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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Tolerancia e intolerancia entre los grupos sociales, en Timoteo y en TitoClemildo Anacleto da Silva
Resumen Abstract
Introducción No haré un análisis de estas cartas, intentando saber quiénes son sus autores, ni estaré preocupado con la localización de las mismas o de la fecha de su composición. Mi preocupación se concentrará en mostrar la tensión y los conflictos existentes en estas comunidades. En las cartas de Timoteo y de Tito, son prácticamente mencionados todos los grupos sociales. Es posible destacar: mujeres, viudas, diaconisas, diáconos, siervos, señores, jóvenes, magistrados, autoridades, insubordinados, falsos maestros, agricultor, soldado, ricos, presbíteros, ancianos, profetas, pecadores, etc. En esta comunidad se da una variación de personas y de grupos. Era posible que la convivencia no fuese pacífica, toda vez que el autor se preocupa de dejar sentada su orientación para cada grupo. Por lo menos en relación a un grupo específico, el autor demostró mayor preocupación. Se dan varias recomendaciones por lo que respecta a los falsos doctores. Me gustaría destacar en este texto la forma cómo los grupos sociales aparecen retratados y el tratamiento que fue destinado a los “enemigos” de la fe. ¿Será que los grupos que no coincidían con la comunidad de Timoteo y de Tito, fueron víctimas de intolerancia? ¿Será que, realmente, se constituyeron en una amenaza a la comunidad o que fueron combatidos por pensar de manera diferente? ¿Por qué en relación a las mujeres, pensamos que el autor estaba equivocado, sin embargo no percibimos este mismo equívoco en relación a los otros grupos? Mi preocupación no es partir del texto bíblico como lectura oficial. Partir de la idea de que la orientación del texto bíblico, es una reacción frente a las fuerzas opresoras de la comunidad, no siempre se constituyó como verdadera. Cuando se toma el texto bíblico, ya al comienzo, como lectura del oprimido, muchas veces no se percibe que la lectura oficial pueda estar siendo intolerante en aquel momento. Antes de abordar el tema en Timoteo y en Tito, el ejemplo de Gamaliel y la posición del apóstol Pablo, nos ayudarán a entender cómo el discurso oficial puede volverse intolerante. Gamaliel y la tolerancia religiosa El movimiento separatista forma parte de la práctica de la iglesia primitiva. El cristianismo primitivo tampoco encontró en los otros grupos la posibilidad de caminar juntos. Se dio siempre una preocupación en demarcar o determinar territorio. Los conflictos envolviendo al cristianismo y a otros grupos religiosos o de personas con pensamientos divergentes dentro de la comunidad, quedaron registrados en los textos bíblicos. Cualquier grupo o persona que divergiese de la orientación oficial, era tachado de enemigo de la fe. Los otros son vistos como tinieblas. Sus dioses como ídolos, sus fiestas como cosas abominables, etc. En el libro de Hechos, hay una de las más bellas conclusiones con respecto a la tolerancia. Después de haber sido prohibidos de enseñar en Jerusalén y ser presos, Pedro y algunos apóstoles fueron convocados por el Sanedrín, para explicar el porqué de su desobediencia. En tanto, el debate seguía, Gamaliel, un Doctor de la Ley, tomó la palabra y dirigiéndose a los otros miembros del sanedrín, dijo:”Si el proyecto o actividad de ellos es de origen humano, será destruido,pero si viene de Dios, ustedes, no conseguirán aniquilarlos. ¡Cuidado con meterse contra Dios!” (Hech 5,38-39). Este testimonio es importante porque en medio de la efervescencia de la discusión y de las disputas entre cristianos y judíos, fue posible observar que no todos se veían como enemigos. Gamaliel reconoce que también había en el cristianismo una manera de expresarse de Dios y que Dios podría estar usando a los cristianos como