
Macedonia - Cristianos artesanos resistiendo al imperio
Pablo Ferrer
Resumen
El artículo interpreta las instrucciones y exhortaciones de 1º Tesalonicenses 4,1-12 dentro de una cosmovisión de los primeros apóstoles que comprendía el sujeto, la economía y la política como tres esferas mutuamente relacionadas. Esta cosmovisión proponía una red económico-política alternativa a la imperial, desde la cual los cristianos de Macedonia pudieran sobrevivir.
Abstract
The article takes the instructions and exhortations of 1 Thessalonians 4,1-12 as part of first apostle’s understanding which see the human being, the economy and the policy as three spheres dependents. That understanding proposes an economic-politic net alternative to the imperial one, in which the Christians of Macedonia can survive.
Para acercarse al pasaje de 1 Tesalonicenses 4,1-12 tendremos que tener en vista la cuantiosa herencia interpretativa que tenemos sobre nuestra espalda. Podemos afirmar que durante siglos nos han sido legadas enseñanzas (del mismo modo que Pablo deja instrucciones, parangelías, a sus hermanos y hermanas de Tesalónica) que proponen determinada visión de la comunidad de Tesalónica.
Tal vez una de las más importantes es aquella que afirma que Tesalónica y el primer Pablo eran una comunidad y líder con fuertes componentes escatológicos (y, en consecuencia, sus respectivos desvíos en la segunda carta a los Tesalonicenses). La espera cierta de un día del Señor en poco tiempo hacen a la clave hermenéutica para esta carta.
Sin embargo uno puede notar que en algunas parangelías que dejaron los apóstoles a la comunidad de Tesalónica no se encuentran rasgos marcados de una espera inminente.
Estos rasgos marcados de una no escatologización de la vida pueden encontrarse en 1º Tesalonicenses 4,1-12 como así también en otras partes de la carta. Las marcas de la desescatologización no tendrán en la comunidad de Tesalónica motivos teológicos o filosóficos sino políticos, económicos y estos enraizados en el afán por sobrevivir de cada sujeto. Las herramientas de supervivencia tienen que ver con la construcción del sujeto, la construcción de relaciones económicas y la construcción política. Desde estas tres perspectivas se desarrolla el plan de los misioneros para la supervivencia.
Se puede entender desde este acercamiento que no es posible construir un sujeto sin proveerlo de un espacio desde el cual se relacione en lo económico, un espacio desde el cual su ser sujeto se vea fortalecido en el intercambio de bienes con otros. A la vez se entiende que la relación económica que fortalecerá y hará posible la vida del sujeto precisa un poder político que la sostenga, la controle y la dinamice.
En definitiva estamos afirmando que la visión económico-laboral en la situación de la comunidad tesalonicense surge a partir de una necesidad del sujeto por sobrevivir. El mercado, las relaciones económicas y las relaciones políticas están pensadas a partir de un sujeto que se encuentra en peligro, en sufrimiento (thlipsis).
La propuesta ética, en cuanto construcción del sujeto, tiene la razón de ser en proveer un ejemplo de supervivencia. La propuesta económica es un marco por el cual esa comunidad amenazada es puesta en posibilidad de vivir. Así la economía y sus respectivas relaciones laborales son un plan al servicio de los seres humanos.
De esta forma abordaremos el texto de 1º Tesalonicenses teniendo en cuenta esta trilogía sujeto-economía-política.
1 - La construcción del sujeto (v.1-5)
En primer lugar el sujeto. No se puede hablar de economía si primero no se visualiza el ser humano que pondrá en movimiento las relaciones económicas. De este modo comienza entonces esta parte de ruegos y exhortación, apelando directamente al sujeto y al apelarlo lo construye, lo cuestiona.
