Evangelio de Tomás

María Antonia Marques

Resumen

La presente reflexión sobre el Evangelio de Tomás quiere ser una contribución a las posibles interpretaciones de este evangelio en su contexto gnóstico y como expresión del pensamiento diferenciado al inicio del cristianismo. Además de comentar los textos del evangelio, se hace una comparación entre el pensamiento cristiano, expresado ahí, en relación a los evangelios canónicos y a Pablo.

Abstract

The present reflection on the Gospel of Thomas is meant to be a contribution to some possible interpretations of this Gospel in the Gnostic context and as an expression of a differentiated thought that exited at the beginning of the Christianity. Besides commenting the gospel texts, there is also comparison made between Christian thought expressed in this gospel and that of the canonical gospels and of Paul.

1. Introducción

En el Evangelio de Tomás, los discípulos preguntan a Jesús: “¿Deseas que ayunemos? ¿Cómo oraremos y daremos limosna? ¿Y, qué norma seguiremos en lo referente a la comida?” Jesús dijo: No mientan y no hagan lo que aborrecen, ya que todo es manifiesto frente al cielo. No hay nada, en efecto, de oculto que no venga a ser manifestado, y nada hay oculto que no vaya a ser revelado” (EvTo 6) . En una reunión comunitaria, al recordar este texto del Evangelio de Tomás al hablar sobre el sentido del ayuno, una persona cuestionó:”¿Podemos nosotros dar credibilidad a este evangelio? La misma pregunta surge cada vez que actualizamos una enseñanza extraída de los textos apócrifos. Como cristianas y cristianos aprendemos a aceptar, como norma de fe, solamente las verdades presentadas en los textos que entraron a formar parte de la lista del Primero y Segundo Testamento.

En el primer siglo de la era común, el término apócrifo fue usado como sinónimo de herético. Un equívoco. En realidad, el término apócrifo designaba libros reservados a algunas comunidades como, por ejemplo, la de los gnósticos. Más tarde, el término pasó a significar los escritos que fueron dejados de lado, aquellos que no entraban en la lista de los libros oficiales por ser sospechosos o contestados como heréticos. Entre ellos estaba el Evangelio de Tomás. Esos textos presentan enseñanzas aceptadas para los cristianos que seguían la tradición de Tomás, un grupo que se desarrolló durante el siglo I, así como los textos de Lucas, Mateo, Juan y tantos otros evangelios existentes.

Al comenzar a leer los textos apócrifos, la primera sensación es quedar maravillado por la gran variedad de la oración cristiana durante los primeros siglos. Diferentes grupos de cristianas y cristianos intentaron comprender quién era Jesús y sus dichos. La literatura apócrifa nos posibilita entrar en contacto con las diferentes tendencias del movimiento cristiano en Palestina y más allá de las fronteras. Es una ventana que nos permite divisar varias tradiciones y ampliar nuestra comprensión de los orígenes del cristianismo. Surgen nuevos horizontes. Se necesita apertura para acoger las diferentes formas de vivir el mensaje de Jesús y entender su práctica.

2. Retomando la historia

En diciembre de 1945, en la región de Nag Hammadi, en el Alto Egipto, un grupo de campesinos egipcios encontraron 13 libros, escritos en pergamino, envueltos en cuero, dentro de una vasija de barro, escondidos en una roca llamada Dejebel-el-Tarif: alrededor de 1.200 páginas en papiro. Este tesoro estaba escondido desde el año 367, cuando el obispo Atanasio de Alejandría, ordenó que todos los escritos de tendencia herética fuesen incinerados. Algunos monjes del monasterio de San Pacomio osaron ir en contra de esa orden y escondieron los textos en lugar seguro. ¡Bendita trasgresión!

Por ignorancia y falta de cuidados técnicos, muchos textos fueron inutilizados. Hoy, los manuscritos que quedaron, forman parte del Museo Copto de El Cairo. Entre ellos estaban el Evangelio de Tomás y el de Felipe. El Evangelio según Tomás es una colección de ciento catorce dichos o sentencias atribuidas a Jesús, intercaladas con pequeños diálogos y algunas parábolas. Una gran parte de este evangelio, ya era conocida a través de los fragmentos de los papiros de Oxirrinco, en Egipto, fechados a finales del siglo II o inicios del siglo III, descubierto en 1907.

3. Origen del Evangelio de Tomás

¿Quién escribió este evangelio? En la apertura, leemos:”Son éstos los dichos secretos pronunciados por Jesús, el Viviente, y escritos por Dídimo Judas Tomás. Indicación que sitúa este escrito en la tradición construida alrededor de Tomás. El Evangelio de Juan presenta a Tomás como el discípulo incrédulo, que necesitó tocar al resucitado para creer (Jn 21). Veamos el significado de su nombre. Dídimo es un término griego cuyo significado es gemelo. El nombre Tomás es arameo e igualmente significa gemelo. Judas aparece en los textos canónicos como el hermano de Santiago. De acuerdo a la tradición de la Iglesia de Siria, Judas era el hermano gemelo de Jesús. Afirmar que este evangelio fue escrito por Dídimo Judas Tomás, tiene el objetivo de dar autoridad al texto, puesto que presenta a Judas, como pariente cercano a Jesús.

