Masculinidad en la traducción de la Biblia en Latinoamérica
Esteban Voth
Resumen
La práctica de la traducción nunca es un emprendimiento neutral. Esta máxima se aplica también a la traducción bíblica. El presente artículo plantea las cuestiones de traducción bíblica y masculinidad en traducciones de la Biblia usadas en América Latina. Seis Biblias en castellano fueron analizadas. Estas vienen de diferentes tradiciones religiosas y representan diferentes teorías de traducción. No es un secreto que los hombres han dominado la práctica de la traducción bíblica y que una ideología masculina ciertamente está presente en todas las traducciones estudiadas. Este estudio también presenta un estudio de casos basado en la más reciente traducción bíblica publicada en Latinoamérica. Basado en los hallazgos, el estudio apela a que todas las traducciones sean revisadas teniendo en cuenta la presencia de lo que puede ser llamada “influencia hegemónica masculina” en la traducción bíblica. Nuestro argumento es que las traducciones de la Biblia pueden ser mejoradas y más aún, pueden ser hechas más “amigables con el género”.
Abstract
The practice of translation is never a neutral enterprise. This maxim applies to Biblical translation as well. The present article addresses the issues of Bible translation and masculinity in translations of the Bible used in Latin America. Six Spanish Bible translations were analyzed. These come from different religious traditions and represent different theories of translation. It is no secret that males have dominated the practice of Bible translation and male ideology is certainly present in all of the translations studied. This study also presents a case study based on the most recent Bible translation published in Latin America. Based on the findings the study makes a plea for all translations to be revised bearing in mind the presence of what might be called a “masculine hegemonic influence” in Bible translation. It is our contention that translations of the Bible can be improved and thus be made more “gender friendly.”
¡Toda traducción es traición! Así lo ha definido un famoso dicho italiano que dice “traduttore traditore “el traductor es un traidor”. Si esto es cierto para la práctica de la traducción en general, cuánto más cierto es para la traducción de la Biblia, siendo que éste es un documento tan antiguo y proviene de una cultura tan diferente a la occidental. Es bien sabido que ninguna traducción es objetiva ni neutra. Esta afirmación es igualmente cierta respecto de las traducciones de la Biblia. Durante muchos años la iglesia cristiana vivió bajo una especie de ilusión de que el texto que leía estaba libre de prejuicios, ideologías e interpretaciones. Hoy podemos decir con confianza que, cuando menos, toda traducción es «interpretación». Y es así porque traducir no es meramente trasponer un texto de un sistema lingüístico a otro; también es como mínimo, rescribirlo en otro sistema literario, en el contexto de la lengua de destino. Eugene Nida nos ha enseñado a tomar en cuenta tres principios básicos de correspondencia semántica que deben sostener todo análisis semántico adecuado: (1) Ningún vocablo (o unidad semántica) tiene exactamente el mismo significado en dos diferentes unidades de habla o emisión; (2) no existen sinónimos completos dentro de un mismo idioma; y (3) no hay correspondencias exactas entre palabras relacionadas en diferentes idiomas. En otras palabras, la comunicación perfecta es imposible, y toda comunicación es parcial.
Es por demás claro que esta comunicación parcial es en parte producto del hecho de que el traductor inevitablemente hace su trabajo de traducción desde su contexto cultural y socio histórico. Si bien intenta despojarse lo más posible de influencias subjetivas, una objetividad completa es imposible. Esto se hace muy evidente en la traducción de la Biblia. Cada traducción de los textos hebreos, arameos y griegos se lleva a cabo en un contexto particular y en un momento particular que son marcadamente diferentes a los contextos originales del texto bíblico. Esto significa que varios factores juegan un papel importante en todo ejercicio de traducción. Entre estos factores, sugiero que los más importantes son las realidades de raza, clase, género, historias personales, posturas teológicas, alianzas políticas, características culturales y, por último, y de mucho peso, cuestiones de mercadeo. Todos estos factores específicos contribuyen a conformar la «ideología» y la «cosmovisión» del traductor o traductores. Puede sostenerse con toda confianza que toda traducción del texto bíblico exhibe una «ideología» definida, ya sea consciente o inconscientemente. Es decir, no existe tal cosa como una traducción «inmaculada» del texto bíblico. Tal como lo expresa Stanley Porter, «La historia de la traducción de la Biblia está cargada de cuestiones ideológicas.» Por lo tanto:
“Al enfrentarnos con una traducción debemos tener en cuenta el contexto del original, el del texto de destino y, más importante aún, la distancia entre los dos. Es en esta distancia - en una Babel de desplazamientos lingüísticos, temporales y espaciales - donde ocurre todo: donde se transmiten o se pierden, se renegocian, reexaminan y reinventan textos y culturas.”