En primer lugar queremos recibir la visión de ese ser que “debe” (dei) vivir de determinada forma y agradar a Dios. No es entonces un sujeto sino en cuanto debe vivir de cierta forma, no es sujeto sino en cuanto a una relación con la divinidad. Sin dudas esto no es extraño a la sociedad mediterránea de aquella época. La problemática del sujeto que debe preocuparse por sí y sus prójimos, y del sujeto en relación jerárquica a dioses y sus representantes en esta tierra son determinante para la cultura mediterránea,
“De las participantes de razón se distinguen dos especies: una de dioses y otra de hombres; la protección de los dioses se merece con la reverencia y santidad, y después, inmediatamente, quien puede ser a los hombres de más utilidad son los hombres mismos.”
Esto se introducirá en la percepción corporal entendiendo que el cuerpo debe ser mantenido en santidad (nivel trascendental del cuerpo) y honra (nivel interpersonal).
No existe una propuesta de un ser humano éticamente solitario sino que encuentra en sus congéneres ejemplos y contraejemplos. Recordemos que la situación de postularse como ejemplo a seguir tiene en la sociedad mediterránea un fuerte componente revolucionario puesto que se está proponiendo la posibilidad de existencia de otros modelos aparte de los instituidos por el imperio. Foucault habla de un “magisterio de ejemplos” “donde el ejemplo puede ser transmitido por la tradición: son los héroes, los grandes hombres que aprendemos a conocer por medio de los relatos, las epopeyas, etc”.
El sujeto que se presenta es un ser incompleto y completable. Esto es importante notar puesto que se está poniendo la posibilidad de existir como ser abierto al cambio. Y dentro de ese cambio una postura de “enriquecimiento” actitudinal. Aquí tenemos que tener en cuenta que la palabra usada para “abundar”, perisseuo en el v.1, se considera relacionada con bienes materiales en los sinópticos, con diversos bienes esperados en la nueva era futura en la literatura apocalíptica; y en Pablo dentro del marco escatológico. Sin embargo hacemos la observación del uso en este caso como exhortación hacia la construcción del sujeto y éste dentro del marco económico y político que a continuación detallaremos.
Para la conformación del sujeto es preciso la producción y circulación de bienes de tipo éticos que sean adquiridos para su uso por esos sujetos. De modo que los v.1 y 2 dejan ver el armado de un mercado de bienes éticos denominados aquí instrucciones, parangelías. La producción de parangelías y su consumo es una tarea que sin retraso realiza el imperio, para satisfacer las dinámicas de poder y control en su necesidad de construir sujetos adaptables al imperio y su opresión. Por esta razón, en un comienzo su uso se dio dentro de los ámbitos militares, como órdenes reales o preceptos filosóficos, y en gran medida provenientes de la divinidad. Pero la producción de parangelías que aquí realiza Pablo y su llamado a ser consumidas por los tesalonicenses muestra en cierta forma un marcado fenómeno dentro de la estructura imperial como era la donación de preceptos ya no sólo desde filósofos reconocidos socialmente sino desde diversos sujetos dentro de la red social. Sí es cierto también que estos nuevos sujetos que producían las parangelías si bien no eran filósofos eran de un status social elevado. Por esto es interesante que se esté creando desde un artesano como fue Pablo y desde sus compañeros un mercado alternativo de parangelías. Estos nuevos sujetos productores de parangelías se encontraban insertos en situaciones sociales cercanas a la cotidianeidad de pobreza de la mayoría del imperio, lo cual los lleva a una producción basada en la combinación entre ética y supervivencia, en lugar de meras especulaciones generales.
Esto lleva a que el mercado de las parangelías se extienda, se masifique, los que podían trabajar sobre su propio ser no eran ya de la élite sino de las grandes masas.