Respecto al origen y la fecha del evangelio de Tomás, existen muchas discusiones y teorías. Algunos estudiosos sitúan la redacción final en el siglo IV, a partir de una composición ya existente en el siglo II. Fijar una fecha con precisión es imposible, por lo demás es importante recordar algunos indicios que nos ayudan a situar el tiempo y la redacción de este texto:

  1. En comparación con el Evangelio de dichos Q , los dichos que están en el Evangelio de Tomás parecen formar parte del modo más antiguo de los escritos acerca de Jesús, probablemente de los años 50.
  1. En el Evangelio de Tomás, no existen referencias al Hijo del Hombre y al juicio al final de los tiempos, comprensión que ya estaba presente en la redacción posterior del Evangelio de los Dichos Q .
  1. Usar el nombre de una autoridad reconocida para legitimar un escrito, como sucedió con Tomás, Pedro Pablo y otros apóstoles, era una tendencia común al final del primer siglo.
  1. El término Dídimo está presente en los Hechos de Tomás y en la versión siríaca del Evangelio de Juan, textos que aparecen relacionados con las comunidades de Siria. La ciudad de Odessa, situada al este de Siria, es considerada un centro de las comunidades cristianas, con tendencias gnósticas. El testimonio de Paías, confirma la presencia del apóstol Tomás en Siria (Eusebio, Historia eclesiástica III 1.1.)
  1. En el dicho 52, leemos: “sus discípulos Le dijeron: Veinticuatro Profetas hablaron en Israel y todos ellos hablaron de ti. Él les dijo: Rechazan Uds. al Vivo, que está delante de Ustedes y hablan de los muertos.” Esta sentencia puede ser una alusión al canon de la Biblia Hebrea, incluida en la primera mitad del siglo II. Éste es un indicio, de que probablemente, el Evangelio de Tomás fue escrito después de esa fecha.

 

Considerando estos datos, es probable que la colección original de los dichos de Jesús, presentes en el evangelio de Tomás, tenga su origen en Palestina, la cuna del movimiento de Jesús. Cuando las seguidoras y los seguidores de Jesús salieron de Palestina en dirección al Asia Menor, esa colección fue acogida y utilizada por grupos gnósticos en Siria, cuna del gnosticismo cristiano , recibiendo añadiduras y una nueva redacción, llegando a ser el evangelio de Tomás en la versión griega o siríaca, alrededor del año 150. . Posteriormente, dicho texto fue traducido al copto, en Egipto. El manuscrito al que tenemos acceso es una traducción copta del siglo III.

El Evangelio de Tomás, contiene enseñanzas de estilo sapiencial, originados en la experiencia cotidiana, con el objetivo de ayudar a las lectoras y lectores a creer que es posible escapar de la muerte definitiva y alcanzar la salvación por el conocimiento –la gnosis- de las palabras de Jesús. “Jesús dijo: Aquel que comprenda el significado de estas palabras, no gustará de la muerte” (EvTo 1). En este mismo Evangelio encontramos algunas parábolas de Jesús, que ofrecen una crítica a la sociedad de aquella época.

 

4. El Evangelio de Tomás y el gnosticismo

Hacia fines del siglo II y comienzos del siglo III, era grande la preocupación de los padres de la Iglesia en definir cuáles eran los evangelios verdaderos. Orígenes menciona el evangelio de Tomás, de Matías y de otros, pero afirma que sólo aprueba aquellos que la iglesia reconozca como inspirados. El Evangelio de Tomás, entre otros, fue condenado por causa de su orientación gnóstica. En fin, ¿cuál es el sentido del gnosticismo y cómo ese movimiento entró en pugna con el cristianismo?

De acuerdo con el gnosticismo, al principio existía el padre supremo, con las características de verdadero padre y verdadera madre, considerados como el origen de la vida (EvTo 101). El hijo, nacido del padre, es la luz que está encima de todo: “Salomé le preguntó: ¿Quién eres tu, hombre que, como aquel que vino del Um, te sentaste en mi pobre lecho y comiste en mi mesa? Jesús respondió : Yo soy aquel que procede del Indiviso; a mí me fueron dadas cosas (que son) de mi Padre.” (EvTo 61).

En su origen, los seres humanos proceden de la luz y son andrógenos primordiales, viviendo en perfecta armonía, en un mundo asexuado:”Jesús dijo: Si les preguntan:¿de dónde vienen? Respóndanles: Venimos de la luz, del lugar en el cual la luz nació por sí misma: irguióse y se manifestó en la imagen de ellos” (EvTo 50).