instrumentos para realizar algún proyecto. Gamaliel se preocupa de no estar combatiendo contra Dios e interrumpiendo un proyecto divino. Si bien él reconoce que si fuera un proyecto divino él no tendría cómo oponerse. El no hizo separación entre divinidad de los cristianos y divinidad judaica. El partió del mismo presupuesto que orienta también la lectura de los grupos que se interesan con el diálogo religioso, es decir, idéntica divinidad obra en varios grupos, siendo representada por nombres diferentes. Por otro lado, hubo también la preocupación en definir lo que era considerado santo y lo que era maligno, sagrado y profano, tinieblas y luz, etc. Con esto, se cierra cualquier posibilidad de diálogo. Ejemplo de esta práctica es lo que veremos en el texto siguiente: Templo de Dios x ídolos Al colocar el ser humano como templo, Pablo lo sacraliza. Pesa sobre el ser humano el ideal de pureza judaica. Así como el templo judío también el ser humano no puede, en manera alguna, permitir que su cuerpo sea profanado. Siendo así, hay la necesidad de vigilancia permanente, control permanente y purificación permanente. Eso hace del ser humano un santuario ambulante. Alguien que irradia santidad. De otro lado, hay un aspecto positivo, así como el templo, el ser humano en su cuerpo es inviolable. Se exige respeto al cuerpo. Él es el hospedero de la divinidad. Su cuerpo es sagrado. Todo ser humano se vuelve divino. Como divino, debe ser respetado, debe tener dignidad. En él está la divinidad. Todas las acciones deben converger para el bienestar de este ser humano. La presencia de lo divino, en este sentido, no se halla solamente en el templo. El lugar de la revelación divina no se agota en el templo. Dios se revela en el interior del ser humano. Lo divino habita el ser humano. Éste es un aspecto nuevo, pues en el Antiguo Testamento, los profetas hablaban en nombre de Dios, eran portavoces de la divinidad. Algunas veces los profetas podían, hasta incluso, pasar por experiencias de éxtasis (1Sm 10,6; 1Rs 18; Nm 11,10) es decir, ser poseído por lo divino. Por lo demás, en general, ésta no era una experiencia común. Lo divino no habitaba en la persona. Lo divino entraba en contacto, aparecía, instruía. En esa idea se da también un poco de la visión griega del ser humano, a partir de la filosofía platónica. El ser humano en su esencia es divino. Y lo que lo hace importante, es la presencia de lo divino. Empero si los ídolos nada son, entonces ¿qué mal hay en comer cosas sacrificadas a los ídolos? Comer de las cosas sacrificadas a los ídolos, según Pablo, era volverse partícipe de la comunión con los ídolos. Al mismo tiempo, al comer estaría profanando el templo que es el propio cuerpo. Pablo fue un especialista en la argumentación, al colocar el ser humano en la situación de “templo”. Haciendo esto, él lanza la responsabilidad al ser humano, en lo que dice respecto a mantenerse lejos de las otras divinidades. Sin embargo, alguien podría preguntar: ¿Puedo sencillamente participar sin verme envuelto con las fiestas y comidas sacrificadas? Pablo no deja alternativa y se pone a favor de la conciencia del débil. Es decir, el simple hecho de que alguien sea visto junto a un grupo que él denomina de los tibios, puede concluir que él comulga de la misma idea. La exclusión es más fuerte. No se debía compartir la divinidad, ni las ideas y ni siquiera la posibilidad de ser visto juntos. La pregunta de Pablo tiene una respuesta obvia y conocida en la tradición judía, baste ver los textos que citamos aquí. La respuesta a esta pregunta, está de igual manera basada en la lucha histórica de los macabeos. El monoteísmo es una característica del judaísmo, sin embargo eso no significa que por el hecho de ser monoteísta, necesariamente no pueda convivir y respetar otras tradiciones religiosas. En la historia del judaísmo antiguo e incluso del cristianismo, no