Una de las instrucciones, parangelías, producida y propuesta para consumir tiene que ver con la percepción de los sujetos hacia su propio cuerpo. En este sentido es importante notar que el cuerpo es algo que se posee (ktáomai), v.4. Y marcamos este verbo con fuerza puesto que en una sociedad esclavista no es una mera percepción hacia el cuerpo sino el principio material por el cual el medio de producción queda en manos del propio sujeto, no es vendido, ni alquilado. Y ese principio de construcción del sujeto es en sí mismo el principio de construcción de las relaciones económicas que luego establecerá. Esta parangelía sólo podía llegar, y/o ser consumida, desde quienes están cerca de perder su propio cuerpo o bien ya lo habían perdido o arrendado. Pero la parangelía acerca de la posesión del cuerpo se extiende, especificando en los v.4 y 5 el modo de posesión del cuerpo. Entonces se marca la dicotomía entre la posesión al modo de los gentiles que no conocen a Dios y, por otro lado, la posesión según la voluntad de Dios (v.3) en santidad. La diferencia entre ambas puede sin dudas dar lugar a diferentes tipos de relaciones económicas. La oposición es marcada entre santidad/honor por un lado y pasión/codicia (epithumía) por el otro.
2 - La construcción de relaciones económicas (v.6-8)
El uso del artículo to, al comienzo del v.6, se entiende como introducción de una nueva secuencia; ya finalizaron las parangelías referidas a la construcción del sujeto ahora se referirán a la construcción de las relaciones económicas. Esto se puede reafirmar viendo, por ejemplo, la introducción de verbos con significados propiamente económicos como son huperbaino y pleonekteo, abusar y engañar.
Si el cuerpo anteriormente había sido establecido como el medio a poseer ahora ese cuerpo era visto como productor. Pero en este caso, v.6, en forma negativa ese cuerpo podía ser capaz de producir una relación económica, to pragma, de abuso hacia otro cuerpo (el adelfos, hermano).
La aparición de “porque” (dioti) en el v.6 luego de la advertencia sobre el mal uso de las relaciones económicas tiene que ver con la posibilidad de realización de justicia en la relación económica. El dios que vigila y protege la posesión y la no destrucción del sujeto hermano se presenta como ekdikos, justiciero, vengador. El incipiente mercado se presenta regulado por la justicia del Señor. A la vez esa justicia del mercado tiene la particularidad, en el mismo v.6, de ser predicha y testimoniada por los apóstoles. Aquí se produce la unión entre el mercado de parangelías que tienen su origen en el Señor Jesús, v.2, y el mercado de los negocios que tiene a ese mismo Señor como protector y hacedor de justicia. Así como en el mercado de parangelías Pablo y sus hermanos misioneros no se consideran productores de las mismas sino agentes de promoción y circulación, así también en lo relativo a la justicia de las relaciones económicas Pablo no es el justiciero sino el que circula y promociona la justicia de ese Dios que vigila el mercado.
Pablo entonces, hace circular el mandato de justicia: estar alerta ante la denigración humana y la usura en ese nuevo mercado. En definitiva está alertando para que la posesión del propio cuerpo no se transforme en posesión del cuerpo del otro, a través de la acción económica que caracteriza el mercado imperial: engaño y abuso.
La santidad de las relaciones económicas (v.7)
Tenemos en cuenta que aquí hay una nueva visión de la concepción de “santidad”. En el v.3 la voluntad de Dios santificaba el sujeto, ahora en el v.7 ese sujeto había sido llamado “en” esa santidad a construir relaciones económicas. El sistema de pureza-impureza (agiasmo-akatharsia) es puesto no en un medio religioso sino aplicado aquí directamente a las relaciones económicas. Y se puede observar la idea de que el sujeto es llamado a la relación económica en santidad y no en impureza.
Aquí debemos poner en frente nuestro una idea diferente sobre el origen o la necesidad de lo económico-político. En este sentido por ejemplo ponemos la concepción entre otras de T. Cicerón, no muy diferente a la platónica, en donde la formación de los estados y los oficios tienen que ver no sólo con la satisfacción de las necesidades sino también con un instinto social propio del ser humano.
