Booz… - Hacia una masculinidad de donación

Lucio Rubén Blanco Arellano

Resumen
Con la pregunta sobre la masculinidad de Booz - el personaje masculino en la historia de Rut la moabita - este artículo intenta rescatar la figura de este varón que muestra la posibilidad de vivir una masculinidad diferente, leyéndolo desde un contexto pastoral peruano. El autor utiliza su propia experiencia personal para seguir la pista de un Booz confundido, vulnerable, temeroso, quizá enamorado, en relación vital con la otra, Rut, sin la cual no puede ser entendido. Junto a esto, Rut es vista con una nueva luz: mujer aliada y amiga que motiva a quebrantar lo establecido, incluir lo femenino en la vida del varón, identificando propuestas programáticas para revisar y encarar la masculinidad hegemónica de Booz.

Abstract
With the question on the masculinity of Booz - the male character in the story of Rut, the moabit - this article tries to rescue the figure of this male that shows the possibility to live a different masculinity, reading it since a Peruvian pastoral context. The author utilizes its own personal experience to continue the trail of a Booz confused, vulnerable, fearful, perhaps in love, in vital relation with the other, Rut, without we cannot understood him. Next to this, Rut is seen with a new light: allied woman and friend that motivates to break the establishment, to include the female one in the life of the male, identifying “programmatic proposals” to revise and to face the hegemonic masculinity of Booz.

 

1 - Inquietantes interrogantes

En la primera reunión que tuvimos para organizar este número de RIBLA se plantearon algunas preguntas que son el trasfondo o la razón de ser de este número.

Aquí algunas de ellas: ¿Qué comprendemos por masculinidad y por virilidad? ¿Es mejor hablar de masculinidad o masculinidades? ¿En qué consiste una masculinidad dominante y cómo condiciona la lectura de los textos bíblicos? ¿Cómo influyen las ideas y vivencias del lector masculino en la interpretación del texto? ¿Esta masculinidad es homogénea o podremos encontrar diversas expresiones de ella? ¿La masculinidad hegemónica está en crisis? ¿Podemos hablar de una masculinidad alternativa, humanizadora o liberadora? ¿Hasta que punto o en qué medida los textos bíblicos son androcéntricos? ¿Hay sólo un tipo de androcentrismo?… Pretendemos aportar desde nuestra propia perspectiva a la construcción de un imaginario más humano y humanizante de la masculinidad.

 

2 – Con las cartas sobre la mesa

En los talleres de Lectura Popular de la Biblia, cuando se estudia el libro de Rut, se parte de la situación inicial - de muerte - de Noemí que se considera Mará (= amarga, 1,20). Una vez que está en Moab y mueren los varones de su familia: Elimélek (esposo), Majlón y Kilyón (hijos), su condición es de una viuda emigrante, sin tierra, sin pan, sin hijos, sin futuro, sin Dios.

Luego en cuatro pasos, que corresponden a cada capítulo, se explica la transformación narrativa que termina con una situación final - ¡de vida!- opuesta a la inicial, de muerte: Noemí vuelve a ser gracia graciosa. Ahora está en su casa, con tierra, con pan, con hijo, con futuro, con Dios que es su go‘el.

En el paso de la situación inicial a la final se tiende a presentar a Booz como el personaje central. Es el juez esperado, que con su generosidad salva y ayuda reconstruir la casa de Noemí. Según Emiliano Jiménez Hernández:
“En la lectura simbólica Booz es figura de Dios. Lo que Yahveh hace con su pueblo, Booz lo hace con Rut y Noemí. Booz, goel de Rut y Noemí, es imagen de Dios, el salvador de Israel.”

Carlos Mesters dice: “el juez que aparecerá en la historia de Rut es Booz. Él salvará y rescatará a Noemí, el pueblo.” [cursiva es nuetra].

Por supuesto el accionar de Booz cuenta con la colaboración y el amor de Rut por su suegra. Sin embargo, también se deja en claro que el go‘el al final son Obed, el hijo de Booz y Rut, y Yhwh.

Esta posición no es nueva, porque el Comentario Bíblico San Jerónimo dice que este libro:
“Demuestra de una manera dramática como una familia elije salvarse de la extinción; Rut es una ejemplo tenaz de adhesión a su marido y a su parentela; Booz irradia prudencia, nobleza y generosidad.” [cursiva nuestra].

Ante este comentario Maricel Mena López señala:
“En esta lectura el valor de la mujer queda atado al del hombre y el destaque es todo para Booz, masculinizando el texto y perdiendo su sentido fundamental.
Aquí surge una tarea: Hacer una construcción histórica de la tradición bíblica a partir de las mujeres” [cursiva nuestra],
lo cual supone tomar conciencia de la ideología patriarcal de los textos que otorga superioridad y poder a los varones. Ideología “que ha prevalecido en todas las sociedades por más de cinco mil años” y que está incorporada en nuestro lenguaje. Por ejemplo, en 2,1 se dice que Booz es “un hombre de gran valor”. Sin embargo, en 3,11, se emplea el mismo término hebreo hayil, o sea, Rut es “una mujer de gran valor”, lo que significa que el texto iguala sus roles liberadores como jueces esperados. Sin embargo, se suele traducir como “una mujer virtuosa”, es decir, ¡Rut no es jueza!

