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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

 

Olores a parto, trabajo y pan - Una mirada desde los Salmos de Subida

María Cristina Ventura

Los olores sentidos vienen de lugares diversos.
Olores amargos que no provocan vida.
Desagradables olores!
Los olores soñados, no siempre son parte de la realidad misma,
pero tramas tejidas en la vida y en sus movimientos diversos, utopías!

 

 Resumen
Nos proponemos seguir las huellas de los olores que los Salmos 120-134 nos traen sobre producción y reproducción. En este conjunto de salmos descubrimos lo económico a través de la denuncia de un sistema que explota, que no permite las satisfacciones básicas de pan, techo, trabajo digno, descanso, sexualidad, placer! Pero al mismo tiempo, descubrimos propuestas alternativas que surgen de la resistencia de hombres y mujeres que en sus experiencias cotidianas de caminar recuperan el valor del ser humano. Una propuesta que reconoce la importancia no sólo de la producción, sino también de la reproducción.

Abstract
We intend to follow the smells that Psalms 120-134 give us with regards to production and reproduction. In this unit of Psalms we discover the economic dimension through the denouncement made of a system that exploits, a system that does not allow the basic satisfactions: bread, roof, a dignifying job, rest, sexuality and pleasure! But at the same time, we discover alternative projects which are the result of the resistance shown by men and women, who recover their value of being human in their daily experiences of life. A project that recognizes not only the importance of production, but also the importance of reproduction.

  Introducción

Al reflexionar sobre un tema en el que la producción biológica forma parte, tengo dos sensaciones. La primera es no poder integrar mi propia experiencia, pues entre otras cosas no opté por ser madre. Sin embargo, me resisto a pensar que siempre se trate de una tarea que todas debemos cumplir. Por eso, la segunda sensación tiene que ver con estar dispuesta a hablar del tema, porque descubro que ser mamá se entrecruza con otras experiencias de la vida misma, y entonces no dejo de tener algo de mamá. Las dos sensaciones muestran lo diverso actuando en mí misma. ¡La diversidad que está en mí!

Pensar en entrecruzamiento me ayuda a entrar en el tema, en los temas que envuelven producción y reproducción. Pues considero que hacen parte de un mismo sistema. Hasta hoy no conozco ninguna sociedad que haya podido sobrevivir dejando a un lado cualquiera de los dos. Parecería que el uno se origina a partir del otro. Y ambos experimentan la subordinación masculino/femenino. Lo que nos coloca necesariamente en la reflexión sobre relaciones de género. Y más que esto, hablar de reproducción y producción nos obliga a estudiar otras relaciones que se entrecruzan, como son clase social, etnia, generación, etc.

Producción y consumo parecen remitirnos de forma automática al ámbito de la economía. Sin embargo, economía también tiene que ver con reproducción. Reproducción no sólo referida a producción y reproducción de las fuentes de la riqueza producida. Pero también reproducción de la propia vida en contextos históricos concretos. De esa forma, estamos delante, no sólo de la reproducción biológica, sino también del pan, del trabajo y otros olores que se complementan o no.

Es así que llegamos a pensar en textos como los salmos, de forma específica los Salmos de Subida (120-134). Ellos nos permiten un deleite especial con la poesía hebrea, pero al mismo tiempo, dentro del análisis histórico , reflexiones interesantes dentro del campo de lo religioso. Y, en la esfera de lo inter-relacional, no escapan a lo económico y lo político, perceptibles a través de relaciones sociales de género, etnia, clase. Es cierto que son muchos los temas a los que estos textos pueden estar haciendo referencia; sin embargo, preferimos dedicar tiempo a lo económico, sin poder dejar de lado lo político.

Abiertos al parto, al pan, al trabajo

El conjunto formado por estos salmos, identificados como Salmos de Subida, está enclavado en un contexto de trabajo, pan y parto. Sin embargo, se trata de un trabajo que oprime. Es esa la realidad presente que se junta con la resistencia que impide que la vida sea exterminada. Esa realidad dupla, de opresión y resistencia, se expresa de forma diferente en cada uno de los salmos, lo que conforma la belleza y la profundidad que los caracteriza.

