro-feminista? Se entiende aquí la identidad como aquella que es capaz de responder a la pregunta de quién soy yo. Y está relacionada con la memoria, la ancestralidad, la conciencia, el género, las expectativas, las interrelaciones, la apariencia física, la historia familiar, entre otros.

Al establecer la relación entre identidad y Biblia es importante que reconozcamos que el texto bíblico está impregnado por una relación y una interpretación blanca androcéntrica, que posibilitó el ocultamiento de mujeres y pueblos de origen africano. Por eso, una hermenéutica negra feminista deberá no solamente desenmascarar la erudición bíblico-teológica y su pretendida neutralidad histórica, sino rescatar a la mujer negra de su unilateral papel de esclava, hechicera, sensual, etc. Un papel inventado por la mayoría de los intérpretes.

La esclava

 “...¿qué tienes Agar? No temas,
Pues Dios oyó los gritos de la criatura, desde el lugar.
¡Levántate! Levanta la criatura, asegúrala firmemente,
Porque yo haré de ella una gran nación.” (Génesis 21,17-18)

La historia de Agar ha despertado muchas lecturas latinoamericanas. Ella ha sido interpretada como mujer, esclava, extranjera, pobre, empleada doméstica y como símbolo de la mujer guerrillera. También las relaciones de género presentes entre Sara, Agar y Abraham han sido objeto de estudio, mereciendo un realce la situación de discriminación sentida por la esclava egipcia.

Pero, lo que se ha explotado poco es que más allá de ser madre de un hijo fundador de una gran nación, los pueblos árabes, ella es la única mujer de las presentes en la Biblia que ve a la divinidad (Gn 16,13-14; 21,17-18) y que adquiere poder. Generalmente son presentados los hombres como los únicos que participan de la experiencia religiosa en la que Dios habla, denominada como teofanía. “Dios actúa en la epifanía, Dios habla en la teofanía” , entonces, la teofanía es una experiencia exclusivamente masculina y la epifanía es femenina. Pero aquí vemos a una mujer escuchando la palabra directamente de Dios: “A Iahweh, que le habló, Agar le dio este nombre: ‘Tú eres El-Roí’, pues, dice ella, ‘¿veo todavía aquí, después de aquel que me ve?’” (Gn 16,13). La delimitación de la experiencia religiosa israelita como teofánica excluye e inviabiliza la experiencia de mujeres. La función de normalizar los espacios sociales y los poderes atribuidos a hombres y mujeres en la religión impide ver el protagonismo y el aporte de las mujeres de origen africano en la religión de Israel.

Por eso, rescatar a Agar de su papel limitado de esclava, colocándola en el centro de la reflexión, como una mujer activa participante de la religión pública israelita, es de mayor relevancia para las mujeres negras. Los gritos de Agar y del niño hacen que Dios se sensibilice, haciéndolos herederos de una nación importante. Esta mujer esclava egipcia, adquiere su derecho a la tierra, de la misma forma que la mayoría de las mujeres en la Biblia, mediante la maternidad.  Pero a diferencia de muchas de ellas, ella no es castigada por la divinidad como lo fue Eva en Génesis y Miriam en Número 12, a esta mujer africana le está reservado el derecho de hablar y nombrar a Dios a partir de su experiencia: “Tú eres El-Roí”.

La hechicera

 “Sucedió que en el camino, en una hospedería,
Iahweh vino a su encuentro, e intentaba hacerlo morir.
Séfora tomó una piedra afilada, cortó el prepucio de su hijo,
Le hirió los pies, y dijo: ‘Tú eres para mí un esposo de sangre’” (Ex 4,24-25)

El contexto donde se encontraba situado este relato sugiere que el ataque sucedió en algún lugar del desierto camino a Egipto. La mayoría de los comentaristas bíblicos consideran este texto como enigmático y casi inexplicable. Por eso está lejos de ser considerado un relato histórico. Por el hecho de ser un texto que presenta a una mujer realizando una actividad realizando una actividad exclusivamente masculina en la religión de Israel, se la ve a ella actuando como un hechicero (hombre) reconocido y santificado. ¿Pero, quién es esa mujer capaz de asumir un papel estrictamente masculino en la religión?

