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¡Qué alegría! – La palabra de Yahweh también vino a la mujer – Un análisis ecofeminista de Génesis 16Lília Dias Marianno
Resumen Abstract
Introducción La perícopa de nuestra estudio no tiene una fecha homogénea. Por la hipótesis de las fuentes, Gén 16,1-16 tuvo tres diferentes etapas de composición: una narrativa básica (v.1b-2, v.4-8, v.11 e v.13-14) que habría sido compuesta durante el siglo X a.C. Fuera de los añadidos pos-exílicos (v.3.9.15-16), las demás partes habrían surgido durante los siglos VIII y VII a.C. Por el análisis de los círculos narrativos, la perícopa se encuentra en el bloque temático sobre la vida de los antepasados que fue redactado en un periodo tardío del exilio en Babilonia o en un periodo inmediatamente posterior al mismo pero en Judá. Las perícopas, en sí mismas tienen más de qué hablar que los bloques narrativos o los substratos de las diferentes fuentes. Ellas fueron anotadas en su forma original sin ser retrabajadas por las intenciones de los poderosos. Por eso, su autonomía sería privilegiada en este artículo. Cántaros en los hombres, encuentros con lo sagrado, historias para contar y sueños para soñar Nos referimos a tradiciones muy antiguas, que han sido perpetuadas por círculos de mujeres relacionadas con el mundo del trabajo esclavo y también de mujeres comunes, que tenían como rutina el caminar a las fuentes de agua para el abastecimiento de las casas. Es probable que las recogedoras de agua fuesen las mujeres más jóvenes ya que esta tarea resultaba un poco difícil para las más viejas. Pero era para las más viejas la honra de perpetuar las tradiciones. Podemos imaginarnos a mujeres de diferentes generaciones participando de la tradición oral de esta saga: las jóvenes que sacaban agua de las fuentes, las mayores que se sentaban para contar las historias y las niñas, que eran el público cautivo y las aprendices de ambas funciones: recoger agua y contar historias, tareas que ellas pasarían a desempeñar con el tiempo. Este contacto rutinario con el agua, es revelador por sí solo. Para los pueblos de la antigüedad, el lugar de las aguas poseía un papel casi teofánico. El agua era la fuente de la vida y la vida venía de lo divino, de lo sagrado. De eso nadie tenía duda. No era por casualidad que, en periodos de sequía, hubiese un cierto fervor ceremonial para invocar a las divinidades, recordándoles que los seres humanos necesitaban del agua para vivir. Es posible que las mujeres hayan desarrollado toda una mística en torno de esta ida a las aguas . Las mujeres tienen la capacidad de sacralizar los detalles de lo cotidiano. Si esto sucedía en aquella época, cambiaba totalmente el perfil de la tarea. La rutina se transformaba en un momento sublime de provisión de vida para la familia, un ceremonial, tal vez inconsciente, que las llevaba a cantar mientras se dirigían a las fuentes. En aquel ambiente, se recordaba a Agar como a una heroína. Ella era una esclava, que se encontraba con la divinidad en una fuente de agua. Oyó la palabra que le fue dirigida y se convirtió en símbolo de una gran nación. En las fuentes de agua, las mujeres ejercían el poder. Poder de transmitir tradiciones, de entrar en contacto con lo sagrado, de soñar y de realizar los sueños. Cuando “la barriga de alquiler” amenazó la paz de la princesa Las mujeres de este viejo periodo de la historia ejercían más funciones en la vida religiosa de lo que se acostumbra a suponer. Algunos estudios ya han demostrado la importancia femenina en la vida cúltica del clan, principalmente si tales mujeres venían de Mesopotamia, como Sara, Rebeca, Raquel y Lía. En estos estudios, se afirma que estas mujeres ejercían papeles de sacerdotisas y optaban por no tener hijos. Así, la esterilidad de las mujeres