Pero el demiurgo, dios creador, modeló los siete regentes y las siete esferas celestiales o planetarias que determinan el destino de los seres vivientes. Él creó el mundo y aprisionó los andróginos en el mundo y en la carne: “Jesús dijo: Aquel que conoció el mundo encontró (solamente) un cadáver; y aquel que encontró un cadáver es superior al mundo” (EvTo 56).”Jesús dijo: Infeliz es el cuerpo que depende de un cuerpo, e infeliz es el alma que depende de ambos (EvTo 87; cf.:29.112). Ahora bien, los seres humanos, separados en mujer y hombre, están aprisionados en la carne, orientados por las leyes de la procreación y de la generación. Son las causas de todos los males y de la muerte. Para su salvación, el ser humano debe retornar al estado asexuado del andrógino primordial, simbolizados por las criaturas:
“Jesús vio a criaturas mamando leche. Dijo a sus discípulos:”Estos pequeñuelos que están tomando leche, se asemejan a aquellos que entran en el Reino. Preguntáronle: “Si nosotros fuéramos criaturas, ¿entraremos en el Reino?” Jesús les respondió:”Cuando de dos hicieren uno, cuando hicieren la parte interna como la externa, la parte externa como la interna y la parte superior como la inferior, cuando del hombre y de la mujer hicieren un único ser, de manera que no haya más hombre ni mujer, cuando hicieren ojos, en lugar de un ojo, una mano en lugar de una mano, un pie en lugar de un pie, y una imagen en lugar de una imagen, entonces entrarán en el Reino.” (EvTo 22)

En el lenguaje del Evangelio de Tomás, es necesario que el ser humano, vuelva al andrógino primordial, que está junto con Dios, llamado de imagen. Esta imagen está escondida en el Padre, esperando para brillar:”Las imágenes son manifestadas al hombre, pero la luz que está en ellas está escondida en la imagen de la luz del Padre. Él se manifestará, pero su imagen será escondida por su luz”. (EvTo 83). Brillar y volver al reino y, para eso, el ser humano debe adquirir un conocimiento – gnosis, que Jesús le revela:

“Jesús dijo: Yo comunico mis misterios a aquellos que son dignos de mis misterios. Lo que tu derecha realiza, tu izquierda debe ignorarlo.” (EvTo 62).

“Jesús dijo: Aquel que bebe de mi boca se volverá como soy yo, y yo mismo me volveré como él, y le serán reveladas cosas ocultas (EvTo 108).
Las cosas ocultas o secretas, para el gnóstico, están dentro del ser humano. Por lo tanto el camino de la salvación, es una búsqueda constante del reconocimiento de sí mismo con la orientación de la luz de Jesús. Jesús dijo:”Si aquellos que les guían les dijeren:¡El Reino (de Dios) está en el cielo! Entonces los pájaros del cielo les precederán. Si les dijeren:¡Está en el mar! Entonces los peces del mar les precederán! Sin embargo el Reino está dentro de Ustedes y fuera de ustedes. Cuando ustedes conozcan, serán conocidos y sabrán que son hijos del Padre, que vive. Pero si no son conocidos, permanecerán en la pobreza y serán la pobreza” (EvTo 3).
Sus discípulos preguntaron: “¿ En qué día te manifestarás a nosotros y en qué día te veremos?” Jesús respondió: “Cuando se despojen sin vergüenza, cuando se quiten sus hábitos y los coloquen bajo sus pies, como hacen los niños y los pisen, entonces verán el Hijo del Viviente, sin temor alguno”(EvTo 37).
Jesús dijo:”Los cielos y la tierra desaparecerán frente a ustedes, y aquel que vive del Viviente, no verá ni la muerte ni el miedo”. Porque Jesús dice: “El mundo no es digno de aquel que se encontró a sí mismo” (EvTo 111).

La tendencia agnóstica marca la teología presente en el evangelio de Tomás, así como las diversas orientaciones, para la vivencia del día a día. Veamos, en síntesis, algunos realces teológicos y pastorales.

 

5. Teología y principios

Los primeros dichos del Evangelio de Tomás evidencian los objetivos de intención: escapar de la muerte definitiva y llegar a la salvación por el conocimiento.:”y él dijo: Aquel que descubra la interpretación de estas palabras, no gustará de la muerte.” (EvTo 1). Poder comprender las palabras de Jesús es entrar en comunión profunda con Él y experimentará su presencia. Es transportarse más allá de la muerte. Es saborear la presencia del Viviente.

”Jesús dijo: Aquel que busca, no desista de buscar hasta que encuentre: cuando encuentre, quedará sorprendido. Cuando quede sorprendido, se perturba y dominará sobre todo.” (EvTo 2). En esas palabras es posible identificar las principales etapas de la gnosis: la indagación, el encuentro, la sorpresa, la perturbación y la presencia del Todo. Se trata de un itinerario de iniciación. Aquel o aquella que busca, debe continuar siempre en su búsqueda. Hay una verdad oculta para ser encontrada: Dios es un “Dios oculto” (cf. Is 45,15). Es necesario cultivar la permanente actitud de búsqueda, a fin de descubrir nuevas dimensiones en lo que ya fue descubierto.

La indagación es motivada por el hecho de haberse encontrado anteriormente. El deseo de búsqueda solo puede brotar a partir de algo que ya se experimentó. Ese encuentro provoca sorpresa y perturbación. La experiencia de la presencia del Todo, cuestiona los propios conceptos acerca de la realidad. Esos cuestionamientos botan al suelo a la persona. Entretanto, si ella se dispone a aceptar esta vivencia como una etapa del proceso de evolución de su conciencia, poco a poco, alcanzará la unión con el Todo. Es decir, la interconexión entre todas las cosas existentes: idéntico espíritu, el mismo soplo y la misma energía que están presentes en cada persona, igualmente también lo están en las montañas, en los campos, en los árboles y en los pájaros. De esta manera, la persona conoce y descansa. Sentarse delante de Dios. Ser y nada más. En el gnosticismo, el proceso de búsqueda e integración con el Todo es muy importante.

Para los gnósticos, el camino para la salvación es alcanzar la gnosis –un conocimiento especial que conduce a la salvación. Y ese conocimiento se halla dentro de cada persona, a partir de esa creencia, ellos intentan definir quién es Jesús y lo que es el Reino de Dios. He aquí algunos contornos de su teología.

6. ¿Quién es Jesús?

Yo soy la luz

“Jesús dijo: Yo soy la luz que está encima de todos ellos. Yo soy el todo. El todo procede de mí, y el todo llega hasta mí. Corta la madera, yo estoy allí dentro. Levanta la piedra y allá me encontrarás” (Ev. Tomás, 77). De acuerdo con el evangelio de Tomás, Jesús es la luz primordial de la cual todo procede. Él es el origen de todo el universo y brilla en todo lo que vemos y tocamos . Afirmar que Jesús es el Todo puede ser una referencia a la integración de todas las polaridades que existen en el ser humano y en el Universo. Todo debe ser integrado, incluso aquello que no entendemos o que es considerado absurdo. Jesús está en todo: “Corta la madera, yo estoy allí dentro”. Estas palabras expresan el reconocimiento de la presencia de Jesús en todas las cosas que existen. En occidente, por medio del panteísmo, la presencia cósmica del logos en todas las cosas existentes fue dejada de lado.

El Padre vivo

“Jesús dijo: Si a ustedes les preguntan: ¿De donde vienen? Respóndanles: Venimos de la luz, del lugar donde la Luz nació por sí misma; se levantó y se manifestó en la imagen de ellos. Si les preguntan: ¿Quiénes son? Respóndanles: Nosotros somos sus hijos, somos los elegidos del Padre vivo. Si les preguntan: ¿Cuál es la señal del Padre en ustedes? Respóndanles: Es el movimiento y el reposo”. (Ev. Tomás, 50). Vengo de la luz, soy luz y vuelvo a la luz. Esta debe ser la respuesta de los discípulos/as. Es el Vivo quien transmite esta verdad y permanece entre sus discípulos/as. La señal del vínculo con la realidad luminosa es el movimiento y el reposo. Es importante vivir bien la vida. Una de las motivaciones importantes es encontrar al Viviente: “Mientras vivan, deben contemplar al Viviente, a fin de que no mueran, e intentando contemplarlo, no puedan (más) verlo” (Ev. de Tomás 59). “Pasará este cielo y pasará lo que está encima de él, los muertos no estarán vivos, y los vivos no morirán. En los días que coman lo que está muerto, ustedes se tornarán vivos. Cuando ustedes estén en la luz, ¿qué harán? En el día que fueron uno, se volvieron dos. Pero, después de que se volvieron dos, ¿qué cosa van a hacer?” (Ev. Tomás, 11). Todo pasa. Jesús incentiva a la persona a alcanzar lo que está vivo: lo Increado, lo que jamás morirá. El gnóstico tiene la tarea de comer lo que es mortal para estar vivo. La persona que descubre la luz dentro de sí mismo se vuelve viva y consigue entender el Reino de Dios.

El Reino de Dios

“Los discípulos le preguntaron ¿En qué día vendrá el Reino? Jesús respondió: No vendrá cuando es esperado. No dirán: ¡helo, esta aquí! O ¡helo, está allá! Mas, el Reino del Padre está regado por toda la tierra, y los hombres no lo ven” (Ev. Tomás, 113). Esta enseñanza nos recuerda que Dios está en todos los lugares. Todo lo que existe manifiesta su presencia. Para encontrar el reino de Dios basta abrir los ojos a todo lo que está frente a nosotros. El reino de Dios está en todas partes y en todo lo que existe. Dios no está en el corazón que se cierra al amor o al perdón, ni en la inteligencia que rehúsa la luz, prefiriendo la ignorancia y la duda. De acuerdo con el Evangelio de Tomás, el propio Jesús vivo desautoriza los liderazgos que afirman que el reino de Dios es un lugar en otro mundo o en el futuro. El reino de Dios es una realidad presente aquí y ahora: “Si aquellos que los guían a ustedes les dicen: ¡Aquí está el Reino (de Dios), está en el cielo! Entonces los pájaros del cielo los precederán. Si ustedes dicen ¡Está en el mar!, Entonces los peces del mar los precederán. El Reino de Dios está dentro y fuera de ustedes” (Ev. Tomás, 3). El reino de Dios está presente en el ser humano que consigue comprender el dominio de Dios y de su propio ser. En verdad, es el autoconocimiento el que hace posible la manifestación del Reino de Dios. “Jesús dice: Bienaventurados los solitarios y los elegidos, porque encontrarán el Reino; de hecho, ustedes vienen de él y a él volverán” (Ev. de Tomás, 49). Felices los que se vuelven Uno, a imagen del Único. El Uno está, al mismo tiempo, separado y unido de todos. Para ser Uno con el Único e importante, según el evangelio de Tomás, hay que descubrir de dónde venimos, volver y asumir nuestro lugar en el principio. Antes que nada existía la Luz. Nosotros vimos la Luz, somos Luz y a la Luz volveremos. En ese camino de regreso a la Luz, veremos cuáles son las exigencias presentadas a las comunidades.

El camino a la luz

La luz, Jesús, se manifiesta al mundo, y ve la situación de las personas. “Me encontraba en el mundo y me manifesté a ellos en carne. Los encontré a todos embriagados; no encontré entre ellos a ninguno con sed. Mi alma está atormentada a causa de los hijos de los hombres, porque en sus corazones son ciegos y no ven: vinieron al mundo vacíos y procuran salir del mundo vacíos. Pero ahora, están ebrios. Cuando vomiten el vino, harán penitencia”. (Ev. de Tomás, 28). La persona embriagada es convicta de tener la verdad, cuando, de hecho, debería ser la verdad. Ella se opone a la persona de la luz. Es necesario que la persona tenga conciencia de quien es ella: “venimos del polvo y al polvo volveremos”. El recuerdo de esa realidad mantiene a la persona lúcida. El ser humano no es nada por sus propias fuerzas, eso lo hace vomitar el vino de la ilusión, del egoísmo y del orgullo. Para que la persona embriagada se vuelva una persona de luz, necesita rechazar el mundo en todas sus dimensiones. “Jesús dice: Aquel que encontró en el mundo y se volvió rico, debe renunciar al mundo” (Ev. Tomás, 110; cf. 111). Sólo es posible renunciar a aquello que se posee. No es el mundo, ni sólo las instituciones y las riquezas que traen la felicidad, sino aquello que produce la verdadera experiencia del Ser y, poco a poco, rechaza las realidades que embriagan. Desnudarse para ir al encuentro de aquel que está desnudo. Es necesario renunciar a todo.

a) Renunciar a la acumulación. “Jesús dijo: Había un hombre rico que tenía muchas riquezas. Dijo: usaré mis riquezas para sembrar, recoger, plantar y llenar mis graneros de frutos, y nada me faltará. Así pensaba él en su corazón, pero aquella noche murió. Quien tenga oídos comprenda” (Ev. Tomas, 63). En otro dicho leemos: “Si tienes dinero no lo prestes con interés, sino dáselo a alguien… de ello ya no recibirás (Ev. de Tomás, 95). Los dichos son una invitación a vivir y actuar contra la lógica de la sociedad de lucro, de la acumulación, de los intereses, y de los cálculos. Es necesario vivir la gratitud y renunciar a la acumulación de riquezas.

b) Renunciar a las instituciones políticas y religiosas. “Mostraron a Jesús una moneda de oro y le dijeron: Los agentes del César exigen de nosotros los impuestos. Él respondió: Den al César lo que es del César, den a Dios lo que es de Dios y denme a mí lo que es mío” (Ev. Tomás, 100). En primer lugar, es necesario desligarse de lo que es material, de las relaciones con el mundo imperial del César. En segundo lugar, también hay que desligarse de las religiones controladas por el dios creador del demiurgo: “Den a Dios lo que es de Dios”. Y, finalmente, hay que darle a Jesús lo que es de Jesús. El conocimiento de la luz-Jesús es la única salvación.

c) Renuncia al legalismo. “Jesús dijo: Si ayunan, les atribuiré un pecado; si oran, los condenaré; si ustedes dan limosnas, le haré mal a sus espíritus” (Ev. Tomás, 14; cf. 6; 104). Ayunar con la conciencia de ayunar tiene el único efecto de inflar el ego de aquel o aquella que está ayunando. Lo mismo ocurre con la limosna. La práctica de ayunar y dar limosna es buena en sí, pero puede aprisionar a la persona dentro de un ritualismo: “Jesús dice: ¿Por qué lavan la parte externa de la copa? No comprenden que aquello que hace la parte interna es la misma que hace la parte externa?” (Ev. Tomás, 89). Es necesario ser libre, renunciar a la religión oficial, basada en la ley.

d) Renunciar a la cultura de la honra y de la vergüenza. “Jesús dijo: Un viejo que en sus días no duda en interrogar a un niño de siete días, sobre el lugar de la vida, vivirá. Ya que muchos que son primeros serán los últimos, y se volverán uno solo” (Ev. Tomás, 4). El evangelio enseña que el verdadero conocimiento no está en el número de años, ni en la acumulación del saber, sino en la inocencia. Una criatura de siete días está más cercana a su lugar de origen. Todavía no tiene la dualidad. Esa criatura aún trae la imagen del Andrógino primordial –asexuado. Es necesario dejar vivir a la criatura que vive en nosotros. Estas palabras de Jesús exigen renunciar a la cultura de la honra y de la vergüenza y abrir la mano del estatus social. Es también una crítica contra la Iglesia patriarcal encabezada por Pedro: “Simón Pedro le dijo: ¡María debe irse de entre nosotros!, porque las mujeres no son dignas de la vida. Jesús respondió: Aquí está, yo la guiaré, de modo que haré de ella un hombre, a fin de que ella se vuelva un espíritu vivo, igual que ustedes, hombres. Porque toda mujer que se vuelva hombre entrará en el reino de los cielos” (Ev. Tomás, 114). La actitud de Pedro es patriarcal, y negativa con relación a las mujeres. En el lugar de la palabra “hombre” debería estar “Andrógino”: todas las personas, independientemente de su sexo, tienen la tarea de integrar en sí, lo masculino y lo femenino. El evangelio de Tomás concluye renunciando a esa posibilidad.

e) Renunciar a la familia. “Jesús dijo: Aquel que no odia a su padre y a si madre,no podrá ser discípulo mío. (Aquel que no) odia a sus hermanos y sus hermanas y (no) carga su cruz conmigo, no será digno de mí” (Ev. Tomás, 55). Una invitación para ser libres con relación a los lazos de parentesco. Para que la persona tenga autonomía es necesario romper el cordón umbilical. En el evangelio de Tomás leemos: “Dijo Jesús: Aquel que no odia a su padre y a su madre como yo, no es apto para ser mi discípulo. Y aquel que no ama a su padre y a su madre como yo, no podrá ser discípulo mío. Porque mi madre me dio la mentira, pero mi madre verdadera me dio la vida” (Ev. Tomás, 101; cf. 16; 99). Para los gnósticos, Dios no es masculino ni femenino, Él está más allá de las imágenes o las representaciones. Dios, el Increado, reúne en sí cualidades consideradas, tanto masculinas como femeninas. En el origen del mundo había un andrógino primordial. A raíz de todos los males fue la separación de los sexos, pues se introdujeron las leyes de la procreación y la generación. El ideal es reestablecer el mundo asexuado. Para ser discípulo es necesario renunciar a la estructura familiar, a las leyes de la procreación y de la generación.

Volverse luz es un camino exigente. Es un proceso de ascesis que implica renunciar a todos los lazos que atan a la persona con la sociedad. Esta posición del evangelio de Tomás presenta semejanzas y diferencias con los textos canónicos. A continuación destacaremos algunos aspectos que consideramos más importantes.

7. Relación entre el Evangelio de Tomás, los evangelios canónicos y Pablo.

Sinópticos

a) Semejanza: Hay muchos dichos de los evangelios sinópticos que también están en el Evangelio de Tomás, sin embargo, con una redacción más rudimentaria.

b) Diferencias

- El Evangelio de Tomás proclama el amor solamente entre hermanos (Ev. Tomás, 25); no menciona el amor a los enemigos, como lo hacen los evangelios de Mateo y Lucas (Mt 5,44; Lc 6,27.35).

- El evangelio de Tomás, como el Evangelio de los Dichos, no hace referencia a la muerte y resurrección de Jesús.

- Los dichos de Jesús no hablan de su papel futuro como redentor, sino que hablan del conocimiento que puede traer la salvación. En el dicho 86 aparece el hijo de hombre como persona, pero no en sentido apocalíptico. Tomás puede ofrecer una sospecha de que la enseñanza de Jesús, y también el origen de la teología cristiana, no parten de la literatura apocalíptica, sino de la sapiencial (Ev. Tomás, 23.28.90).

Juan

a) Semejanzas

- Jesús es la luz. Juan y Tomás identifican a Jesús como la luz divina que gana existencia “en el pricipio” (Gen 1,3). Según ellos es esa luz primordial la que liga a Jesús con todo el universo, pues “todo fue hecho por medio de Él; y sin Él, nada podía hacerse de lo que es“ (Jn 1,3). Tomás y Juan identifican a Jesús como la luz que existía antes de la creación (Ev. Tomás, 77).

- La luz ilumina las oscuridades. “Yo soy la luz del mundo. Quien me sigue no andará en las oscuridades, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12; cf. 12,35.46). De manera semejante encontramos las siguientes palabras en el Evangelio de Tomás: “Quien tenga oídos comprenda. En lo íntimo de un hombre de luz, hay luz, y ella ilumina a todo el mundo. Si no ilumina, hay oscuridades” (Ev. Tomás, 24). Para que el mundo sea iluminado es necesario que la persona descubra la luz que hay dentro de ella.
- La importancia de la palabra. La palabra tiene la fuerza de librar a la persona de la muerte: “en verdad, en verdad les digo: si alguien guarda mi palabra, jamás verá la muerte” (Jn 8,51; cf. 5,24; 6,63; 14,23.24; 15,3.20; 17,6). De acuerdo con el Evangelio de Tomás, “Jesús dijo: muchas veces desearán oír estas palabras que a ustedes les digo, y no tendrán modo alguno de oirlas. Días vendrán, en los cuales me buscarán y no me encontrarán (Ev. Tomás, 38).