“Ni tampoco es verdadera la opinión de aquellos que dicen haber tenido principio la sociedad de las necesidades de la vida, y de que no podían los hombres, unos sin otros hacer ni alcanzar lo que requiere la naturaleza […] No es así; porque huirían de la soledad y buscarían quién les acompañasen sus estudios, y también desearían enseñar a otros, aprender, hablar y oir a los demás.”
La concepción utilitaria o filantrópica en autores como estos, en Pablo es superada puesto que inserta en medio de la reflexión sobre lo económico un llamado a la santidad, es desde esta forma particular de “ser humano” que se construye la relación económica con el hermano. El producto final de las relaciones económicas no es una mejor utilidad, o una mayor riqueza, o una posibilidad de satisfacer el instinto gregario humano, sino una posibilidad de vivir en santidad. Siempre teniendo en cuenta que esta santidad estaba siendo amenazada de muerte, y con la santidad la vida misma de los cristianos de Tesalónica.
En el v.8 la fuerza de denuncia se intensifica al punto de la santificación de las relaciones económicas sólo a través de la santificación del sujeto mismo. La acción económica de descartar o eliminar, (atheteo) pone en evidencia las consecuencias de un sistema económico imperial que Pablo entiende como impureza (akatharsia). En definitiva el objetivo (toigaroun como consecutivo) de este sistema de relaciones económicas que Pablo observa tiene que ver con eliminar al sujeto (anthropos) de la relación económica. Aquí puede verse una denuncia paulina a un sistema imperial en donde de hecho se estaban descartando seres humanos, lo que hace Pablo es recordar que ese ser humano es divino, ese ser humano fue llamado a participar del sistema económico en santidad por su Dios y, en consecuencia, las relaciones económico-laborales son sostenidas por el elemento divino. Por esta razón se entiende la perspectiva paulina de colocar en primer lugar una valoración y construcción del sujeto que permita recordar que toda relación económica tiene como fin la santidad y no la eliminación del sujeto.
Las relaciones económicas construyen una antropología del ser humano y las mismas son construidas a partir de una concepción de ser humano determinada. El imperio y su sistema de impureza propone un mercado económico laboral que elimina al ser humano, ya sea por consecuencia del engaño y el abuso o bien porque en la relación económica imperial deja de ser el ser humano el centro para pasar a ser la misma relación económica el punto a sostener y defender. En este v.8 Pablo pone en el centro de la relación económica al ser humano y a éste como portador del Espíritu Santo.
Esta intromisión de Dios en las relaciones económicas es uno de los datos que refieren a una desescatologización puesto que no se espera un pronto fin sino que Dios se mete en lo cotidiano y lo santifica. La santidad de la persona y de las relaciones sociales, la donación del Espíritu Santo muestran la entrada de Dios en la historia y no un fin de ésta.
3 - La construcción política (v.9-12)
En el v.9, peri (“acerca de…) abre un nuevo acercamiento que completa los dos anteriores, aquello estrictamente referido al sujeto y sus relaciones económicas. La santidad del sujeto no podía concebirse sola sino en relación al hermano, y en este caso en relación de santidad económica específicamente. La relación económica pone a resguardo la santidad del sujeto pero las relaciones económicas deben ser a la misma vez resguardadas, enmarcadas. Si bien Pablo pone al Señor como ese resguardo a través de su justicia, a partir del vs. 9 aparece un nuevo concepto que en apariencia estaría protegiendo las relaciones económicas que resguardan al sujeto: la Filadelfia. Esta sería una forma política de poder controlar y aumentar-enriquecer (perisseuo) las relaciones económicas.
No era nueva la idea de la amicitia como forma de relación contrapuesta a la de patronus-cliens , tampoco era nuevo que se suponía la posibilidad de practicar la amicitia entre personas de igual status, mientras que la relación patronus-cliens se daba entre diferentes status. Y a la vez que toda relación de amicitia tenía en el emperador el punto central del cual se derivaba.
