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La Herencia de las DiosasEgipto y Sabá en el tiempo de la monarquía salomónicaMaricel Mena López
Resumen Abstract En este artículo demostraré como Israel bajo el dominio de Salomón, se constituye en un centro político y cultural donde confluyen diferentes grupos y culturas, haciendo de Israel un gran centro multicultural y multireligioso. Esta apertura no se da solamente a través de la mano de obra extranjera y de relaciones políticas y comerciales con otros países sino por la influencia de las culturas y regiones que las diosas ejercieron en la corte de Salomón. Esa participación extranjera habría dejado huellas culturales que la estructura política y religiosa intentó abolir a través de la figura de un dios monoteísta y masculino, representado por Salomón. Estos legados estarían inscritos principalmente en el campo religioso y político. Por esto en las siguientes líneas preguntaré si hay de hecho elementos que me permitan afirmar la existencia de influencias afro-asiáticas en los campos socio-político y religioso en el Israel salomónico y cuál sería su relevancia en la comprensión del Israel de este periodo . 1. Jerusalén en el periodo salomónico Salomón inicia su gobierno con un ambicioso programa de economía política con la finalidad de aumentar las riquezas de su reino. Sus recursos básicos eran los excedentes agrícolas de los campesinos y campesinas, que completaba con las rentas del comercio por medio de los impuestos sobre las caravanas que transitaban y de las transacciones comerciales tales como la venta de armas, caballos cuchitas del norte de África y carros de guerra egipcios a otros estados . Lisa Heidorn demostró que los cuchitas se establecieron en el sur para entrenar caballos 100 años antes de que el primer caballo fuera domesticado posiblemente en Asia Menor. Esto significa que este medio lucrativo de comercio no fue exclusivamente de Anatolia y que las relaciones entre Palestina, Egipto y Cuch se fundamentaron en el comercio de caballos y carros. En la administración del reino, el rey era asistido por altos funcionarios que vivían cerca de él y conformaban su gobierno, eran sus ministros y servidores. Estos “servidores” son los jefes del pueblo (1Re 4,1). Como una intuición para asegurar su imperio económico, fortaleció un equipo militar y con las riquezas construyó en Jerusalén su palacio y el Templo. Dividió su reino en distritos administrativos con la finalidad de centralizar la estructura del comando. Con este sistema abasteció a la corte de alimentos. Aparte de esto, para realizar las construcciones, obligó a sus súbditos a realizar equipos de trabajo gratuito. En vista de crear un segmento social superior privilegiado de no productores económicos, él recurrió a los excedentes agrícolas para fortalecer el comercio en expansión. Para las construcciones Salomón necesitó traer maderas y metales del exterior a cambio de los cuales ofrecía productos agrícolas y para eso obligaba a la clase trabajadora a producir cosechas para la exportación. Este trabajo gratuito, impuesto y pesado irritó a la población y en el final de su gobierno, Jeroboan que organizaba una revuelta tuvo que huir a Egipto. El monopolio del comercio internacional quedó comprometido cuando Edom y Aram se revolucionaron. Salomón garantizó para sí mismo y para una pequeña clase superior en el gobierno y en el comercio, una vida lujosa y privilegiada y para el pueblo una vida marginal. La principal obra de su gobierno fue la construcción de su palacio. El Templo solamente era una parte del recinto del palacio real, tal como se ve en los palacios asirios, a pesar de ser probablemente demasiado sencillo hasta llamarlo “capilla real”. El templo también era llamado “la casa” o la “Casa de Yahvé. La idea de la construcción del templo viene de David, cuando se estableció en el palacio que conquistó de los Jabuseos en Jerusalén e hizo de él su residencia real (2Sam 7,1). El oráculo de Natán que contenía la promesa de una dinastía eterna para David (2Sam 7,5.7 y Cr 17,3-7) comienza con un aparente rechazo y un llamado a la tradición israelita, según el cual Yahvé con su pueblo de origen nómada habitó en tiendas, en un santuario móvil. El oráculo quiere dar una garantía de autenticidad al templo que debe ser construido por el hijo de David. El lugar del templo era tradicionalmente junto al campo de Areuna (2Sam 24, 16ss),donde David construyó un altar para conmemorar el fin de la peste. Muchos arqueólogos piensan que había una puerta pública para entrar en el patio del templo de Salomón, y para que los fieles no pasaran por los recintos del palacio; el rey, tenía su entrada propia en el palacio hacia el patio del templo. El templo se encontraba en la parte norte del palacio. La construcción del templo duró siete años (1Re 6,37s); no sorprende el hecho de que el palacio, un proyecto más extenso, durase la construcción 13 años (1Re 7,1). Las piedras empleadas para la construcción fueron cortadas escuadra en la madera y la estructura de madera era prefabricada, de modo que “no se escuchó ni ruidos de martillo, ni los picos de hierro, ni cualquier otra herramienta durante la construcción” (1Re 6,7). En todo caso, desde la construcción del templo de Salomón, Dios y el rey vivían en Jerusalén muy próximos el uno del otro. El templo tenía el carácter de ser santuario real, era de propiedad davídica, algo así como una “iglesia particular” de la dinastía de David. Desde la construcción del templo, Yahvé así como el rey se sentaban en un trono. Esto no restringió de ninguna manera su adoración cúltica en los santuarios del interior del país, al contrario favoreció el surgimiento de tradiciones del Norte y del Sur que allí eran cultivadas. No obstante que la política interna era prioridad, en la política externa, Salomón experimentó lo que sucede con reinos que no están orientados a la ofensiva sino a la defensiva. Como consecuencia del aumento de las relaciones internacionales, Salomón no pudo impedir que durante su gobierno el imperio de David se desmoronara más y más en la periferia (1Re 11,23-25). Con esa coyuntura política es más pertinente preguntarse por la sabiduría de Salomón que en los textos bíblicos es reforzada a partir de su contacto con las mujeres que pasaban por su vida. La representación del rey Salomón como sabio y que prueba su sabiduría en relación con las mujeres, me da una pista para la comprensión de la monarquía, no sólo como el poder de una clase económicamente más desarrollada que otra, sino también como una consolidación del poder del hombre sobre las mujeres 2. Contactos culturales entre Egipto y Jerusalén en la monarquía unida de Salomón Con base de los materiales bíblicos y extrabíblicos tendré en cuenta algunos puntos de conexión entre Egipto y la monarquía unida de Israel. Existe una importante similitud entre la organización política y administrativa de esos países. El principal punto de conexión se da a partir del matrimonio de Salomón con la princesa egipcia. En este periodo los israelitas tal como lo afirma Ronald J. Williams fueron transparentes sus elogios por la cultura egipcia, de ahí que este matrimonio es una muestra de lealtad. 