Séfora la mujer de Moisés, es la primera y única mujer sacerdotisa que realiza un ritual de circuncisión. En estos versículos, vemos a una mujer capaz de transformar la ira divina. Su conocimiento e intimidad con el Dios que se está instaurando como el Dios de los israelitas, hace que ella lo enfrente directamente. Y lo hace con la única herramienta capaz de apaciguar su ira, el ritual de la circuncisión. Sin querer entrar en un juicio ético sobre el valor de ese tipo de prácticas, es importante recordar que semejantes rituales provienen de tradiciones africanas.

El liderazgo de esta mujer dentro de la comunidad hace que más adelante, María y Aarón, hermana y hermano de Moisés murmuren en contra de la mujer cushita (etíope) de Moisés. Las interpretaciones racistas sugieren que el motivo de esta murmuración es por el color de la piel de la esposa de Moisés. Particularmente creo que, no están en juego en esta narrativa, las preocupaciones raciales, se percibe más bien una crisis de liderazgo entre estos tres hermanos encargados de conducir al pueblo israelita hasta la tierra prometida.

Si el yavismo se fortaleció en Israel “¡a causa de una mujer cushita!” (Nm 12,1), sospecho que la religión de Israel en un principio era patrimonio de las mujeres, y estas sacerdotisas fueron desplazadas por el poder de los hombres. ¡Quién sabe, si el destino de nuestra tradición habría sido muy diferente en manos de la mujer!

La sensual

“Soy morena, pero hermosa.” (Ct 1,5)

Es interesante resaltar en un primer momento, la manipulación de la partícula “y” del hebreo original, hecha por la mayoría de las tradiciones bíblicas, ella se traduce comúnmente por: “negra a pesar de todo”, “morena pero”, con la finalidad de justificar una lectura racista. Los comentaristas bíblicos para poder justificar este “accidente” dentro de la tradición justifican inmediatamente su tez oscura por los trabajos de campo al que fue obligada (v.6). El énfasis de su color se pone en los trabajos y no en la comparación con la belleza de las tiendas negras de los beduinos “las tiendas de Cedar y en los pabellones de Salma”. La nota al pie de página de la Biblia de Jerusalén va más lejos, ella nos dice que: “los poetas árabes oponen la tez clara de las jóvenes de nacimiento noble (aquí las hijas de Jerusalén) a la tez de las esclavas y siervas ocupadas con trabajos externos”.

Pero entonces ¿cómo una joven esclava y extranjera puede ser la protagonista del más bello canto de amor del cual la humanidad tiene conocimiento? Entonces ¿por qué la mayoría  de las veces a esta mujer se la identifica como a la reina de Saba? Independientemente de su origen, en Cantares, “el cuerpo de esta mujer proclama su belleza, libertad, pureza contra todo un sistema dominado por sacerdotes que están diciendo que la pureza y la proximidad de Dios depende de pasar (y pagar) por los ritos sacrificiales”. Ella hace una poesía señalando la belleza de su propio cuerpo “soy negra y hermosa” (Ct 1,5-8) y después comienza a diseñar las bellezas del cuerpo de su amado con todas las imágenes y lenguajes disponibles en la naturaleza (1,9-2,17).

El erotismo, la sensualidad, su elegante postura, el juego de cintura, la samba en el pie, en fin, los movimientos de los cuerpos de las mujeres negras han sido objeto de violencias perpetuadas a través de los tiempos. Es por eso, que rescatar a la sulamita de este bello canto, significa reafirmar la belleza de nuestros cuerpos y con eso recuperar nuestra auto-estima. El diálogo con nuestro cuerpo espacial que está dentro de una geografía y una economía específica de pobreza y exclusión, nos impulsa a tener una postura solidaria y comprometida con las mujeres. Es en este contexto en el que se revierte y determina una nueva construcción del saber.