Con la finalidad de aprovechar al máximo los detalles presentes en el conjunto, sugerimos dividirlo en tres partes: la primera, Sl 120-123, sirve de introducción. En ella son introducidas el tipo de personas que podrían estar involucradas en la canturía de estos textos. “yo soy por la paz y ellos por la guerra” (120,7), “levanto mis ojos para las montañas. De dónde vendrá mi ayuda? (121,1), “me alegré cuando me dijeron, vamos a la casa de Yahvé” (122,1), “firmes estuvieron nuestros pies en tus puertas, Jerusalén” (122,2).

La segunda parte, Sl 123-129, se trata del cuerpo del conjunto. Aquí están las explicaciones sobre las situaciones vividas y deseadas: “es que estamos demás saturados de desprecio” (123,3), “demás me han oprimido desde mi juventud” (129,1-2), “la red que se quiebra y nosotros que escapamos” (124,7), “porque no sueltan los justos sus manos en perversidad” (125,7), “devuelve Yahvé nuestra suerte, como lechos en Negué” (126,4), “herencia de Yahvé hijos/as, salario fruto del vientre” (127,3), “tu mujer como árbol de vino fructífero en las partes internas de tu casa, tus hijos como retoño de olivas alrededor de la tu mesa” (128,3), “sobre mis espaldas labraron los que labran, hicieron prolongar sus opresiones” (129,3).

La tercera parte, Sl 130-134, es la conclusión del conjunto. Hay un fuerte énfasis en Yahvé. Por ser conclusiva, esta parte retoma las anteriores: “a partir de las profundidades clamo a ti Yahvé” (130,1), “...pero sofoqué e inmovilicé mi garganta” (131,2), “bendeciré su comida, sus pobres saciaré con pan” (132,15), “que bueno es nosotros estar juntos” (133,1), “bendeciré a ti Yahvé, a partir de Sión” (134,3).

No debemos perder de vista que entre cada parte hay interacción de un salmo con otro. Y existe también interacción entre salmos de partes diferentes, sea por contener la misma temática o por las repeticiones de expresiones, palabras o partículas. Lo que sí, esta agrupación nos deja para concluir es que delante de amenazas, de peligro, alguna cosa debe ser hecha. Por eso, conocer las prácticas socio-económicas puede ser revelador, no sólo de los hechos, sino también de los sujetos que cantaban estos salmos.

Hablar de resistencia nos remite a pensar en sujetos. Y con esto, prestamos atención a su manifestación concreta, a través de su vivencia de género y de condición étnica/racial, generacional. Por eso, Augusto Serrano dice que “no hay un sujeto originario, sin condicionamientos, ‘sobre temporal´, cada sujeto es un centro de convergencia de las relaciones que lo constituyen, cada sujeto es lo que es por las relaciones que lo cruzan y, por ellas, lo conforman”. Así en el contexto de los textos de estudio, sujeto en cuanto resiste a la opresión que sufre, o sufrida por el colectivo del que hace parte. Opresión y resistencia experimentadas en los propios cuerpos y reveladas a través de prácticas sociales concretas.

Prácticas socio-económicas

Una de las formas de identificar estas prácticas es prestando atención al campo semántico con el que se hace referencia al tema de lo económico. Recordamos que ese campo, formado principalmente por palabras, expresiones y frases claves, no puede ser analizado sin llevar en cuenta que esos términos o expresiones tienen sentido dentro de las frases, las estrofas y los textos como una unidad:


“salario fruto del vientre” (127,3c),  
“labrar” (129,3a),
“comer del pan de los dolores” (127,2d),
“pues no llena las palmas de las manos el que cosecha...” (129,7a).

Si consideramos como imágenes cada una de estas palabras o expresiones ellas parecen evocar lo imaginario de la economía agraria. La primera cuestión que llamó nuestra atención fue el tema de la nahalah “herencia”. Este es un tema que, en el Primer Testamento, generalmente está relacionado con la tierra. Los campesinos ligados a sus tierras que habían heredado de sus padres. El ideal era que toda familia tuviera una tierra y disfrutara de ella, que cada familia viviese “debajo de su viñera y debajo de su higuera” (Zc 3,10; Mlq 4,4).