Es en este perder, renegociar, reexaminar y reinventar que es necesario colocar este estudio. El propósito del mismo es hacer un análisis somero de algunas traducciones de la Biblia al castellano que consideramos representativas con el objetivo de discernir la influencia de género en dichas traducciones. Particularmente buscamos dilucidar la influencia de la masculinidad en la manera de traducir la Biblia. Es bien sabido que la mayoría, sino todas las traducciones de la Biblia al castellano utilizadas en Latinoamérica son obra primordialmente de hombres (varones). Por ejemplo, sabemos que en la Nueva Versión Internacional publicada por la Sociedad Bíblica Internacional en el 2000, participó solamente una mujer y sólo en la revisión de algunos libros del Nuevo Testamento. También podemos señalar que algunas mujeres trabajaron en la traducción de partes del Nuevo Testamento de la versión El Libro del Pueblo de Dios, y también en la versión recientemente publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas llamada Traducción en Lenguaje Actual. Es probable que existan algunas otras excepciones, pero la inmensa mayoría de los traductores de la Biblia en castellano han sido, y siguen siendo hombres.
El uso del lenguaje nunca es inocente. El lenguaje que caracteriza al género masculino inevitablemente se ha ido filtrando en la traducción de la Biblia, consciente o inconscientemente. Nuestra metodología será mirar con cierto detenimiento algunos textos bíblicos en seis versiones diferentes. Este no puede ser un estudio exhaustivo ni abarcativo. Las versiones que hemos elegido son representativas, pero no necesariamente las más importantes ni las únicas que merecen ser analizadas. Estas son Reina Valera 1960 (RVR60), El Libro del Pueblo de Dios 1981 (LPD), La Nueva Biblia de Latinoamérica 1986 (LAT), Dios Habla Hoy Versión de Estudio 1995 (DHHE95), La Nueva Versión Internacional 2000 (NVI), y la Traducción en Lenguaje Actual 2003 (TLA). Estas versiones representan diferentes teorías de traducción, diferentes bases textuales, diferentes confesiones cristianas, y están pensadas para públicos diferentes. Esta diversidad nos parece significativa y necesaria para el análisis que queremos hacer. Idealmente uno debería analizar todas las versiones existentes, pero eso escapa al marco permitido en esta publicación. Sugerimos que sería un buen tema para trabajar en una tesis doctoral.
Consideraciones preliminares
En primer lugar es necesario exponer lo que entendemos en términos muy básicos por masculinidad. Ante todo queremos subrayar lo que ya está planteado en la introducción a esta publicación. Coincidimos en que es imprescindible hablar de “masculinidades” y no meramente de “masculinidad”. El pretender comprender esta realidad en singular, nos parece un reduccionismo equivocado. Sin duda existe un modelo de masculinidad impuesto por diferentes culturas en el mundo que está unido a ciertas cualidades asociadas con la fuerza, potencia, violencia, agresividad, racionalidad, independencia,, actividad, el trabajo y el ser público. Pero ya varios han llegado a la conclusión de que el hombre varón, en general, no puede llegar a cumplir el estereotipo cultural, y por lo tanto esta visión de un modelo hegemónico es una idealización. De hecho, muchos hombres nunca logran alcanzar este modelo y por ende se sienten frustrados. Esta realidad nos lleva a plantear que es más acertado hablar de masculinidades. Esto implica que hay muchos modos de ser hombre. No obstante, a la vez nos parece necesario admitir que el modelo hegemónico ha estado presente de manera importante y que por cuestiones de sociabilidad básica el hombre ha incorporado este único modelo hasta donde ha podido. Sugerimos entonces que esto ha tenido su influencia en la manera en que los hombres han traducido la Biblia. Con esto no pretendemos eliminar la complejidad del tema. No es una cuestión que se puede enmarcar en términos de blanco y negro, ni de masculino vs. femenino. Simplemente queremos afirmar que el hecho de que propongamos que debemos pensar en masculinidades, no quita que en el imaginario social no exista un fuerte modelo hegemónico que tiene influencia y consecuencias en múltiples niveles de cualquier sociedad y cultura. La traducción de la Biblia no ha estado ni está exenta de estas realidades.
En segundo lugar, es necesario pensar en los límites que confronta la traducción bíblica. En general existe un consenso en cuanto a que la Biblia es un documento que está histórica y culturalmente delimitado. Esto significa que muchos elementos que participan en todo proceso de traducción están condicionados por el contexto histórico, social, político, económico y cultural del cual surge el texto bíblico. La Biblia no es un documento a-histórico, ni se creó en un vacío. Es una colección de escritos que se redactaron a lo largo de más de mil años y representa una diversidad de culturas pertenecientes al cercano Oriente Antiguo. Es un error hablar de “la” cultura bíblica, ya que los documentos que conforman la Biblia provienen de contextos geográficos y culturales muy diferentes entre sí. Si a esto le agregamos el factor tiempo, a decir, más de mil años de composición, estamos frente a un texto muy complejo.
Estos factores sin duda se ven más afectados por el hecho de que la Biblia es considerada la revelación de Dios, por muchos que la traducen. Este hecho, combinado con todo lo anteriormente expuesto tiene ingerencia sobre la estructura del idioma, el lenguaje que se usa para referirse a Dios o dioses, y sobre la o las “cosmovisiones” presentes en el texto bíblico. Todas estas consideraciones no pueden estar ausentes a la hora de evaluar la influencia de una masculinidad en la traducción de la Biblia. Es importante reconocer que estamos tratando con un texto que aparece dentro de contextos patriarcales, donde la posición del hombre predomina en casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Esta realidad, típica del mundo antiguo en varios contextos no se puede minimizar en función de querer ser sensible a criterios modernos. Las enseñanzas en la Biblia respecto a la mujer respiran las condiciones socio-económicas del mundo antiguo. Y en ese sentido es imposible plantear que la mayoría de los textos bíblicos abogan por una igualdad social, política, religiosa y legal de la mujer respecto al hombre. Son más los textos que proponen una subordinación de la mujer al hombre, que aquellos que plantean una situación igualitaria La subordinación de la mujer es una realidad ineludible en el mundo al cual pertenece la Biblia.