hubo mucha apertura para el diálogo. La expresión “ídolos” es una manera de referirse a otras divinidades en general. Algunas veces el texto bíblico nombra a estas divinidades, pero, en la mayoría de las veces, se usa, sencillamente, “ídolos” u “otros dioses”. No se constituye en problema llegar a la conclusión de que no hay relación entre una divinidad y otra o entre un grupo religioso y otro. Afirmar que las enseñanzas y los sistemas religiosos son diferentes y hasta incluso incompatibles, no significa decir que no haya posibilidad de diálogo y de convivencia. Pablo realiza esa indagación, ya sabiendo que la respuesta es negativa. Es negativa en cuanto a la relación y a la convivencia y también en cuanto al diálogo. La sana doctrina y los falsos doctores (Timoteo y Tito) El autor revela extrema preocupación por dar satisfacción a la sociedad. Él está preocupado por la forma cómo la sociedad ve a la comunidad religiosa. De esta manera es posible entender las insistentes recomendaciones a fin de que la comunidad preserve la moralidad y la ética. El objetivo específico del autor en relación a la enseñanza, es llevar al conocimiento de la verdad que conduce a la piedad (Tt 1,1). Quien, en la comunidad, divulgue otra verdad que no sea ésta, debe ser rechazado. No hay espacio para el debate y mucho menos para la contradicción. La enseñanza y la verdad fueron establecidas, y por lo tanto, todos deben rezar a través de esta cartilla. El autor mismo reconoce, en Tt 1,10, que hay muchos insubordinados (anypotáktos). El tema gira en torno a la subordinación, insubordinación y obediencia. Todos los grupos presentes en la epístola, tenían la exigencia de que debían someterse y obedecer a las autoridades de la comunidad. Pero, al mismo tiempo, se pide que se liberen de todas las pasiones y deseos. De esta manera, tenemos aquí una construcción de pensamiento que va, una vez más, al encuentro del pensamiento griego. La autosuficiencia del individuo estaba en no tener necesidad de nada, a no ser de sí mismo y por esto debería liberarse de todo lo que le esclavizase. Entretanto, tenemos aquí una incoherencia, una vez que había una orientación para que los esclavos, las mujeres, los dirigentes, en fin, todos se sometiesen y fueran obedientes (Tt 3,3-7). Es clara la preocupación del autor en relación a este asunto. Todo lleva a creer que se da en la comunidad un clima de conflicto entre los varios grupos que ejercen funciones y grupos que piensan y enseñan otra verdad y no aquella que el apóstol, el autor está indicando. En Tt 1,10 hay indicación de que estos falsos doctores eran personas venidas del judaísmo. Por lo tanto, aquí se establece una relación no amigable, una vez que las enseñanzas de estos fueron clasificadas como mitos, preceptos humanos fruto de personas que abandonaron la verdad. Tito informa que esas personas eran avarientas. Decían conocer a Dios, pero sus obras los denunciaban (Tt 1,10-16). Además, en lugar de avaricia, el texto nos permite también entender que este grupo fue acusado de estar enseñando cosas con la finalidad de ganarse el reconocimiento de la comunidad. A esos, el autor señala que no hay mucho que hacer. No hay tolerancia con sus enseñanzas. Él es categórico: “es preciso hacer que ellos se callen” (Tt 1,11). Ya vivimos esta experiencia en América Latina y en otros lugares, cuando voces discordantes de la teología oficial fueron calladas. Todos en la comunidad, principalmente quien ejerce algún cargo, debe presentarse como modelo de conducta cristiana. Podemos imaginar que así como hoy, el énfasis en la conducta moral de la comunidad puede haber sido el resultado de algún hecho ocurrido dentro del grupo, que lo dejó desacreditado frente a la sociedad y que, por lo tanto, se hacía necesario enfatizar las enseñanzas, fundamentados en una fe pura, sin hipocresía y con una buena conciencia. No