En la segunda parte del conjunto (Sl 123-129) es donde más directamente se habla de las situaciones vividas a nivel socio-económico. Y, principalmente, de las novedades en términos de presentar salidas alternas para hacer frente a esas situaciones. El Salmo 127 es un buen ejemplo de lo que queremos explicar:

En 127,1-2, después de decir sobre ‘amal “fatigarse”, relacionado con trabajo forzado, y también de shave’ “vacío” para diferentes actividades de la vida cotidiana; viene el v.3 en el que la partícula hineh “ea!”, nos dice sobre novedad:
Ea!
Herencia de Yahvé hijos,
                                salario fruto del vientre.

 Al parecer, esa novedad muestra un momento en el cual el ideal social cambió, o ya no es cumplido como en la antigüedad. O mejor, detrás de eso se revela una sociedad en crisis. Pues, como afirma Franz Hinkelammert , en su análisis sobre globalización, “las distorsiones de los conjuntos reales los experimentamos como crisis. No son crisis del sistema. Pero son crisis de los conjuntos sobre los cuales actúa el sistema”. Si aplicamos esa afirmación a lo presentado en el Salmo 127, podemos afirmar que las personas que están cantando este salmo están experimentando una fuerte crisis.

Esa crisis puede ser tranquilamente identificada a través del propio contenido del texto. Si, como revelan los v.1-2, algunas personas están siendo víctimas de ‘amal: ellas no pueden “sentarse” (v.2c) y, peor, ellas “comen el pan de los dolores” (v.2d). El resultado del trabajo fatigoso es contrapuesto a la reproducción, “salario fruto del vientre” (v.3c). El término sacar “salario”, tiene el sentido de recompensa. Si el trabajo como tal, no tiene esta recompensa, entonces con el beten “vientre” es posible.

Se trata de un sistema económico donde la cosecha no está siendo deseada, cosa que sorprende, pues en el Primer Testamento, cosechar es fundamental para la vida. En el Salmo 129,7a tenemos otro ejemplo que muestra de qué manera la crisis es desvendada y cómo la misma puede ser superada: “pues no llena las palmas de las manos el que cosecha”.

Este texto pertenece a la segunda estrofa del salmo (v.5-7). En la primera, el poeta hace una denuncia sobre la situación que está viviendo hace tiempo: “demás me han oprimido desde mi juventud” (v.1b). La situación es crítica. Delante de esta realidad hay personas que desean que la cosecha no sea posible. Las personas que están cantando este salmo parecen campesinos que están perdiendo la tierra.

Cosechar es una actividad productiva. Si esta actividad no está siendo deseada, significa que se quiere cambio del sistema económico vigente en ese momento. Las personas, en su función de sujeto y en su tarea de resistir, enfrentan el sistema con el deseo expreso de que la cosecha no sea posible. Si es así, los dueños de esa cosecha sufrirán los efectos de esa nueva situación. Sin embargo, no significa que la producción no sea importante. Esta es también importante para que las personas tengan de que vivir. Por eso, en el Sl 126,4-7 se expresa el deseo de que:
Retorna Yahvé nuestra suerte
                     como lechos en Neguéb
Los sembradores en lágrimas, en grito de júbilo cosecharán.
            Irá a llorar el que carga saco de semilla,
vendrá en grito de júbilo el que carga su gavilla.

Esa shibat “suerte” no es una realidad en ese momento. Por eso, aparece como un deseo, que nos hace regresar al Salmo 127,3b, a través del cual podemos entender que más que un deseo es una propuesta práctica para enfrentar la realidad de opresión: “herencia son los hijos/as”. Es una propuesta que surge en el descanso, en una dormitadita. Esta propuesta debe ayudar a ver el trabajo no como fatiga, pero en otra dimensión, como dador de placer, de dignidad. Y debe ser valorizado en todos los niveles y principalmente en la familia.

Del trabajo fuera y dentro de casa debe ser la felicidad

En la misma línea del Sl 127, tenemos la propuesta del Sl 128. Ambos son salmos sapienciales. En 128,3-4 él la mujer no sólo está representada en su función de reproductora, sino también existe una clara división sexual del trabajo, y en consecuencia una delimitación de los espacios, lo que en lenguaje actual puede llamarse público y privado:
Tu mujer como viñera fructífera
                              en las partes internas de tu casa.
Tus hijos como retoños de olivas
                              Alrededor de tu mesa.
Es que, así será bendecido
                             hombre que teme a Yahvé.