Por todo esto me pregunto:¿Cuál es la masculinidad o masculinidades de Booz? Porque, aprovechando la polisemia de los textos, en este número de RIBLA como bien lo especifica el artículo inicial orientador:
“Buscamos rescatar las figuras de varones que nos muestran la posibilidad de vivir una masculinidad más humana y humanizadora, como para trabajar también aquellas figuras (antitipos) que expresan una vivencia hegemónica de la masculinidad…
Más aún, pretendemos aportar desde nuestra propia perspectiva y experiencia vital a la construcción de un imaginario más humano y humanizante de la masculinidad.”

Desde mi posición de animador bíblico popular en contacto pastoral con personas pobres de diferentes partes del Perú, acompañándolos en su lectura comunitaria de la Biblia, es que me animo a enfrentar este reto para intentar descubrir algo que valga la pena para la clarificación de lo que es ser masculino, y para conocer y comprender mejor mi propia masculinidad.

Para este reto básicamente:

  1. Me confronto con el libro de Rut en la versión de la Biblia de Jerusalén (BJ), y me auxilio de la producción intelectual de los/las Biblistas y otros autores interesados en el tema de la masculinidad.
  1. Tengo muy presente dos consejos de Carlos Mesters: Uno que le dio a Sandro Gallazzi:

“Si tu interpretación de la Biblia no le sirve al pobre está errada; hay que buscar otra interpretación. Sí, porque la buena nueva es para los pobres.”

Otro, que generalmente da en sus talleres y que pone en blanco y negro en la RIBLA vol.50:
“Lo que caracteriza a la lectura cristiana de la Biblia son tres cosas: Familiaridad, libertad y fidelidad.”

  1. Uso llaves sencillas como:

1 - La teoría de género.
2 - El cuerpo en su integridad como el único medio que tengo/tenemos para entrar en contacto con la realidad. En este sentido presto atención a la visión de masculinidad que proyectan los varones presentes en el libro de Rut.
3 - La cotidianidad, que permita ver la/mi masculinidad desde la experiencia diaria.
4 - Los símbolos, que permiten descubrir sentidos ocultos de los textos y de la vida.

 

3 - ¿Sólo Booz?

Como pueden apreciar, no puedo tomar como punto de referencia únicamente a Booz, porque: en primer lugar, no es único personaje masculino que participa o es mencionado. En segundo lugar, porque las personas existen por su relación con las demás; y por último, porque en la sociedad mediterránea de ese tiempo no existe la personalidad individualista que considera al individuo como “limitado y único”, sino una personalidad diádica, es decir, “orientado a los/las otros/as”; son personas que dependen de los demás para proporcionarles el significado de quiénes son ellos.

“Allí cada persona estaba incluida en los otros y tenía su identidad sólo con relación a éstos otros que formaron un grupo fundamental. Para la mayoría de las personas este grupo era la familia. Significó que los individuos ni actuaron ni pensaron en ellos mismos como personas independientes del grupo familiar. Lo que un miembro de la familia era, cada miembro de la familia era, psicológicamente, así como de cualquier otra manera.”

 

4 - ¿Desde dónde leo?

Creo que es importante volver insistir en el lugar social desde el que abordo este tema: la realidad peruana comprometida con la vida y la lucha diaria de los más pobres para poder sobrevivir, porque en ella,similar a lo que sucede en la mayoría de países latinoamericanos y caribeños, impera una cultura machista que impone su modelo de masculinidad, excluyendo y marginando a los otros varones con diferentes tipos de masculinidad.

A esto hay que sumar la exclusión y violencia, contra los más pobres, que se está convirtiendo en algo “natural”, y porque hay un neoliberalismo con su “sagrado mercado” y con sus leyes que sólo deben obedecerse, olvidándose, que el mencionado mercado es un producto cultural, creado por el ser humano y que debía estar al servicio de él y no al revés.

Esta exclusión obliga a la emigración de miles de jóvenes y de familias enteras al “primer mundo” en busca de la “tierra prometida” que les permita realizarse como seres humanos y, usualmente, sólo descubren lo que experimentó Moisés en la tierra de Madiam, que únicamnete son Guerson: “forastero soy en tierra extraña” (Ex 2,22). Y quienes no pueden salir del país, simplemente migran del campo a la ciudad donde supuestamente encontrará más oportunidades… Finalmente ambos grupos generalmente van a toparse con una realidad dura como la que vivió la familia de Elimélec y Noemí en Moab.