es extraño, pues, que cada vez que toda iglesia se sienta amenazada por alguna enseñanza, que conteste la doctrina oficial o que proponga una visión diferente, entonces ella echa mano de los documentos oficiales. Es decir, para garantizar la “verdadera fe” (Tt 1,14; 2,1) los doctores de la iglesia se reúnen y elaboran un documento que tiene por objetivo apartar cualquier duda sobre el asunto causante de la polémica (encíclicas, pastorales, etc.). Vale señalar que la información acerca de las mujeres, en 2Tm 3,6 no se refiere a mujeres “depravadas”. El término griego se refiere a mujeres enflaquecidas. Esas mujeres están opuestas a las viudas. De la misma manera que el autor acusa a las viudas de andar de casa en casa, también acusa a algunos hombres de andar de casa en casa, persuadiendo a mujeres enflaquecidas. En todo caso, el texto muestra que ese grupo consiguió cierta independencia. Las mujeres son acusadas de pecaminosas y de preocuparse con el placer, con el deseo. El autor acusa a este grupo de rechazar el aprender y que, por lo tanto, estaban lejos de la verdad. El grupo resiste (anthistantai) a la enseñanza de la comunidad. El autor también se contrapone a los falsos doctores. Él mismo se autodenomina como “doctor de las naciones en la fe y en la verdad” (1Tm 2,7). ¿Sería que en las instrucciones dadas a los diáconos, no estaban incluidas las mujeres? (1Tm 2,8-13). ¿Cómo conciliar la palabra del autor de la epístola por el silencio de las mujeres y al mismo tiempo las coloca en el ministerio de la piedad, entre los diáconos? Que las mujeres formaban parte de la diaconía, eso no tiene la menor duda (Rm 16,1) y que igualmente no estaban obedeciendo al pedido de quedar calladas. La advertencia para que las mujeres no se dedicasen a la enseñanza, era exactamente porque ellas, probablemente, estaban enseñando y eso debe haber originado motivo de debate en la comunidad. Por lo tanto, el pedido del autor de la epístola no era para colocar normas en una actividad, antes de que ella aconteciese, sino al contrario, el autor interviene en una situación que ya estaba siendo puesta en práctica, o sea, las diaconisas participaban activamente en la enseñanza. El autor de la epístola advierte a Timoteo de que hay una verdad y que únicamente ésta debe prevalecer. Todas las otras deben ser combatidas. Timoteo debe tener cuidado con algunos adversarios y, al mismo tiempo, instruir a cada grupo de su comunidad a permanecer fiel en su función en la comunidad y en la sociedad. Los conflictos existentes en los textos bíblicos, en su mayoría, siempre fueron encarados por la lectura latino-americana como lucha entre los opresores y los oprimidos. No es extraño, que sea necesario pensar que las propias comunidades primitivas, también fueron, muchas veces, intolerantes y represoras. Este asunto toma relevancia, exactamente cuando estamos vivenciando la discusión envuelta en la inclusión de grupos y prácticas que no siempre son bien vistas por las comunidades religiosas. Siendo así, ¿cómo tener seguridad de que aquellos grupos que fueron combatidos por el cristianismo primitivo eran realmente opresores o personas que pensaban de forma diferente de la orientación oficial? En este análisis, me gustaría invertir esta perspectiva con la cual siempre trabajamos. Pretendo mostrar que la comunidad primitiva, no siempre puede ser vista en un ambiente que favoreció el diálogo, la inclusión, el debate y la tolerancia. Advertencia a los doctores de la ley Timoteo es dejado en Éfeso con una misión bien específica: Al partir hacia Macedonia, recomendé que usted quedase en Éfeso, a fin de impedir que algunos continuasen enseñando doctrinas diferentes, y para que no se ocupasen con fábulas y genealogías sin fin; éstas favorecen más las discusiones que el proyecto de Dios, que se realiza en la fe. La finalidad de esta orden es el amor que procede