Las dos imágenes usadas, para definir la mujer y los hijos, son agrarias. Ambas tienen sentido de productividad. La manera como son nombrados los hijos y la mujer deja ver que se está hablando de la familia, pues ambos están relacionados con bayit “casa”, en el sentido de familia: “hijos alrededor de tu mesa”, “mujer en las partes internas de la casa”.

El sustantivo gepen “viñera”, tiene un amplio significado en el lenguaje del Antiguo Oriente. Para esta reflexión priorizamos el sentido económico, o mejor, de reproducción. De la misma forma zayit “oliva”, “árbol” productora de aceituna, es una imagen que frecuentemente está relacionada con vida y bendición (Gn 8,11; Ne 9,25). El árbol de oliva no necesita de mucha agua para crecer, por eso es buena para el clima seco de Palestina. Crece lentamente y alcanza una edad de varias centenas de años. Si los hijos son comparados con oliva, entonces van a crecer lentamente y van a durar muchos años. Así la familia, además de reproducirse, va a ser duradera. Este salmo enfatiza la necesidad de una familia no sólo numerosa, sino estable. El producto de ella, en este caso, los hijos, no serán para comercializar, pues ellos crecerán lentamente y permanecerán por muchos años en la familia.

En Judá, el producto conocido para comercio, tanto con los griegos como en otras áreas, era la oliva. En el Salmo 128 se está sustituyendo ese producto por ser humano, pero un ser humano que no es visto desde cualquier posibilidad de comercialización. En ese sentido, este salmo es una crítica al sistema económico vigente.

Dentro de la realidad del pos-exilio y desde el punto de vista de la sabiduría popular, las maneras de denunciar parecen ser los recursos para enfrentar el sistema económico que en esos momentos está negando, a algunas personas, la posibilidad de ser sujeto. Podemos afirmar que la propuesta de los Salmos 127 y 128, viene de los círculos de sabios, donde también las mujeres participaban. Quienes están cantando son personas que están enfrentando las propuestas del sistema. La reacción de estas personas, sujetos, puede compararse a lo que Franz Hinkelammert señala como “el ser humano en tanto sujeto de la racionalidad enfrenta la irracionalidad de lo racional” .

El ideal social de tener la tierra como “herencia” había mudado por causa de las nuevas políticas impuestas por el imperio persa y la aproximación de los griegos. Entonces, en los Salmos 127 y 128 se percibe el reconocimiento del trabajo reproductivo como elemento de gestación política y de procedimiento. La “herencia” continúa siendo una cuestión económica, pues es identificada directamente con “salario”, sólo que el objeto es otro, ahora son “hijos/hijas” y no más la tierra.

Delante de un sistema que explota, que fatiga, que no deja descanso, podemos entender la propuesta como limitada. Pero dentro del pensamiento del Israel antiguo, se puede entender como práctica futurista. Una propuesta para conseguir revertir la situación que en el momento se vivía. Ella es una propuesta que viene de costumbres bien antiguas, pero es hecha en un momento en el cual la vida de algunas personas parece estar amenazada, principalmente en instituciones como la familia pos-exílica.

Debemos reconocer el énfasis que en el salmo 128 se hace de la distribución de funciones. Funciones son trabajos. Estos trabajos son realizados por hombres y mujeres en beneficio de toda la familia. Al mismo tiempo, por lo menos para la mujer, se especifica el espacio de su actuación. Ambos salmos, 127 y 128, traen informaciones sobre la crisis en el sistema económico. Por un lado, hay una denuncia que refleja el tipo de situación vivida; por otro, aparecen propuestas que intentan hacer frente a la crisis.

La propuesta de que el trabajo debe venir de fuera y de dentro de la casa la entendemos como una propuesta amplia. Es una propuesta que no quiere dejar de lado ningún espacio donde el trabajo sea practicado. En ese sentido, también podemos entenderla como crítica a un sistema de trabajo que no está valorizando ningún trabajo. Por eso, se hace necesario repensar el sistema y hacer propuestas que reconozcan la importancia no sólo de la producción, sino también de la reproducción.

Producción y reproducción andan de la mano

La manera de hablar del trabajo dentro de este conjunto de salmos es diferente. Por un lado, tenemos la vaciedad del trabajo. Trabajo que no genera vida; al contrario, es provocador de muerte, de “pan de dolores”, de fatiga (127,1-2; 132,1). En 129,3 se denuncia el grado de opresión de trabajadores y trabajadoras, en el 123,1-2 se muestra la espera al estilo de los esclavos y de las esclavas para ser socorridas.

