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Una introducción a II de Tesalonicenses

Ediberto Lópe

Resumen
En este texto se plantea los asuntos sobre quién escribió 2 de Tesalonicenses, cuándo se escribió y a quién se dirigió. El autor discute los lados de la controversia histórica y literaria apuntando a que, este texto se relaciona con la destrucción del templo de Jerusalén en las cercanías al año 70 d.C.

Summary
This short essay addresses the issue of the author of II Thessalonians, the date and the audience. López states that II Thessalonians probably is among the earliest works of the disciples of Paul, shortly after the destruction of Jerusalem.

¿Quién escribió 2 de Tesalonicenses? ¿Cuándo se escribió? ¿A quién se dirigió?

2 de Tesalonicenses es un documento que ha sido traído a la discusión en la academia porque es uno de esos libros que han parecido dudosos para muchos eruditos. Lo que se ha cuestionado es si es un documento auténtico de Pablo o una carta de los discípulos de Pablo. Por lo tanto, los asuntos medulares sobre II de Tesalonicenses están relacionados al asunto de la autenticidad del autor. Uno de los argumentos que se ha usado como punto de contienda a favor o en contra de la autoría por Pablo es el asunto de la escatología de la carta y específicamente el capítulo 2 de esta carta.

¿Quíén escribió II de Tesalonicenses?

El pleito sobre el autor de II de Tesalonicenses ha sido un asunto medular en la historia de la investigación de esta carta desde principios del siglo XIX. La sospecha de que II Tesalonicenses no fuera un documento escrito por el apóstol Pablo ya salió a relucir en el 1801 por J. E. C. Schmidt. Esta teoría fue subsecuentemente desarrollada por Wilhem Wrede a principios del siglo XX. La razón principal de estos eruditos para plantear la naturaleza deuteropaulina de II de Tesalonicenses era, esencialmente, la diferencia entre la escatología paulina y el itinerario apocalíptico explicando el retraso de la parusía (en II de Ts 2). El problema reside en la contradicción entre la apocalíptica inminente de Pablo en I de Ts 4.13ss, donde el apóstol se incluye entre los vivientes en el momento de la venida de Cristo, y la posición de II de Tesalonicenses capítulo 2, donde se pospone la venida de Cristo a un evento luego de un itinerario apocalíptico en el futuro incierto.

Otro argumento que ha sido utilizado por los eruditos para cuestionar la autenticidad paulina de II de Tesalonicenses es, la semejanza entre esta carta y I de Tesalonicenses. Todo el contenido de II de Tesalonicenses, aparte de 1,5-10 y 2,1-12, se encuentran en I de Tesalonicenses, en ocaciones, palabra por palabra. Algunas áreas comunes que se han explicado como una imitación de parte del autor de II de Tesalonicenses copiando casi en forma de plagio a I de Tesalonicenses incluyen: (1) las mismas formulas introductorias, (2) la doble acción de gracias (1Tes 1,2; 2,13 y 2Tes 1,3; 2,13), (3) la fórmula de bendición que pide a Dios Padre y al Señor Jesucristo que fortalezca los corazones de los tesalonicenses (1Tes 3,11-13 y 2Tes 2,16-17), (4) 2Tes 3,8 repite casi al pie de la letra a 1Tes 2,9 sobre el trabajo de Pablo noche y día, (5) a esto le debemos añadir las semejanzas de vocabulario. Wrede era de la opinión que esta similitud entre ambas cartas implicaba que había dependencia literaria de parte de II de Tesalonicenses. Para Wrede, un discípulo de Pablo amortiguó el entusiasmo escatológico de I de Tesalonicenses y de las cartas paulinas auténticas con la publicación de II de Tesalonicenses a nombre de Pablo.

Contra esta teoría de la dependencia literaria, Martin Dibelius argumentó que las parecidos entre I de Tesalonicenses y II de Tesalonicenses tenían que ver con el género literario y el estilo de Pablo. Este argumento de Debelius no ha echado al piso los argumentos de Wrede,  pero por lo menos ha neutralizado un poco los argumentos esbozados por este opositor.

H. Braun ha planteado que el cambio de acento entre las cosas que se afirman de Dios en I de Tesalonicenses y la edición de II de Tesalonicenses muestran que, el autor de II de Tesalonicenses tenía una cristología más alta que la paulina. Lo que en I de Tesalonicenses se dice de Dios, ahora, en II de Tesalonicenses, se dice sobre el Señor Jesús. II de Tesalonicenses articula una cristología más desarrollada que la cristología paulina. Braun señala como ejemplos que en 1Ts 1.4 se usa la frase «hermanos amados de Dios» pero en 2Ts 2,13 se afirma «hermanos amados por el Señor.»Este mismo cambio de sujeto de Dios a Jesús lo encontramos entre I Ts 5,23, «el mismo Dios de paz», pero en 2Ts 3,16 dice:  «el mismo Señor de paz os dé siempre paz.»  En este caso, II de Tesalonicenses sería una relectura con una cristología más alta que I de Tesalonicenses por miembros de la escuela paulina luego de la muerte del apóstol Pablo. Este tipo de argumento muestra un desarrollo entre I de Tesalonicenses- Pablo- y la escuela paulina-II de Tesalonicenses.