 

Concluyendo

La hermenéutica negra feminista se presenta como un acto de comprender e interpretar lo que tenemos de nosotras mismas, y para esto utilizamos los textos como mediaciones. El texto es un pretexto para hablar de nuestra propia realidad histórica. La memoria de estas ancestrales nos indica que las mujeres no fueron destituidas absolutamente del poder como comúnmente imaginamos. Sin querer sacralizar la experiencia de estas mujeres en detrimento de muchas anónimas, sin voz y silenciadas por la tradición, ellas son importantes no porque sean las más éticas, sino porque ellas nos están revelando que nuestros referenciales históricos y míticos también hacen parte de la tradición bíblica.

Estamos conscientes de que la Biblia no fue hecha por héroes y heroínas individuales, son relaciones sociales tejidas en un complejo de relaciones. Por esto, visibilizar a las mujeres no es suficiente sino las vemos dentro de los límites y de las condiciones sociales. Nuestro objetivo no es, pues escribir una historia triunfalista que evite el sufrimiento y la negación impuesta por la élite patriarcal, pues antes que nada queremos poner en evidencia el conflicto. Tampoco es nuestro interés continuar reforzando una historia de derrota, sufrimiento, opresión y victimación de las mujeres, como si ellas no hubiesen contribuido en parte para sustentar el poder patriarcal, o como si todas ellas hubiesen sido cómplices con las opresiones.

Agar y Séfora se relacionan con la divinidad dentro del papel que a ellas se les ha atribuido, la maternidad. Ambas son madres de los hijos de los patriarcas elegidos por Dios para dar continuidad a la descendencia israelita. Ellas son mujeres nombradas por la historia de la interpretación como extranjeras. A pesar de todo, parece que el yavismo naciente está poco interesado en el exclusivismo y el nacionalismo judáico. Esto se da en un ambiente multicultural. Abraham, un arameo errante, tiene hijos de una esclava egipcia quien a su vez da a su hijo una esposa egipcia para ir y comandar la nación de los pueblos árabes. Moisés un judío criado en Egipto se casa con un mujer cushita o madianita y saca a los israelitas de Egipto para establecerse en la tierra de Canaán. En este contexto, las fronteras no son fijas ni monolíticas entre pueblos y entre hombres y mujeres. Como vimos, ellas asumen experiencias oficialmente atribuidas a los hombres como el sacerdocio y la teofanía.

En el delicioso Cántico estamos invitadas a saborear las delicias de los sonidos, de las imágenes, de los colores, de los sabores y saberes para afirmar la dignidad del cuerpo de las mujeres negras. De un cuerpo que a pesar de las situaciones adversas ha aprendido a afrontar la dureza de la vida y nos enseña a continuar creyendo en lo concreto de nuestros cuerpos en ese caminar hermenéutico latinoamericano.

Maricel Mena López

Folha de São Paulo, 20/11/2003.

Ver Kabingele Munanga e Nilma Lino Gomes, Para entender o negro no Brasil de hoje - História, realidades, problemas e caminhos, São Paulo, Ação Educativa, 2004, p.176.

Letra de la música de Gabriel, El pensador.

Canto afro-brasileiro.

Todas las referencias bíblicas fueron tomadas de la Biblia de Jerusalén, São Paulo, Edições Paulinas, 1973.

Claus Westermann, Teologia do Antigo Testamento,São Paulo, Paulinas, 1987, p.22-23.

Nancy Cardoso Pereira, “Não olharás o corpo do Senhor Deus em vão - Experiência religiosa e gênero no Antigo Testamento”, São Bernardo do Campo, UMESP, 1997, p.96.

Brevard Childs, The Book of Exodus, Philadelphia, The Westminster Press, 1974; Jorge Pixley, Êxodo, São Paulo, Edições Paulinas, 1987 (Comentário Bíblico).

Athalya Brener, A mulher israelita: papel social e modelo literário na narrativa bíblica, São Paulo, Paulinas, 2001, p.102.

Tânia Mara Vieira Sampaio, “Horizontes em discussão na arte de fazer teologia”, em Gênero e teologia - Interpertaçoes e perspectivas, São Paulo, Paulinas/Loyola, 2003, p.198.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.