Por otro lado, parece ser valorizado el “trabajo de tus manos” (128,2). Así lo que está en juego no es la desvalorización del trabajo, como acción generadora de vida, pero sí la crítica a un tipo de trabajo que mata. Estamos, entonces, delante de la contradicción fundamental en la tradición bíblica, vida x muerte.

Como vimos, en los Salmos 127 y 128 los temas producción y reproducción son centrales. Sin embargo, son enfocados de formas diferentes. En Sl 127,3 estos temas aparecen contrapuestos. Mientras que en Sl 128,3 producción y reproducción están en relación de correspondencia. En ambos salmos la reproducción es algo deseado, urgente y necesaria. No son las propias mujeres que están escogiendo esa situación. La propuesta de reproducción debe ser entendida dentro de las exigencias sociales para las mujeres de la época bíblica.

Producción de bienes y reproducción de seres humanos existen en toda forma social. Estas dos realidades se relacionan una a la otra, mismo que siempre sean diferentes. Sin embargo, se debía esperar que la primera fuese sometida a la segunda, como el medio al fin. Los seres humanos producirían bienes para subsistir y perpetuarse. La producción, entonces, estaría organizada en función de la reproducción. Pero lo que históricamente se tiene es que las modalidades de la producción determinan las modalidades de la reproducción.

La preocupación en la reproducción, que algunos de estos salmos presentan, puede ser evaluada como crítica a un sistema económico que está más preocupado con la producción y no con las personas. Esto puede explicar que se trata de un sistema que explota y oprime. En estos textos la reproducción es la manera más enfática de las mujeres para ser visibles.

En el Israel pre-monárquico, la familia tuvo un papel importante como unidad de producción. Ella no sólo fue la base para la producción, sino también fue espacio de autoridad. En la época de la monarquía, esta característica no es destacada. Sólo en el período pos-exílico hubo el resurgimiento de la familia como unidad socio-económica y política importante. En ese momento, tener hijos tuvo tanto valor económico cuanto la producción de bienes, pues los hijos son un bien, significan bendición, además de seguridad y estabilidad familiar. La fortaleza de la familia se siente, pues “no será avergonzado cuando converse en el portón de la ciudad” (127,5).

Con todo, la durabilidad de la familia es evaluada no sólo por la cuestión de la seguridad, como veremos en el próximo punto, sino también por el deseo de comer, de que el pan esté en la mesa. Por el deseo del bienestar. Esa propuesta de durabilidad pasa por diferentes niveles de la sociedad, no sólo es económico.

Con comida, pan y nuevo vestuario, el grito será de júbilo

En todo el conjunto de salmos, la crítica no parece ser sólo al sistema económico, sino también al religioso, pues la bendición que hace falta es la de pan. En Sl 132,15-16 tenemos:
Bendeciré su comida
                        sus pobres saciaré con pan.
Y vestiré sus sacerdotes con liberación
Y sus fieles gritarán de júbilo.

Por medio de este texto descubrimos que el sistema religioso vigente estaba también envuelto con el sistema económico que estaba dejando a las personas sin pan. Por eso, junto con el pan los sacerdotes se deben vestir de libertad. El término lbsh “vestir” tiene el sentido de usar ropa o joyas. En este texto parece estar asociado a la identidad, la identidad de los sacerdotes. La expresión “vestiré con liberación” parece indicar la característica de una nueva identidad. Se trata no sólo de una manera nueva de presentarse, sino de actuar con justicia. Si consideramos esa expresión una metáfora, podemos afirmar que estas personas no están actuando según deberían. Es una manera de desvelar las prácticas no libertadoras, no justas. Estas prácticas, por el contexto que ha sido señalado, pueden ser consideradas opresivas.

Además de todo eso, el sistema está implicando no sólo con las relaciones de género y clase, pero también con relaciones étnicos/raciales.

Lo económico influenciando las relaciones étnicas

En el contexto donde se están cantando estos salmos, en el pos-exilio, junto con el incremento de la difícil realidad económica, tenemos también el incremento de la pluralidad racial y étnica. Judá experimentó una considerable mezcla. De un lado, los griegos con la cuestión comercial. Y del otro, los persas con la influencia política. Significa que intercambios comerciales y dominio político tienen, entre otras, influencias culturales, sociales, religiosas, etc. En ese sentido, recordamos que en el Sl 120,5 aparece la memoria que expresa el conflicto con el ger “extranjero”. Este término hace referencia a quien tuvo que salir de su país por dificultades políticas o económicas para habitar en otra tierra temporalmente. Se sabe que durante el período pos-exílico hubo grandes dificultades políticas y económicas para las personas que fueron expropiadas de sus tierras, esto dentro de la propia Judá.

De esa forma, se puede pensar que el ser “extranjero” es usado, en el Sl 120, para expresar el tipo de relaciones sociales que derivan del hecho de pertenecer a grupos étnicos diferentes. Si entendemos que en este texto estamos trabajando con memorias antiguas, al recordar que se fue extranjero (v.5-6), se trata de experiencias actuales de exilio, o mejor, experiencias actuales de sentirse “extranjero”, situaciones actuales de opresión en la propia tierra. Los gerim, eran menos favorecidos, forzados a arrendar sus servicios, pobres y asimilados a los indigentes. Generalmente, los gerim eran forzados a arrendar sus servicios (Dt 24,14). A ellos y ellas, se debe permitir recoger los frutos caídos, rebuscar las viñas (Dt 24,19-21; Rt 2; Zc 7,10). En el Sl 120,5, estas personas no pueden habitar en forma tranquila, sino junto con quien odia la “paz”.

Finalmente podemos afirmar que el estudio de este conjunto de salmos (120-134), puede ayudar a la visibilidad de un sistema económico que provocó la construcción de proyectos alternativos donde la vida humana fuese la prioridad. Con todo, no deja de mostrar también que los proyectos en sí, por más críticos que sean, son históricos. Ellos no pueden ser generalizados para todas las épocas, mucho menos para todas las culturas.

Delante de un trabajo fatigante y causante de desgracia, como es la realidad presentada en los textos, surge la propuesta de tener hijos que aseguren el futuro. Esta propuesta nos recuerda, las mujeres de akan en Gana, África, donde ser madre, esto es, el hecho de tener hijo era visto como riqueza, como surgimiento de comunidad. Tener hijos e hijas no era una cosa individual de las personas, pero sí comunitaria y, no era causa de pobreza.

Hoy las dramáticas mudanzas en la base económica de la vida en África llevaron a asociar mujer con pobreza. Ya no hay más el enfoque de la vida comunitaria. Es cada vez más individual y competitivo. Los hijos e hijas ya no son comunitarios y la cantidad elevada de hijos e hijas es sinónimo de pobreza.

Entendemos que la reproducción no tiene que ser una alternativa a proyectos productivos de muerte. Ella debe ser sinónimo de placer individual que construye comunidad. Es un deseo permanente que las personas puedan tener un trabajo digno, un trabajo que permita no sólo comer y dormir para alcanzar la reproducción cotidiana de su fuerza para poder realizar el trabajo, pero también la reproducción de la vida misma y de los espacios donde esa vida pueda ser posible: casa, comunidad, plaza, portón, ciudad, placer! Es sólo así que los olores a parto, trabajo y pan podrán provocar emociones productivas y reproductivas. ¡Vida!

 

Bibliografía

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María Cristina Ventura
Apartado 901-100
San José
Costa Rica


María A. González BUTRÓN afirma que “la estructura de género, dentro del análisis del sistema patriarcal, es tan fuerte que llega a pensarse como natural; por ejemplo, al considerar la reproducción biológica como una actividad natural, fuera del análisis histórico, se ha asociado la maternidad con las tareas domésticas.” (“Desde el mundo de las excluidas para un mundo donde quepan todos y todas...” en Revista Pasos, San José, DEI, n.70, 1997, p.8).

Es preferible ver la poesía como la síntesis de las propiedades intrínsecas de un contexto temporal y espacial. En ese sentido puede ser entendida la afirmación de que la literatura y, por excelencia, la obra poética, es una metáfora de la realidad en su más plena extensión y complejidad. La poesía hebrea está llena de repeticiones y variaciones. Es algo así como ir de atrás para delante y pasar por situaciones ya abordadas. Ver: María Cristina VENTURA, Opressão e resistência reveladas pelos corpos peregrinos – Um estudo de gênero, classe e etnia a partir dos Salmos de Subida (Salmos 120-134), São Paulo: UMESP, 2003, p.31-32 y 34 (tesis de doctorado).

