Errores e itinerarios de la sexualidad, de los derechos reproductivos y del aborto – aproximaciones bíblico-teológicas

Elaine Gleci Neuenfeldt

 

Resumen

El artículo discute los diversos acercamientos que se han hecho al tema de la sexualidad, a partir de los textos bíblicos. Se analizan las concepciones acerca de la fertilidad, de la maternidad y del control de la natalidad, y de los cuerpos de las mujeres, desde una perspectiva bíblica, preocupada por las acciones que incentivan el crecimiento poblacional, garantizando la supervivencia del grupo y la preservación de su identidad. Se busca discutir las imágenes corporales, a partir del salmo 139, situando el debate dentro de una propuesta de antropología del AT. El aborto y los derechos reproductivos son los temas que surgen para una reflexión más abierta y dialogal, que apuntan a caminos más teológicos y pastorales.

Abstract

The article discusses the diverse approaches to the issue of sexuality from biblical texts. It analysis the concepts of fertility, motherhood and birth control and of women’s bodies in a biblical perspective that is concerned with actions that stimulate population growth, guaranteeing the group’s survival and the preservation of its identity. It seeks to discuss the bodily images from Psalm 139 setting the debate in a proposal of OT anthropology. Abortion and reproductive rights are the issues that emerge for a more open and dialogical reflection, pointing to theological and pastoral possibilities.

 

De las motivaciones para contribuir al debate – la dura realidad

Las estadísticas no son alentadoras: en América Latina, cuatro millones de mujeres, como media, pasan por una situación de aborto. En la mayoría de los países, el aborto todavía es penalizado de forma muy rígida, lo que lleva a la mayoría de las mujeres que abortan, a hacerlo de manera clandestina. Las condiciones de clandestinidad imponen a las mujeres condiciones peligrosas, que afectan su salud e implican serios problemas a los sistemas de salud pública de los distintos países, debido a los daños causados por los abortos hechos en lugares sucios e inadecuados, con personas sin ninguna calificación o capacidad para atender estos casos. Datos de la Organización Mundial de la Salud indican que seis millones de mujeres practican el aborto inducido en América latina cada año. De éstos, 1,4 millones son brasileñas, y una de cada mil muere en el recurrir del aborto.

Las motivaciones que las mujeres apuntan como causales para decidir interrumpir una gravidez indeseada, muestran que ninguna toma esta decisión por nada. Entre los argumentos presentados están: que ya tienen todos los hijos que deseaban o podían tener, que son aún muy jóvenes para tener un hijo, que son muy pobres para poder criar un hijo o hija; que están separadas de su compañero sexual, que no tienen una relación estable que garantice la continuidad de la gravidez o que no tienen las condiciones para tener hijos durante sus estudios o trabajos.

Es necesario insistir en el debate sobre los derechos reproductivos, y en la capacidad de decisión de las mujeres, en un terreno que las coloca como sujetos éticos, responsables de sus propias decisiones. Aquí, se vuelve necesario reiterar la defensa de un Estado laico que actúe, política y jurídicamente, como ente independiente de cualquier credo religioso; así será efectiva la ciudadanía de sus habitantes .

A pesar de que la Biblia no es más que una matriz que orienta la discusión sobre el aborto en el ámbito público y que cede un espacio grande a la argumentación de la ciencia y de la bioética, sin embargo, hay un uso de los textos bíblicos para fundamentar la condenación de esta práctica. Por eso, la Biblia debe ser reflexionada, estudiada y puesta en diálogo con las situaciones de la vida cotidiana, por más duras y difíciles que están se presenten. La intención de buscar el coloquio con la Biblia tiene esta perspectiva: dialogar con los textos bíblicos y colocarlos a la luz de la realidad y viceversa; que las luces y sombras de la realidad de los derechos reproductivos de las mujeres abran ventanas y puertas hermenéuticas más condescendientes con la vida diaria, trayendo señales de dignidad y justicia para otras relaciones posibles.