Aún era posible encontrar la concepción que la amicitia era un buen camino para mejorar la relación económica y la relación humana en general. Tal vez sea lo nuevo la unión o la propuesta paulina de unir la santidad personal (dignidad del sujeto ante Dios), la santidad económica (dignidad del sujeto ante el hermano) y la protección de ambas por medio de la filadelfia, ya no como una práctica filantrópica sino como una tarea política.
Este sistema político era muy bien usado por los hermanos tesalonicenses de tal forma que Pablo entiende que no tiene necesidad de escribirles acerca de esto. Y más, Pablo considera que los tesalonicenses en esto son enseñados por Dios (theodidactos), un término que pondría en duda escuelas filosóficas para acceder a la sabiduría política y en cambio pone el camino apocalíptico de la revelación como acceso al conocimiento. Debemos tener en cuenta además que el Peri en Pablo responde a una pregunta realizada anteriormente. Esto nos lleva a reforzar la idea de que la comunidad de Tesalónica tenía un fuerte trabajo en la creación política de una red basada en el sentimiento de amicitia.
La construcción de un sistema político que resguarde las relaciones sociales, religiosas, económicas y en definitiva la vida misma ha sido una tarea que los tesalonicenses tenían en claro. Su trabajo en este sentido es motivo de admiración para Pablo (1º Tesalonicenses 1,7ss).
Pablo se limita en este sentido a alentar un enriquecimiento de este sistema político jugando aquí con el mismo verbo que en el v.1: de este modo el enriquecimiento del sistema político no es ajeno al enriquecimiento del sujeto. Y tal vez se podría afirmar que estos enriquecimientos se dan a través de un justo ejercicio de los negocios (pragma) entre hermanos. Esto de la búsqueda de la protección de un sistema político y la posibilidad de sostener un nivel económico puede entenderse como una lectura desde los más necesitados. Por el contrario la posición aristocrática afirmaba que:
“Es propio de un sabio que nada obra contra las costumbres, institutos y leyes, tener cuenta con su hacienda, porque no sólo queremos ser ricos para nosotros mismos, sino también para nuestros hijos, amigos y parientes; pues la riqueza de los particulares es la riqueza de la ciudad.”
En realidad la vinculación necesaria entre el Estado (lo político) y la economía no es algo propiamente paulino puesto que se observa fuertemente en Aristóteles . Sí se puede entender la percepción desde los tesalonicenses que la unión imperio-relaciones económicas era algo mortal para el ser humano. Y esta comprensión de los tesalonicenses los lleva a conformar un nuevo sistema, alternativo, de filadelfia, donde la política de esa filadelfia resulte en un cuidado de lo económico como medio para sostener la santidad del sujeto.
La creación de un sistema político imperial que una la actividad económica y proteja a los que en él actúan y conviven era parte de la propaganda imperial, y parte del corazón de la pax romana:
“Él [el príncipe], mediante un comercio recíproco, enlaza el Oriente con el Occidente; de manera que todas las naciones se canjeen las cosas que en algunas tierras son producidas, y en otras son solicitadas; y aprendan así, los que sirven a una desordenada libertad, cuánto mejor es la obediencia a uno solo.”
O también:
“…y por esta razón, teniendo gallardía de ánimo, no nos hemos encerrado en las murallas de una ciudad, antes hemos salido al comercio de todo el orbe, juzgando por patria a todo el mundo, para dar con esto más ancho campo a la virtud.”
Sin dudas la oikoumene imperial no sólo era vista como un buen sistema sino que era vista la “mano invisible” (aunque no tanto) de quien hacía posible esa “comunidad internacional”: el emperador. De modo que la propuesta y la actividad tesalonicense eran algo nuevo y desafiante, era algo que si bien podía potenciar el sistema económico en la medida que producía circulación monetaria, también cuestionaba fuertemente el sistema imperial puesto que el que vigilaba la filadelfia cristiana era el Señor y quien daba el espíritu santo a los miembros de tal comunidad era el Señor. Por otro lado el cuestionamiento a la oikoumene se realizaba desde la propuesta de un sistema político donde se protegía y dignificaba otra fuente de riqueza diferente de la imperial: en lugar de ser la tierra el capital ahora era la producción artesanal, en lugar de ser los terratenientes los propietarios de los medios de producción (diferentes herramientas entre las que se cuentan los esclavos) ahora eran los artesanos de Macedonia los llamados a poseer (el verbo visto en el v.4) su medio de producción: el propio cuerpo.