Dentro de las fronteras de los saberes, en el cual se encuentra la literatura, destacamos la historia como un aspecto importante. La Biblia no sólo interpreta y construye historias, pero sin la historia la Biblia corre el riesgo de convertirse en ideología o intelecto. Así se puede afirmar que la Biblia está inserta en las historias de un pueblo. En ese estar inserta, ella misma se hace historia, vida. Ella proyecta la organización social, las culturas y las creencias del pueblo que le dio origen y también de los otros pueblos a los que se hace mención. De esa forma, es innegable la dimensión social de la literatura bíblica. Ver: María Cristina VENTURA, Opressão e resistencia reveladas pelos corpos peregrinos, p.30)

Ver reflexión sobre este título en: María Cristina VENTURA, Opressão e resistencia reveladas pelos corpos peregrinos, p.37-42.

Elsa TAMEZ afirma que el sujeto está cruzado “por la línea de la corporeidad viviente, de clase, de género, de raza y de cultura. (“El sujeto viviente ‘racializado y ‘generizado’”, en Revista Pasos, San José: DEI, n.88, 2000, p.14-19).

Augusto SERRANO, “El sujeto y la red”, en Revista Pasos, San José: DEI, n.85, 1999, p.13-19.

Franz HINKELAMMERT, “La vuelta del sujeto reprimido frente a la estrategia de globalización”, en Revista Pasos, San José: DEI, n.87, 2000, p.4.

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Jon L. BERQUIST, Judaism in Persia’s Shadow A Social and Historical Approach, Minneapolis: Fortress Press, 1995, p.109.

Franz HINKELAMMERT, “La vuelta del sujeto reprimido frente a la estrategia de globalización”, p.4.

El tener hijos más que una preocupación es entendida como gracia divina para las mujeres israelitas, principalmente cuando se trataba de “hijos” (Dt 25,9; 28,4; Rut 4,11; Gn 16,2; 30,3).

Jung Mo SUNG, Desejo,mMercado e religião, Petropólis: Editora Vozes, 2ª edición, 1998, p.19.

Andrée Kartchevsky BUPORT intenta explicar esta relación diciendo que “eso es propio del sistema patriarcal. Este sistema se articula con el desarrollo de sociedades de clases y con la producción organizada de excedente. El surgimiento y el desarrollo de un modo de producción que transforma el propio ser humano en una mercancía apenas confirma la subordinación de la reproducción a la producción, hecho anterior al capitalismo y capaz de sobrevivir a él.” (Ver: “Trabalho feminino, trabalho das mulheres – Forças em jogo nas abordagens dos especialistas”, en O sexo do trabalho, Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1986, p.25).

Los relatos bíblicos muestran cómo la sexualidad fue sólo relacionada con la reproducción. Por eso, es fácil entender que la disminución o ausencia de fertilidad no fue una práctica bien vista en el Israel antiguo.

Por medio de los textos de Esdras y Nehemías conocemos la preocupación por los matrimonios con extranjeras. Entendemos que además de ser una cuestión de protección de identidad étnica, ella es también económica. En Esdras, por ejemplo, de forma muy especial se descubre la preocupación por la herencia (Esd 10,16-44). En el libro de Rut, escrito por vuelta del 450 a.C., aparece la dura situación de las personas campesinas y, principalmente, la situación de las mujeres campesinas y extranjeras, sometidas a las costumbres judaítas de tener que ser madres para poder sobrevivir en esa sociedad (ver: Phyllis BIRD, Missing Persons and Mistaken Identities – Women and Gender in Ancient Israel, Minneapolis: Fortress Press, 1997, p.35; Jon L. BERQUIST, Judaism in Persia’s Shadow A Social and Historical Approach, Minneapolis: Fortress Press, 1995, p.117-119).

Ronald de VAUX, Instituições de Israel no Antigo Testamento, São Paulo: Editora Teológica, 2003, p.98-100.

Mercy Amba Oduyoye, “Pobreza y maternidad”, en Concilium 226, Madrid: Ediciones Cristiandad, n.6, 1989, p.343-352.

 

 
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