Errores del tema de la sexualidad en la Biblia

La procreación y la maternidad en la Biblia son entendidas como bendición (Gen 1,22.28). Hay un deseo explícito por la maternidad y la paternidad, en las mujeres y hombres de los relatos bíblicos. Las cuestiones de la reproducción y la procreación de la vida humana rigen el acercamiento a la sexualidad en los testimonios bíblicos registrados en el Antiguo Testamento. No hay mención explícita al acto sexual o a la sexualidad. Hay reservas y economía de palabras para hablar explícitamente de las cuestiones relacionadas al cuerpo, a la corporeidad y a las vivencias de la sexualidad. Básicamente, el asunto de la sexualidad se restringe al deseo normado de la procreación en la mayoría de los textos bíblicos. El Cantar de los Cantares constituye una bella excepción en esta aproximación. En estos poemas, el amor y la sexualidad son cantados libremente y sin ninguna referencia a la procreación.

En el escrito Sacerdotal, que articula la historia del Jardín de Gen 2,4-3,24, el sexo y la procreación son puestos junto al deseo heterosexual. Es el deseo de procrear que Gen 3,16 trata. A partir de estos textos, la historia interpretativa fue formándose en torno a estos escritos, hasta el punto que se formaron historias fundantes que regulaban las experiencias con relación a la sexualidad. Con estas interpretaciones se aprende que la fertilidad y la procreación son una bendición de Dios; que hombres y mujeres comparten esta bendición; que la procreación y el deseo están jerárquicamente dispuestas, de acuerdo al género: para el varón el deseo está primero, de acuerdo a Gen 2,24 – “por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, volviéndose los dos una sola carne “. Para la mujer el deseo es secundario, ni siquiera aparece. En lugar de éste, está el dolor y el sufrimiento del parto (Gen 3,16) .

 

De la infertilidad

Hay una motivación social junto al deseo de procrear. Hombres y mujeres, en los tiempos bíblicos del Antiguo Testamento, quieren tener descendencia, pues ésta aumenta en gran medida su estatus social (Job 1,1-2; Sal 128,3-6; Sal 144,12-13). Más aún, esa descendencia es bienvenida de manera especial cuando nacen hijos varones. En la historia de los hijos de Jacob con Lía y Raquel (Gen 30-32), esta satisfacción se expresa en el texto que describe em nacimiento de cada hijo, que es seguido de una presentación, deseo o bendición con relación a su nombre. En el caso de la única hija que nace, DINA, el texto calla (Gen 30,31). No hay una manifestación de alegría o de bendición. El relato es seco, no deja transparenta ninguna señal de regocijo por su nacimiento. En esta perspectiva, en el Antiguo Testamento se narran muchas historias de nacimientos de niños, pero no se encuentran relatos de nacimientos de niñas. Parece que la historia androcéntrica y patriarcal no guardó las memorias de sus nacimientos .

La infertilidad es extremadamente negativa para las mujeres. Las situaciones de infertilidad siempre están rodeadas de conflictos entre las mujeres: Sara es infértil, mientras que Agar queda embarazada de Abraham (Gen 16); Raquel tiene celos de Lía, pues está embarazada y dará descendencia a Jacob (Gen 30); Ana es infértil y, por ello, tiene conflictos con Peninná, la otra mujer de Elcana (1Sam 1). La infertilidad es siempre atribuida a las mujeres. Los hombres se ven envueltos en el deseo de tener hijos, cumpliendo funciones en el pedido de éstos a Yahvé: En Gen 25,21 Isaac implora a Yahvé por hijos, ya que Rebeca es estéril.

Hay un patrón literario que caracteriza el nacimiento de un héroe en los textos bíblicos. Este recurso literario va a crear un modelo de comportamiento femenino que transmite una concepción de las relaciones entre las mujeres, de acuerdo con su fertilidad o no; o sea, se transmite la idea de que la fertilidad de las mujeres, las realidades y experiencias en torno a la concepción y procreación, son motivo de conflicto y de discordia entre ellas. Con eso, hay un severo mensaje con relación al ser femenino que quiere normar la rivalidad y la enemistad entre las mujeres, ya que su seguridad viene en el momento que cumple el mandato social de la maternidad .

En el caso de la madre de Sansón, que no tiene nombre, es ella quien recibe la visita del ángel del Señor, y el anuncio de que tendrá un hijo, pese a su esterilidad (Jue 13).Manoa, el marido, no entiende el mensaje del ángel e implora para que éste regrese una vez más. El ángel viene por segunda vez, pero de nuevo conversa con la mujer (v. 9) y es ella quien una vez más le va a explicar a su marido, incrédulo o lento de entendimiento, lo que va a ocurrir, que tendrá un hijo, a pesar de su esterilidad, y que este niño será especial (v. 5 nazireo = consagrado a Dios desde el vientre de su madre).