En el v.11 se ve la forma de la unión entre lo personal, lo económico-laboral y lo político. En este versículo se exhorta a la ambición (filotimeomai usado como verbo económico) y en este sentido no deja de sorprender la idea de las relaciones económicas como eje fundamental para revisar y construir. Esta acción de ambicionar tiene tres verbos en infinitivo que se proponen como los objetos a adquirir: tranquilidad (hesujatso); hacer lo propio (prasso ta idia) y finalmente trabajar con las propias manos (ergatsomai tais idias jersin).
Tranquilidad (Hesujatso). Con este verbo dirige su mirada en primer lugar hacia lo político puesto que una de las primeras ambiciones es la vida civil tranquila . La construcción de lo civil está en el proyecto paulino. No entendemos la traducción de este verbo como practicar el ocio que puede tener detrás la idea de un ocio de personas de elevado status, tan bien visto en la sociedad greco-romana; o bien lo que la aristocracia entendía por tranquilidad pero en un sentido económico de convocar a que cada uno acepte la situación económica en la que se encuentra:
“A esto que yo llamo tranquilidad llámala tú pobreza, necesidad o miseria…”
Más bien se puede entender, viniendo de artesanos, como la práctica de construcción de una vida comunitaria sin sobresaltos en lo que se refiere a la posibilidad de existencia cotidiana. En algunos países de Latinoamérica se lo ha llamado “estabilidad” y el precio que se ha pagado por la misma, aunque sólo referida a lo económico, fue mortal. Pero bien entendido tiene que ver con construir una posibilidad de trabajo que permita la dignidad existencial.
Hacer lo propio (prasso ta idia). Con esto se está volviendo a la acción sobre el propio sujeto. Puede suponer esto algo contra la esclavitud. El esclavo tiene como particularidad en sus tareas laborales y económicas que no hace lo suyo sino lo de su patrón. En este sentido para poder tener una vida propia es imprescindible la posibilidad de libertad, la posibilidad de hacer lo propio, la posibilidad de ocuparse de lo propio.
También sería posible reconocer en la acción contraria, hacer lo que no es propio, una actividad política o económica determinada:
“Conviene reformar los paseos, que en muchos hombres son tan continuos que andan siempre vagando por las casas y teatros, ofreciéndose a los negocios ajenos, remedando a los que siempre están ocupados […] De esta ociosidad se origina el vicio de andar siempre escuchando e inquiriendo los secretos de la república y el saber muchas cosas que ni con seguridad se pueden contar, ni aún saberse con ella.”
Trabajar con las propias manos (ergatsomai tais idias jersin). Lo laboral-económico se presenta como el final de esta trilogía que se propone en la visión paulina. Por un lado Pablo está reafirmando lo que ya había dicho y propuesto: el cambio de concepto respecto a la propiedad de capital, ya no la tierra y sus productos sino la producción de las manos. Por otro lado Pablo está repitiendo incesantemente a lo largo del párrafo que nos ocupa esta idea de lo propio (el propio cuerpo, lo propio anteriormente y ahora las propias manos). La red no es una red comercial sino productiva, no se ocuparán de lo que otros produzcan sino de lo propio.