 

5 – Dos palabras sobre el libro

Tiempo:

Conocidas son las diferentes posiciones respecto a la época en que fue escrito, el arco del tiempo va desde los que opinan que fue en tiempos de Samuel hasta los que consideran que es una producción post exílica, aproximadamente 450 a.C y que el libro polemiza contra los proyectos de reconstrucción de Zorobabel (el altar y el templo), Esdras (cumplimiento estricto de la ley, pureza de la raza, para lo cual hay que expulsar a las mujeres extranjeras y sus hijos: sólo retornan los judíos)y Nehemías (reconstrucción de las murallas de la ciudad) , quienes en el fondo cuentan con el aval de los persas, es decir, son proyectos desde el poder.

A esto hay que sumar la teología de la retribución y del puro e impuro, y la presencia de Dios en los cielos; ¡ya no en la historia! la teología del Éxodo pasa a un segundo plano, ya no es la teología oficial.

En este sentido, Rut presenta la posición, el proyecto de los pobres representados por profetas populares cuyos nombres se han perdido. Recordemos que:
“cada texto es una reacción y elaboración de otros textos. Cada autor usa palabras y frases ya hechas, ya existentes.”

A este respecto, sigo las opiniones de Carlos Mesters , Maricel Mena López , José Mizzotti , la Biblia de Jerusalén y otros/as: Rut es obra post exílica, época que define su sentido y que es la tesis predominante entre los comentaristas actuales.

 

¿Autor o autora?

El debate sigue abierto, aunque, hay muchas pistas que llevan a considerar seriamente una autoría femenina; a este respecto puedes consultar: Rute, a partir de uma leitura de gênero, organizada por Athalya Brenner. Justamente en este libro, Carol Meyers, siguiendo a Brenner y van Dijj-Hemmes, considera que frente a este problema:
“Tal vez sea mejor enfocar la perspectiva de género de determinado pasaje que buscar la identidad sexual de su autor… O sea, deberíamos establecer el género de la autoridad del texto y no la autoría. Con eso en mente, podemos y debemos tentar identificar textos femeninos en el canon, pues saber cual es el género de los orígenes de un texto afecta profundamente nuestra lectura.”

 

6 – Los varones en Rut

Elimélek y sus hijos

El libro comienza con la siguiente proposición: “en los días que juzgaban los jueces” (1,1a) la misma que siento tiene una finalidad programática, contiene una propuesta:

Reconstruyamos tomando como referencia la organización socioeconómica, política y religiosa, basadas en la solidaridad, que tuvimos en tiempo de los jueces, y no según el proyecto de Esdras y Nehemías. Recordemos que Rut es producción post exílica.

En lo que sigue del v.1, encuentro las primeras masculinidades:
“hubo hambre en el país y un hombre de Belén de Judá (Elimélek) se fue a residir con su mujer (Noemí) y sus dos hijos (Majlón y Kilyón) a los campos de Moab” (1,1b-2a).

  1. La masculinidad patriarcal de Elimélek es algo que se percibe, pues el texto sugiere que él tomó la decisión de que la familia fuera a Moab: “se fue”; no dice se fueron, ni que haya consultado al resto de su familia.

 

Noemí parece que no tiene no tiene voz, lo que es interpretado por Emiliano Jiménez Hernández como: “demasiado complaciente con su marido, le sigue en silencio en su huida” [cursiva nuestra], apreciación que refleja cierta ideología patriarcal.

El hecho es que en el texto ella sólo comienza a hablar cuando han muerto los varones de su familia y se queda como la matriarca que tiene la responsabilidad de conducir a buen puerto a sí misma y a sus nueras, mostrando su calidad de liderazgo que siempre tuvo pero que, posiblemente, sólo pudo ejercer sutilmente ante la autoridad social de su marido Elimélek.

Elimélek sigue el modelo masculino y de padre en el que fue educado:
En la familia patriarcal el padre de familia gozaba de autoridad absoluta sobre los hijos, incluso los casados que vivían con él, y sobre sus mujeres (recuérdese que es el señor, ba´al , de su esposa) y, en tiempos antiguos, tenía poder sobre la vida o muerte de los miembros de su casa.

Este poder total, hacia el siglo VIII a. C. deja de ejercerlo ilimitadamente, “ya no puede dar muerte a su hijo”, esta decisión, “incluso cuando se trata de falta contra los padres, pertenece a los ancianos de la ciudad” (Dt 21,18-21).

Si bien la educación es responsabilidad del padre y la madre, es el padre el que “inculca a su hijo las tradiciones nacionales, que constituían asimismo tradiciones religiosas”. Igualmente, daba al hijo una educación para el trabajo que era hereditaria.

Las genealogías siguen la línea paterna y la casa patriarcal era designada como “casa paterna” y la familia incluye a todos los elementos unidos a la vez por lazos de sangre como por la vida en común: “comunidad de habitación”.

  1. Por lo expuesto, supongo que Majlón y Kilyón tienen la masculinidad patriarcal de Elimélek, porque por la economía del relato [= atención sobre todo en los personajes o elementos esenciales para la trama, todo lo demás es considerado superfluo y desaparece], de ellos se añade muy poco: Que se casaron en Moab con dos moabitas: Orfa y Rut y que murieron al igual que su padre, luego de 10 años de residir en ese país.