de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sin hipocresía. Algunos se desviaron de esta línea y se perderán en una palabrería inútil; pretenden pasar por doctores de la ley, sin embargo no saben ni lo que afirman ni lo que dogmatizan (1 Tm 1,3-7). Era necesario reprender y advertir a aquellos que estaban enseñando otra enseñanza que no era la indicada por el autor de la epístola. Ese grupo, denominado doctores de la ley, es acusado de practicar la caridad, de no tener una buena fe, no tener una buena conciencia, no tienen un corazón puro y practican una fe hipócrita. Según el autor, esos se desviaron. El contenido de sus enseñanzas no pasa de palabras vanas. El autor de la epístola fue muy duro con este grupo. Ellos fueron entregados al poder de Satanás. Sus enseñanzas fueron interpretadas como blasfemias. Aquí tenemos varios elementos que durante la historia fueron empleados para encuadrar a alguien como hereje (blasfemia, desvío de la sana doctrina, corazón impuro, mal intencionado, bajo el dominio de Satanás). En contraposición de este grupo, el autor de la epístola se sitúa como alguien que tiene autoridad de predicador y de apóstol. Él es el orientador y maestro de la verdad para todos los pueblos ( 1 Tm 2,7; 2 Tm 1,11). En este sentido, no se da apertura para el diálogo, la discusión y los debates ( 1 Tm 2,8). La verdad puesta por el autor no es materia de discusión (dialogismos). La iglesia es la columna y el fundamento de la verdad (1 Tm 3,15). El autor de la carta cierra cualquier posibilidad de encontrar la verdad fuera de la iglesia. Esta es la misma postura adoptada por muchos grupos religiosos. De otro lado, el autor informa que éstos se hallan interesados en las riquezas. No poseen la verdad, poseen un espíritu corrupto y, por lo tanto, son personas incompletas. Como personas incompletas, buscan lo que les está faltando en riquezas, pensando que estas les traerán autosuficiencia. Empero, la autosuficiencia es adquirida por la piedad y por entender que la autosuficiencia se encuentra no en buscar lo que le falta, sino en no tener necesidad o falta. (1 Tm 6,3-10). Las mujeres Es probable que al igual que hoy, en la comunidad de Timoteo se estaba llevando a cabo una dura discusión referente a la participación de las mujeres en la comunidad. El autor de la epístola no dice que las mujeres están prohibidas de enseñar; él dice que él no autoriza esta práctica. Él no entrega este servicio a las mujeres. Él no encarga a las mujeres de este servicio. Podemos entender que él no autoriza esta práctica en la comunidad que se halla bajo su responsabilidad, mientras, podemos concluir que la práctica ya venía siendo una realidad en otras comunidades o era objeto de discusión dentro de esta comunidad por los llamados doctores de la ley y por las propias mujeres, una vez que él pide que las mujeres queden calladas. ¿Será que este pedido para que queden calladas, no dice respecto a no querer que el asunto sea debatido (dialogismos) nuevamente? En este sentido, el autor estaría diciendo: sobre este asunto las mujeres y todos los que predican algo diferente, deben quedar callados. Visto que, existían algunos asuntos que no eran objeto de discusión. La verdad estaba dada. De esta manera, las mujeres deben cesar la discusión, es decir, no promover la intranquilidad. Quedar en silencio significaría, entonces, no ser agitadoras. ¡Queden quietas! ¡Paren de agitar! El autor de la epístola emplea una lógica griega para exigir la subordinación de las mujeres.. El hombre fue la causa del origen de la mujer. Ahora bien, si una cosa es causa de otra, o sea, si la mujer pasó a existir por causa del hombre, entonces aquello que es causa del otro, es más importante y más completo. Por lo tanto, ¿cómo la mujer podría querer enseñar a aquel que fue su causa? El autor y la filosofía griega establecen un criterio de jerarquía basado en la causa. La mujer transgredió. Avanzó hasta el límite (parabaino). Por lo tanto era necesario contenerla. El autor de la epístola está tan obcecado por la idea de la moderación, que pide moderación y equilibrio, donde no se debe tener. Exige que las mujeres tengan moderación (sofrosyne) en la fe, en el amor y en la santidad (1 Tm 2,15). Liderazgo de la comunidad Se exige de los dirigentes de la comunidad (obispos y diáconos) un comportamiento irreprensible para que no caigan en descrédito. Se exige todavía que sean obedientes. Es probable que existiesen grupos que estaban disputando el liderazgo de la comunidad. Tito fue encargado de organizar este liderazgo. Uno de los criterios para la elección del liderazgo fue el de que no hubiera contra la persona, acusación de insubordinación (Tt 1,6).Idéntico pedido fue hecho también a Timoteo. Era necesario que él se presentase como modelo (typos). Ellos son presentados como los guardianes de su doctrina. Las mismas informaciones se encuentran también en Tt 1,6-9. El autor trae la relación de las virtudes que el dirigente deberá poseer. El autor es implacable con aquellos que él entienda que son una amenaza a la comunidad. Estos son denominados de hipócritas, mentirosos, seductores, defensores de enseñanzas demoníacas y de fábulas. A los responsables por la comunidad y, principalmente, a Timoteo se solicita que permanezca vigilante. Esto demuestra que la comunidad vivía bajo una tensión, considerando que una gran amenaza podría caer sobre el grupo. Todas estas palabras refuerzan la idea de control. Para el autor de Timoteo, no perder el control sobre el grupo era algo fundamental. Las relaciones parecían no ser muy tranquilas, ni dentro de la comunidad ni entre los responsables por los cargos de dirección. Prueba de esto es la recomendación que el autor hace en relación a Dimas y Alejandro, el herrero (2 Tm 4,9-14). Las viudas Ese grupo fue visto siempre con mucho cariño, en el texto bíblico (Mt 23,14; 6,1; St 1,27; Ex 22,21). El autor de la carta hace distinción entre dos grupos de viudas. Aquellas que estaban dedicadas a la oración y a las celebraciones y aquellas que estaban preocupadas con sus propios placeres. Aquí caemos en la tentación de pensar que estas mujeres estaban buscando placeres sexuales o, en fin, intentando reconstruir su vida, a través de la convivencia con otros compañeros. Entretanto, Santiago (5,5) usa esta misma expresión (spatalao) para referirse a aquellos que tuvieran una vida de confort y de lujo. Por lo tanto, ¿será que había dos grupos de viudas?, ¿las que estaban integradas en la comunidad y defendían sus propuestas y aquellas que buscaban el confort y el lujo sin preocuparse por atender a su propio grupo? Mientras tanto, es interesante percibir que Timoteo subordina la actividad de la comunidad a la actividad de la casa. Es decir, todos deben “cuidar de la casa”. El dirigente, debe ser un buen administrador de su casa, así como los hijos también deben saber administrar su familia. La comunión, la unidad, la defensa, el respeto y la sobrevivencia del individuo pasaba por su genos (familia). Las viudas, por formar parte de un grupo socialmente y psicológicamente debilitado, enfrentaban dificultades para su búsqueda de espacio e independencia, una vez que, el derecho en la sociedad antigua, seguía una línea patriarcal. Es interesante percibir que las actividades que las viudas deberían realizar, son prácticamente las mismas actividades que se esperaban de los diáconos. Ellas eran indiscretas y charlatanas (fluaroi). Vean que este grupo se comporta igual al grupo de las mujeres que el autor había pedido de no sobrepasar sus límites. También la palabra ‘charlatán’ sólo puede ser empleada si estuviera referida a algún tipo de enseñanza que el autor considera en desacuerdo con la enseñanza oficial. Por lo tanto, había un motivo más para desconfiar de que estas mujeres, en verdad, podrían estar formando parte del grupo de los “falsos doctores de la ley”. Así como los falsos doctores, según el autor, estaban bajo el dominio de Satanás, también estas viudas estaban siguiendo a Satanás. Los esclavos La sociedad romana era esclavista. El esclavo formaba parte, en la jerarquía social, del último escalafón de la sociedad. Ser esclavo era no tener libertad sobre su propia voluntad y su cuerpo. Era una persona sin identidad social. Sus voluntades, ansias y deseos no le pertenecían. Su vida y su destino dependen de la voluntad de otros. Su futuro estaba determinado. Sus sentimientos no le pertenecían. La decisión referente a la continuidad de su vida, estaba en las manos de su déspota. El esclavo veía que las cosas que le pertenecían, le eran arrancadas y todavía tenía que agradecerlo. El autor pide que el esclavo agradezca por la vida que no tenía, agradecer por la violencia que hubiera sufrido. Es evidente que muchos esclavos osaron desobedecer y traspasar los límites. Buscaron construir un futuro, que no era aquel que le habían trazado. El autor pide que los esclavos traten a sus señores con toda la honra. Tener honra es ser reconocido, públicamente, como alguien de valor en la sociedad. En este sentido, el esclavo se hallaba justo en la situación opuesta. Este pedido se configura como una incoherencia. La propia situación de esclavitud es ya una deshonra. La honra es un valor que no es procurado por sí mismo. La honra depende del reconocimiento del otro. La honra del nombre de Dios y del patrón está directamente ligada a la voluntad del esclavo. El autor no habla nada sobre la esclavitud. Él sigue en la misma línea de pensamiento. Pide, nuevamente, que los esclavos no sobrepasen sus límites. Los ricos El autor no es solo intolerante con los que no defienden su doctrina, sino también con los ricos. Pero, y los déspotas, señores de esclavos, ¿no eran también ricos? ¿Por qué ellos no fueron advertidos? Timoteo recibe una orden para que él también ordene y advierta a los ricos. ¿Será que Timoteo tuvo este poder? Siendo esto así, Timoteo no está solicitando y sí advirtiendo, ordenando. ¿Qué se exige de los ricos? Que no sean arrogantes. Que no coloquen sus esperanzas en la riqueza. Que practiquen el bien. Que sean ricos en buenas obras. Que compartan de buen grado, lo que es suyo. Que sean generosos. Que estén dispuestos a compartir. Timoteo no responde a la relación entre esclavo y señor, sino que denuncia el desequilibrio causado por el poder de la riqueza. Así, como Jesús, Timoteo reprende a los ricos, para que dividan y repartan sus riquezas. La mayor riqueza que un ser humano puede obtener proviene de su práctica. Por tanto, era mejor ser rico a través de la virtud y de la práctica de acciones justas que a través de las riquezas pasajeras. Esta amonestación no es nueva. Juan Bautista ya recomendaba a aquellos que también tenían una posición arrogante, que produjesen frutos dignos de arrepentimiento (Lc 3,7-9). La arrogancia proviene de la seguridad que produce la riqueza y por el poder de interferir en la sociedad y en la vida de las personas. El arrogante demuestra que hace parte de un grupo diferenciado y que, por lo tanto, es mejor que el otro. El arrogante imprime una relación de humillación y desprecio por sus semejantes. Los arrogantes vivían en la certeza de que nada podría afectarlos. La esperanza que proviene de las riquezas es algo que se puede perder, es decir, acabando la riqueza, se acaba la esperanza. Sin embargo la esperanza que se obtiene a través de la práctica de la justicia, del compartir y de la generosidad, no hay cómo pueda ser retirada del ser humano. Ser generoso es escoger ser bueno. Ser generoso es ser solidario, es tener sensibilidad hacia el sufrimiento del otro; es reconocer que él tiene lo suficiente y por eso puede abrir la mano de alguna manera; es dar sin esperar nada a cambio; es estar dispuesto a socorrer. Sólo es posible ser generoso, si alguien se desprende de algo. La defensa de “su doctrina” En verdad, cuando se lee a Timoteo y Tito, no encontramos referencias a palabras y dichos de Jesús. Las enseñanzas y directrices pasadas por el autor de la epístola son provenientes de él mismo. Así, se concluye que las enseñanzas que deberían servir de base para la orientación de la práctica de la comunidad cristiana, estaba siendo todavía discutidas. Por esto, esos conflictos, reflejan la posición de algunos grupos en la actualidad, que tenían orientaciones diferentes de las de autor. Por lo demás, el autor se refiere a sus enseñanzas como mandamientos sin manchas (1Tm 6,14). Se da una preocupación excesiva del autor en preservar una enseñanza, una conducta, una dirección, un conjunto doctrinal para que no sea objeto de contradicción o discusión. De acuerdo con el autor, estas enseñanzas no deberían caer en las manos de personas que no sean confiables y que no tengan preparación (2 Tm 2,2). El autor pide que las enseñanzas transmitidas por él, sean confiadas a estas personas. Una vez más, hay demostración de conflicto y de lucha por el monopolio de aquello que debe ser transmitido en forma de enseñanza para la comunidad. El autor no ve, en el debate interno algo positivo. Se debía evitar debatir las enseñanzas, porque causaría una catástrofe en los oyentes, por otro lado se debería rechazar todo cuanto no fuese visto como educativo (2 Tm 2,22). Los opositores son declarados como aprisionados por el diablo, por lo tanto, era misión de la comunidad liberarlos por medio del conocimiento de la verdad (2 Tm 2,26). Aquí tenemos la división clásica de la intolerancia. Los enemigos hacen la voluntad del diablo, los de la comunidad hacen la voluntad de Dios. Los opositores son falsos, mentirosos, engañosos, peligrosos; los de la comunidad defienden la enseñanza verdadera y justa. Se exige de los fieles que tengan cuidado para no blasfemar el nombre de Dios. La blasfemia se configuraba por contestar a una autoridad tradicionalmente establecida. La desobediencia a la autoridad, llevándola a la exposición pública, era entendida como acto de blasfemia. Por eso, no se debía desobedecer a las enseñanzas transmitidas por los apóstoles, no se debía desobedecer al señor del esclavo, no debía desobedecer al hombre, etc. El autor no admite que la comunidad pueda tener otras enseñanzas y otros maestros, más allá de aquellos que están siendo indicados por él mismo. No se acepta la autonomía en la búsqueda del conocimiento. El fiel debía beber de una única fuente, a fin de que pudiera garantizar que la verdad apostólica no tuviese ninguna interferencia. Conclusión Los conflictos al interior de esta comunidad reflejan la lucha por el control de la enseñanza y del liderazgo del grupo. Los varios grupos existentes en la comunidad, eran un espejo de la división social presente en la sociedad de manera más amplia. Los autores estaban preocupados en dar satisfacción a la sociedad, presentando a los dirigentes de la comunidad como personas moral y éticamente irreprensibles. Había la necesidad de establecer un conjunto de normas y enseñanzas que pudiesen ser defendidas y presentadas como verdaderas. Esta posición generó una actitud de intolerancia para con los otros grupos, los cuales fueron juzgados de estar blasfemando, enseñando mentiras, engañando, buscando lucro o reconocimiento. La reacción de estos grupos fue interpretada como insubordinación. Cada vez que algún grupo o persona, resolvía traspasar los límites impuestos por la sociedad, descubrió que su historia no estaba determinada.
Bibliografía BARCLAY, William, I y II Timoteo, Tito y Filemón, Buenos Aires, La Aurora, 1974
Clemildo Anacleto da Silva
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |