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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

Lectura urbana – Pablo en Atenas (Hech 17,16-34)

Lauren Fernández

Resumen
En el sistema  de globalización del mercado, la ciudad es la gran protagonista; en ella, de una u otra manera, se practica y se reproducen la cultura del bienestar individual, de pequeñas o fraccionadas cosmovisiones (¿idolátricas?) que buscan una felicidad a la carta, individual y excluyente, amparadas por el axioma del respeto a las libertades individuales. El diálogo entre el cristianismo y el mundo sigue siendo un desafío no resuelto para las iglesias cristianas; sin embargo, éste deberá pasar por un acercamiento y la búsqueda de consensos mínimos, sin renunciar a la utopía y al método evangelizador propio del seguidor de Jesús: partir desde la vida, en especial de los que sufren, reconociendo sus intereses y luchas comunes. En este sentido, el autor de Hechos de los Apóstoles nos presenta en  17,16-34 un modelo de lectura de la realidad urbana desde la fe y la Escritura, o un modelo de lectura de la Escritura y de la vivencia de la fe desde y en la realidad urbana.

Abstract
In the system of globalization of the market the city is an important character. In her and somehow man practices and reproduces the culture of the individual well-being, the small or fractional cosmovisions (idolatrous?) that look for a happiness according to the pleasure, singular and excluding, supported by the axiom of the respect to the individual freedoms. The dialogue between the Christianity and the world is still a non resolved challenge for the Christian churches; however it is necessary on that to get an approach and to search minimum consents, without giving up the utopia and the own evangelizing method of Jesus' followers: to begin from the life, especially of those who suffer, recognizing their interests and common fights. In this sense, the author of Acts of the Apostles presents us in 17,16-34 a model to read the urban reality from the faith and the Scripture, or a model to read the Scripture and the practice of the faith from and in the urban reality

Introducción 

Al leer la Biblia desde un contexto urbano debemos tomar en cuenta la situación de nuestras ciudades, y ellas dentro del proyecto de la globalización.

Cuando hablamos de globalización no debemos olvidar que el termino ha nacido en el ambiente de la economía capitalista, caracterizando su nueva etapa de desarrollo neoliberal, que impera, globalizado, en el mundo. Su propuesta de sociedad perfecta y sin alternativas, es la de un mercado global en el que se pretende que todo sea privatizado, comprable y vendible, que todo se desarrolle según la oferta, la demanda y la capacidad de competir eficientemente.

El sistema de mercado global no es para todos, sólo puede asegurar la vida de los que tienen algo que vender, y de los que tiene poder para comprar, de los que son necesarios para el desarrollo del mercado, aquellos que producen y consumen.

Solamente una cultura del consumo posibilita el desarrollo del libre mercado. Ya en las etapas precapitalistas la ciudad fue la gran re-invención del sistema como la plataforma donde concentrar el ejercicio mismo de la cultura del consumo. Con el desarrollo del capitalismo occidental las ciudades han entrado en un proceso de crecimiento impresionante gracias a la acumulación, en ellas, de posibilidades de consumo, y de consumidores posibles, convirtiéndolas en verdaderos espejismos de bienestar que a su vez han provocado la migración del campo a la ciudad; o eliminando la posibilidad de bienestar en el campo o convirtiéndolo en una condición de producción para la satisfacción de las necesidades de la ciudad.

En el sistema  de globalización del mercado la ciudad es la gran protagonista, donde de una u otra manera se practica y se reproducen los principios del libre mercado, su cultura del consumo y del bienestar individual, de fragmentación social de anonimato en individualismo, de eliminación de la entidades e identidades tradicionales, de grandes metas, relatos o cosmovisiones (incluyendo la cristiana), y de eliminación del estado y su función fundamental de custodio del bien común para convertirlo en el policía y administrador de las leyes de la oferta y la demanda y de las relaciones de las iniciativas privadas.

En la ciudad el sistema no favorece la familiaridad, sino mas bien el anonimato y la uniformidad, mientras más avanza la tecnología de las comunicaciones, menos relaciones humanas tenemos, así se propaga el aislamiento, la incomunicación, y la desinformación.

Esta situación ha traído ya sus consecuencias: la fragmentación, la violencia del pobre contra el pobre, del hombre contra la mujer, del adulto contra el niño, la desintegración de la familia y de las organizaciones tradicionales. No se les deja a los excluidos otra alternativa que delinquir o emigrar; el individualismo es necesario para asegurar las iniciativas personales o privadas en función del desarrollo económico individual. El individualismo arrogante es lo que caracteriza al sistema neoliberal, en cuanto para él no hay alternativas sociales viables, él es lo último y perfecto, los sueños, las esperanzas, las utopías no tienen sentido.

Ante esta realidad de la ciudad ¿Qué nos puede decir la Biblia? ¿Cómo leerla en esta situación?
Reflexionaremos el texto Hch 17,16-34 donde vamos a encontrar situaciones de religiosidad e idolatría en la ciudad que también encontramos hoy en la vida y las personas de nuestras ciudades.

1 – Atenas 

En el siglo II a.C. unos de los principales obstáculos para la política expansionista (globalización) de Roma en oriente (Asia Menor) era Macedonia la que desde el siglo III había unificado a las ciudades-estado de la península. En el año 148 a.C. Roma interviene en Macedonia, conquista Tesalónica convirtiéndola en la capital de esta nueva provincia romana, con ello abrió su paso terrestre hacia oriente, pero también abrió grandes posibilidades de una mayor intervención en la provincia helénica. En las últimas décadas del siglo I, las ciudades estado griegas se unieron a Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto buscando su independencia de Roma. Como producto del conflicto, los romanos conquistan la península creando la provincia de Acaya y apoderándose de Corinto como pilar fundamental del comercio marítimo entre el Adriático y el Egeo. Atenas perdió todo su poder económico pero se le respetó su calidad de civitas  foederata  no tanto por su importancia económica o militar, sino porque era la inspiración de los procesos de helenización de Roma, en especial de la zona latina, y aunque Alejandría competía con ella como centro cultural, aún era vista como el centro de la Helade.

Desde el saqueo romano del 88 a.C. Atenas se convirtió en una ciudad pequeña y con privilegios ante las provincias de Macedonia y Acaya, conservó mucho más que las otras ciudades estado, su estilo de gobierno aristocrático y democrático donde la dignidad humana, base de los derechos ciudadanos se medía por la condición social y capacidad de consumo. Se convirtió en el escaparate de la tolerancia religiosa debido a su tradición de diálogo filosófico que queriéndolo o no apoyaba la política de dominación romana (proceso de globalización) sobre una base de tolerancia y anfictionía (libertades individuales e iniciativas privadas de los que tienen el derecho que les otorga su poder económico). Es por eso que Atenas no solo era un centro filosófico y cultural sino también religioso politeísta.

2 – Pablo en Atenas (Hechos 17,16-34)

Durante su segundo viaje misionero Pablo recorre parte de la provincia de Macedonia y es ahí donde prueba las terribles consecuencias que puede acarrear la predicación cristiana ante el politeísmo que sustenta la ideología de dominación imperial; por eso tiene que huir de Berea y se refugia en Atenas (Hch 17,10-15), una ciudad con alto desarrollo cultural, filosófico, arquitectónico (escultura), sin importancia económica para el imperio, pero fundamental para su sustento ideológico; pues Atenas absorbía todas las novedades y las presentaba al mundo (v.21). Los ídolos estaban por todos lados y muchas ideologías se sustentaban en ellos.

El autor pone énfasis en la indignación de Pablo ante la idolatría helénica (v.16), de allí que de más importancia a su actividad en la plaza antes que a la de la sinagoga. En la plaza se encuentra con dos escuelas filosóficas: epicúrea y estoica; estos lo ven como “charlatán”, “predicador de dioses extranjeros”; porque anunciaba a Jesús y la resurrección (vv.18b.31).

Pablo es llevado por los filósofos al areópago para escuchar la novedad que les trae (v.19), pues esa era su costumbre (v.21). El areópago era el lugar del foro y de los discursos públicos; era el lugar donde se congregaba la asamblea político-religiosa de la ciudad (eclessia), expresión de la civilización.  Para Lucas este momento es muy importante. Pablo al dirigirse a los filósofos o a los ciudadanos que se daban cita en el areópago, llega a la  élite intelectual y moral del mundo griego.

2.1 – La pedagogía del diálogo

Pablo usa la diplomacia (v.22-23)

El autor presenta a Pablo casi como un segundo Sócrates que enseñó y murió en Atenas durante en siglo V a.C. Es interesante notar que los que llevan a Pablo al areópago, previamente lo tachan de sofista (charlatán) y lo acusan de predicar divinidades extranjeras, es la misma acusación por la que se condenó a Sócrates quien en ningún momento habló de algún dios, sino mas bien de una moral. Al igual que él, el apóstol utiliza una pedagogía dialéctica, parte elogiando a los atenienses, quiere lograr un efecto psicológico que le permita el contacto con sus oyentes para poder anunciar lo que pretende, parte de su realidad y la valoriza; no acusa, ni ataca. Parte de la experiencia vivida al observar los objetos del culto y no de sus propias convicciones.

Pablo, en su experiencia, menciona un altar que encontró al “Dios desconocido” y aprovecha esta puerta de entrada para anunciar a Jesús. Había altares así debido al ambiente politeísta y religioso, donde trataban de no olvidar a ningún Dios.

Pablo dice: “lo que adoran sin conocer, vengo a anunciárselo” (v.23). El verbo anunciar es muy importante, pues Pablo no va a explicarlo sólo con la razón, sino sobre todo va a anunciar: “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, siendo Señor del cielo y de la tierra” (v.24a). Pablo utiliza vocabulario cultural y filosófico griego: kósmos. Si Dios es el creador de todo lo que existe, todo depende de él, pues él es el Señor de todo y no tienen razón de ser los templos y santuarios hechos con manos humanas (v.24b). A Dios no se lo puede apresar. Nosotros dependemos de él, pues nos da todo: la vida, la respiración (v.25). Esto recuerda Gén 2.

La raza humana fue establecida sobre la tierra, determinó el tiempo y los límites de los pueblos (v.26). Quiso que los hombres buscaran la verdad sobre Dios. “Buscar a Dios”, es la expresión más común en la filosofía como actividad intelectual. “Buscar a Dios” es el fin último y el significado de la existencia humana. Lucas ve en la búsqueda de Dios, por parte de los filósofos, el inicio de la verdadera búsqueda de Dios. Y aunque ellos no alcanzan la meta por no conocer el camino, su búsqueda es valorizada (v.27).

“Dios no está lejos de cada uno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como algunos de sus poetas dijeron: "somos de la raza del mismo Dios” (v.28). Es un pensamiento filosófico de gran densidad que adopta la manera de hablar de los griegos. La idea de la inmanencia de Dios, en su creación, aceptada por los griegos también es parte de la experiencia bíblica tradicional.

De la proximidad de Dios, Pablo deduce el rechazo a los dioses (v.29)… El se apropia de términos de la filosofía griega y de su poesía para llegar al punto central de su crítica: la idolatría y para anunciar el arrepentimiento y la resurrección de Jesús y la nuestra. Pablo les dice que a pesar de toda su sabiduría filosófica, ellos todavía están en la ignorancia, que, según la Biblia, significa lejos del verdadero Dios, ausencia de Dios en todo sentido (v.30).

Las reacciones al discurso de Pablo son diferentes: unos se burlan, otros lo escucharán en otra ocasión, otros creyeron (v.32-33). Pablo no predica una religión como los atenienses (v.22), sino la adhesión a una fe (v.34) en un Dios que habita en nosotros (v.28) y no en templos (v.24) y que resucitó a Jesús (v.31).

3 – Lucas del texto

La experiencia de Pablo en Atenas se enmarca dentro del tema del diálogo entre el cristianismo primitivo y el mundo griego. Ante las novedades que se presentan en el mundo de hoy, el diálogo entre el cristianismo y el mundo siguen siendo un desafío no resuelto para las iglesias cristianas. La lectura bíblica desde la vida será un instrumento válido para hacer posible este diálogo.

Desde el texto estudiado podemos sacar las siguientes luces:

Inculturación de la fe en la vida urbana

Al hablar de lectura urbana y liberadora de la Biblia, partimos de una presencia de los cristianos en la ciudad y de un estilo de vida marcado por la lógica compleja de la vida de la ciudad. La ciudad tiene una manera muy particular de vida que debemos observar con cuidado y detenimiento. Es necesario desarrollar la sensibilidad que nos permita captar la novedad de los diferentes aspectos de la realidad urbana y hacer posible el diálogo entre cristianos y ciudad (Hch 17,22-23).