 

Del control de la natalidad y de los cuerpos de las mujeres.

En los textos bíblicos hay un silencio total sobre las posibilidades de controlar la natalidad. No hay referencia a la interrupción del embarazo no deseado en el Antiguo Testamento. De hecho, en una sociedad donde la función primordial de las mujeres se centraba en la maternidad, no es de admirarse que no se encuentre ninguna referencia al aborto o a la decisión de no ser madre. Las referencias posibles no dejan de ser suposiciones o sospechas que nacen de situaciones tangenciales. Un texto que puede ser leído como una referencia indirecta al control de la natalidad es Gen 38. Allí se relata la historia de Tamar, y de su deseo de procrear para mantener su papel social, vinculado a una familia. Uno de los hijos de Judá –Onán- no quiere tener hijos con su cuñada; el texto dice que el hombre “todas las veces que poseía a la mujer de su hermano, dejaba caer su semen en la tierra” (v. 9). Parece que no es la mujer, sino el hombre quien tiene aquí una activa postura para la no procreación.

Otros textos pueden referirse a situaciones donde el aborto está en entredicho. Ejemplo de ello es el enigmático texto de Num 5, donde una mujer está bajo sospecha de adulterio y es llevada por su marido delante de un sacerdote; éste le dará de beber las “aguas amargas”. Si después de beber esas aguas, el vientre de la mujer sufre cambios (se le hincha o se le cae), será señal de que ella le fue infiel a su marido, y será condenada (v.21.22.24.27). Sin embargo, si nada de eso ocurre, ella quedará libre y podrá concebir (v. 28). La situación que presenta el texto es de desconfianza y de celos por parte del marido para su mujer: él piensa que ella lo está traicionando. Las aguas amargas van a detectar la forma concreta de traición: si hay gravidez o no. Si hay embarazo, ella abortará el fruto de su supuesto adulterio.

Llama la atención la atrocidad del texto, con relación a los poderes del marido, que, por desconfianza o celos, puede acusar públicamente a su mujer, y con relación al consentimiento de las instancias religiosas, dada la presencia del sacerdote para el cumplimiento de este ritual.

Es posible sospechar que el ritual de beber las aguas amargas sea alusión a un conocimiento que era practicado fuera de los límites del templo, en las casas; por ejemplo un método para interrumpir un embarazo no deseado. Este ritual pudo haber sido re-leído y adaptado a las tradiciones sacerdotales en el templo. No hay evidencia concreta con relación a esta sospecha, pero tomando en cuenta otras situaciones como modelos, este camino puede ser válido.

El texto de Ex 21,22-25 trae una ley, donde la prescripción involucra a una mujer embarazada. La regulación prescribe la indemnización de bienes materiales, en caso de que una mujer aborte, debido a lesiones ocurridas por causa de las luchas entre hombres. Se pagará la vida con la vida –tal como prescribe la ley del talión de Lev 24,17, sólo cuando el daño es más grave, como lo es la muerte de una mujer. En comparación con la pena aplicada en el caso de aborto, es decir la pérdida de la vida del feto, que no cobra vida por vida, se puede entender a partir del contexto legal de esta época, que no asimila que haya vida en un mismo grado, entre la vida exterior (del hombre que lucha, por ejemplo) con la vida dentro del útero. En caso de muerte del feto, entonces, no será cobrada vida por vida. Esto significa que la vida del feto no era considerada aún una vida completa.

Ya fue mencionado antes el uso de la mandrágora como planta relacionada con el control de la fertilidad de las mujeres. Si hay una mención explícita del uso de plantas para proporcionar fertilidad, es de suponer que haya habido un conocimiento de otras plantas para controlar la concepción. En este sentido, el texto de Cantares (el Canto de los Cantos) es rico en metáforas de aroma, de sabor y de gusto de las plantas y de las experiencias de sexualidad sin fines reproductivos. La mención de los jardines, de los árboles, las flores, los frutos, las plantas, las esencias y simientes, puede evocar saberes que estimulan el deseo y, al mismo tiempo, inhiben de la concepción/fertilidad. Hay un amplio repertorio de estas plantas en Cantar 4,5 a 5,1.

Aromas y sabores son elementos fundamentales en el mundo del deseo y de la sexualidad, independientemente de si tiene fines reproductivos o no. El texto de Cantares es rico en el uso de estos elementos. En este texto bíblico no hay ninguna referencia de que la vivencia de la sexualidad sea con fines de reproducción y procreación. Por lo tanto, es posible fundar la sospecha, respecto a la que la referencia a los jardines y las plantas en este texto bíblico, pensando que estaban en un contexto donde se estimulaba el deseo y se prevenía la gravidez. Muchas plantas y esencias que son mencionadas allí, son conocidas por su uso en el control de la fertilidad: la granadilla, la mirra, el cinamomo/canela, el árbol de la palma y el vino .

Concluyendo, podemos afirmar que el conocimiento en torno a la concepción, a la fertilidad y a la corporeidad, pertenece al ámbito de la sabiduría de las mujeres. Esta sabiduría incluía prácticas de medicina y de magia. Los textos bíblicos revelan, entre líneas, estos saberes. Su énfasis está en la afirmación y en la necesidad de la fertilidad como valor máximo en el desempeño del papel social prescrito para las mujeres. Con todo, usando el instrumental metodológico de la hermenéutica feminista, que permiten la sospecha y la deconstrucción de textos, amparados en las evidencias encontradas, a partir de lo que se ha descubierto en las culturas circundantes, se puede construir hipótesis que sostengan que los saberes relacionados con la fertilidad y la concepción, son más amplios de lo que los escritos permiten vislumbrar. Muchos conocimientos sobre anticoncepción nunca fueron consignados en los textos escritos, porque éstos se situaron en el mundo de las prácticas caseras y, por ello, eran considerados ilícitos. Este era el mundo de las mujeres, y esta era la sabiduría transmitida por ellas.

 

Control de la natalidad en Egipto y Mesopotamia

Ya antes del segundo mileno, anterior a la era cristiana, hay textos que hacen referencia al control de la natalidad. Un papiro médico, fechado hacia el 1550-1500 a.C., describe como hacer para que una mujer no quede embarazada de uno hasta tres años. Aquí hay referencias a semillas y plantas. Se debe tomar una medida de acacia y de palma con miel; también se receta el uso de semillas de algodón, humedecidas en la vagina .

Otro papiro, fechado por 1850 a.C., contiene fragmentos que recetan el uso de excremento de cocodrilo, mezclado con masa fermentada, miel y otros ingredientes, puestos dentro de la vagina. El cocodrilo es asociado con el Dios egipcio Seth; esta divinidad intentó hacerle daño a Isis cuando ella se encontraba en labores de parto. En los amuletos, el cocodrilo se encontraba asociado a la capacidad de abrir o cerrar el útero, con relación al aborto, mientras que el hipopótamo era asociado con la gravidez .

En otro texto egipcio,del siglo IV a.C., bajo el título de “oración de Lysias”, un hombre llamado Antigene, acusa a su mujer de homicida, pues ella ha hecho un aborto voluntario, impidiendo con ello que él sea padre. Parece que la preocupación no es por el hecho de que haya abortado o por la vida del feto en sí, sino por la privación de la voluntad del hombre de querer ser padre.

En Mesopotamia, el conocimiento de métodos de control de natalidad, estaba relacionado con el conocimiento y prácticas de magia y hechicería. Una evidencia se relaciona con los “jardines de Adonis”. Estos jardines eran pequeñas cajas cultivadas en las casas, con plantas medicinales que se usaban para situaciones de fertilidad o de anticoncepción. Estas cajas eran cultivadas especialmente por parteras y curanderas.

 

“Desde el vientre materno” y las imágenes corporales, a partir del Salmo 139

La idea bíblica de que Dios formó, moldeó y está presente en la vida del ser humano, desde su concepción en el vientre materno, ha sido alabada en todos los textos bíblicos que traen estas referencias: Jer 1,5, al habla de la vocación y el llamado del profeta, menciona su opción desde el vientre materno; en este mismo sentido discurre el texto de Is 49,1.5, cuando designa al siervo como luz de la naciones y restauración del pueblo de Israel, disperso en el exilio. Ambos textos están en el contexto de la vocación y llamado al seguimiento y servicio profético. Es necesario destacar que estos textos no discuten el inicio de la vida o de cuándo comienza ésta, acorde al pensamiento hebreo sobre el tema.

Según Christl Maier, es necesario analizar la idea del “ser formado desde el vientre materno” que está en el Sal 139 y en otros textos, a partir de las herramientas que suministra la antropología bíblica. La autora llama la atención sobre el concepto de humanidad y cuerpo, que pueden ser analizados a partir de los siguientes textos y bloques narrativos: (1) el relato de la creación en Gen 1-3 es una de las referencias básicas en las discusiones sobre la condición humana en la Biblia y en la tradición cristiana; (2) la literatura sapiencial y, finalmente, (3) los salmos, como el 139, que se centran en la relación entre el salmista y Dios.

El Sal 139 “expresa una íntima relación con Dios, centrándose en partes del cuerpo y sus funciones, y esto puede mostrar que las dos partes que están separadas en la tradición protestante, pensar y sentir, pueden ser expresadas conjuntamente y en un lenguaje corporal” . El salmo tiene una estructura bipartita – v. 1-18 y v. 19-24. La primera parte trata sobre la relación entre la persona que ora y Dios, y la segunda sintetiza acciones y sentimientos corporales negativos del orante con relación a otros. Las referencias a partes del cuerpo, como los pies (v. 3), la lengua (v. 4), la mano (v. 5.10) y los riñones (v. 13), van construyendo la oración, a partir de imágenes del cuerpo, y éstas van definiendo los sentimientos y cualificando las relaciones con Dios.

El estudio destaca el uso del término ruah en el v. 7, para referirse a la presencia sentida de Dios. Ruah tiene un sentido más amplio que la palabra “espíritu”, usadas en las expresiones. El significado está ligado a la idea de movimiento, creación de espacio y de vitalidad. Gen 1,2 usa esta idea para describir la obra creadora de Dios que, consecuentemente, da vida al ser humano (Sal 104,29; Ez 37,9-10) .

Los versículos centrales para este estudio –v. 13 al 17 – son los que más mezclan un lenguaje corporal a la oración del salmista. Los riñones y el útero materno, mencionados en el v. 13, hacen referencia a sentimientos como el afecto, la conciencia, la misericordia y la compasión. “Pues tú me formaste en el interior (riñones), tú me tejiste en el seno de mi madre (útero)”. La oración evoca una imagen común a la idea de creación primordial: Dios que teje, que moldea el ser humano, incluso en el interior, en el útero materno; Una referencia parecida se hace en el v. 15: “cuando era formado en secreto o cuando era bordado en las profundidades de la tierra”. El v. 16 hace una referencia a lo único que puede ser traducido como un “embrión” o “masa/sustancia todavía informe” (disforme), a través de la palabra Galem que se usa aquí por única vez en todo el Antiguo Testamento.
En elv. 14 es usada la palabra nefex para referirse a la persona del salmista. Nefex, la gran mayoría de veces es traducida por alma, pero tiene un campo mucho más amplio de significaciones. Puede referirse a “vida”, “garganta”, “lugar para ver, oír, y desear la “respiración”, el “aliento de vida”, la “fuerza vital” (Gen 2,7; Sal 107, 8-9; 1Re 17,21-22; Lev 23,30) . A partir de la concepción de nefex como vida del ser humano, Christl Maier, en su estudio sobre el Salmo 139 como lugar de reflexión sobre el uso de la imagen y el lenguaje del cuerpo humano dentro del estudio de la antropología vetero-testamentaria, ofrece las siguiente conexión: en nuestros tiempos que vincularía la idea (nefex) expresada por el salmista en el v. 14 como la comprensión y conocimiento del ser humano creado y mantenido por Dios, como la integridad de la persona, más que como conjunto o amontonamiento de partes. Pero, la lengua hebrea no usa un único término para designar a la persona o individuo, sino que recurre a las diferentes partes del cuerpo para decir todo respecto a la persona.

El texto hebreo, por lo tanto, muestra que las partes del cuerpo necesitan ser entendidas como una unidad psico-somática: las expresiones individuales no pueden ser diferencias analíticamente, sino que deben ser unidas en tal sentido que creen una entidad compleja, con diferentes aspectos. El imaginario del cuerpo, en el Salmo, describe un concepto de ser humano que percibe a la persona toda, con su pensamiento, sentimiento y acciones. Esto enfatiza que la vida humana es corpórea, y requiere de esta corporeidad para ser vida que se relaciona con otros .

En este sentido, la autora remite a tres puntos que serán tomados en cuenta en la discusión sobre la idea de la persona, con referencias antropológicas : (1) La idea de cuerpo como unidad e integridad, presente en el Antiguo Testamento, puede ayudar a ampliar el concepto de ser humano fragmentado y dualista que es cultivado en la mayor parte de la tradición cristiana; (2) El estudio del Salmo 139 auxilia en la comprensión más elástica de ser humano, que fundamentalmente se completa y concretiza en las relaciones consigo mismo, con Dios, con los demás y con el contexto en el cual está inserto. Y estas no están centradas únicamente en la razón. Los sentimientos y sensibilidades no pueden ser excluidos de estas relaciones; (3) El imaginario corporal puede ser una intermediación en lo que concierne al concepto de Dios.

Tomando el Salmo 139 bajo esta perspectiva antropológica y dentro de ámbito del imaginario corporal que usa el salmista para relacionarse y hablar de sus angustias y deseos con la divinidad, se relativiza el argumento de que el texto quiere mostrar que en la Biblia el concepto de vida está delimitado desde el útero materno. Esta no es la preocupación del salmista, por lo menos no en primer plano. En esta perspectiva, no hay cómo centrar el texto y su mensaje como posible referencia a discusiones sobre el inicio de la vida. Lo que si es evidente en el Salmo es que el amor de Dios alcanza a todos los seres vivientes, incluso aquellos y aquellas que están en proceso se volverse personas, que son seres en potencia, como la masa disforme en el útero materno (v. 16).

Por la lectura atenta del Salmo 139, podría decirse que, sí respecto al inicio de la vida se refiere, el texto indica que nefex está en movimiento, que es dinámico. La vida, en este caso, se inicia con la respiración, cuando el feto nace y comienza a respirar por cuenta propia, formándose entonces como ser humano, capaz de mostrar en sí mismo fuerza y vitalidad. Esta idea está de acuerdo con lo que se lee en Gen 2,7, donde la vida del ser humano sólo comienza cuando Dios mismo le sopla en la nariz el aliento de vida.

Esta discusión remite al uso de la Biblia en asuntos de orden ético, como la decisión de interrumpir un embarazo no deseado. La Biblia debe ser usada como referencia y orientadora de caminos que deben ser seguidos en la toma de decisiones que involucran aspectos de ética reproductiva para las mujeres de hoy. Por lo tanto, la Biblia necesita ser usada con el debido cuidado metodológico que impida que sea tomada como una letra que mata. Es necesario que la lectura y el estudio de los textos bíblicos sean iluminados por la vida cotidiana actual. Una hermenéutica bíblica responsable debe poner a dialogar las normas y conceptos bíblicos con las condiciones y contextos de nuestra realidad hoy.

 

De las incursiones teológico-pastorales

La Biblia no tiene referencias directas que reglamenten las decisiones sobre la vida sexual y reproductiva, por lo menos no en lo que se refiere a la interrupción de una gravidez no deseada. Por lo tanto, hay que mirar atentamente los testimonios bíblicos que enfatizan la libertad de decidir y la responsabilidad con relación a las consecuencias prácticas para la vida de las personas ligadas a las decisiones tomadas, como es el caso de la vida en el Jardín de Gen 1-3 o las enseñanzas de Jesús, que remiten a la persona humana, para que asuma su vida responsablemente. Estas pueden ser señales indicativas, dentro de las discusiones para una ética de decisiones, para las mujeres, sobre todo en asuntos de reproducción y vida sexual.

En el texto de Gen 3,22 hay una declaración de que todo ser humano se vuelve igual a Dios, después del acto de trasgresión. Volverse igual tiene que ver con conocer/saber distinguir entre el bien y el mal. En este sentido, una persona es definida por su capacidad de decisión, por su habilidad para distinguir el bien y el mal, lo cierto de lo erróneo. Una persona, entonces, es un sujeto capaz de tomar decisiones éticas, es un agente moral. Esto es un reflejo de lo que es Dios en sí mismo… “el ser humano se volvió uno de nosotros”. Una decisión no va a garantizar un acierto. Existe la posibilidad de error, de equivocación.

En términos de decisión sobre los derechos reproductivos, las mujeres están, entonces, actuando de acuerdo a la imagen bíblica de la divinidad, son sujetos responsables de sus decisiones. Otra base bíblica que fundamenta la capacidad de decisión de las mujeres con relación a los asuntos de su sexualidad y de su cuerpo, puede ser la idea del sacerdocio de todas las personas creyentes. El sacerdocio advierte que no hay intermediarios entre el ser humano y Dios. Como sujeto de acceso directo, la persona tiene la capacidad y la responsabilidad de practicar la voluntad de Dios.

Tomar decisiones éticas y responsables, en el terreno de la reproducción humana, no es un momento fácil, especialmente para las mujeres que cargan en sus cuerpos el fruto de sexualidades vividas en el conflicto, en la ignorancia, en la inseguridad o en la violencia. La decisión de interrumpir un embarazo es hecha todavía en medio de miedos, preocupaciones, peligros para la vida, miedo de ser criminalizada, dependiendo de las circunstancias. Lo paradójico de esta situación es aceptar que la Gracia de Dios ocurre en las situaciones trágicas de vida . La Libertad y la Gracia de Dios son amplias y acogedoras para aquellas que con responsabilidad hacen sus opciones en el campo de la reproducción y de la sexualidad. La Gracia se extiende sobre todas aquellas que se deciden por la maternidad, pero también sobre todas aquellas que, en medio de ambigüedades y conflictos, dolores y temores, necesitan tomar la difícil decisión de interrumpir un embarazo inviable.

Bibliografía

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BRENNER, Athalya A. y DIJK-HEMMES, Fokkelien, On gendering texts - Female and male voices in the Hebrew Bible, New York, E. J. Brill, 1993, p. 93-109

MAIER, Christl, “Body Imagery in Psalm 139 and its significance for a biblical anthropology” en Lectio Difficilior 2/2001, en http://www.lectio.unibe.ch/01_2/m.htm

RIDDLE, John M., Contraception and abortion from the Ancient World to the Renaissance, Cambridge, Harard University Press, 1994

SCHROER, Silvia y STÄUBLI, Thomas, Simbolismo do corpo na Bíblia, São Paulo, Paulinas, 2003

 

Elaine Gleci Neuenfeldt
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Este artículo hace parte de mi proyecto de investigación, financiado por el CNPQ y la secretaria Especial de Políticas Públicas para las mujeres, del Gobierno Federal del Brasil.

Athalya BRENNER, The intercourse of knowledge - On gendering, desire and ‘sexuality’ in the Hebrew Bible, Leiden/New York/Köln, E. J. Brill, 1997, p.51-54.

Athalya BRENNER, The intercourse of knowledge, p.55-57.

Athalya BRENNER, A mulher israelita - Papel social e modelo literário, São Paulo, Paulinas, 2001, p.138.

Athalya BRENNER, The intercourse of knowledge, p. 84-87.

Athalya BRENNER, The intercourse of knowledge, p.69.

John M. RIDDLE, Contraception and abortion from the Ancient World to the Renaissance, Cambridge, Harard University Press, 1994, p. 66-67.

Mi análisis del Salmo 139 está basado en el artículo de Christl MAIER, “Body Imagery in Psalm 139 and its significance for a biblical anthropology”, en Lectio Difficilior, 2/2001, en http://www.lectio.unibe.ch/01_2/m.htm.

Christl MAIER, Body Imagery in Psalm 139 and its significance for a biblical anthropology.

Silvia SCHROER y Thomas STÄUBLI, Simbolismo do corpo na Bíblia, São Paulo, Paulinas, 2003, p. 270-271.

Silvia SCHROER y Thomas STÄUBLI, Simbolismo do corpo na Bíblia, p. 78-82.

Christl MAIER, Body Imagery in Psalm 139 and its significance for a biblical anthropology.

Christl MAIER, Body Imagery in Psalm 139 and its significance for a biblical anthropology.

Paul SIMMONS, “Persohood, the Bible, and the abortion debate”, p. 8-9, en http://www.rcrc.org/pdf/RCRC_EdSeries_Personhood.pdf