No obstante esta realidad, consideramos que hay textos en la Biblia que han sido traducidos con una neta tendencia masculina y que no necesariamente esa inclinación forma parte del “mensaje original”. En este estudio queremos indagar en los contextos donde no es necesario privilegiar una visión masculina y que por lo tanto el mismo texto permite una traducción más equilibrada e igualitaria y no tan androcéntrica. Para demostrar esto presentaremos un muestreo breve de ciertos textos y compararemos cómo diferentes versiones los han traducido. Nos centraremos en ciertas palabras clave que a lo largo de las últimas décadas han sido objeto de mucho estudio y cuestionamiento. El auge de traducciones de la Biblia que privilegian lo que se ha dado a llamar lenguaje inclusivo ha generado mucha discusión y debate. En la medida de nuestras posibilidades, intentaremos no forzar el texto bíblico para que se adapte a sensibilidades modernas ni para que suene “políticamente correcto.”
Traducción de palabras clave
En primer lugar queremos recordar lo afirmado al principio acerca de la realidad de una traducción. Este no es el lugar para profundizar en lo que puede llamarse la traductología y la filosofía de traducción. No obstante, queremos afirmar que todo traductor de la Biblia se enfrenta con dos problemas básicos. El primero es comprender el significado del texto en su contexto histórico y cultural original. En lo posible se intenta descubrir cuál era la intención del autor y de qué manera lo percibieron los primeros oyentes o lectores. El segundo problema es cómo se va entender ese mensaje o significado en el idioma receptor. En otras palabras, ¿cómo ha de percibir ese significado el oyente o lector moderno? A continuación haremos un análisis de ciertas palabras clave que presentan diferentes posibilidades de traducción.
’adam
El vocablo hebreo ‘adam puede traducirse de diversas maneras según su contexto y su función semántica en la unidad de discurso en la cual se encuentra. Este término puede significar: a) hombre (varón); b) ser humano; c) humanidad; d) persona; e) individuo; f) uno; g) gente; h) alguien; i) quien, el que; y hasta j) nombre propio. Ahora bien, muchas traducciones del Antiguo Testamento en su afán de ser más literales, tradujeron este vocablo casi siempre con la palabra “hombre.” Veamos los siguientes ejemplos.
En Génesis 1,26 cuando se narra la creación de ’adam, la mayoría de las versiones traducen el vocablo hebreo con la palabra “hombre.” Si bien, uno podría aceptar que se usa la palabra en términos genéricos, es mucho más preciso traducir ’adam en este contexto por “ser humano”. De las seis versiones que hemos elegido, cuatro traducen “hombre” (RVR60, LAT, DHHE95, LPD). Solamente NVI y TLA traducen con el término colectivo universal “ser humano.” Estas dos versiones ayudan a que el énfasis masculino se matice y además la traducción “ser humano” es más fiel al significado original, ya que el contexto habla de la creación de toda la humanidad y no solamente de un ser masculino.
Un caso parecido se puede ver en Génesis 6:7. En este contexto Dios habla de que va a borrar de la tierra al ‘adam. Tres de las versiones traducen con “hombre” u “hombres” (DHHE95, LPD, RVR60), mientras que las otras tres prefieren los términos “ser humano” o “humanidad.” Es obvio que la intención de Dios es destruir a todo el mundo. Por lo tanto nos parece que la traducción “humanidad” es cultural e históricamente muy precisa en el contexto bíblico y además preferible para la lengua y contextos receptores. Dios no ha de destruir solamente al hombre varón, sino que su intención es acabar con toda la humanidad. Tanto para el lector original como para el lector del siglo XXI “humanidad” o “todo el mundo” son opciones válidas.
Otro ejemplo parecido lo encontramos en Génesis 9,6 donde hay una advertencia contra matar a una persona. Una vez más vemos que la mayoría de las traducciones traducen ’adam por “hombre” (LAT, DHHE95, LPD, RVR60). El contexto claramente señala que la referencia es para toda persona. No es una advertencia dirigida específicamente al hombre varón, ni tiene que ver con la posible muerte de un varón. Es por eso que tanto la NVI como la TLA traducen “ser humano” y “persona” respectivamente. Estas traducciones evitan una tendencia masculina en la traducción que es absolutamente innecesaria y que no está presente en el idioma original. Esto lo podemos ver también en el contexto de sabiduría. En Proverbios 3,13 el refrán habla de lo dichosa que es la persona que halla la sabiduría. En este caso, las diferentes traducciones han luchado un poco más con la traducción de ’adam. Por ejemplo la versión LAT ha optado por colocar “mortal.” En cambio dos versiones intentan evitar una tendencia demasiada masculina al colocar “el que” (DHHE95, NVI). Sin embargo, uno podría argumentar que el intento de traducir con “el que” sigue privilegiando lo masculino ya que se utiliza el vocablo “el” que es masculino. Una opción que se podría haber elegido es la palabra “quien”. Aun la TLA que en general es la más cuidadosa en cuanto al uso de lenguaje inclusivo cuando el texto lo permite, no logra un equilibrio total ya que optó por poner “el joven.” Como habría de esperarse tanto la RVR60 como el LPD traducen “hombre.”