- Los evangelios de Juan y de Tomás describen a Jesús como aquel que descendió del cielo, permaneció por poco tiempo en la tierra y después subió nuevamente: “Él era la luz verdadera que ilumina a todo hombre; Él vino al mundo. Él estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de Él, pero el mundo no lo reconoció” (Jn 1,9-10; CF. 7,28-29). De acuerdo con el Evangelio de Tomás, “Jesús dijo: Me encontraba en el mundo y me manifesté a ellos en la carne. Los encontré embriagados; no encontré entre ellos a ninguno con sed” (Ev. Tomás, 28).

b) Diferencias

- En Juan, el verbo se hace carne, juzga y ama al mundo (Jn 1,14; 3,16-17). El gnóstico está contra la carne (Ev. Tomás, 87). En el Evangelio de Tomás hay una actitud de hostilidad con relación al mundo (Ev. Tomás, 56; 80; 110; 111).

- Entre Juan y Tomás hay una evidente oposición. En la conclusión del evangelio de Juan está escrito el objetivo de la obra: “para creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que cfreyendo tengan vida en su nombre” (Jn 20,31). Tomás, por el contrario, enseñaque la luz divina brilla, potencialmente, en todas las personas. Es una invitación para que la persona busque conocer a Dios por medio de la capacidad propia que le fue concedida por Dios, una vez que hemos sido creados y creadas a su imagen y semejanza .

- De acuerdo con el evangelio de Juan, la persona obtiene la salvación por medio de la vivencia y la práctica de las palabras de Jesús, al contrario de los gnósticos, según los cuales, la salvación proviene de la adquisición de un conocimiento especial –la gnosis (Juan; Ev. Tomás 13-16; Ev. Tomás 1-2).

Pablo

a) Semejanzas

- Las cartas de Pablo y el Evangelio de Tomás relativizan la circuncisión. “Sus discípulos le preguntaron: ¿La circuncisión tiene alguna utilidad o no? Él les respondió: Si tuviese alguna utilidad, los padres de ellos los procrearían circuncisos en sus madres. Pero, la verdadera circuncisión en el Espíritu tiene plena utilidad” (Ev. Tomás, 53). En la carta de Pablo a los Gálatas encontramos la misma concepción: “pues, en Cristo Jesús, ni la circuncisión tiene valor, como tampoco la no circuncisión, sino sólo la fe actuando por la caridad (Gal 5,6; cf. Rom 2,25-29; 1Cor 7,19).

- La ley de lo puro y de lo impuro: “se marchas a algún país y viajas por (sus) regiones, si a ustedes los acogen, comen lo que les ponen delante de ustedes y curan todo lo que fueran dolencias de ellos. Ya que lo que entra por la boca no los contaminará; se contaminarán con lo que sale de la boca de ustedes” (Ev. Tomás, 14). En 1Cor 10,27 leemos: “Si alguna gente los invita para que acepten un banquete, coman de todo lo que les fuera ofrecido, sin suscitar preguntas por motivo de conciencia”.

b) Diferencias

Para que haya el dominio de Dios, Jesús tiene que morir y resucitar. La nueva vida nace después de la muerte. Para Tomás es suficiente el conocimiento: “Jesús dijo: Les daré a ustedes lo que ojo no vio o lo que el oído no oyó, lo que la mano no tocó y lo que nunca entró en el corazón del hombre” (Dicho 17; cf. 2; 51).

8. Conclusión

El Evangelio de Tomás critica y relativiza el imperio romano, la práctica de la caridad conforme a la religión oficial, la concepción de Dios creador y a la Iglesia oficial. Esta posición será perseguida interna y externamente: “Bienaventurados serán cuando los odien y los persigan. NO habrá lugar en el cual (no) serán perseguidos (Ev. Tomás, 68; cf. 69). Y frente a a esta persecución, ¿cuál deberá ser el comportamiento de los seguidores y seguidoras de Jesús? Crear profundos lazos afectivos en la comunidad: “Ama a tu hermano como a tu alam. Vela por él como sobre la pupila de tus ojos” (Ev. Tomás, 25). La palabra y la comunidad ayudan en la perseverancia: “Jesús dijo: Bienaventurado quien sufre: encontró la vida” (Ev. Tomás, 58; cf. 25; 90). La persona es llamada a abandonar el mundo y a conocerse a sí misma. Es necesario asumir la actitud de peregrino en este mundo: “Sean transeúntes” (Ev. Tomás, 42) .

Y la pregunta vuelve: ¿Cuál es la credibilidad que podemos darle al evangelio de Tomás? Por detrás de los textos apócrifos podemos ver el esfuerzo de mujeres y de hombres concretos, que procuraron vivir con radicalidad las enseñanzas de Jesús, conforme a la comprensión de su época. Se trata de otros grupos de cristianas y cristianos que dieron, con sus vidas, una respuesta a la pregunta: “¿Quién es Jesús?”. Pregunta que ha recibido muchas respuestas a lo largo de casi dos mil años de caminar cristiano. La lectura de estos textos ayuda a descubrir nuevos rostros en el origen del cristianismo, y a respetar la pluralidad de ayer y de hoy.

9. Bibliografía

ARAI, Sasagu, Evangelho de Tomé, Tóquio, Kodancha, 2001, 337 p.

FARIA, Jacir de Freitas, As origens apócrifas do cristianismo - Comentário aos evangelhos de Maria Madalena e Tomé, São Paulo: Paulinas, 2003, 172 p.

KOESTER, Helmut, Introdução ao Novo Testamento - vol.2: história e literatura do cristianismo primitivo, São Paulo, Paulus, 2005, p. 161-194

KLOPPENBORG, John S., MEYER, Marvin, PATERSON, Stephen J. y STEINHAUSER, Michael G., traducción por Mitsugu Shinmen, Q-Thomas Reader, Tóquio, The United Church of Christ, 1996, 233 p.

KUNTZMANN, Raymond y DUBOIS, Jean-Daniel, Nag Hammadi - o Evangelho de Tomé: textos gnósticos das origens do cristianismo, São Paulo: Paulus, 1990, 180 p.

LELOUP, Jean-Yves. O Evangelho de Tomé, Petrópolis: Vozes, 2002, 222 p.

MORALDI, Luigi, Evangelhos apócrifos, São Paulo, Paulus, 1999, p. 250-275

PAGELS, Elaine, Além de toda crença - O evangelho desconhecido de Tomé, Río de Janeiro, Objetiva, 2004, 245 p.

RAMOS, Lincoln (traducción y organización), Fragmentos dos Evangelhos Apócrifos, Petrópolis, Vozes, 1999, p. 63-99

TRICCA, Maria Helena de Oliveira (compiladora), Apócrifos - Os proscritos da Bíblia, São Paulo, Mercuryo, 1992, p. 315-332

 

Maria Antônia Marques
rua Renata Câmara Agondi 55 ap.71 – Bloco 14
Saboó
Santos/SP
Brasil
11085-070
ma-antonia@uol.com.br

Todos los textos del Evangelio de Tomás fueron extraídos de la traducción de Luigi MORALDI, Evangelhos apócrifos, São Paulo, Paulus, 1999, p.258-275. Las citas bíblicas fueron extraídas de la Bíblia de Jerusalén, nueva edición, corregida y ampliada. Paulus, São Paulo, 2002.

  Raymond KUNTZMANN y Jean-Daniel DUBOIS, Nag Hammadi, o Evangelho de Tomé- textos
gnósticos das origens do cristianismo, São Paulo, Paulus, 1990, p.13.

Elaine PAGELS, Além de toda crença. O Evangelho desconhecido de Tomé. Rio de Janeiro, Objetiva,
2004, p.105.

Helmut KOESTER, Introdução ao Novo Testamento – Historia e literatura do cristianismo primitivo,
São Paulo, Paulus, vol.2., 2005, p.167

Maria Helena de OLIVEIRA TRICCA, Apócrifos – Os proscritos da Bíblia, São Paulo, Mercuryo, 1992, p.315.

Este artículo es fruto de conversaciones con asesores y asesoras del Centro Bíblico Verbo, y con las comunidades con las cuales compartimos la Palabra. De manera especial, agradezco al profesor Shigeyuki Nakanose por su colaboración en la investigación.

Sasagu ARAI, Evangelho de Tomé, Tókio, Kodancha, p.60-82.

Helmut KOESTER, Introdução ao Novo Testamento, p.166.

John S. KLOPPENBORG, Marvin W. MEYER, Stephen J. PATTERSON y Michael G. STEINHAUSER, traducción de Mitsugu Shinmen, Q-Thomas Reader, Tókyo, The United Church of
Christ, 1996, p. 130.

Helmut KOESTER, Introdução ao Novo Testamento, p.167.

John S. KLOPPENBORG, Marvin W. MEYER, Stephen J. PATTERSON y Michael G. STEINHAUSER, Q –Thomas Reader, p.134.

Helmut KOESTER, Introdução ao Novo Testamento, p.225-236.

Sasagu ARAI, Evangelho de Tomé, p.26-30.

Sasagu ARAI, Evangelho de Tomé, p. 21-114.

Luigi MORALDI, Evangelhos apócrifos, São Paulo, Paulus, 1999, p.13.

Jean Yves LELOUP. O Evangelho de Tomé. Petrópolis, Vozes, 1986, p. 47-50.

Elaine PAGELS, Além de toda crença, p. 60.

Los lenguajes del evangelio de Tomás y del evangelio de Juan son semejantes, pero caminan por direcciones diferentes. Es posible que el evangelio de JUanhaya sido escrito para refutar las enseñanzas de Tomás Cf. Elaine PAGELS, Além de toda a crença, p. 65.

Elaine PAGELS, Além de toda crença, p. 32.

Sasagu ARAI, Evangelho de Tomé, p. 326.