Tenemos que tomar en serio la presencia de diferentes culturas en la vida urbana. Se constata la existencia de valores muy fuertes entre la gente recién llegada a barrios de la ciudad y será necesario rescatarlos para proteger su identidad. No podemos desconocer o desvalorizar los símbolos, ritos y costumbres con los que ellos se identifican. En pequeños espacios la gente se conocerá, conversarán y se irá caminando hacia formas de vida liberadoras aptas para la nueva situación en la ciudad.

Espacios de diálogo y confrontación

En Pablo encontrábamos la confrontación con una ciudad y realidad histórica concreta. Pablo, además de mostrar respeto a la tradición (oración en la sinagoga), se dirige a la ciudad, desde los espacios donde se decide la vida y el pensamiento de ésta. Pablo se confronta con los grupos más influyentes en la vida de la ciudad.

Esta confrontación la hace desde las realidades y acontecimientos cotidianos que vive la gente: desde su historia, sus creencias y su cultura (arquitectura, escultura, poesía, filosofía).      

Las relaciones en la ciudad no se dan por la proximidad geográfica como en el mundo campesino, sino que se dan por intereses y luchas comunes. Las personas pueden, en algunos casos, no tener relación con sus vecinos, pero tienen relación con las personas con las que trabajan, estudian o luchan por mejorar la calidad de vida. Este tipo de relaciones hacen que la persona de la ciudad, en ocasiones, se relacione más con gente de afuera que del interior de espacios geográficos cercanos.

La lectura bíblica desde la ciudad tendrá que entrar en diálogo con los numerosos y nuevos movimientos religiosos y con los movimientos urbanos que luchan por mejores condiciones de vida: casa, transporte, agua, salud, etc. sean estos de origen barrial o gremial.

Algunos acentúan el fracaso de Pablo al intentar convertir al mundo de la cultura (1Cor 2,3-5). Otros valoran el intento de Pablo, al dirigirse a los intelectuales de Atenas, como fruto de su fervor misionero. Sea como fuere, el desafío continúa hoy y nos parece necesario tomar en cuenta al mundo de las culturas representado por los sectores populares, y promover el diálogo con los pensadores e intelectuales de nuestro tiempo. Atender a sectores de las clases medias. La lectura bíblica urbana tendrá que tener propuestas para la clase media donde son importantes los encuentros matrimoniales, de familias, etc.

El mensaje religioso

Pablo anuncia su mensaje en la confrontación: El Dios de la vida, que se experimenta en la vida y en la experiencia personal y comunitaria, muestra que el único camino que les llevará a Él es aquel que Él mismo abrió al rescatar a Jesús, el Cristo, su Hijo. Debemos arrepentirnos, cambiar nuestros ídolos de muerte por el Dios de la vida, pues Dios nos va a juzgar por medio de su Hijo resucitado.

Otra lección de Pablo es hablar de la fe desde la propia existencia. Pablo no contó todo lo que sabía sobre la historia de salvación del pueblo de Dios, sino que habló desde su experiencia y la de sus oyentes. Es importante valorizar la cultura popular, la fe del pueblo, sus símbolos y fiestas. Es muy importante el aspecto personal, sentimental e imaginario de las personas.

Pablo criticó los santuarios. Hoy tampoco queremos templos y lugares donde se pretenda encerrar a Dios y comercializarlo, pero tenemos que respetar la valorización que el pueblo da a ciertos lugares religiosos y tenemos necesidad de lugares para celebraciones y reuniones. Los necesitamos para encontrarnos, reflexionar, celebrar, crear proximidad entre las personas, alimentar valores de identificación y simplemente poder decir “aquí está nuestro templo”.

Promover la solidaridad

Ante la gran movilidad humana de campesinos e indígenas a la ciudad es importante que en las iglesias y comunidades urbanas se implementen servicios que acojan y faciliten la integración en las CEBs, y en las nuevas condiciones de vida de estos desplazados.

La lectura bíblica urbana deberá llevar a la comunidad, hacia la solidaridad con el dolor y el sufrimiento de tantos hermanos enfermos. Una comunidad que ejerza el ministerio de la curación frente al desarrollo de tantas nuevas y viejas enfermedades, fruto del crecimiento de la pobreza en las clases populares. Así, recordamos el ministerio de Jesús que curaba a los enfermos.

Lauren Fernández
apartado 17-03-252
Quito
Ecuador

 

 
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