 

¿El ambiente cultural de Moab cambió su masculinidad?

La Biblia no nos da pistas, pero según el Midrás “Elimélek es uno de estos ricos de Belén, al igual que su pariente Booz”, ante lo cual E. Jiménez comenta:
“Por egoísmo, deja su casa, abandona a sus parientes, amigos pobres de Belén…huye lejos… hasta instalarse en la ciudad de Moab. Por miedo a que todos los pobres llamen a su puerta prefiere dejar la tierra prometida.”

O sea, según este autor basado en el Midrás, Elimélek tiene la mentalidad patriarcal de su época de hombre rico y, además, egoísta.

Igualmente nos informa que según el Targum, Majlón y Kilyón fueron nombradosoficiales reales y se casaron con las hijas del rey de Moab Eglón (Jc 3,12ss), a quien los rabinos describen “como una persona de alto sentido ético, y a pesar de ser pagano, un hombre justo” (Sanh. 60a). La princesa Rut, la menor, se casa con Majlón y Orpá hace lo propio con Kilyón .

Según el Midrás, el convertirse de campesinos ricos a militares supone un cambio radical de mentalidad y por tanto de masculinidad:

Ésta ahora debe ser agresiva, violenta, capacitada y lista para quitar la vida a quien considere enemigo: ¡La fuerza es la razón! Una masculinidad con temor a ser débil, a ser vencido, peor aún, cobarde. Contrariamente, se debe estar dispuesto al sacrificio heroico. Todo esto supone reprimir si no eliminar todo signo de ternura - usualmente atribuida a las mujeres - y por tanto el aspecto femenino que está dentro de todo varón.

Igualmente hay que considerar el oportunismo para lograr el ascenso social: ahora son miembros de la corte de Moab; así como la influencia que debe haber ejercido esta cultura en su espiritualidad, así el Targum dice:
“y porque quebrantaron el decreto del Verbo de Yahveh, y se casaron con pueblos extranjeros, les fueron acortados sus días. Y murieron ambos, Majlón y Kilyón, en un país impuro. Y la mujer (Noemí) quedó privada de los dos hijos y viuda de su marido.”

 Según E. Jiménez, “el dedo de Dios… les cierra el seno [a Orfa y Rut], haciéndolas estériles” .

Obviamente esta lectura no concuerda con el consejo de Carlos Mesters a Sandro Gallazzi, antes señalado. Esto me hace sospechar que estas tradiciones tienden a justificar la monarquía davídica, serían parte del davidismo, es decir, de la teología:
“Que se elaboró por los sacerdotes del rey en la ciudad de Jerusalén… El establecimiento de un pacto eterno e inquebrantable entre Yavé y David es el corazón de esta teología… sugiere que David es hijo de Dios” (cf. Salmo 89).

Esta teología pretende reemplazar a la teología del Éxodo, que nació de la experiencia liberadora de YHWH, quien establece una alianza con un pueblo: Israel… ¡No con una persona!

En fin, para la teología davídica es conveniente fijar en la conciencia de los judíos que antes de que David llegue a ser rey de Israel, ya por sus venas corre sangre real: la de su bisabuela Rut.

Por esta razón, mejor volvamos al texto, en busca de pistas liberadoras.

 

Regresando sólo al texto

El v.2 informa que esta familia “eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab se establecieron ahí.”

Efrata es un nombre antiguo de Belén, aldea que se supone tiene una antigüedad de más de 4,000 años , pero lo que importa para nuestra pesquiza es:

¿Cómo en el tiempo de los jueces un clan permite que una de sus familias tenga que retirarse por hambre y justamente a Moab, cuando el Dt 23,4 condena a los moabitas?

¿Y la solidaridad que existía en el tiempo de los jueces?

Obviamente, cuando se escribe Rut esta solidaridad está muy debilitada (conferir Ne 5,1-5). La masculinidad patriarcal y la tentación de acumular ha derivado en la existencia de pobres y ricos, siendo estos últimos los más interesados en tener más y más y ser socialmente exitosos… ¡Ya no interesa el hermano que sufre! Y olvidan lo mandado por el Dt 15,4: “cierto que no debería haber ningún pobre junto a ti”.

 

7 – En búsqueda de la masculinidadde Booz

El cap.1 termina con la llegada de Noemí/Mará y Rut a Belén.

Si bien el narrador dice que “se conmovió toda la ciudad por ellas” (1,19b), se aprecia que Rut saborea lo que es la indiferencia de las vecinas –más aún por ser moabita-, quiénes sólo se dirigen a Noemí “¿no es esta Noemí?” (1,19c). ¡No le preguntan por su compañera!

Noemí está convencida de que todo lo malo de lo que le ha sucedido viene del Saday, tal vez se siente culpable por haber ido a un lugar impuro como Moab y permitir que sus hijos se casen con mujeres moabitas. Su tristeza le impide darse cuenta que hay esperanza de vida, porque han llegado a Belén “al comienzo de de la siega de la cebada” (1,22b).

 

Aparece Booz

Sorpresivamente el narrador informa que “tenía Noemí por parte de su marido un pariente hombre fuerte/de gran valor de la familia de Elimélek, llamado Booz” (2,1).

El título dado a Booz: “hombre fuerte/de gran valor” , es el que se da a los jueces (cf. Jc 6,12); él sería el juez esperado que dará solución a la situación deplorable de Noemí y Rut. Sin embargo, en 3,11 Booz reconoce que Rut es también una mujer de gran valor, el mismo título que él recibió por parte de el narrador, con lo cual ella pasa a ser también la jueza esperada; ¡Ya no es sólo Booz! Son Rut y Booz los jueces esperados.

 

Booz… ¿Dónde estabas?

Según 2,1 Booz siempre debió estar en Belén, porque el texto no dice que estuviera de viaje o que recién llegara, o sea, no es que aparezca recién a partir del cap.2.

Entonces, ¿por qué no fue en ayuda de Noemí o por lo menos a saludarla?; más aún, si él ya sabía de su llegada, así como del comportamiento de Rut para con su suegra:
me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que no conocías ni ayer ni anteayer” (2,11).

A lo cual añade una bendición: “que Yahveh recompense tu obra y que tu recompensa sea colmada de parte de Yahveh, Dios de Israel bajo cuyas alas has venido a refugiarte” (2,12).

Booz dice “[ellos] me han contado”, es decir, ¿Quiénes? Evidentemente no sólo el “criado/capataz que estaba al frente de los segadores”, sino también las vecinas, que las vieron llegar y que deben haber esparcido la noticia, porque como bien dice Luis Alonso Schökel:
“el autor recrea un ambiente aldeano, donde todos se conocen y comparten la vida .

El narrador al decir que Booz es “un hombre fuerte/poderoso/de gran valor”, también hace referencia a su posición económica: dueño de tierras, que tiene capataz, segadores, criadas, siervas, además, del poder político y social que le facilita convocar rápidamente a los diez ancianos y al otro pariente en la puerta de la ciudad, para solucionar el problema de Noemí y Rut (4,1-2) mediante el rescate. Es decir, tiene los medios para cumplir su rol de go‘el, de rescatador.

Entonces, ¿Por qué no las ayudó desde que llegaron? ¿Es que las consideraba impuras, indignas de ayuda?

Tengamos presente que Booz se mueve en la esfera pública y que necesita el apoyo y aprobación social de otros varones y que debe evitar todo tipo de vergüenza, “que es un castigo social” porque el honor es el valor fundamental para la cultura mediterránea.

Sí a esto le añadimos que el texto tiende a presentarlo con “poder, prestigio y bondad” , entonces, Booz está atrapado, preso de la sociedad patriarcal y de su correspondiente masculinidad, preso de su prestigio social y hasta de sus riquezas…

¿Tendrá el suficiente valor para romper con estas ataduras y fijarse claramente sin temor ni vacilación y ante todos en una moabita como Rut? o, ¿Tendrá que pagar el alto precio de su status, situación privilegiada con su soledad y la ausencia de lo femenino en su vida? O, tal vez ¿También es un rico egoísta que no quiere comprometerse con el familiar pobre?

Sospechamos que puedan haberse conjugado todas estas posibilidades.

El Midrás da otra justificación, diciendo:
“precisamente ese día había muerto su mujer. Y comenta: en un mismo día fue tomada su mujer y otra le fue dada: Rut… Booz está ocupado todo el día con el luto y sepultura de su esposa y, por eso, no se halla presente para dar la bienvenida a Noemí ni encuentra a Rut.”

Sin embargo, esta explicación entra en contradicción con que el luto que se guardaba era de siete días, en los cuales:
“Los parientes se echan ceniza en la cabeza, se quedan sentados en el suelo ayunando siete días, comiendo pan ordinario y se rasgan las vestiduras por el lado del corazón. Los varones también se cubren la barba y se quitan el turbante (Ez 24,22).”

Si nos basamos sólo en el texto, Booz sería soltero en tanto no dice que sea casado ni viudo, tendría edad avanzada pues le dice a Rut “no has pretendido a ningún joven, pobre o rico” (3,10b) y, posiblemente con temor a no dejar descendencia, por su posición socioeconómica y su mentalidad patriarcal.

Y no sólo eso, sino que debe tener un problema para relacionarse con las mujeres, en tanto, según los rabinos un varón se podía casar a partir de los 13 años . Además, él es rico, es decir, ¡un buen partido! Por eso “sorprende que un hombre rico en Israel, que ya no es joven, no se haya casado.”