de Israel puede no haber sido una coincidencia, sino una opción de estas mujeres, compatible con las funciones sacerdotales que ejercían en su tierra natal. Cuando estas sacerdotisas necesitan engendrar herederos, lo natural era el uso de la esclava, esto estaba previsto en el Código de Hammurabi (sección 146), esto es lo que sucede con Sara, Lía y Raquel. Sarai uso a Agar para concebir a través de ella. El texto hebreo coloca el énfasis en la rápida concepción de Agar y en la ofensa de Sarai. Pero hay poca objetividad sobre el tipo de la ofensa. Esta interpretación es más una opción hermenéutica del traductor, al transmitir para nuestro idioma las figuras del lenguaje que están ubicadas en una cultura y en un tiempo muy distante, que propiamente la reserva de sentido del texto original. Esto nos hace sospechar de otros factores que podía estar afrontando Sarai, más allá de la arrogancia coloquial de la esclava, atacada por tantos. Agar era una sierva egipcia, una ama, por así decirlo. Algunos sospechan que habría sido una de las hijas del faraón presentada a Abraham durante los eventos narrados en Gén 12,10-20. En Egipto, el trabajo para las amas de casa era escaso, en algunos casos la ausencia de ropas era total. Estas amas eran mujeres muy jóvenes, serían las adolescentes de nuestros días. Sus funciones eran variadas, pero actuaban, principalmente, para entretener a los visitantes con danzas y músicas. O cuidaban del aseo personal de sus señoras. Las tareas de Agar en la familia de Abraham exigían una frecuente exposición de su cuerpo junto a los pastores, además se mantienen ciertas costumbres. Una “adolescente”, al concebir, se transforma en una bella mujer, las hormonas se encargan de la metamorfosis. Sarai era vieja. No se trataba solo de no poder embarazarse. La metamorfosis sucedida con Agar nunca la había experimentado Sarai. Ella se sintió ofendida por el estado de Agar, por provocar un rebullicio de miradas en el campamento. Es más, ¡en su vientre estaba el único hijo del patriarca! Sarai debió de haber pensado que la idea de entregar a Agar para poder concebir ya no era tan buena. Su importancia como mujer del patriarca y sacerdotisa familiar había sido completamento opacada por el brillo hormonal y por la feminidad a flor de piel de la egipcia. Al fin de cuentas ellas estaban en Canaán, y en la Mesopotamia había sido diferente. Solo con mirar a Agar ya le causaba dolor (Gn 16,4). El resultado fue una guerra de nervios. La opresión contra Agar fue tan fuerte que ella huyó. Pero la mujer que huyó ya no era más una ama de casa juvenil. ¡Era mujer embarazada! ¡El embarazo transformó a la esclava en mujer poderosa, embarazada, concubina del jefe del clan y madre del único hijo de Abraham! Para las costumbres de la tierra de Canaán, Agar era mejor mujer que Sarai. “Como agua fresca para la garganta sedienta…” Agar escapó, pero no estaba perdida. Ella conocía el camino a casa, sabía como volver a Egipto. El lugar donde el mensajero de Yahweh encontró a Agar fue justamente en la fuente de las aguas del camino de Sur, el camino de todos los que salían de Canaán hacia Egipto. Algo que nos llama la atención en este encuentro es la falta de sorpresa. ¡No hubo sorpresa! Ni por parte de Agar ni por parte del mensajero de Yahweh. No hay ninguna pregunta característica de la sorpresa: “¿quién eres tú?” El encuentro con la divinidad no necesita necesariamente que se dé en un oasis. A no ser que… una de las partes lo estuviera buscando con un propósito. El lenguaje del redactor parece sugerir que el mensajero de Yahweh no estaba buscando a la sierva por primera vez ni por casualidad. Da la impresión de que su presencia fue requerida. Podemos imaginar que Agar llegó a la fuente para algo más que para abastecer su cántaro. Tal vez se