El v.12 finalmente pone una doble razón para la construcción de este proyecto: construir la dignidad del sujeto frente al sistema social (los de “afuera”) y la libertad de vivir con lo propio, sin depender de nadie. Todo termina pues en la visión del sujeto para el cual es urgente la posibilidad de sobrevivir, y esta en medio de una sociedad altamente hostil que descarta a los seres humanos. Todo finaliza cuando es puesto el sujeto no en forma aislada del resto de la sociedad sino en relación a la misma pero ya no en una relación de subordinación y dependencia sino de dignidad e independencia económica.
Los caminos seguidos por el Imperio que ahora pretende llevar adelante este mundo están llevando al precipicio a la humanidad. El camino que la comunidad de Tesalónica había encontrado como modus vivendi los conducía a la vida digna. La construcción de una red que libere a los esclavos imperiales mediante el otorgamiento de una santidad personal, económica y política era la propuesta ante el imperio romano. Y por qué no, sigue siendo hoy día.
Pablo Ferrer
José Paez 1405
San Rafael
5600 Mendoza
Argentina
Esto en relación a otras explicaciones acerca del origen de las sociedades que tienen que ver con una naturaleza gregaria del ser humano en donde él mismo busca compartir no sólo lo material sino también lo espiritual. De más está aclarar el origen aristocrático de estas reflexiones por ejemplo en Cicerón.
CICERÓN, Los oficios, II, 3; Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires, 1946, p.98. En todos los casos para Los oficios se cita de esta traducción.
FOUCAULT, M. La hermenéutica del sujeto, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2ª ed., 2002, p.131.
Gerhard KITTEL y Gerhard FRIEDRICH, The Theological Dictionary of the New Testament, Grand Rapids, Wm. B. Eerdmans Publishing, 2000, c.1964 (artículo sobre periseuein).
Gerhard KITTEL y Gerhard FRIEDRICH, The Theological Dictionary of the New Testament (artículo sobre parangelías).
FOUCAULT, M., La hermenéutica del sujeto, p.157.
En el Nuevo Testamento figuras como Pablo, Juan el Bautista, Jesús, entre otros, son las que masifican el mercado de parangelías.
En tiempos del principado son Columela y Plinio quienes comienzan a considerar el mayor o menor beneficio económico en el trabajo con esclavos o con asalariados libres, principalmente en las tareas agrícolas (Glauco TOSÍ, Economistas griegos y romanos, México, Fondo de Cultura Económica, 1974, 1ª reimpresión, p.288-289].
Clave lingüística del Nuevo Testamento griego, Buenos Aires, Ediciones La Aurora/ISEDET, 1986.
CICERÓN, Los oficios, I, 44, p.91.
Géza ALFÖLDY, Historia social de Roma, Alianza Universidad, 1996 (3º reimpresión), p.140.
CICERÓN, Los oficios, I, 17, p.49.
FOUCAULT, M., La hermenéutica del sujeto, p.121.
Podemos confrontar con Gálatas 1,11-12.
R. HORSLEY, 1 Corinthians: A Case Study of Paul´s Assembly as an Alternative Society, en Horsley, Richard A. (ed.), Paul and Empire, Pensilvania, Trinity Press International, 1997, p.251. Aquí Horsley entiende el carácter internacional de la red de comunidades paulinas como una perspectiva política del apóstol.
CICERÓN, Los oficios, III, 15, p.153.
Glauco TOSÍ, Economistas griegos y romanos, p.108ss.
Se puede ver por ejemplo en la cita del Panegírico, que realiza Glauco TOSÍ, Economistas griegos y romanos, respecto a la creación de un sistema imperial de relaciones económicas (p.276).
SÉNECA, Tratados morales - De la tranquilidad del ánimo, cap.III, Buenos Aires, Edición de Espasa-Calpe, 1943, p.72. Todas las citas de esta traducción.
Clave lingüística del Nuevo Testamento griego, Buenos Aires, Ediciones La Aurora/ISEDET, 1986.
SÉNECA, Tratados morales - De la tranquilidad del ánimo, cap.VIII, p.77.
SÉNECA, Tratados morales - De la tranquilidad del ánimo, cap.XII, p.85-86.
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