Esta dificultad, es calificada de “impotencia sexual” por Mieke Bal y Mercedes Navarro de “inseguridad”, quien además añade:

“La indecisión de Booz afecta a su propia identidad sexual. Rut le ayuda y le libera. De esta forma el favor es mutuo. Si él será su go‘el, ella le rescatará a él de sus inhibiciones e incapacidades sexuales, de su inseguridad en definitiva.”

 

¿Y Noemí…?

De otro lado, Noemí también debe saber sobre Booz y el otro pariente, porque le dice a Rut:
“ese hombre (Booz) es nuestro pariente, es uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotras” (2, 20b).

¿Por qué no acude a ellos? El texto guarda absoluto silencio, es un asunto que queda abierto.

No nos queremos contentar con que aquí se trata de un cuento y esto es parte de su atractivo narrativo, creando suspenso en el/la lector/ra. Queremos ir a la vida cotidiana y a los cuerpos concretos que ahí están presentes: Sospecho que Noemí conocía el egoísmo de estos parientes y por dignidad no acude a pedirles que cumplan con su deber de go‘eles.

Más todavía:
“Según la estructura piramidal de la sociedad antigua, quienes poseían poder tenían la obligación de velar por el bienestar de aquellos que estaban en una situación inferior. La tarea del pobre consistía en persuadir al poderoso de actuar en su beneficio. Pero como el necesitado no podía reclamar para sí ningún derecho en sentido moderno del término, sólo podía acudir a la astucia, ya que en esta sociedad la justicia era vista como un favor, no como un derecho.”

Pero, en Israel existía ¡La ley del rescate y la ley del levirato!

Contrariamente a mi sospecha, según el Midrás,
“Booz es hijo del hermano mayor de Elimélek, por tanto, sobrino de Noemí”, quién a pesar de su necesidad evita encontrarse con Booz por vergüenza, porque Ella había huido con Elimélek para no compartir los bienes con el pueblo, mientras que Booz se había quedado para ayudar a los pobres durante la carestía.”

 

8 - ¿Booz va cambiando su masculinidad?

Siento que Booz debe haber quedado cuestionado, en crisis, al contrastar su actitud de aparente indiferencia ante su “tía” Noemí, con la actitud de Rut, que dejó todo: padre, madre, pueblo, amigos, costumbres, su Dios nacional Kemós (1Reyes 11,7), etc., es decir, todo lo que encierra el término “la tierra en que naciste”, para acompañar a su anciana suegra, a la que prácticamente la obliga a aceptar una alianza:
“donde tu vayas, yo iré,
donde habites, habitaré.
Tu pueblo será mi pueblo
y tu Dios será mi Dios.” (1,16b)

Alianza de la que Noemí no está convencida, porque su experiencia de vida le dice que para Rut, moabita, no hay futuro si sigue al lado de una anciana viuda y sin hijos en Belén (conferir 1,12-14) como ella, por eso es revelador que después de que Noemí se siente vencida por esa prueba de amor “no insistió más”. El texto sugiere que no queda satisfecha, pues, aparentemente la plática entre ellas se interrumpe. El narrador sólo se limita a decirnos: “caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén.” (1,19a).

Booz debe saber todo eso, aunque, no alcance a comprender la entrega total de una persona únicamente por amor, porque, hasta ahora no ha hecho nada, y si se limitara a la ayuda económica, no tiene el mismo significado ni la misma a trascendencia que la entrega de Rut… Sospecho que eso debe haberle dado vueltas en su corazón y ya debe admirarla pero sólo de oídas, falta que la vean sus ojos.

 

Booz vió a Rut…

Si bien en 2,2-3, se presenta a Rut pidiendo permiso a su suegra para ir a espigar “detrás de aquél a cuyos ojos halle gracia” y “quizo la suerte” que fuera a dar a una parcela de Booz”, la situación real sería otra:

  1. Rut ahora pasa a tomar el poder y no se trata tanto de “un permiso” sino de una propuesta de solución que pasa por el diálogo de las dos mujeres.

 

  1. “La suerte” literaria, que supone la mano de YHWH, es en realidad consecuencia del acuerdo al que han llegado, por la iniciativa de Rut, bajo la inspiración del Dios del Éxodo. Noemí sabe de Booz y del otro pariente. No sería raro que en los 10 años en Moab hayan hablado de estos parientes.
  1. Rut, busca la atención de Booz haciendo un pedido al capataz que escapa a su poder de decisión: Le pidió “espigar y recoger detrás de los segadores”. Lo segundo (“recoger”), es un derecho de los pobres (vea Dt 24,19-22), pero, espigar, coger espigas de lo ya cosechado, eso sólo podía decidirlo el dueño, dependía de su generosidad.

 

Y se enamoró

  1. Es ante esta situación que el capataz se ve obligado a consultar a Booz por el pedido de Rut “de espigar”. La ve y debe haber quedado prendado, porque pregunta: “¿De quién es esta muchacha?” Quiere asegurarse de su estado civil, de ahí que no pregunte por su nombre. Y ojo, que el texto no dice que sea bella, sino que destaca su hacer, su querer, su entrega al servicio de su anciana suegra.