dirigió a las aguas para encontrarse con la divinidad. ¡Si las mujeres están relacionadas a las aguas por la conexión con lo sagrado, el encuentro con lo divino es un resultado habitual! Si este encuentro fue previsto por Agar, ella tenía algo que pedir, una demanda. Lo que puede haber traído Agar para un pleito con la divinidad fueron cuestiones presentes ya en varios otros textos bíblicos: “cuestiones de fertilidad, de fecundidad, tanto en el aspecto más directo y objetivo de la producción y reproducción de la vida material como en el nivel simbólico, de las experiencias de salida en términos históricos”. Ella tenía un hijo en el vientre, hijo que no le pertenecía. ¿Pero, por qué no? ¿Por qué no podía ser la madre de la criatura que ya estaba aprendiendo a amar? ¿Por causa del sistema? ¿Qué decía el sistema respecto a la maternidad? ¿Qué tenía que decir Yahweh respecto a la ley implícita a las mujeres a través de la maternidad y que ella, ahora, tenía que renunciar para cumplir otras leyes, que no tenían en cuenta los derechos de la mujer y que ella tenía desde Egipto? ¡Qué alegría! ¡Yahweh también habla con la mujer! Este episodio en el camino de Sur es mucho más significativo de lo que parece. Es la primera narrativa bíblica donde aparece un representante de Yahweh revelándose a una mujer que es marginada: mujer, esclava, negra, extranjera y esclava de mujer (la peor categoría de esclavos). El mensajero de Yahweh trae palabras sorprendentes: “tu simiente será numerosa; no se podrá contar, una gran multitud” (Gn 16,10). ¿Pero qué era eso? ¿No sería la misma promesa que, de acuerdo con la secuencia del relato bíblico, solo había sido entregada a Abraham en tres episodios anteriores (Gn 12,2; 13,16 y 15,5), y ninguno de ellos se refería exclusivamente a Isaac (Ismael)? Estas palabras, en el desierto, tuvieron efecto mayor que el agua fría para el sediento. Después de este encuentro Agar ya no fue más la misma mujer. ¡Ella salió de allí fecundada! Embarazada, ahora, de la esperanza, plantada en su corazón por la propia palabra de Yahweh. Los v. 11-12 hacen parte de una poesía, probablemente una antigua canción sobre la madre de Isrmael, quizás, entonada por las mujeres en su caminar a las aguas, y que decía: “Yahweh atendió tu aflicción” (16,11). Cuando Yahweh atiende la aflicción de alguien, él hace algo diferente, pues el oír de Yahweh es un oír activo, que libera al oprimido. La esperanza fecundada en el corazón de Agar le dio fuerzas para enfrentar la dureza de la vida durante los años que se le vendrán. El mensajero dice: “vuelva a su señora y humíllese bajo su mano” (16,9). ¡Qué cosa tan difícil! Solo es posible enfrentar una situación como esta, durante mucho tiempo, cuando la fe germinó en el corazón. Conclusión La historia de Agar no acabó aquí. Ella volvió donde Sarai. Se darán nuevos acontecimientos y Sarai también se embarazó. La llegada de Isaac empañó el futuro de Agar e Ismael. Pero la palabra del mensajero de Yahweh camino de Sur nunca cayó en mala tierra. Cuando Isaac fue desmamantado y Abraham fue forzado por Sara a expulsarlos de casa, Agar andó errante por el desierto de Berseba (21,14). Al agotarse los recursos y encontrarse perdida, Agar dejó a su hijo en un lugar y se apartó para no verlo morir (21,16); y allí sucedió algo que no hizo la primera vez: ¡lloró! Quizás, lloró toda la crisis teológica que proporcionaba la incoherencia entre la promesa de Gn 16 y su situación actual. ¡Promesa de numerosa descendencia, descendencia de ella, de Agar! ¿Qué descendencia podía brotar de un niño que moría de insolación en el desierto? ¡Pero desde lo alto Dios oyó al niño! Llamó a Agar diciendo: “¿Qué te pasa Agar?” No temas… ¡Levántate! Toma al niño y asegúralo de la mano, pues de él haré una gran nación” (Gn 21,17-18). Yahweh no habló nada nuevo, solamente ordenó a Agar una especie de “¡reanimarse!” Pues, él no le había dado una promesa para que ella se quedase dominada por la depresión en medio del desierto, muriéndose de autosufrimiento y de sed. Yahweh le está diciendo: ¡Mira para adelante, mujer! ¡Vea lo que sucede desde otro ángulo! Observa el agua que no ves. ¡En las aguas me buscaste, de ellas vendrá la vida a tu descendencia! Sí, Agar se recordaba del agua y de aquel mismo Dios vivo que vio su aflicción en el camino de Sur, hasta ella bautizó al lugar como: ¡Beer-Lahai-Roi: el pozo donde vi, donde vivo! Desde allí continuó Agar, la mujer que tomó a su hijo, le dio agua, le tomó por la mano, le enseñó a sacar provecho de la dureza de la vida, y lo consiguió una esposa: otra egipcia, tal vez negra… La literatura rabínica trae añadidos interesantísimos sobre Agar. Después de la muerte de Sara, Abraham la había tomado oficialmente como esposa (Queturá había sido otro nombre para Agar) y habría inaugurado una nueva etapa en su vida. Con ella Abraham tuvo otros hijos, promoviendo la reconciliación que se vio entre Ismael e Isaac, al sepultar a su padre (Gn 25,9). Isaac pasó a vivir en Beer-Laha-Roi (Gn 25,11)! De Queturá vinieron los madianitas (Gn 25,1-4) de donde probablemente viene Jetró y la esposa cusita de Moisés… ¡Pero estas son otras historias! Lília Dias Marianno BRANCHER, Mercedes, “Dos olhos de Agar aos olhos de Deus (Gênesis 16,1-16)”, en Revista de Interpretação Bíblica Latino-Americana, Petrópolis, Editora Vozes, vol.25, 1996, p.11-29. SCHWANTES, Milton, “Interpretação de Gênesis 12-25, no contexto da elaboração de uma hermenêutica do Pentateuco”, en Estudos Bíblicos, Petrópolis, Editora Vozes, vol.1, 4a. edição, 1987, p.36-37. Al respecto de este grupo se clarifica que estas mujeres hacían parte del círculo de los levitas que eran responsables en contar las historia en las fiestas de Israel. Cfr. GOTTWALD, Norman K., Introdução socioliterária à Bíblia Hebraica,São Paulo, Paulus, 1988, p.511-513. ELIADE, Mircea, Tratado de história das religiões, São Paulo: Martins Fontes, 2a. edição, 2002,p.153-168. NEUENFELDT, Elaine, “Mulheres e águas - Sagradas conexões”, en A Palavra na Vida, São Leopoldo, CEBI, vol.175/176, 2002, p.71. TEUBAL, Savina, “Sara e Agar - Matriarcas e visionárias”, en BRENNER, Athalya (organizadora), Gênesis a partir de uma leitura de gênero,São Paulo: Paulinas, 2000, p.259-275. TEUBAL, Savina, Sara e Agar, p.260-261. También sobre las necesidades de tener un hijo: MEYERS, Carol, The roots f restriction: Women in early Israel. http://home.apu.edu/~geraldwilson//roots.html . Consultar el importante análisis de esta cuestión hecho por PABST, Irene, The interpretation of the Sarah-Agar-stories in rabbinic and patristic literature - Sarah and Agar as female representations of identity and difference¸ en http://www.lectio.unibe.ch/03_1/pabst.htm. Esta información está mejor trabajada en mi artículo: “Mudando de roupa para mudar a história”, publicado en: www.relendoabiblia.hpg.ig.com.br y puede ser consultada a través de otros sitios como: Ancient Egyptian Pictures Gallery, Oriental Museum, Universidade de Durham UK e do acervo pictográfico do Discovery: http://historylink101.net/egypt_1/pic_wall_paintings_10.htm, PEREIRA, Nancy Cardoso, “Por uma hermenêutica das coisas úmidas e molhadas”, en A Palavra na Vida, São Leopoldo: CEBI, vol.197, 2004, p.24. También: “Por una hermenéutica de las cosas húmedas y mojadas - Ejercicio de lectura en el ciclo de milagros del profeta Eliseo”, en Fe y Pueblo, La Paz: ISEAT, n.4, 2003, p.57-68. Conforme al comentario de Midrash Rabbah; consultar en SCHNEERSON, Menachen, ThereturnofAgar: http://www.chabad.org/parshah/article.asp?AID=2636 |
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