Cada uno de estos ejemplos nos muestra que en general la tendencia en las traducciones es de privilegiar el uso de términos masculinos aun cuando el contexto permite y hasta exige algo mucho más genérico, abarcativo e inclusivo. De esta manera comenzamos a sugerir que el uso exagerado de la palabra “hombre” produce “significado,” y este sutilmente margina a la mujer del mensaje bíblico de manera innecesaria. Los y las traductoras en el futuro deberán estar más atentos a estas posibilidades legítimas de traducción que ofrecerían un “significado” más democratizador.
’ish
El vocablo hebreo ’ish en términos generales se utiliza más para referirse al hombre varón. No obstante veamos las diferentes opciones que nos ofrecen los diccionarios hebreos para ’ish: hombre, padre, marido, ser mortal, varón, individuo, uno, ser racional, alguien, alguno, quien, quienquiera, y con negativo, ninguno, nadie. Esto indica que si bien ’ish se utiliza más específicamente para señalar al varón, también se utiliza en contextos donde se refiere al ser humano en general.
Uno de los ejemplos más sobresalientes de esta realidad lo encontramos en el Salmo 1,1 “bienaventurado el ’ish que no anduvo en consejo de malos.” Tal como lo esperaríamos la RVR60 traduce “varón”. Asimismo, cuatro versiones traducen “hombre” (LAT, LPD, DHHE95, NVI). La única versión que rompe con la tradición tan masculina es la TLA que opta por la palabra más inclusiva “quien.” El contexto de este salmo de sabiduría claramente indica que la palabra ‘ísh no se refiere solamente a varones sino que señala a toda persona o a cualquier persona. En otras palabras lo que queremos afirmar es que la poesía declara que el ser humano que no se deja llevar por la influencia de los malos es realmente dichosa.
Otro ejemplo del uso más amplio de la palabra ’ish, aparece en Deuteronomio 24,16. Si bien es cierto que este vocablo muchas veces se refiere solamente al varón, en este caso todas las traducciones analizadas optaron por algo más inclusivo. La RVR60 y la NVI han traducido este vocablo por la frase “cada uno”, que quizá para algunas esta traducción todavía tiene resabios de masculinidad. En cambio LAT, DHHE95 y LPD optaron por traducir “cada cual”, y la TLA utilizó la palabra “nadie”. Es decir, “nadie debe ser castigado por un crimen que no haya cometido.” Es claro que el contexto en el cual se utiliza la palabra ’ish sugiere que esta se refiere a todo ser humano y no solamente al varón. En este caso los traductores de todas las versiones estuvieron dispuestos a flexibilizar su traducción del vocablo en cuestión, y por ende no prevalece el énfasis masculino.
Un caso interesante por el hecho de que aquí las traducciones no parecen ser coherentes está en Éxodo 32,28. En este contexto la palabra ’ish sin duda está revestida de ambigüedad. El contexto es uno de violencia, y por lo tanto la TLA considera que en esta situación murieron tres mil “varones.” De forma parecida la RVR60, DHHE95 y la LAT dicen que cayeron tres mil “hombres”. En cambio, la NVI traduce “israelitas”, mientras que LPD traduce “personas”. Es verdad que en un contexto de batalla, uno esperaría que ’ish se refiriera a “varones-soldados”. Pero en este caso, el contexto deja abierta la posibilidad de que los levitas hayan matado a varones, mujeres y niños.
ánthropos
En el Nuevo Testamento escrito en griego, el vocablo equivalente al hebreo ’adam es el término ánthropos. Los diversos diccionarios griegos ofrecen las siguientes opciones para este vocablo: hombre, ser humano, individuo, uno, persona, gente, marido.
Un ejemplo donde dos versiones tienen un énfasis innecesario en cuanto a la masculinidad de la traducción está en Mateo 5,13. En este contexto Jesús habla de que cuando la sal pierde su capacidad de servir como catalizadora de combustión, o se vuelve insípida, se echa fuera y es pisoteada por “ánthropon (pl)”. Tanto la RVR60 como LPD traducen “hombres”,. dando a entender que sólo los hombres varones llevan a cabo esta acción. En cambio, las otras cuatro versiones optan por traducir con la palabra “gente”, lo cual amplía el espectro y además no refuerza innecesariamente el énfasis masculino del contexto original y del contexto receptor.
En Mateo 12,12 tenemos un caso donde se habla del valor de un ánthropos. En el contexto se compara el valor de una oveja con respecto al valor de un ánthropos. Esta es una situación donde los traductores deben tener especial cuidado en su forma de traducir para no marginar a nadie. Sin embargo, cuatro versiones han optado por traducir “hombre” (RVR60, DHHE95, LPD, NVI). De alguna manera, al traducir “hombre” están diciendo que sólo el hombre vale más que una oveja, y de esta manera, la mujer y los niños quedan marginados. Consideramos que tanto la LAT (ser humano) como la TLA (persona) han sido más sensibles a esta realidad y de esta manera minimizan el predominio del lenguaje masculino en la traducción de la Biblia. En estas traducciones la persona puede comprender que todo ser humano vale más que una oveja.