 

  1. Al escuchar el testimonio del capataz sobre su esforzado trabajo, confirma lo que había oído, pero ahora él es testigo presencial y aprende de Rut que debe compartir, en tanto el texto no dice que antes lo haya hecho. Ella motiva su cambio de actitud.
  1.  El enamoramiento de Booz se deja entrever en:

Pregunta por ella: “¿de quién es esta muchacha?” (2,5b)
Le pide que no se vaya a espigara a otro campo ni se aleje de ahí (2,8a)
Le pide que se quede con las criadas (2,8b)
Manda a sus criados que no la molesten (2,9a; 2,15c), lo que supone asegurarse de que no la enamoren.
El permiso para que tome del agua que saquen los criados (2,9b)
Valora su entrega a favor de Noemí y pide a YHWH la bendiga (2,11-12).
La considera parte del pueblo de Israel (2,12b)
No la considera “extranjera” sino “hija mía”, lo que lleva a Rut considerarse “sierva”(2,13), o sea, ella siente que cambia de situación social
Comparte su comida con ella (2,14)
Le comparte su cosecha (3,15) y ordena a los criados dejen caer espigas de a propósito, para que Rut las recoja (2,16)
En la era, luego de su susto inicial al descubrir una mujer a sus pies, al saber que se trata de Rut acepta su propuesta para que la rescate y así lo hace (3,6-11)
Busca la mejor forma de presentar el caso al otro pariente, para asegurarse se desanime en rescatarla, porque tenía más derecho que el mismo Booz (4,1-6)
Toma a Rut como su mujer (4,13). Ahora, ya no es sierva, sino su esposa, quien le da – gracias a YHWH - un hijo: ´obed.

  1. El narrador no dice que estas actitudes de generosidad de compartir alimento y cosecha las haya tenido con otras/os pobres, pues, sería muy raro que Rut sea la única persona necesitada que llegó a uno de sus campos.

 

¿Y los sentimentos de Rut hacia Booz?

Expresamente el texto guarda silencio, pero deja algunas pistas que nos llevan a sospechar que Rut también está enamorada de Booz:

  1. Rut muestra que es una mujer de carácter que no se deja manejar, así lo puso en evidencia cuando aun en contra de la decisión de Noemí, ella no se apartó y la acompañó a Belén, sabiendo el desprecio a que se exponía por la rivalidad histórica entre moabitas e Israelitas. Sin embargo,

 

  1. No puso ningún reparo cuando su suegra le aconsejó que se arreglara y se acostara a los pies de Booz. Tengamos presente que ´pies´, también designa órganos genitales.
  1. Noemí le dice: “quédate tranquila hija mía,… este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo” [el rescate] (3,18).

 

  1. Lo anterior frase de Noemí supone que Rut está intranquila. Pero, en el texto: ¿Cuándo se puso intranquila? Sospechamos que es cuando Booz le informó que había otro pariente más cercano con derecho a rescate (3,12)… antes no se ha aludido a ninguna intranquilidad por parte de Rut. O sea, ella no estaba conforme con ser rescatada por el otro pariente.
  1. Noemí ayuda a que el enamoramiento vaya madurando cuando le aconseja que “es mejor que salgas con sus criadas” (2,22), insinuándole, además, que no vaya a otros campos, y cuando le sugiere que le seduzca (3,1-4).

 

9 - Y la masculinidad de Booz ¿en qué queda?

Booz al final se queda con Rut, con sus campos, capataz, criados, criadas, siervas; más aún, aumenta su prestigio social de cumplidor con su deber de go‘el.

El hijo Obed “es tomado por Noemí y le puso en su seno y se encargó de criarlo” (4,16), lo que significa que es adoptado por ella, porque el garantizará la continuidad del árbol genealógico de Elimélek. Es decir, también cambia la situación de Noemí, que ahora deja de ser Mará.

Igualmente queda modificada la situación social de Rut, que de extranjera, `no querida por ser moabita´, pasa a ser la esposa de un hombre rico y reconocido de la comunidad. Más todavía, el pueblo desea que sea una madre de Israel, como lo fueron Raquel y Lía, es decir, la formación de un nuevo pueblo, aunque ahora similar al del tiempo de los jueces.

Si esto es así, es muy poco lo que ha cambiado Booz en su masculinidad patriarcal… todo lo hace por el amor y gratitud que siente por Rut, producto de una relación interpersonal… Pero las cosas siguen igual para las otras “Rut” y “Noemís” que deben existir y para quienes no hay solución porque:

  1. ¿Qué hacen con tierras que no pueden poseer por ser mujeres viudas y sin hijos? Por eso, Noemí tiene que vender su terreno. Más aún, ¿De qué vale la tierra sin descendencia?

 

  1. ¿Qué hacen esas mujeres con hijos y sin tierra que les asegure el pan de cada día?