Otro argumento para rechazar la autoría paulina es la visión del estado en II de Tesalonicenses 2 versus la visión del mismo en Romanos 13,1-7. En Romanos  13, el estado es un servidor de Dios –en  griego diakono—mientras que en 2Ts 2 el estado es visto como una antidios y un anticristo. El argumento es uno de coherencia. Si Pablo pensaba que el estado era un ministro de Dios, el autor de II de Tesalonicenses lo ve como un aliado de las fuerzas contrarias a Dios.  Este tipo de perspectiva sobre el Estado podría implicar contextos distintos. Pablo escribió sus cartas auténticas en los primeros cinco años del gobierno de Nerón, cuando Séneca gobernaba a Roma, por ser Nerón un jovencito. El gobierno de Séneca enderezó situaciones tales como el problema de los impuestos por los publicanos en el imperio romano. Además, ese gobierno permitió el regreso de los judíos a Roma. Estos habían sido expulsados de Roma, de acuerdo a las fuentes primarias por un conflicto alrededor de un tal Crestos --lo que para muchos eruditos implica un conflicto entre la sinagoga y los judeocristianos en Roma. Pablo evaluó con buenos ojos el primer gobierno de Nerón. El autor de II de Tesalonicenses parece estar reflejando la situación de la invación de Roma a Jerusalén. El anticristo «se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.» Parece que el contexto sociológico de este tipo de dicho es algún evento relacionado con la destrucción del templo alrededor del año 70 d. C.

Si este tipo de argumentos acumulativos son correctos, entonces, II de Tesalonicenses es uno de los primeros escritos de la escuela paulina, unos pocos años después de la muerte del Apóstol.

Contra este tipo de argumentación, Jordi Sánchez Bosch ha planteado la coherencia entre el vocabulario de II de Tesalonicenses con el corpus paulinum. II de Tesalonicenses tiene un total de 824 palabras. Estas palabras a su vez son el resultado de la combinación de 250 palabras básicas que a su vez nos dan una proporción de 3.62 palabras por oración. De estas 250 palabras, 9 son palabras que aparecen sólo una vez en todo el Nuevo Testamento –hapaxlegómena. En términos de las palabras que no aparecen en ninguna otra carta de Pablo, en II de Tesalonicenses un total de 21 palabras son hapax paulinos. Esto significa que un 92 % de las palabras son comunes al resto del cuerpo paulino auténtico. La fortaleza de este argumento posiciona a II de Tesalonicenses por razones estadísticas en el corpus de cartas auténticas de Pablo. Deben notar nuestros lectores que, entre estas nueve palabras que no aparecen en ningún otro lado en las cartas paulinas, la mayor parte están en este discurso apocalíptico de II de Ts 2. Algunas de estas palabras son: (1) apostasía, (2) castigo, (3) reunión, (4) manifestación, (5) asustarse, (6) juicio, (7) conmoverse.  Esto se podría explicar como la nueva situación de entusiasmo escatológico entre los tesalonicenses de cara a una mala interpretación de I de Tesalonicenses. Pero también podría ser la dependencia teológica y literaria de la escuela paulina con relación a I de Tesalonicenses. Si II de Tesalonicenses es un documento de los discípulos de Pablo, entonces es una copia bien hecha y en un espíritu y lenguaje muy cercano al Apóstol. Las diferencias teológicas pueden apuntar a los discípulos más inmediatos

Obviamente, hay argumentos a ambos lados de la discusión entre los eruditos. Pero parece que la preponderancia de la evidencia apunta a que la escuela paulina es la autora de II de Tesalonicenses.
          

¿Cuándo se escribió II de Tesalonicenses?

Si II de Tesalonicenses es un documento paulino auténtico, entonces la fecha próxima a I de Tesalonicenses es apropiada. Dependiendo de dónde se fecha I de Tesalonicenses así se fechará II de Tesalonicenses. Si I de Tesalonicenses es un documento previo al concilio de Jerusalén (ca. 49 d.C.), entonces se debió escribir en algún momento en la década del 40. II de Tesalonicenses podría fecharse en cualquier momento después de I de Tesalonicenses, corrigiendo la interpretación que los remitentes dieron a I de Tesalonicenses. 

Si, esta carta es un documento de los discípulos de Pablo, entonces una lucha después de la muerte de Pablo sería necesaria. II de Tesalonicenses es citada por Policarpio en su carta a Esmirna en el año 110 d. C. Por lo tanto, una fecha entre el año 70 al año 100 sería recomendable siendo una carta de los discípulos de Pablo. Como la carta  parece reflejar conflictos con el imperio, posiblemente relacionados con la destrucción de Jerusalén,  muy posiblemente la fecha más apropiada sería temprano en la década de los 70 d.C.. Si este fuera el caso, II de Tesalonicenses presentaría un itinerario apocalíptico de los eventos previos a la parusía para disminuir la inminencia apocalíptica paulina pero desde una perspectiva apocalíptica y en respuesta a la crisis en Jerusalén en el año 70 d. C.
           

¿A quién se dirigió II de Tesalonicenses?

Una lectura a II de Tesalonicenses nos muestra la naturaleza de la situación en la audiencia. En II Tes 1,4-12 se plantea que la comunidad está sufriendo tribulación. La comunidad es afirmada «por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis» (1,4). Note cada lector que la tribulación se presenta en paralelo con la persecución. Este tema ya se había trabajado en 1Ts 2,14-16. Pero ahora la tribulación se ha ligado a la expectativa de la venida inminente de Cristo, «sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (1,7-9).

En 2Ts 2,1-2 se plantea como enseñanza paulina una escatología inaugurada: “con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra”. La enseñanza escatológica tiene un talante profético, se fundamenta en cartas paulina y se afirma como la enseñanza paulina correcta. De acuerdo a 2Ts 2,1ss el problema teológico es que, con respecto a la venida de Cristo y la reunión de la comunidad con el Señor que viene (vea 1Ts 4,13ss), se está corrigiendo una interpretación sobre la venida de Cristo. La interpretación plantea que “el Señor ha venido”. La Versión Reina Valera traduce este pasaje “en el sentido de que el día del Señor está cerca” (2Ts 2,2) . El concepto griego es un verbo en perfecto que traducimos al español como ha venido. La Versión en lenguaje sencillo traduce de una forma más apropiada al texto griego, “ya llegó el día del Señor”.

Parece que esa es la explicación que la audiencia está dando a sus tribulaciones con las autoridades y la comunidad social. Esta hostilidad social se ha interpretado como el comienzo del tiempo del fin (2Ts 1,4-12). Pero el texto presenta un itinerario apocalíptico de eventos que tienen que suceder previos a la venida de Cristo. Soares-Prabhu (CBI) hace una lista elementos en este itinerario apocalíptico:
            1) Poder maligno 2,7
            2) Poder retenedor 2,6
            3) Eliminación del retenedor 2,7
            4) Parusía del impío 2,3
            5) Apostasía 2,9
            6) Parusía del Señor 2,8
            7) Aniquilación del impío 2,8
            8) Juicio 2,12

La función de este itinerario es cuestionar esta escatología a nombre de experiencia religiosa, o basada en Pablo mismo como que el día de la venida del Señor ya ha venido en la tribulación que está sufriendo la comunidad. Con esto II de Tesalonicenses presenta una escatología apocalíptica pero sin una idea de la inminencia que había en 1Ts 4,13ss y en otros escritos paulinos. Parece que los discípulos de Pablo, a través de  2Ts 2 están corrigiendo tanto la inminencia apocalíptica, como algún tipo de entendimiento de que los eventos en Jerusalén alrededor del año 70 d. C. eran señales que el día del Señor había llegado ya.

Un tercer elemento que encontramos en 2Ts es las implicaciones de la ética de la provisionalidad escatológica. Unos miembros de la comunidad están viviendo desordenadamente. El desorden consiste en que debido a la escatología inaugurada han dejado de trabajar. Parece que han llegado a la conclusión de que hay que enfocarse en la pronta segunda venida de Cristo y dejar todo lo demás. 2Ts describe la situación con las siguientes palabras: «y cuando estábamos con vosotros os ordenábamos esto: que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Ahora oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan» (3,10-12). 2Ts 3 plantea que este tipo de conducta ociosa basada en una escatología entusiasta debe corregirse prácticamente con un ostracismo comunitario, «si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese señaladlo y no os juntéis con él, para que se avergüence. Pero no lo tengáis por enemigo, sino amonestadlo como a hermano» (3,14-15).

 

Bibliografía

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EHRMAN, Bart D., The New Testament - A Historical Introduction to the Early    Christian Writings, New York: Oxford University Press, 2004

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VIELHAUER, Paul, Historia de la literatura cristiana primitiva - Introducción al Nuevo Testamento y los padres apostólicos, Madrid: Sígueme, 1991, p.107-121

 

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