Un dato significativo comienza a aparecer al notar que en varios contextos la RVR60 es la única que traduce ánthropos sistemáticamente por “hombre”, mientras que las otras versiones han hecho el intento de darle a esta palabra una posibilidad más inclusiva. En Mateo 7,12 donde está la declaración de la ley perfecta, vemos que RVR60 tiene un énfasis marcado en lo masculino: “asi que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Notamos el uso de las palabras masculinas: hombres, vosotros, ellos. En cambio las otras versiones que estamos considerando han optado por “ustedes” y “demás”, y de esta manera la “ley perfecta” incluye a todo ser humano y no sólo a los varones. Esto mismo ocurre en el relato paralelo de Lucas 6,31.
Algo similar aparece en el famoso encuentro entre Jesús y la mujer samaritana. Más allá que en esta ocasión Jesús dignifica a la mujer en la sociedad judía de manera sorprendente y radical, vemos que la RVR60 una vez más es la única versión que insiste en traducir ánthropon con la palabra “hombres.” En Juan 4,28, cuando la mujer samaritana vuelve al pueblo para anunciar la presencia de Jesús, RVR60 dice que ella fue a decirle a los “hombres”, mientras que todas las otras versiones dicen que la mujer le avisó a la “gente”. Lo más probable es que la mujer haya anunciado su experiencia a toda persona que se le cruzaba, sea mujer, niño, niña u hombre.
El último ejemplo que daremos al respecto es el que se encuentra en Santiago 3,8. Aquí el tema en cuestión es que nadie puede dominar su lengua. La RVR60 dice que “ningún hombre” puede hacerlo, mientras que las otras versiones no masculinizan el término ánthropos y utilizan la palabra “nadie” o “no hemos”, de esta manera incluyendo a todos por igual en este problema.
Hemos resaltado estas diferencias con respecto a la traducción de ánthropos con especial atención a la RVR60 debido a que esta es la versión más leída y aceptada por el mundo evangélico-protestante en América Latina. A su vez, es la versión que más se ha utilizado para adoctrinar a los creyentes de estas iglesias. Sin duda, su énfasis en la masculinidad ha tenido y sigue teniendo una influencia importante en la manera de pensar y practicar la teología.
aner
El vocablo griego aner es equivalente al término ’ish en hebreo. Al igual que ’ish la palabra aner en griego se utiliza para hablar del hombre varón y del marido. No obstante, en muchos casos aun los diccionarios dicen que aner se puede referir a la persona en general.
Mateo 12,41 es un caso en el Nuevo Testamento donde las diversas versiones analizadas no siguen una misma línea de pensamiento. Allí se habla de los aner de Nínive. Tres versiones (RVR60, LAT, LPD) hablan de los “hombres de Nínive”. En cambio, DHHE95 y TLA traducen “los de Nínive”, mientras que la NVI traduce “los habitantes de Nínive”. Estas últimas tres reflejan un intento por comprender el uso más amplio de aner, particularmente en un contexto donde es evidente que no se está refiriendo solamente a hombres varones.
Un caso similar se encuentra en Mateo 14,35 donde también se habla de los aner de un determinado lugar. Lo más probable es que se refiera a la gente o los habitantes del lugar, tal como lo han entendido las versiones DHHE95, NVI y TLA. En cambio, como es de esperar, tanto la RVR60 como la LAT y LPD optan por hablar de “los hombres” del lugar. Este es un caso donde la masculinización del término es innecesaria y hasta un tanto incorrecta tanto para el contexto original como para el contexto receptor. Sugerimos que al traducir por “habitantes” o “la gente” no se está forzando el texto griego a decir algo que no tenía intención de transmitir.
En Romanos 4,8, cuando Pablo cita el Salmo 32,1-2 (probablemente de la LXX – 31,1-2) también podríamos sugerir que se está refiriendo al ser humano en general. En el texto hebreo del Salmo 32,1-2 aparece la palabra ’adam que ya hemos analizado. A su vez en la Septuaginta (LXX) aparece la palabra aner.
Así como en el Salmo 1 habíamos sugerido que la bienaventuranza se refería a todo ser humano, aquí entendemos lo mismo. No obstante algunas versiones como RVR60, LAT, LPD y DHHE95 han preferido traducir “hombre”. En cambio la NVI y TLA han optado por “aquel” o “aquellos”. Estas últimas dos representan un avance, pero consideramos que se podría mejorar aún más ya que “aquel, aquellos” pueden entenderse como masculino. A la vez, reconocemos que en la poesía, por cuestiones de sonido, de ritmo y de otras consideraciones se tiene que negociar mucho más para elegir qué palabra colocar.
Otro caso similar donde está en juego una bienaventuranza lo encontramos en Santiago 1,12. Es interesante que cuatro versiones (RVR60, LAT, LPD, DHHE95) eligen “varón” u “hombre” para traducir aner, cuando el contexto claramente indica que se está hablando de todo ser humano. La NVI y TLA al traducir “el que” y “al que” tampoco alcanzan a expresar bien el uso de aner en este contexto. Sugerimos, junto con diversas versiones en inglés (TEV, NRSV, CEV, NLT) que sería mejor traducir “Dichosa/feliz es “la persona” o “la gente”. Una traducción así, no viola el sentido del texto original y minimiza la presencia masculina hegemónica en la traducción del texto bíblico.
El análisis hecho hasta aquí muestra que la traducción llamada Traducción en Lenguaje Actual (TLA) es la que muestra una sensibilidad mayor al uso del lenguaje inclusivo y busca minimizar un excesivo énfasis en lo masculino, particularmente cuando el texto fuente no lo exige de manera explícita. En esta sección presentaremos un proceso interesante que se ha dado recientemente con esta traducción. Tal como informamos más arriba, esta traducción tuvo la participación activa de mujeres en el proceso de traducción. Sin embargo, luego de su publicación, los que formamos parte del equipo editorial final de la traducción nos fuimos dando cuenta que en ciertos casos, aun la presencia de mujeres en el trabajo de traducción no evitó ciertas interpretaciones y traducciones cargadas de masculinidad. A su vez, motivados por el llamado del Consejo Mundial de Iglesias a que consideremos a esta década como El decenio para superar la violencia, decidimos hacer una relectura de varios pasajes bíblicos que podrían estar fomentando, ayudando y generando violencia contra la mujer. Esta relectura tiene como propósito ofrecer una Biblia que tanto en su texto como en sus ayudas para el lector sea realmente inclusiva.
Comenzaremos citando un párrafo de un documento inédito que ya forma parte de todo este proceso en las Sociedades Bíblicas Unidas.
“Tal como se notará en los ejemplos que siguen, la inclusividad en la TLA no solo se restringe al uso del lenguaje, es decir, de palabras (sustantivos y pronombres) que abarcan a ambos géneros, sino también a la exégesis y a la hermenéutica. En ambos casos, estamos seguros que con la TLA hemos logrado un avance no alcanzado en otras versiones castellanas existentes. Esto es más alentador y esperanzador dado que esta versión ha sido preparada pensando en las nuevas generaciones de lectores y oyentes del texto bíblico: los niños y los jóvenes. De este modo, formamos parte del gran proceso pedagógico eclesiástico que busca preparar una generación menos opresora, menos exclusiva y menos violenta.”
Veamos entonces algunos ejemplos que nos ayudarán a ver de qué manera el texto de la TLA ha sido modificado como resultado de una exégesis más sensible al énfasis masculino en la traducción y del uso de un lenguaje más inclusivo.
Subtítulos
En primer lugar veremos algunos cambios en los subtítulos de algunas secciones del texto bíblico. Somos conscientes que los subtítulos no solamente representan una interpretación del pasaje, sino que condicionan al lector y la laectora al acercarse al texto en sí.
Josué 2
Si bien varias traducciones ponen como título “Josué y los espías” para este sección, es evidente que la protagonista principal de esta narrativa es Rahab. Por lo tanto el subtítulo para esta sección en la TLA es Rahab y los espías.
Lucas 8,1
El título de la TLA para este párrafo era: “Algunas mujeres ayudan a Jesús”. Pero este título daba la idea de una ayuda puntual y quizá circunstancial que brindaban algunas mujeres a favor de Jesús. Sin embargo, el contexto de los siguientes versículos sugiere que estas mujeres habían asumido el rol de ayudantes que acompañaban a Jesús y su grupo y que lo hacían por un tiempo prolongado. Es por esto que ahora el subtítulo es: Mujeres que ayudaban a Jesús.
Hechos 18,24
En este contexto, la mayoría de las versiones ponen en el subtítulo algo como Apolo predica en Éfeso. Originalmente, la TLA también publicó un título similar: Apolo anuncia la buena noticia en Éfeso. Sin embargo, son Priscila y Áquila quienes le dan las instrucciones acerca de la buena noticia de Jesús a Apolo, y este es el tema principal del párrafo. Por lo tanto ahora el subtítulo en la TLA es: Priscila, Áquila y Apolo.
Textos específicos del Nuevo Testamento
Veamos a continuación una serie de textos bíblicos que han sido modificados con el propósito de ser más equilibrados en la interpretación. Cada uno de estos pasajes ha sido estudiado cuidadosamente y las sugerencias de cambio han sido analizadas y evaluadas por varios expertos en estudios bíblicos y traducción de la Biblia.
Mateo 1,3
En la TLA habíamos puesto la siguiente traducción: Fares y Zérah (su madre se llamaba Tamar). Es más que evidente que al poner “la madre se llamaba Tamar” le quitamos un rol preponderante como madre y además no ayudamos a evocar la memoria tan importante de estas madres (ver 1,5 también) cuyas situaciones y vivencias fueron irregulares y sin embargo aparecen en el linaje del Mesías. Por esta razón se cambió a “su madre fue Tamar”. Con esta redacción le hacemos justicia a la memoria de estas madres que se quiere transmitir a través del texto.
Mateo 1,18
En la TLA habíamos puesto la siguiente traducción: “Así fue como nació Jesús, el Mesías: Una joven llamada María estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que vivieran juntos se supo que ella estaba embarazada.” Al colocar la palabra joven de alguna manera utilizamos una palabra que está cargada de significaciones y estereotipos patriarcales. Además, la frase que sí está en el texto griego es “su madre”. Incluir esta traducción ayuda a darle continuidad a la línea de descendencia que viene de los versículos anteriores. Por lo tanto se ha cambiado este texto a:
“Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que vivieran juntos se supo que ella estaba embarazada.”
Mateo 26,13
Para este versículo la TLA tenía: “les aseguro que esto que ella hizo se recordará en todos los lugares donde se anuncien las buenas noticias de Dios”.
Ahora se ha cambiado a la siguiente redacción:
“les aseguro que en cualquier lugar donde se anuncien las buenas noticias de Dios, se contará la historia de lo que hizo esta mujer y se guardará la memoria de ella.”
De esta manera se recuperan dos elementos muy importantes: no solamente se recordará la historia de lo que la mujer hizo, sino que se contará; sino que también se guardará la memoria de la mujer como persona.
Marcos 5,40-41
En este pasaje del libro de Marcos, los traductores ofrecimos la siguiente traducción: “entró en el cuarto donde estaba la niña. Lo acompañaron los padres y tres de sus discípulos”.
Hemos sido advertidos que en este contexto el texto griego especifica algo que no es muy común, a decir, padre y madre. Por lo tanto es aconsejable no sustituir esta especificación con una expresión masculinizarte que de alguna manera vuelve invisible a la mujer dentro de un término masculino plural. Por lo tanto hemos decidido cambiar a:
“entró en el cuarto donde estaba la niña, junto con el padre y la madre de ella y tres de sus discípulos”.
1Corintios 11,3
Este es un pasaje de la Biblia que se ha utilizado mucho para exigir, desde lo teológico, la dominación masculina tanto en el hogar como en la sociedad. El eje de la interpretación gira alrededor de cómo se traduce la palabra kefalé. Las diversas traducciones traducen esta palabra por cabeza o autoridad Originalmente la TLA también tradujo de esta manera:
“Ahora quiero que sepan esto: Cristo tiene autoridad sobre todo hombre, el hombre tiene autoridad sobre su esposa, y Dios tiene autoridad sobre Cristo”.
Sin embargo a través de una exégesis que entiende que el contexto tiene que ver con el origen de la mujer (Génesis 2,:21-22) y no con alguna autoridad sobre ella, ahora la TLA ofrece la siguiente traducción para este texto de Corintios:
“ahora quiero que sepan esto: Cristo es el origen del varón, el varón es el origen de la mujer y Dios es el origen de Cristo”.
2Corintios 6,18-7,1
El último versículo del capítulo 6 tiene la siguiente frase “ustedes serán para mí como mis hijos y mis hijas” El capítulo 7 comienza diciendo “Queridos hermanos en Cristo ..” Se ha decidido cambiar nuevamente a “queridos hermanos y hermanas en Cristo” por lo siguiente. En 6,18 Pablo hace referencia a 2Samuel 7,4, pero le agrega algo al texto al incluir la palabra hijas, además de “hijos”. Sugerimos entonces que el contexto permite y hasta sugiere que nuestra traducción sea más inclusiva. Todo indica que el llamado cariñoso de Pablo incluye a hombres y mujeres por igual.
Filipenses 4,3
La TLA en este contexto había ofrecido “ellas me han ayudado mucho para anunciar la buena noticia”. El cambio que se ha adoptado es el siguiente:
“ellas han luchado junto conmigo por anunciar la buena noticia...”.
La traducción anterior podía entenderse como que la actividad de estas mujeres se reducía a un simple apoyo del cuyas características no sabemos nada. Sin embargo el verbo en griego que utiliza el autor sugiere algo más fuerte y sustancioso. Este verbo habla de “trabajar en conjunto luchando por lograr algo”. En Filipenses 1,27 este mismo verbo ha sido traducido “y que luchan unidos por anunciar la buena noticia”. El cambio introducido reivindica el trabajo duro que las mujeres están realizando a la par de Pablo.
1Timoteo 3,16
En este texto, la TLA tenía “Cristo vino al mundo como hombre”. Si bien es verdad que según los relatos del Nuevo Testamento Jesús nació como varón, hemos considerado que es mejor ser coherente y traducir
“Cristo vino al mundo como ser humano”.
De esta manera le damos un sabor más inclusivo al texto y de ninguna manera violamos el contexto original.
Santiago 2,15
La TLA comenzaba diciendo: “si alguien no tiene ropa ni comida,” Esto se ha cambiado a “si algún hermano o hermana de la iglesia no tiene ropa ni comida”. El razonamiento para este cambio es el siguiente. En primer lugar es muy interesante notar que el autor de la carta incluye el femenino de adelfos, que es adelfé. Nos parece importante dar cuenta de tal detalle como lo han hecho otras traducciones. Además es probable que la explicitación poco común del femenino esté allí para señalar que la pobreza entre la mujeres era más notoria que entre los hombres.
Podríamos ofrecer muchos más ejemplos de cómo una traducción como la TLA, que tuvo participación de mujeres en su trabajo y que intentó ser inclusiva, necesita re-trabajarse una y otra vez. Sugerimos que el trabajo no está terminado. Toda traducción de la Biblia necesita ser revisada constantemente. para descubrir contextos donde consciente o inconscientemente los traductores y traductoras han permitido un énfasis ideológico que no está en el texto o que de manera innecesaria margina a algún sector de la creación de Dios. Sugerimos que el trabajo hecho en la TLA representa un progreso en esta dirección. Nuestro propósito ha sido minimizar la masculinidad hegemónica que conduce muchas veces a la violencia contra la mujer. De esta manera buscamos que la traducción sea liberadora para todo ser humano.
Reflexiones finales
A modo de conclusión quisiéramos referirnos a algunos temas puntuales. En primer lugar, reiterar el concepto de que debemos como traductoras y traductores resistir la tentación de hacer que el texto sea hecho a imagen y semejanza de nuestras sensibilidades políticas e ideológicas modernas. En otras palabras, debemos de cuidar de no hacerle decir al texto fuente (en este caso el texto bíblico) lo que no dice. No es aconsejable convertir a un texto que contiene muchos contextos exclusivos en un texto totalmente inclusivo. Esto sería violar su contexto y cosmovisión original. Quizás debamos seguir el consejo de C.R. Fontaine cuando dice que si el texto es realmente exclusivo, así debemos traducirlo y luego arrepentirnos en las notas de estudio al pie da página llamando la atención a otros textos bíblicos que presentan otras alternativas más inclusivas. Un ejemplo de esto es el texto que aparece en Eclesiastés 7,8 donde las traducciones no pueden evitar el énfasis exclusivo y masculino del texto:
“¡todavía no he encontrado lo que busco! He encontrado un hombre bueno entre mil, pero no he encontrado una sola mujer buena.” (TLA)
En segundo lugar, debemos evitar el otro extremo al colocar la palabra “hombres” o alguna connotación masculina cuando en el texto bíblico no está. Por ejemplo, en Apocalipsis 5:9 no hay ninguna palabra en el texto griego que exija una interpretación o traducción masculina. Sin embargo traducciones como la LAT y la LPD insertan la palabra “hombres” innecesariamente dándole al texto una masculinidad inexistente. El texto dice, en una traducción de carácter literalista:
“y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (RVR60).
En cambio, la LAT dice:
“y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación”.
y la LPD dice:
“y por medio de tu Sangre,
has rescatado para Dios
a hombres de todas las familias,
lenguas, pueblos y naciones”
La inclusión de la palabra “hombres” que no está en el texto griego es gratuita y margina sin necesidad a la mujer. En nuestra opinión esto es lo que se debe evitar. Sugerimos que esta es una forma de opresión y de violencia contra la mujer. Tal como dice C. Martin:
“experiencias de opresión, como toda experiencia humana, afecta la manera en que mujeres y hombres codifican y decodifican la realidad sagrada y la realidad secular”.
La RVR60 por ser una traducción más literal o de equivalencia formal, en este caso, resulta ser menos sexista que otras.
En tercer lugar, si bien subrayamos el hecho de que hay que evitar una masculinidad excesiva en la traducción, también sugerimos que hay que interpretar y evaluar cada caso en su contexto. No se debe tomar una decisión unilateral para todos los textos de la Biblia. Esto requerirá un esfuerzo exegético importante para no caer en traducciones a la ligera o traducciones hechas a la manera de una concordancia. Y además, en los casos donde el texto sea ambiguo, o dé lugar a la duda, sugerimos que se elija la traducción que no margine a ningún grupo humano.
Finalmente nos queda una pregunta sin responder pero que representa un desafío para un futuro estudio de este tema tan importante. En los círculos de traducción de la Biblia, en general, uno está de acuerdo que una traducción de Biblia no puede ser una que termine siendo una (sub) versión de la misma. ¿O quizá, sí? Por otro lado, estamos plenamente de acuerdo en que una traducción de la Biblia puede (sub-)vertir a otras traducciones existentes. Es en este sentido que hacemos un llamado a todo intento de traducción de la Biblia a que entre otras cosas, busque la manera de ser un agente de liberación y así subvertir una ideología hegemónica opresora.
Esteban Voth
Virrey Arredondo 2553 "19E"
1426 Buenos Aires
Argentina
Esvoth@aol.com
Stanley Porter, “The Contemporary English Version and the Ideology of Translation”, en Translating the Bible - Problems and Prospects (editores: S. Porter y R. Hess,Sheffield, Sheffield Academic Press, 1999, p.18.
Para esta sección quiero mencionar y agradecer el trabajo hecho por mis colegas Irene Foulkes (y su equipo), Elsa Tamez, Alfredo Tepox y Edesio Sánchez que participaron junto conmigo en este proceso. Hago mención también de un trabajo inédito escrito por Edesio Sánchez que surgió de este proceso titulado ¡No más violencia contra la mujer! Este trabajo hace un resumen de los resultados del trabajo de relectura que se hizo particularmente del Nuevo Testamento de la TLA. A su vez, este proceso fue motivado por un proyecto que tiene como fin publicar una Biblia para la mujer.