 

Booz una nueva masculinidad te espera…

Sospecho que el libro tiene propuestas programáticas para Booz para que encare y revise su masculinidad más claramente, como lo hizo ayudado por Rut a que lo femenino entre en su vida venciendo no únicamente su temor sexual sino que tomó consciencia que para el problema de Noemí no se necesita un héroe personal sino un héroe colectivo, en este caso, la acción conjunta con Rut, a quien reconoce ser una “mujer de gran valor” (3,11b). Y tras Rut está la presencia de Noemí.

  1. Los ancianos y toda la gente que estaban en la puerta de la ciudad le desean: “sea tu casa como la de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que Yahveh te conceda por esta joven” (4,12).

Pero, Tamar es una quebrantadora de reglas sociales para lograr que Judá le haga justicia. igualmente Peres, que significa “brecha”, es un quebrantador porque tuvo que abrirse campo para salir primero que su mellizo (cf. Gn 38).

  1. En otras palabras, le están proponiendo a Booz que debe ser un quebrantador, ya que dio el primer paso al unir las leyes del levirato (Dt 25,5-10: que modifica ampliándola como deber de cualquier pariente cercano y ya no sólo del cuñado) con la ley del rescate (Lv 25,23-25).

 

Separadas como estaban (Dt-Lv) permitían injusticias: que alguien desee rescatar la tierra desentendiéndose de las personas, como el otro pariente: fulano de tal. Así,

  1. Los ancianos y todo el pueblo aprueba su propuesta, siendo testigos, de que compra la “parcela de campo de Elimélek” de manos de Noemí y que “adquiere” también a Rut la moabita para que sea su mujer “a fin de perpetuar el nombre del difunto en su heredad y no sea borrado entre sus hermanos y en la puerta de su localidad” (4,10), pero,
  2. Sospecho que ¡El pueblo espera más de él! por eso le expresan el deseo de que sea un quebrantador. En este sentido son las mujeres/vecinas con su aguda intuición las que mejor expresan este sentir, al ponerle al hijo que engendra en Rut, Obed, que significa siervo. Es decir,
  3. las vecinas le están sugiriendo que debe hacer honor al hijo que ha tenido: ser un siervo, un servidor no sólo de Rut y Noemí sino de todo el pueblo pobre y sufriente. En este sentido las vecinas al igual que Noemí y Rut, no necesitan aprobación pública y sus acciones rompen sin temor algunas normas para alcanzar la justicia, como lo hizo Tamar. En el presente caso, no están sugiriendo que ‘obed sea como su padre, sino al revés: ¡Booz tienes que ser Obed!

 

Booz, todo depende de ti

Booz si quieres ser digno de tu hijo Obed antepasado de Jesús, no puedes seguir manteniendo una masculinidad de dominación siendo rico, dueño de campos, poderoso. Aquél que se expresa básicamente con un lenguaje directivo, apelativo: no vayas…fíjate…déjenla… saquen… pasa…acuéstate…acércate y siéntate…

Booz ya no puedes tener campos [“una parcela de Booz” (2,3); lo que supone que por lo menos tiene otra parcela], ni criados, criadas, siervas, capataz… tienes que vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres (Mc 10,21).

Como jueces, tú y Rut tienen que ayudar al pueblo a refundar Israel, como en el tiempo de los jueces, pero un tiempo cualitativamente mejor, promoviendo la fidelidad a YHWH el Dios del éxodo y a su alianza.

Asimismo, estimulándolo a la práctica de la igualdad y la complementaridad de los géneros, así como la solidaridad, fraternidad y, acceso a la tierra y a la justicia para todos y todas.

Tendrás que aprender a saber escuchar las demandas del pueblo en asambleas populares: Junto con Rut y los ancianos harán lo que el pueblo proponga, siendo sus guías y ejecutores de sus demandas.

Y no digas que es imposible, porque “todo es posible para Dios” (Mc 10,27).

Booz, amigo, una nueva masculinidad te espera: “la combinación perfecta, la mayor armonía entre lo femenino y la masculino, como se produjo en Jesús de Nazaret” , que desciende de ti y de Rut… Masculinidad que se expresará no únicamente en la entrega de bienes, sino sobre todo en la entrega total de tu persona por amor, es decir, tener una masculinidad de donación.

Booz no tengas miedo en deshacerte de la masculinidad de dominación, del macho dominador, opresor, que la cultura patriarcal te impuso.

Booz, paso a paso, inadvertidamente irás aprendiendo, como cuando niño aprendiste a caminar, a tener la nueva masculinidad de donación: De siervo hijo del hombre, armónico entre lo masculino y lo femenino, que está dentro de ti y que te hará cada día más humano.

¡Déjala que aflore y crezca! ¡Todo depende de ti!… tu vida futura lo dirá.

¡Y la vida… Vencerá!

 

Lucio Rubén Blanco Arellano
Calle Carlos Pareja Paz Soldán 130
Lima 32
Perú
chelino@telefonica.net.pe
lblancoarellano@gmail.com

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