2.1 La alianza con Egipto Abraham Malamat e Alan Schulman han presentado ejemplos de matrimonios por alianzas existentes en Egipto durante el periodo del nuevo reino. Así concluye que el matrimonio de Salomón con la hija del faraón es un ejemplo de esa diplomacia existente entre Israel y Egipto durante el décimo siglo a.C. Pero estas relaciones van más allá de esa simple propuesta de exclusividad regionalista israelita. Es de hecho que el pluralismo cultural y religioso es introducido en la corte de Salomón a partir de su contacto con mujeres extranjeras. El primer libro de los Reyes menciona la esposa egipcia de Salomón, la hija del faraón aparece en cinco ocasiones: 1Re 3,1; 7,8;9,16; 9,24; 11,1-2. El primer texto nos informa que Salomón se convirtió en yerno del faraón a través de una alianza matrimonial y que él la alojó en la ciudad de David hasta la finalización de las obras en Jerusalén. El segundo nos dice que esos proyectos arquitectónicos era un palacio, para su esposa, la hija del faraón, igual que el suyo. 1Re 9,24 registra los movimientos de ella, en la ciudad de David para su palacio. Tres de los cinco textos hablan de la hija del faraón después del matrimonio con Salomón y los otros dos señalan aspectos de la alianza matrimonial. En 1 Re 9,16 aquel faraón destruyó la ciudad de Gazer y se la entregó como dote de matrimonio. Finalmente 1Re 11,1-2 nos informa que aparte de la hija del faraón, el rey amó muchas mujeres extranjeras que causaron el alejamiento de Salomón con el Dios de Israel. La identidad del faraón en este pasaje ha sido objeto de muchas discusiones, sin embargo teniendo en cuenta el consenso de parte de los estudiosos parece ser que se trata de un faraón de la 21 dinastía de Egipto . En la literatura reciente se ha sugerido al penúltimo faraón Siamun . La identidad cronológica de Siamun en las referencias diplomáticas de Egipto con Palestina se debe básicamente al descubrimiento de un alto relieve descubierto por Pierre Montet . Los fragmentos de Montet, muestran la figura de un faraón con un “hacha” o “escudo de protección” que se asocia con algunas personas en Palestina. Con base a la cronología egipcia durante el periodo de los reyes israelitas, Siamun es el faraón egipcio contemporáneo en el inicio del reinado de Salomón y puede ser identificado con los textos de 1Re 11,14-22 y 9,16, en las cuales vemos relaciones cordiales entre Egipto e Israel. La alianza matrimonial de Salomón con la princesa egipcia no solo es un acontecimiento histórico registrado por los redactores deuteronomistas, sino también una memoria antigua en los tiempos pre-deuteronomistas. Entonces, como hecho histórico y memoria popular, ¿cuál seria el legado cultural y religioso introducido por la princesa egipcia en Israel? La princesa seguramente influyó la petición que Salomón hizo en Gabaón :”concede para tu siervo un corazón para escuchar y juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal, para que sea capaz de juzgar a este tu pueblo tan grande” (1Re 3,9). El contenido de la palabra egipcia maat posee los siguientes significados: “orden” – “equilibrio” – “justicia” – “verdad”. Maat antes que todo es la diosa de un orden justo. La diosa egipcia maat representaba el orden, el ritmo de la verdad en el Universo . Esta idea del orden era muy importante en la concepción egipcia de la eterna felicidad. La literatura señala que maat es esencial en la vida de la corte, pues el faraón que es considerado un dios, es el encargado de custodiar que la verdad, la justicia y la rectitud sean cumplidas. La diosa femenina maat se convierte en la patrona de la realeza, esto es que permanece en la corte y en la vida cultual, pero solamente como un código legal que legitima la soberanía y el poder del faraón. Es él quien tiene el deber de mantener maat, él mismo fue considerado la personificación del orden universal. También garantiza el orden social y cósmico divino que hace posible el desarrollo de la vida humana. El faraón tenía la obligación de restablecer y reafirmar maat en el momento de la ascensión al trono. Las fuerzas del caos podían transformar maat, y así al ascender el nuevo rey, el orden debía ser restablecido. El medio por el cual el rey podía establecer maat era la expresión oral, ella garantizaba el entendimiento. La responsabilidad fundamental del faraón era el de confirmar y consolidar el status quo de maat y mantener el orden de la creación a lo largo de su reinado. La idea de maat tuvo un papel central en la religión. En los Textos de Pirámide, Snofrus es llamado “Dios de Maat” y Userkaf fue nombrado como “el interpretador de maat”. Las tareas para restablecer y mantener la armonía eran prioridad para el rey egipcio, él ofrecía a maat en el culto como una ofrenda a los dioses. La sabiduría del Antiguo Testamento, como la maat egipcia, no se puede separar de la noción del orden justo global y de la práctica de la justicia. Las concepciones israelitas mixpat/sadaqah se relacionan principalmente con los aspectos sociales de justicia y también incluyen ideas de ordenamiento divino del mundo, de la naturaleza y el cosmos. Hokmah personifica así como maat esos ordenamientos fundamentales. Los textos bíblicos presuponen una mutua dependencia de la armonía del orden cósmico y social. Si el derecho se corrompe, irrumpe la sequía en el país (Os 4,2-3), el enviado de Yahvé debe restablecer la justicia y así se ordena nuevamente la creación (Is 11,1-9). 2.2 La tributación de impuestos Muchos estudiosos argumentan que la división que Salomón hizo de su reino en doce distritos administrativos y la tributación de impuestos es similar a la que fue empleada por Sesoc I en Egipto . Un monolítico descubierto en el templo de Arsaphes en Herakleopolis describe a Sesoc I restaurando el sacrificio en el santuario. De acuerdo con el texto, este faraón instituyó el pago de trabajo forzado y gratuito a la población para realizar estos sacrificios. El pago fue dividido en doce porciones mensuales y el texto especifica que los oficiales realizaban la referida colecta. El sistema de aprovisionarse en la corte de Salomón, según 1Re 4, 1-19 sería similar. Es importante percibir que este sistema es altamente opresivo y que promovió la esclavitud y el trabajo forzado en Israel bajo el dominio de Salomón. Hay consensos en la afirmación de la existencia de conexiones entre Israel y Egipto. Muchos están de acuerdo que ese sistema es egipcio y que fue adoptado por Israel. Hasta hay quien afirma que el sistema esclavista es una fiel copia del de Egipto. A pesar de esto, me parece que esta afirmación es muy peligrosa por eso es importante conocer mejor el modelo administrativo egipcio. Hay noticias que en Egipto existió una categoría de sumisión dentro del mundo de trabajo. La esclavitud llegó a ser parte integral de la ideología egipcia, pero no como es entendida en la actualidad, el esclavo tenía un nivel dentro de la sociedad que no era de inferioridad , él tenía un status bien establecido por lo menos durante el Nuevo Reino. Un documento de un periodo intermedio, cuando los Hicsos invadieron a Egipto, da luces sobre los aspectos legales de la esclavitud, en él se concede al esclavo el derecho a la ciudadanía . La influencia ideológica de la cultura faraónica tuvo un significado muy importante en la garantía de la cohesión social y en la afirmación de la individualidad de las personas. Durante el primer milenio a.C., el cuerpo tuvo un realce importante en la cultura egipcia. En el Nuevo Imperio la esclavitud fue esencialmente restringida a los prisioneros de guerra, las personas de origen asiático y las compradas en los mercados de esclavos llegaban a ser un componente básico en la estructura social egipcia. En este periodo la esclavitud formó parte de la categoría humana presentada en los textos de la sabiduría. Con la declinación del poder imperial, Egipto perdió su influencia en Asia durante la Edad de Hierro, y así el número de esclavos en el valle del Nilo disminuyó ostensiblemente. Los extranjeros en este periodo se organizaban autónomamente hasta el punto de promover el desarrollo de las colonias griegas o semitas bien estructuradas en Egipto . La base de la vida social, religiosa y política de la sociedad faraónica como ya se argumentó, en maat, se afirma la individualidad de las personas como puede verse en las instrucciones de los textos de la sabiduría que aseguran la sobrevivencia de ka, o sea la parte del alma individual que permanece entre los vivos después de la muerte. Así parece que el legalismo o aplicación exclusiva y textual de las leyes del faraón no es admisible en Egipto dado el significado atribuido al término maat (justicia, equidad). La búsqueda por la justa medida de un equilibrio bien establecido permite la realización de los derechos individuales. Así el derecho egipcio, es el mismo para todos y todas y sin distinciones sociales o de sexo. Este derecho también es individualista, cada persona tiene un título personal. En suma, la esclavitud egipcia es diferente a la israelita en cuanto a que en Egipto existía un nivel social para esa función, mientras que en Israel se fundamentó en la negación de la individualidad de la persona. Se puede concluir que hay similitud entre estas formas de gobierno. 2.3 Estructura administrativa Existen importantes paralelos entre la estructura administrativa de Egipto e Israel en el periodo de la monarquía unida. Roland de Vaux en un importante artículo escrito hacia la mitad del siglo XX afirma que la estructura administrativa israelita se fundamenta en los modelos egipcios . El revindica que dos de los más altos oficiales de la corte de David y Salomón, soper y mazkir, se basaba en el egipcio ssnsw y whmw. Otros oficios en la corte de Israel fueron adoptados de las estructuras gubernamentales egipcias, como por ejemplo la de los altos oficiales de Israel (sisa’) y la de los egipcios (sss’t) . Gerhard von Rad argumenta la existencia de influencias egipcias en el ritual de entronización y muestra como texto específico 2 Re 11,12: Este autor comparó el término hebreo edut al concepto egipcio nekhbet, que es comprendido como la presentación de un título de los dioses. Aun cuando no se pueda decir con precisión cómo era esa influencia, ni si era algo venido directamente de Egipto para Israel, se puede establecer importantes paralelos entre Egipto y la monarquía unida. Por ejemplo, se ha sugerido que la descripción del trono de Salomón en 1Re 10, 18-20 refleja la designación al trono encontrado en Ugarítico y Fenicio basados en prototipos egipcios del periodo den Nuevo Reino . Hellmut Brunner adiciona a este discurso muchas formas de entronización egipcias que son reproducidas en la literatura teológica hebrea. Él dice que el trono egipcio fue erguido sobre un pedestal con un ideograma figurado de maat, que significa “verdad, justicia y rectitud”. Este significado se relaciona con la frase “derecho y Justicia” encontrado en el pedido de Salomón en Gibeón y en la posterior literatura sapiencial. La primitiva sabiduría hebrea presenta un desarrollo similar a la antigua sabiduría egipcia. Salomón fue dotado de sabiduría administrativa en el inicio de su reinado, esto es relatado en la narrativa sobre la revelación en Gabaón. Siegfried Herrmann propone como “paralelo” las narrativas egipcias del género literario de “novelas de la realeza”, en cuya estructura se refleja, sobre todo la inscripción de Tutmosis IV (1413-1405 a.C.) de la llamada Estela de la esfinge . Tutmosis llegó a Gizeh durante una de sus secretas cacerías. Quedó dormido a la sombra de la esfinge y el dios de la esfinge le habló en sueños, “como un padre habla a su hijo”. Le dijo: “te daré mi reino sobre la tierra…”; Tutmosis regresó inmediatamente a la corte para ofrecerle allí sacrificios en el templo. Otro punto de contacto se encuentra en las expediciones comerciales de Salomón por el Mar Rojo (1Re 9,26). Las relaciones de Salomón con Tiro, especialmente en la compra de madera, reflejan políticas imperiales próximas a los modelos egipcios. Las relaciones comerciales entre Egipto y Tiro son descritas en el “viaje de Wenamon” desde el reinado de Ramses XI (1110-1070 a.C). Teniendo en cuenta lo anterior es difícil descubrir si hay una influencia egipcia directa en el comercio de Israel. Se sabe con certeza que Tiro era un país con muchos bosques y algunos países del oriente antiguo acostumbraban a adquirir maderas. El puerto de Asiongaber fue usado para esta actividad por falta de un puerto semejante. Existen reivindicaciones de muchas formas arquitectónicas egipcias influyeron en los estilos de las edificaciones de la monarquía unida israelita. Por ejemplo las dimensiones de los portones de las ciudades reales de Salomón: Gazer, Azor y Meguido se hicieron según el modelo egipcio . Así sea que esta conclusión sea infundada, el uso de las medidas egipcias muestra que los ingenieros reales de Salomón tuvieron un importante impacto en la cultura egipcia. Aunque haya grandes semejanzas en estos modelos, es necesario tener cuidado de no ver en toda la monarquía israelita trazos egipcios, aunque sabemos que ellos vivieron 430 años en Egipto, porque las características culturales de los israelitas vienen de otros pueblos como Mesopotamia y Canaan. Por otro lado no se debe negar el impacto egipcio en esta sociedad. Hasta parece que los israelitas intentaron implantar los modelos egipcios, pero con cierta modificación de la cultura patriarcal israelita. Pues en Egipto la justicia y equidad, al menos en teoría, eran el soporte de una sociedad sin distinciones de clase y sexo , el lenguaje androcéntrico israelita promovió exclusiones sociales y sexuales. 2.4 El harén real La palabra harén a través de la historia fue portadora de muchos fantasmas, de jóvenes educadas para satisfacer los deseos de los machos. Sería que esta era la verdadera intención de esta importante institución en el Estado faraónico? La confusión parece provenir del significado del término egipcio kheneret,”lugar cerrado” que ciertos eruditos traducían como “harén”, porque allí se encontraban comunidades femeninas, que no eran formadas por reclusas, sino que allí celebraban rituales en honor a la divinidad protectora del harén: por ejemplo, Hator , Isis o Bastet. El carácter privado del harén está ligado a lo secreto. Aparte de esto el término khener significa “tocar música, mantener el ritmo”, y como veremos la enseñanza de la música era una de las funciones del harén egipcio. En el harén vivían sacerdotisas discípulas de la diosa Hator, patrona de las iniciativas del harén, que desde los rituales aseguraban la sobreviencia del alma y la irrigación de la tierra mediante la energía celeste. La venerable shepeset está al frente del harén, y la superiora de todos los harenes es la reina. En su rol de “esposa de Dios” y soberana de todas las sacerdotisas del reino, ella dirigía esas instituciones en su totalidad, se preocupaba con los programas educativos, nombraba profesores, se preocupaba por la buena salud económica de los establecimientos y por la práctica justa de los ritmos . En cada harén, una encargada representaba la reina , bien sea como directora delegada o asistente de un director, o bien, jefe de la provincia o sumo sacerdote. La institución del harén real en Egipto aparece paralela a la administración real, pero independiente de ella. Se trata de una institución muy estructurada, donde eran admitidos altos funcionarios, administradores, artesanos, siervos, también campesinos que eran explotados con impuestos, con sus productos agrícolas, rebaños y frutos de la pesca garantizaban el sustento de la élite. El harén era símbolo de riqueza y poder, era un lujo que pocos podían permitirse. El hecho de pertenecer a la administración del harén era muy apreciado y daba oportunidades para realizar importantes carreras para el servicio del Estado. Las reinas y las esposas “secundarias” les gustaba enviar a sus hijos para ser criados en los harenes donde recibían una educación de calidad. El harén como institución de enseñanza, es un lugar privilegiado para el desarrollo de la sabiduría egipcia. Con frecuencia se ha argumentado que la tradición de la sabiduría tuvo su origen en los tiempos del rey Salomón “en el reinado de Salomón lo anterior fue una coyuntura favorable para un amplio desarrollo de las influencias egipcias sobre la sabiduría israelita” . No obstante, el desarrollo de la literatura sapiencial fue atribuido a las escuelas de los escribas, ocultando así, la sabiduría ejercida por las mujeres al interior de la corte. La estabilización de la monarquía generó la necesidad por parte de los escribas de fundar escuelas unidas a la corte donde era posible su entrenamiento. La literatura sapiencial pudo haberse originado en esas escuelas de escribas. Esta hipótesis se origina de las múltiples afinidades existentes entre las literaturas sapienciales de Israel y Egipto. La publicación de las “enseñanzas de Amenemope” en 1923 proporcionó un importante paralelo entre este trabajo y Pr 22, 17-23,11 y la conclusión a que se llegó es que este texto fue formado bajo los modelos egipcios . De esta manera nos corresponde contribuir en el rescate de la tradición de la sabiduría de las mujeres, ya que la teología sapiencial como creación teológica de la religión israelita ocultó y despojó la palabra sabiduría en boca de las mujeres. Las extranjeras que venían a vivir en Egipto en calidad de “esposas diplomáticas” del faraón eran huéspedes privilegiadas en los harenes. Estos matrimonios sellaban alianzas, que ayudaban a mantener buenas relaciones entre Egipto y su país de origen garantizando la fidelidad de estas naciones. Ellas tenían el derecho de un trato excepcional; buena casa, criados a su servicio, una vida cómoda para hacer olvidar el exilio. Algunos ejemplos de estas alianzas internacionales son las siguientes: Amenofis II se desposó con una princesa Mitanni la hermana del rey de Babilonia. Antes de él, Tutmosis IV igualmente desposó a la hija del rey Mitanni y después de él Ramsés II desposó a la hija del rey hitita, Asradón de Asiria dio a su hija a un rey escita. Y así hay muchos ejemplos. De igual manera en Israel, David se casó con Maaká, hija del rey arameo de Guesur (2 Sam 3,3). Salomón se hizo yerno del faraón (1Re 3,1) y tomó mujeres de los moabitas, amonitas, edomitas, sidonios e hititas (1Re 11,1;14,21). El matrimonio de Acab con Jezabel hija del rey de Tiro (1Re 16,31), fue concluido por su padre, Omri, con la finalidad de mejorar su alianza con los fenicios. Con lo anterior me pregunto: ¿será que el harén judío tiene la misma connotación que el harén egipcio? Entre las primeras actividades artesanales del harén figuraba los tejidos, destinados a ofrecer al templo las ropas indispensables para el culto y para ilustrar el proceso de la Creación relacionado con la diosa Neith , diosa-madre de todos los dioses que había tejido el mundo, las damas del harén aprendían a tocar varios instrumentos musicales como uno semejante a la viola, arpa, flauta, lira etc., se iniciaban en el canto y las danzas. Esas artes tenían una función mágica, pues su armonía apartaba las fuerzas negativas y reunían las positivas. En una inscripción en la tumba de Mereka, en Saqqara, datada en el Antiguo Egipto, se habla del “secreto de las mujeres del harén”; se trata de una danza ritual en que participaban siete mujeres divididas en dos grupos, El primero con tres bailarinas y el segundo con cuatro. Estas bailarinas encarnan en la tierra la danza del universo, en la cual el propio faraón participaba cuando se transformaba delante de Hator. La danza es una actividad sagrada, la inventó Hator y su finalidad era abrir las puertas del cielo. Durante una noche las bailarinas se comunicaban con el espíritu de Hator y celebraban la unión de Hator con la luz divina. Ese fulgor esparcía la alegría y fertilidad por toda la tierra. Unos de los dramas más temidos por los egipcios es el momento en que Hator dejaba Egipto y se dirigía para el Grande Sur donde asumía la forma de una leona decidida a exterminar la humanidad. Las festividades eran organizadas para apartar la cólera de la diosa y despertar su deseo de regocijar los corazones. Las designadas en los misterios de Hator, eran las cantantes, compositoras y bailarinas que cumplían su gran misión: transformar el peligroso poder en energía creativa. Cómo puede una danza sagrada ser reducida a una sencilla seducción de su majestad, el faraón? El Cuento de las Remadoras, que se remonta al comienzo del Antiguo Imperio y es contado en el papiro Westcar, fue tradicionalmente interpretado como un refuerzo de esteriotipo sexual, veamos algunos fragmentos de este cuento: A partir de la lectura crítica de este acontecimiento estoy de acuerdo con Christiane D. Noblecourt , en que el relato tiene un interés reductor de la actividad de las mujeres. Este sirve de refuerzo en el carácter seductor de la institución del harén. Por lo tanto, es importante resaltar que en la sociedad faraónica, la danza y la sexualidad no era exclusiva de las mujeres. Para ellas este carácter seductor fue como una herramienta de doble filo. La danza símbolo de libertad y dominio de control de su propio cuerpo, pasa a ser entendido como objeto de dominio y apetito sexual de los varones. De este modo, no se puede olvidar que en el contexto de la monárquico y patriarcal israelita el trabajo de las mujeres siempre es reducido a sus funciones sexuales, reforzando así los estereotipos sexuales con relación a las mujeres. Y es justamente, a partir de los relatos y prácticas como estas que se desvirtúa la actuación de las mujeres en la historia. Además de esto, la práctica de la poliandra faraónica incentivó todavía más estos esteriotipos. En Egipto, el faraón solamente tenía una “gran esposa real” pero también tenia esposas secundarias. Durante el reinado de Ramsés, cinco mujeres recibieron ese título, pero sus ciento cincuenta dos hijos revelan claramente que no se limitaba a las esposas oficiales. Hay noticias de situaciones análogas en otros estados vecinos. Un documento de la época de Amarna nos informa que el rey de Biblos tenía por lo menos, dos mujeres y se habla de las mujeres del rey de Alasia (Chipre). No obstante, en los siglos VIII-VII a.C. en las narraciones asirías atribuyen a los reyes Escalón, Sidón y Asdod solamente una mujer, puede ser que se trate de la reina titular y que no excluya otras esposas y concubinas. De Saúl se dice que tenía una concubina (2Sam 3,7). En otros lugares se habla de “sus mujeres” (2Sam 12,18). Cuando el rey David reinaba en Hebrón, ya tenía seis mujeres (2Sam 3, 2-5) y en Jerusalén tomó otras concubinas y mujeres (1Sam 5,13; 19,6), entre ellas Betsabé (2Sam 11,27) en Jerusalén dejó diez concubinas cuando tuvo que huir de Absalón (2Sam 15,16; 16,21-22;20,3). Según 1Re 11,3 Salomón habría tenido setecientas esposas y trescientas concubinas. Algunos textos indican que por lo menos en el principio de la monarquía, el harén se heredaba a su sucesor. En 2 Sam 12,8 Natán dice que es el mismo Yahvé que estableció a David como rey de Israel y quien dio las mujeres para Saúl. Absalón se acerca públicamente a sus concubinas que David había dejado en Jerusalén: con eso afirmaba que era rey 2 Sam 16,21-22. La posesión del harén era un título para el trono. Isbaal disputa el poder con Abner por haberse apropiado de su concubina (2Sam 3,7-8). Adonías desea a Abisag, la sunamita que formaba parte del harén de David, aunque el rey (1Re 1,4) no intimó con ella. Había pasado al harén de Salomón, y la quiere obtener Adonías. Salomón responde a su mamá, “pide también para él el poder real (1Re 2,22). Existía entre los antiguos árabes una costumbre similar. Las mujeres formaban parte de la herencia. Y tal costumbre no se suprimió a pesar de la prohibición del Coran. Entre las mujeres del harén una tenía la preferencia del rey. Tal era el “privilegio” de Betsabé con David (1Re 1,1-2), o de Jezabel con Acab (1Re 21,4-7), o de Atalia con Joran (2Re 11,1-20) y explícitamente se dice de Maacá que Roboán “la amó más que las otras mujeres concubinas” (2 Cro 11,21). La presencia de esas mujeres privilegiadas en las historias de la monarquía, nos surge la pregunta por aquellas mujeres anónimas que aparentemente no tuvieron un puesto de destaque en estas narrativas. El reino de Salomón fue testigo de una gran expansión económica seguida por nuevos acontecimientos sociales y políticos. Su determinación en establecerse como un soberano oriental y con un inmenso harén, una corte bien organizada, extensas relaciones internacionales, combinada con sus lujosos planos de construcción, exigieron efectivos militares. Los vínculos estrechos que Salomón contrajo con el matrimonio también lo llevaron a recurrir la asistencia de Egipto. La descripción en 1Re 7, por ejemplo, nos muestra que el palacio de Salomón como el de su mujer egipcia eran proyectos egipcios. Puede ser que las escuelas de los escribas adaptadas al modelo de los egipcios habrían sido establecidas en Jerusalén, y que los jóvenes fueron entrenados para el servicio público. El mayordomo real o administrador (1Re 4,6) instituido por Salomón, ejercía poderes similares a los que tenía el ministro egipcio. El reduccionismo de esta importante institución egipcia, a esteriotipos sexuales es una de las tantas muestras del abuso del poder masculino en el antiguo patriarcado. La consolidación de la monarquía sólo es posible a partir de la clara y aparente sumisión de las mujeres. Con todo es importante estar atentos a los mecanismos de resistencia utilizados por estas mujeres que viven en el periodo monárquico. Uno de esos mecanismos son las conspiraciones al interior de la institución. Pues teniendo en cuenta el significativo número de mujeres, esposas principales y secundarias, las rivalidades debieron ser muy frecuentes. El rey podía beneficiarse de sus mujeres favoritas, y se supone que el pretendido “amor” que el rey tenía por las mujeres no era homogéneo. Muchas luchas internas podían materializarse en conspiraciones. Entre ellas, sin duda, se refieren a las influencias entre las favoritas, y esto era algo muy común. Los más graves atentados eran en contra la vida del soberano, buscando un beneficio de esta u aquella mujer secundaria egipcia o de origen extranjero cuyo nacimiento no le permitía competir con el primogénito de los hijos de la esposa real. Es el caso concreto de Betsabé. Sin pretender negar o defender la tendencia jerarquizada de la cultura egipcia, es importante reconocer su legado cultural en Israel sin excluir su estructura político-administrativo. Es aquí donde entran en juego las mujeres egipcias y extranjeras en el harén de Salomón. En Egipto la igualdad entre los sexos fue en esencia uno de los grandes valores, las mujeres eran madres, esposas, trabajadoras e iniciadas en los ministerios del templo, sin perder su identidad a favor del hombre. Las egipcias conocieron un mundo en que el dominio de lo sagrado les era accesible en su totalidad . Una de las características fundamentales del derecho egipcio es el haber emancipado a la mujer, independizándola del poder paterno o marital: su capacidad es notable. No obstante, esto no llegó a suceder de una manera completa, al menos que hayan tenido transgresiones. Ella llegó a ser escriba, posibilidad que posteriormente le fue negada, de forma que el acceso a la parte administrativa le fue prohibida . Cuando aceptamos que las egipcias disfrutaron de una independencia más allá de cualquier autonomía femenina antes del siglo X a.C., y que ellas participaron de ritos religiosos en los más altos niveles, y que también tuvieron un papel central en la conservación de la tradición sapiencial egipcia, el hecho del matrimonio de Salomón con una egipcia puede indicar una significativa influencia de las mujeres egipcias en la corte de Salomón. Así porque las relaciones cordiales entre Salomón y el faraón Sianum posibilitaron una influencia de muchas facetas de esta cultura milenaria. Por eso es posible afirmar con convicción que estas mujeres fueron responsables por el legado de la tradición sapiencial en Israel. No obstante, dado el carácter androcéntrico de la tradición bíblica patriarcal israelita el trabajo de estas mujeres y de sus diosas fue erradicado y suplantado por el de los hombres. 3. El país de Sabá y su influencia en Jerusalén La narrativa bíblica de 1Re 10,1-13 habla muy poco de la cultura de Sabá. De hecho el texto afirma que la reina de Sabá viene de un estado de tradición monárquica. Esto me ayuda a rescatar el papel prominente que las mujeres tenían en el gobierno del Antiguo Oriente. En las inscripciones asirías de Tiglath-Pileser III y de Sargon II en la segunda mitad del siglo octavo a.C., tenemos dos reinas en Arabia. En Egipto ya tenemos la experiencia de una mujer ejerciendo en poder en la persona de Hatchepsut de la 20ª Dinatía, y en Israel, entre otras figuran Débora, Atalia y Jezabel. Tanto en Egipto como en Israel, las esposas han influenciado en el gobierno de los reyes, sus esposos. El comercio en el reinado de Salomón llevó al soberano a tener estrechas relaciones con los árabes, a punto que el nombre del monarca de Israel de propagó muy lejos, por eso llega a Jerusalén la reina de Sabá, cuyo pueblo habitaba en la región de Yemen en Arabia. La reina viene de una civilización próspera. La rica actividad comercial sugiere un reino inigualable con una agricultura irrigada que provee un amplia subsistencia; una arquitectura insigne en piedra que era comparada solamente con las construcciones del antiguo Egipto. Tenían una variedad de ornamentos, riquezas metalúrgicas y esculturas en piedra, como también abundancia de artistas y artesanos. También presentaban un alto grado de alfabetización ya que desarrollaron un idioma escrito, un alfabeto manuscrito muy bonito y un arte representado de manera arcaica simbólica . En el contexto de las amplias relaciones comerciales de Salomón se circunscribe la visita de la reina de Sabá, que vino del sur de Arabia, en la región actual de Yemen. La noticia sobre el reino de los sabios llegó hasta Jerusalén, así contemos con pocas informaciones sobre la persona de la reina de Sabá . Salomón y su socio comercial Hiram (1Re 9,26-28 y 10,11-12) decidieron acabar con el monopolio de los madianitas y otros propietarios árabes de camellos y con este objetivo construyeron un puerto en la ciudad de Esiongaber en la costa norte del golfo de Acaba (1Re 9,26-27; 2Cro 8,17) y sus navíos llegaban por el Mar Rojo hasta Ofir, ciudad de paso entre Sabá y Jerusalén. De esta manera se podían descargar las mercancías traídas directamente de Arabia y las transportaban posteriormente por tierra bajo el control de Salomón, con esto se evitaron el pago de impuestos de protección exigidos por las tribus que ocupaban los territorios por donde pasaban las rutas de Arabia. Se cree con certeza que el judaísmo había sido practicado principalmente en Etiopía en el comienzo del siglo X a.C., entre las familias reales de la aristocracia. Más aún que la tribu falasha de la parte Norte de Etiopía practicó alguna forma de judaísmo heredado de sus descendientes israelitas. El hecho de que el judaísmo fuera difundido en la época precristiana se puede probar por la existencia de rastros o elementos judíos en el cristianismo etiope posterior, como por ejemplo, la distinción entre los alimentos puros e impuros, la practica de la circuncisión y la observancia sagrada del sábado. Muchos estudiosos creen que el judaísmo que se practicó en Etiopia era aparentemente una etapa progresiva pretalmúdica de adoración . Hasta el momento, las investigaciones arqueológicas recientes revelan la existencia del palacio de la reina de Sabá en la península de Yemen, la tradición de la reina de Sabá es mucho más fuerte en Etiopía que en el sur de Arabia. En el área adyacente, Axum, hay innumerables locales arqueológicos que están tradicionalmente conectados al lugar de nacimiento, al palacio y la tumba de la reina de Sabá. Además, ella es venerada en Etiopía como fundadora de una nueva dinastía. El legado de Sabá en Jerusalén no se limita únicamente a la memoria de una misión comercial y si al reconocimiento de la religión, sabiduría y poder de una reina afro-asiática en la corte de Jerusalén. El intercambio se da a nivel del comercio, religión y sabiduría. Pues Jerusalén, aparte de ser la capital política y la ciudad santa de la dinastía davídica, también el Monte Sión, continúa siendo el centro del cosmos religioso de los cananeos y de todas las personas, las cuales, sabiendo o no, participaban de un gran multiculturalismo y sufrieron una influencia multifacético en cada parte de su existencia. En el periodo salomónico se encuentran innumerables referencias religiosas que me permiten conformar la influencia de religiones politeístas en la cosmovisión israelita de ese periodo. Referencias que los autores regionalistas judíos procuraron ocultar. La primera de ellas se encuentra en la propia estructura del templo hecho para la adoración del Dios Yahvé. El templo de Salomón es notable por sus columnas de bronce (1Re 7,15-22). ¿Por qué Salomón hizo esas dos columnas? ¿Cuál sería su valor simbólico? Parece ser que ellas expresan simbolismos masculinos y femeninos:”Fundió dos columnas de bronce. Una media dieciocho codos de altura y doce de circunferencia; lo mismo la segunda columna” (1Re 7, 15) Salomón llamó a la columna izquierda Boaz “su fuerza”, a la derecha la llamó de Joaquín “él establecerá”. El significado de estos nombres nos remite a las religiones astronómicas como las sabaenas, Boaz “ la luna” y Joaquín “el sol” son símbolo de adoración de las divinidades . Ese simbolismo se deriva principalmente del impacto de las religiones astronómicas extranjeras en la religión de Israel. Las columnas sugieren ese matrimonio sagrado y sexual de las religiones cananeas. La luna y el sol son matrimonios divinos, y representan el cuerpo sexuado del varón y de la mujer. Es por esto que esas columnas están unidas a otro símbolo femenino del templo, la granada. Salomón hizo capiteles y “ había doscientas granadas alrededor e un capitel”, la granada era el símbolo del útero y de la fertilidad de la semilla. Esta introducción de símbolos sagrados en la arquitectura ya era una práctica común en Egipto. “Egipto es uno de los pueblos que mejor ha introducido el signo de lo sagrado en su arquitectura” . El sur de Arabia reverenciaba un gran número de deidades, la mayoría de ellas eran astrales y “actuaban sobre todas las manifestaciones de la vida terrestre, luz y oscuridad, calor y frío, sequedad y lluvia, prosperidad o carestía; influyen incluso en los destinos humanos” . Entre esas divinidades, la Diosa Athar ocupa un lugar prominente. Athar personifica el planeta Venus y corresponde a Ishtar de los asirio-babilónicos. Téngase en cuenta, que en Arabia meridional, Athar era una divinidad masculina, mientras que en las demás religiones semíticas Venus era una divinidad femenina. Otra deidad femenina importante en la religión sabaena era Astar, que quiere decir “útero”, y que corresponde a la diosa cananea Astarte. Ella es quien tiene el poder de dar o destruir la vida. Astar era la Reina del cielo y la madre de todas las deidades. Ella había llegado al cielo en forma de una bola de fuego acompañada de una leona. Ella fue pintada con cachos y un disco en forma de sol sobre su cabeza. La luna fue considerada como una deidad masculina y femenina. Como divinidad de sexo masculino, se llamaba Wad entre los mineanos, Almaqah entre los pueblos de Sabá, Amm en Qataban y Sin en Hadramaut . Sin fue pintado como un viejo que llevaba una barba azul celeste, la cabeza cubierta con un turbante y una corona en forma de luna llena. Su función era de dispersar el mal y la oscuridad inspirando a sus seguidores con sus sueños y profecías. Como deidad femenina, la luna fue conocida como la Gran Diosa y llevó el título de Shayba. Ella representaba la luna en tres aspectos femeninos: la luna creciente (era la mujer joven), la luna llena (era la mujer embarazada), y la luna menguante (era la sabiduría de la mujer anciana). Ese triple aspecto de juventud, madurez y vejez: joven, madre, anciana, permite valorar el cuerpo femenino en sus diversos ciclos. La potencialidad de la joven es celebrada en su aspecto de ninfa o doncella de la Diosa. La Diosa como madre es representada muchas veces como dando a luz y es vista como un símbolo de todos los poderes creadores y generadores de vida del universo . Pero el poder creativo de la Diosa no se limita al nacimiento físico, porque ella también es vista como creadora de todas las artes y civilización, incluyendo la curación, la escritura y la leyes justas. La mujer anciana y sabia es aquella que sabe por su propia experiencia lo que es la vida, y por la cercanía a la muerte le da una distancia y una perspectiva única para abordar los problemas de la vida, ella es exaltada como el tercer aspecto de la Gran Diosa. La diosa solar se le rendía culto en Sabá, Qataban y Hadramaut con el nombre de Shams “sol” emparentado con Shamash de los babilónicos, su función es enviar fuertes rayos de benevolencia. En Kebra Negast, el sol es considerado como deidad masculina, y la reina de Sabá cuenta para Salomón: “nosotros adoramos el sol (…) para que él cocine nuestra comida, y para que el ilumine la oscuridad, y remueva el miedo; nosotros lo llamamos: “nuestro rey”, “nuestro Creador” (…) y hay otros asuntos entre nosotros(…) algunos adoran piedras, otros árboles, algunos figuras esculpidas, y algunas imágenes de oro y plata también son adoradas” . Aunque esta alusión de Kebra Negast sea reciente, sirve para ver como esta deidad que fue reconocida como femenina es convertida en masculina, se observa un proceso a apropiación de la diosa por los hombres. Las religiones astrales permanecen en Arabia con el transcurso del tiempo. Esta cultura del sur de Arabia se caracteriza por su capacidad de asimilar otras divinidades. Es capacidad explica la relativa facilidad con que fueron introducidas en el sur de la península creencia judías y cristianas. Esa capacidad de asimilación también es sustentable por el hecho que, las deidades cananéas fueron adoradas en Yemen. La diosa cananea Astarte como ya se decía, hizo parte de las diosas sabaitas. Concluyendo La contribución de Egipto y Sabá, pueblos de origen afro-asiático, en el periodo del reinado salomónico es muy importante para la investigación bíblica, pues a partir de ella es posible entender mejor las características y surgimiento del monoteísmo. Contribuí a que conocimiento de que, la monarquía israelita es una síntesis de diversas influencias, debido principalmente al hecho de que Palestina de este periodo se caracteriza como una encrucijada cultural donde confluyen diversas culturas y tradiciones religiosas. De manera especial nos deja ver el papel de destaque de las mujeres en estas sociedades. Ellas habían dejado marcas imprescindibles en la corte de Jerusalén. Registros que fueron captadas por la monarquía fundamentada en el poder del hombre sobre la mujer, en la explotación del pueblo y en la legitimación de un dios monoteísta y patriarcal que para ser eficaz tenía que acabar con el poder de las religiones de las diosas. De la misma manera nos desafía un compromiso con aquellos y aquellas a quien la historia ha ocultado su voz. Nos insta el encuentro con las diferentes voces en esta América que proclaman su derecho a ser y existir con dignidad, independientemente de la religión, raza, género y regionalismo.
Maricel Mena López
Para una mejor comprensión de este tema, cf. Maricel Mena López, Raízes afro-asiáticas nas origens do povo de Israel – Uma proposta de reconstrução histórico-feminista, São Bernardo do Campo, Universidade Metodista de São Paulo, 2002 (tesis doctoral). Norman K. Gottwald, Introdução socioliterária à Bíblia Hebraica, São Paulo, Edições Paulinas, 1988, p.306. Lisa Heidorn, “The Horses of Kush”, en Journal or the Near Eastern Studies/JNES, vol. 56, n.2, Chicago, The University of Chicago Press, 1997, p.104-114. Nancy Cardoso Pereira, “Prostitutas-madres-mujeres, obsesiones y profecía en 1Reyes 3,16-28”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana/RIBLA, Quito, RECU/DEI, vol.25, 1997, p.32. Roland. J. Williams, “People Come Out Egypt: An Egyptologist Looks at the Old Testament”, en Supplement to Vetus Testamentum, Leiden, Brill, 1975, p.231-254. Avraham Malamat, “Aspects of the foreign politics of David and Solomon”, en Journal of Near Eastern Studies, Chicago, The University of Chicago Press, vol.22, 1963, p.10; Alan Schulman, “Diplomatic marriage in the Egyptian New Kingdom”, en Journal of Near Eastern Studies, Chicago, The University of Chicago Press, vol.38, 1978, p.177-193. Martin Noth, Historia de Israel, Barcelona, Ediciones Garriga, 1966, p.204; John D. Curríd, Ancient Egypt and the Old Testament, Grand Rapids, Baker Books, 1997, p.164; William G. Dever, “Gezer Revisited – New excavations of the Solomonic and Assyrian period defense”, en Biblical Archaeologist, Baltimore/MD, John Hopkins University Press, American Schools of Oriental Research, vol.47, n.4, 1984, p.206-218. Inicialmente la conquista de Gazer fue atribuida a Psusennes II. Investigaciones recientes atribuyen este acontecimiento a Siamun. Cf. Pierre Montet, Le drame d’Avaris, Paris, Geuthner, 1941, p.195-97 e Egypt and the Bible, Philadelphia, Fortress Press, 1968, p.39-40. Pierre Montet presupone que Siamun es el faraón de 1Rs 9,16 e 11,21-22. Dentro de esos contextos, las relaciones entre Egipto y Palestina son cordiales. Veja Pierre Montet, Egypt and the Bible, p.39-40; Donald B. Redford, “Studies in Relations Between Palestine and Egypt during the First Millennium BC, The Twenty-Second Dynasty”, en Journal of the American Oriental Society, vol.93, 1973, p.3-17; Kennetn Anderson Kitchen, The Third Intermediate Period in Egypt (1110-650 B.C.), Warminster, Aris and Philips, 1973, p.280, citação de Alberto R. Green, “Solomon and Siamun - A Synchronism Between Early Dynastic Israel and Twenty-First Dynasty of Egypt”, en Jounal of Biblical Literature, Atlanta, Scholars Press, vol.97, 1978, p.353-367; “Solomon and Siamun - A Synchronism Between Early Dynastic Israel and Twenty-First Dynasty of Egypt”, en Jounal of Biblical Literature, Atlanta, Scholars Press, vol.97, 1978, p.354. En la arqueología el-jib es identificado con Gibeon. Fue reconstruida en la edad del hierro (1200-900 a.C.). Esta ciudad es nombrada de forma proeminente en los relatos relacionados a la consolidación y estabilización de la monarquía, ocurrida durante este período. Véase Patrick M. ARNOLD, “Gibeon”, en Anchor Bible Dictionary, David Noel Freedman (editor), Nova Iorque, Doubleday, vol.2, 1992, p.1010. Véase Merlin Stone e Merlin Stone, “Cuando Dios era mujer”, en Del Cielo a la Tierra - Una Antología de Teología Feminista, Mary Judith Ress, Ute Seibart-Cuadra e Lene Sjorup (editoras), Santiago, Sello Azul Editorial de Mujeres, 1994, p.177; Jan Assman, Ma’at – Gerechtigkei und Unsterblichkeit im Alten Ägypten, München, Beck, 2001, p.5. Veja Donald B. Redford, “Studies in Relations between Palestine and Egypt during the First Millennium B.C: I. The Taxation System of Solomon”, en J.W. Wevers e D.B. Redford (editors), Studies on the Ancient Palestinian World, Toronto, University of Toronto Press, 1972, p.141-156. Antonio Loprieno, “Slaves”, en The Egyptians, Sergio Donadoni (editor), Chicago e Londres, The University of Chicago Press, 1997, p.185-219. Roland de Vaux, “Titres et fonctionnaries égyptiens à la cour Davi et de Salomón”, en Revista Biblica, Roma, Editrice Pontificio Instituto Biblico, vol.48, 1939, p.394-405. Cf. Aelred Cody, “Le titre égyptien et le nom propre du scribe de Davi”, en Revista Biblica, Roma, Editrice Pontificio Instituto Biblico, vol.72, 1965, p.381-393. Gerhard von Rad, “Das judäische Königsritual”, en Theologische Literaturzeitung, Leipzig, Evangelische Verlagsanstalt, vol.72, 1947, p.211-216. F. Canciani y G. Pettinato, “Salomos Thron: philologische und archäologische Erwägungen”, en Zeitschrift des Deutschen Palästina-Vereins, Wiesbaden, Kommissionsverlag Otto Harrassowitz, vol.81, 1965, p.88-108. Hellmut Brunner, “Gerechtigkei als Fundament des Thrones”, en Vetus Testamentum, Leiden, E.J. Brill, vol.8, 1956, p.426-428. Siegfried Herrmann, “Die Königsnovelle in Ägypten und Israel – Ein Beitrag zur Gattungsgeschichte in den Geschichtsbüchern des Altes Testament”, en Festschift Albrecht Alt, Leipzig, vol.4, 1975, p.33-34. James B. Pritchard, The Ancient Near East in Pictures Relating to the Old Testament, Nova Jersey, Princeton University Press, 1954,p.449. R. B. Y. Scott, “Weights and Measures of the Bible”, en Biblical Archaeologist, Baltimore/MD, John Hopkins University Press, vol.22, n.2, 1959, p.26. Cf. Antonio Loprieno, “Slaves”,p.185-219; Erika Feucht, “Women”, en The Egyptians, Sergio Donadoni (editor), Chicago e Londres, The University of Chicago Press, 1997, p.315-346; Robins Gay, Women in Ancient Egypt, Cambridge/MA, Harvard, 1993, p.136-137. Christian Jacq, As egípcias – Retrato de mulheres do Egito faraônico, Rio de Janeiro, Bertrand Brasil, 2000, p.244. El nombre de la diosa es compuesto de dos palabras: Hut y Hor y se traduce por “el templo de Hórus”. Hator es el espacio sagrado, la matriz celeste que contiene Hórus, el protector de la institución faraónica. Hator encarnaba una inmensa vaca, del tamaño del cosmos, que ofrecía generosamente su leche para que vivieran las estrellas. Cf. Christian Jacq, As egípcias, p.276. Isis es la mujer serpiente, conocida como la Grande. Reinó en las Dos Tierras: el Alto y el Bajo Egipto, mucho antes del nacimiento de las dinastías. John J. Collins, Jewish Wisdom in the Hellenistic Age, Louisville, Westminster John Knox Press, 1997, p.5. E. A. Wallis Budge, Facsimiles of Egyptian Hieratic Papyri in the British Museum with Descriptions, Summaries of Contents, Londres, Harrison & Sons, 2ª edição, 1923; P. Humbert, Recherches sur les souces égyptiennes de la literature sapientiale d’Israel, Neuchatel, Secrétariat de l’Université, 1929 (Mémoires de l’Université de Neuchatel, 7); G. E. Bryce, A Legacy of Wisdom: The Egyptian Contribution to the Wisdom of Israel, Lewisburg, Bucknell University Press, 1979; Nili Shupak, Where can Wisdom be Found? The Sage’s Language in the Bible and in Ancient Egyptian Literature, Friburgo/Göttingen, University Press/Vandenhoeck & Ruprecht, 1993, 508p. Neith es una diosa muy antigua de la reión de Sais en el Delta occidental. Ella es la tercer faraón de la primera dinastía y el primer faraón de sexo femenino. La diosa Neith presidía los destinos de la primera reina de Egipto y de la primera mujer faraón. Neith es la inmensa superficie acuática que creó las divinidades y los seres, la gran madre que volvió las semillas fecundas; todo lo que nace viene de ella. Cf. Christian Jacq, As egípcias, p.34; Edwin Oliver James, The Ancient Gods – The History and Diffusion of Religion in the Ancient Near East and the Eastern Mediterranean, Nova Iorque, G. P. Putnam’s Sons, 1960, p.84-85. E. Weidner, “Hof- und Harems-Erlasse assyrischen Könige”, en Archiv für Orientforschung, vol.18, 1956, p.257-293. Aristides Théodoridès, “Estudio antropológico del derecho faraónico”, en Tratado de Antropología de lo Sagrado – Las Civilizaciones del Mediterráneo y lo Sagrado, Julien Ries (coordinador), Madrid, Trotta, 1997, p.128 (Serie Paradigmas, 15). Gus W. van Beek, “The Land of Sheba”, en Solomon and Sheba, James Bennett Pritchard (editor), Londres, Phaidon Press, 1974, p.40. La tradición epígrafe sur-arábica se inicia antes del s. IX a.C. El final del reino se sitúa por el 525 d.C. Estos datos, aunque tardíos con relación a Salomón, permiten suponer la existencia de una amplia pre-historia del reino. Un resto de Esiongaber o Eilat ha sido descubierto en el moderno Tell el-Heleifi al oeste de el’Acaba. Las excavaciones han demostrado que la ciudad de Esiongaber servía también para otros fines como la fundición de metales. Cf. Martin Noth, Historia de Israel, Barcelona, Ediciones Garriga, 1966, p.201. . A. Mikré-Salassie, “Ethiopia and the Bible”, en The Jerusalem Congress on Black Africa and the Bible, E. Mveng e R.J.Z. Werblowsky (editors), Jerusalém, 1972, p.193. James Bennett Pritchard, The Ancient Near East in Pictures Relating to the Old Testament, Nova Jersey, Princeton University Press, 1954.
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |