Los Hechos Apócrifos de Pedro - Una aproximación en perspectiva afro-feminista

Maricel Mena-López y Diego Agudelo

Resumen

Este artículo busca aproximarnos al estudio de los imaginarios religiosos y culturales que contribuyeron en la elaboración del texto apócrifo Hechos de Pedro y su influencia en la historia de la interpretación del cristianismo naciente en la diáspora africana. Aunque aparentemente pasivo el papel de las mujeres y sus cuerpos, ellas nos revelan un período en el cual actuaron como matronas, líderes comunitarias y con cierta autoridad dentro de sus comunidades. No obstante, la retórica de la narración les adjudica un papel secundario y pasivo, su rol se limita exclusivamente a ser curada y exclusivamente enseñada por el apóstol. De esta forma se refuerza una visión de la felicidad y la salvación que acentúa su pasividad, sufrimiento y dependencia de los varones.

Abstract

This article approaches to the study of the religious and cultural imaginary that contributed in the elaboration of apocryphal Acts of Peter text and its influence in the interpretation history of the nascent Christianity in the African Diaspora. Although seemingly passive to the roll of the women and their bodies, they reveal us one period in which acted as matrons, community leaders and with certain authority inside their communities. Nevertheless, the rhetoric of the narration awards them a secondary and passive paper, its roll limits exclusively to be cured and exclusively taught by the apostle. This way it is reinforced a vision of the happiness and the salvation that it accentuates their passivity, suffering and the males' dependence.

Introducción

Son muchas las perspectivas con las que podemos abordar este escrito, pero para el análisis de este artículo optamos por establecer un vínculo entre este evangelio apócrifo y la cultura africana. Esto porque consideramos que los Hechos de Pedro nos sirven para documentar el imaginario de interpretación de los etíopes en los dos primeros siglos del cristianismo. Es decir, nos ayuda a aproximarnos no solamente a la forma como eran percibidos estos pueblos africanos, sino que nos introducen al conocimiento del cristianismo naciente en Etiopía. Daremos especial énfasis a la confrontación entre Simón el Mago y Pedro en el relato, destacando como punto álgido el sueño de Marcelo, el discípulo de Pedro, en el manuscrito de Vercelli (AV 22) . A lo largo del estudio también prestaremos atención al papel de las mujeres y a las cargas simbólicas, sociales, étnicas, culturales y de género que ponen en cuestión el problema del liderazgo femenino en las comunidades cristianas que sustentan este escrito.

En la primera parte de este estudio, presentaremos algunas generalidades de los Hechos apócrifos, en seguida veremos su relación con los Hechos canónicos de Lucas; en la tercera parte, consideraremos la estructura de nuestro apócrifo; en seguida veremos la influencia africana en el naciente cristianismo y el lugar de los apócrifos en esta construcción; y finalmente, ofrecemos un análisis de lo que corresponde al papel de la mujer y sus imaginarios presentes en este apócrifo.

1. Generalidades sobre la obra

Los Hechos de Pedro (Acta Petri) es el texto más antiguo de los Hechos de los Apóstoles. Es muy probable que la fecha de composición de este trabajo corresponda a la referencia hecha por Tertuliano de final del siglo II, aproximadamente en la década del 180-190. Los contenidos y tendencias teológicas tienden a concordar con esta información, siendo Roma y Asia Menor los lugares de origen propuestos. Originalmente fue escrito en griego pero la mayor parte se conserva en la traducción latina del manuscrito de Vercelli datado del siglo VII, la convención para hacer referencia a este documento es AV. Existen también fragmentos separados en versión griega, latina, copta, etíope, árabe, etc. En esta obra tenemos noticias del martirio y crucifixión de Pedro. Llama especialmente nuestra atención la constante referencia a mujeres, ricas y matronas, casadas y viudas, vírgenes y concubinas.

Este escrito nos cuenta que después de la partida de Pablo a Roma, con el objetivo de llevar su misión a España, el mago Simón, a quien ya había confundido en Hch 8,9-24, por su supuesto uso de magia para engañar a la gente (AV 4), apareció en la capital del imperio trayendo con él sus ideas para toda la comunidad, con excepción de unos pocos fieles, y asombrando a los romanos con sus milagros. Entonces Pedro, por mandato divino, se trasladó de Jerusalén a Roma, estableció allí su comunidad, y se impuso sobre Simón y por último, sufrió el martirio.

Al refutar y confrontar al mago, Pedro hace toda clase de milagros, como hacer hablar a un perro, nadar a un arenque muerto, hablar a un bebé como si fuera un adulto, y que varias personas se levanten de entre los muertos. Los hechos descritos como la parálisis de la hija de Pedro y la muerte de la hija de un jardinero, la disputa en Roma contra Simón el mago, constituyen algunos de los episodios que configuran este apócrifo, declarado como herético por Eusebio y el decreto de Gelasio.

El punto culminante del libro está en la disputa de Pedro y Simón el mago, presentada como un gran espectáculo público. La disputa tiene como escenario adecuado, el foro romano, y delante de una gran multitud de gente, en la cual se menciona expresamente senadores, alcaldes y funcionarios. Pedro sale victorioso y el mago es lapidado y llevado fuera de Roma por uno de sus seguidores, muriendo como consecuencia de las heridas.

Las mujeres, en la mayoría de los casos, aparecen como pasivas en las narraciones de milagros y su visibilidad está estrechamente ligada a su condición socio-económica y a su condición de auténticas creyentes. No obstante, es importante percibir que las virtudes femeninas que aparecen reflejadas en este relato, hablan de cualidades y de modos de enfrentar la vida, que toda la comunidad debe desarrollar, para configurar la nueva familia cristiana. Sus cuerpos son visibilizados en la medida que se convierten en un instrumento de instrucción. Tal es el caso de Rufina a quien se le niega el ministerio de la eucaristía, porque según Pedro, ella no es digna de recibirlo, por esto es castigada.

También se percibe una ausencia de interés por las mujeres enfermas como sujetos y las que son curadas no aparecen en este apócrifo ejerciendo el ministerio de la curación. De acuerdo con la narración, la enseñanza de Pedro sobre el ascetismo y la castidad causa la separación de muchas mujeres de sus esposos, lo que finalmente le trae dificultad con las autoridades, las que están decididas a matarlo. Las autoridades intervienen solamente cuando las virtudes femeninas que en ese contexto están unidas a su función de esposa y madre (castidad, silencio y obediencia) afectan la actividad sexual de los hombres.

Estando en peligro, Pedro es persuadido por sus amigos y huye a Roma. Pero al salir se encuentra con Jesús que entra en la ciudad, y éste le pregunta: ¿A dónde vas? Y él responde “voy a Roma para ser crucificado”. Pedro regresa y es crucificado cabeza abajo, según su pedido.

2. Los Hechos de Pedro y su relación con los Hechos de Lucas

El título de Hechos pudo haber sido tomado del libro canónico de los Hechos de Lucas lo que evidencia la intención de escribir de forma similar a la obra canónica: viajes de evangelización, predicación, milagros, escenas bautismales y eucarísticas, persecuciones y procesos ante tribunales.

Los viajes de evangelización en Hechos de Pedro son la motivación principal del cumplimiento de la misión encargada por Jesús en Hechos de los Apóstoles “evangelizar por todo el mundo” (Hch 2-4). La obra recoge los viajes misioneros de Pedro que según el texto, son ordenados por el mismo Dios (AV 5, 49,24ss). La predicación por su parte tiene como tema el recorrido por la historia de la salvación (AV 7). En las escenas de milagros narradas en este escrito encontramos semejanzas con las del Segundo Testamento. Como lo podemos observar en la curación de su hija (Papiro Copto de Berlín 128-131), las ciegas curadas (AV 20-21) la resurrección de la sarda seca (AV 13). Los milagros demuestran la presencia de Dios en sus enviados como lo exigen los creyentes a Pedro: “Muéstranos otro signo (milagro), para que creamos que tú eres el servidor de Dios vivo” (AV 12. 60,23s). Además los milagros son realizados por el poder de Jesús (AV 28. 75). Se destaca también la estructura narrativa de la resurrección del criado del prefecto en AV 26, por ser similar a la narración de Mt 9,18-26.

El caso de Rufina en (AV 2) demuestra la costumbre de Pablo de celebrar y repartir la eucaristía con sus fieles, pero también su posición con relación a las mujeres, Rufina se acerca a la celebración y repartición que hace Pablo de la eucaristía entre sus fieles, y al no estar debidamente preparada y dispuesta, según Pedro, recibe un castigo.

Las persecuciones y procesos ante los tribunales que ocupan un capítulo importante en la obra de Hechos, aquí también son fundamentales. Las escenas de sufrimiento y persecuciones acaban con el martirio de Pedro, por causa de sus predicaciones sobre la continencia (AV 33-34 y 36-37; Mart 4-5 y 7-8). Estos relatos de martirio demuestran la constante condena a muerte como instrumento de poder en contra de los cristianos. Es evidente que en estos relatos hay un influjo gnóstico como lo veremos en seguida.

A pesar de estas semejanzas es obvio que hay diferencias con respecto a los Hechos de Lucas no sólo en el nivel temático, sino también en calidad y cantidad. Quizás la mayor originalidad está en culminar su obra con el martirio de su héroe. Mientras que Hch se centra en presentar una teología histórica intencionada, en HchPe la atención recae sobre el protagonista más, que en una idea de estructura doctrinal. Su intencionalidad es obviamente una manifestación de que el sufrimiento y el martirio tienen un sentido de cumplimiento de la misión de llevar la Buena Nueva y consecuente la incomodidad que debía causar a los poderosos del mundo.

En HchPe abundan las plegarias largas, retóricas llenas de vocativos y apelaciones (AV 5,51, 6-9; 10.58, 10-24; 2.74, 4ss; 37, Mart 8). En cambio en Hch hay solamente tres invocaciones “de las que solamente la oración de 4,24-30 tiene una relativa extensión, si bien dos de los versículos son una cita de Sal 2,1” . Los grandes discursos por su vez, en Hch tienen un sentido apologético, en cuanto que en HchPe pretenden cultivar la fe y la devoción de los seguidores. También el influjo gnóstico está ausente en Hch, mientras que el gnosticismo es evidente en este apócrifo, pero existen posiciones generales al respecto. Una primera posición es la de Lipsius para quien la ideología acentuada en estos textos es gnóstica y si hay pasajes ortodoxos, se debe a elaboraciones posteriores.

Por su vez, Artés Hernández encuentra en el Martirio de Pedro esta ideología gnóstica al ponerse en relación con los conceptos “cruz “ y “logos” con la persona de Cristo conformando lo que se denomina un eón, una entidad divina en forma de pareja. La cruz representa según esta ideología la entidad “límite”, línea separadora de los mundos inferiores y superiores o de plenitud divina pléroma. También se presentan estos rasgos de gnosticismo en Simón mago cuando afirma que él era “una gran energía del Dios y sin Dios, él no hizo nada” (AV 4).

Otra posición es la de Carl Schmidt , seguida posteriormente por Adolf Harnack , que plantea que los Hechos Apócrifos proceden de las creencias populares y que la fuente de inspiración fundamental son los Hechos canónicos lucanos. Es un debate todavía presente que se agudiza con el hallazgo procedente de la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi, de los “Hechos de Pedro y los Doce Apóstoles” con una fuerte inspiración gnóstica.

3. El género literario de los Hechos Apócrifos

Este apócrifo como muchos de los textos antiguos no es un texto único e inalterable. Existen varios manuscritos en diferentes lenguas con el mismo nombre y en diferentes épocas. Respecto de su novedad literaria resulta problemática. Para algunos, los Hechos Apócrifos son novelas helénicas adaptadas al cristianismo ; otros como Carl Schmidt consideran que la estructura y la temática son tomadas de los Hechos canónicos lucanos; y finalmente, hay quienes plantean que estos apócrifos son originales y que proceden del imaginario y estilo de la época, además de la creatividad de sus autores.

La investigación de Rosa Söder , encuentra una gran relación entre la literatura de la novela antigua con los Hechos apócrifos, mientras que Gonzalo del Cerro contra argumenta esta tesis diciendo que se trata más bien de “coincidencias”. Rosa Söder se centra en cinco motivos centrales que ella llama de “Hauptelemente”, estos son: el motivo del viaje, el elemento aretalógico, el teratológico, el tendencioso y el erótico. Además de otros motivos especiales como la venta de un héroe como esclavo, la persecución, el apoyo de las comunidades a su héroe, oráculos, sueños de asistencia divina. Cada uno de estos motivos guarda en si ciertas inconsistencias como lo explicitamos a seguir.

En cuanto al aspecto de la aretalogía de los héroes, en Hechos apócrifos persiste la misma forma, pero no el sentido. En las tragicomedias griegas el héroe es el héroe y como tal se espera su reconocimiento de los hombres y la predilección de los dioses. Mientras que en los Hechos Apócrifos los apóstoles actúan como testigos de una fe que profesan. Sus poderes y sus hazañas tienen un sentido revelador de la misericordia de Dios (AV 5).

El aspecto teratológico entiende los milagros como manifestaciones del poder de Dios. Pero los apóstoles eran acusados de practicar magia desde una mentalidad pre-científica del que hacen parte los demonios, magos y hechizos. Recordemos que hasta Jesús fue acusado de usar magia y de hacer actos diabólicos Mt 27,63; 12,24-27.

Lo erótico por su parte es traído también en los Hechos Apócrifos, pero tienen una carga negativa. Se presentan como un amor para exhortar desde la predicación pero hay que transformarlo en un amor espiritual. Esto es evidente en el relato sobre su hija y la del jardinero.

Por estas diferencias tan profundas en lo fundamental se considera que la tesis de Söder puede ser no muy bien fundamentada. Al tiempo que se pone en consideración la de Jean Daniel Kaestli, quien piensa que los Hechos apócrifos no guardan relación con ningún género antiguo, sino que es una creación original del cristianismo con una evidente diversidad de influencias.

El carácter de “coincidencia”, más que de puntos de contacto, está fundamentado en el hecho de que las motivaciones y situaciones vividas no pueden verse como relatos únicos, sino como parte de una característica de la época, pero un “estilo” aparentemente similar, no se relaciona más que por la manera de relatar, por eso, es más bien una coincidencia que hunde sus raíces en la Biblia. La justificación de los viajes por ejemplo, son dados por Dios (Mc 16,15; Mt 28,19; Lc 24,47; Hch 1,8).

4. La estructura de Hechos de Pedro

La estructura de Hechos de Pedro es similar a la de Hechos de los Apóstoles: los viajes misioneros, la predicación, los milagros, los momentos eucarísticos, las persecuciones, pueden ayudarnos a estructurar la obra. Bien como su constante referencia y afirmación de su misión con respecto a las mujeres, como lo vemos en el evangelista Lucas.

1-3 – Introducción
4-8 – Encuentro y disputa con Simón el mago
9-16 – Escenas de milagros:
El perro que habla
El arenque (sardina)
El niño que habla
Visión de Cristo vestido de oro y sonriendo.
17-21 – Misión junto a mujeres ricas y viudas viejas
22 – Las vírgenes santas y la negra etíope
23-27 – Misión junto a los senadores y nobles; resurrección del hijo de la viuda vieja
28-30 – Reconocimiento del poder de Pedro por parte de la madre de un senador y otras mujeres; exhortación de la fe en Cristo
31- Escenas de curaciones
32 – Martirio de Simón el mago
33-34 – Palabras sobre la castidad y separación de algunas mujeres de sus maridos por la infidelidad
35-36 – Prisión de Pedro
37-38 – Oración de Pedro
39 - Muerte de Pedro por Nerón

La obra está narrada en 39 densos capítulos. Los tres primeros son introductorios. Existe una gran disputa sobre el origen de estos primeros capítulos, se discute si ellos son o no una cita de los Hechos de Pablo, o si son una suma hecha por el escritor del original griego de los Hechos de Vercelli. Si ellos son de los Hechos de Pablo, significa que en esos hechos Pablo se representó dos veces como visitante a Roma, yendo a España entre las visitas. Hay consenso en la afirmación de que el escritor de Hechos de Pedro conoció y usó los Hechos de Pablo, pero hay oposición fuerte a la idea que Pablo realizó dos visitas a Roma.

Una primera observación es que la obra se inscribe en el marco de los viajes misionarios. Estando en Roma y afirmando la fe de sus seguidores se encuentra con Cándida, esposa de Qartus que estaba a cargo de las prisiones, quien al escuchar sus palabras creyó (AV 1). Este preámbulo que en cierto sentido se extiende por toda la obra, nos permite percibir la importancia que tienen las mujeres en todo el escrito, al mismo tiempo que nos revela el lenguaje androcéntrico que las confinó a papeles secundarios. De hecho, Pedro se reafirma en relación a las mujeres, su fama es aceptada gracias a los numerosos testimonios femeninos de fe. En el segundo versículo a Rufina, se le niega la eucaristía por dirigirse hacia el altar después de haberse levantado del lado de alguien que no es su marido, un adultero. Le induce al arrepentimiento de sus pecados y Rufina cae en tierra y queda paralizada. En seguida, una gran multitud de mujeres se encontraban arrodilladas, orando y pidiendo a Pablo; ellas besaron sus pies y lo acompañaron hacia el puerto. Dentro de ellas hay dos matronas Berenice y Filostrate, además de caballeros ilustres, senadores de noble morada, magistrados, presbíteros.

La predicación de Pedro se da en el marco de la disputa con Simón el mago, a quien la multitud reconocía como aquel portador de un gran poder de Dios. Se creía que este no actuaba sin el poder de Dios, es por esto que era confundido con Cristo. Por su vez, a Pedro se le veía como un hechicero y un engañador. Pedro invierte esta dinámica y acusa al judío Simón de practicar hechicerías, encantamientos y maldad. Después de reconocer su falta al haber negado a Jesús, según él por tentación de Satanás. La comunidad entonces, autoriza a Pedro a luchar contra Simón. Pedro encarga al senador Marcelo de patrocinar su obra, por ser un hombre en quienes las viudas confiaban (AV 4-8).

En los capítulos 9-16 tenemos una sucesión de milagros. El primero es un gran perro que emite una voz de hombre y reconoce a Pedro como hombre sirviente de Dios al mismo tiempo que protagoniza una gran disputa con Simón (AV 9-12). El segundo es un arenque (sardina) que se encuentra en una ventana, Pedro dice a las personas que va a hacer nadar ese pez para que crean en lo que él predica, entonces, las personas vieron el pez nadar y creyeron en el Señor (AV13). En seguida un niño de siete meses a quien su madre está amamantando, recibió la voz de un hombre y se dirigió a Simón acusándolo de ser mala semilla fuente de corrupción (AV 15).

En AV 17-21 la misión de Pedro se dirige a la conversión de matronas ricas y viudas ancianas, hay una referencia especial a las mujeres vírgenes a quienes Marcelo llama de “vírgenes santas e intactas del Señor” (AV 22). Los cuerpos de estas vírgenes no tocadas por varón, son la entrada a la comunidad cristiana; es el signo de que lo mejor para una creyente es no tener relaciones sexuales, y es manifestación del gran poder divino. La proclamación de Pedro no hace sino confirmar una visión normativa del sufrimiento femenino, para que el colectivo se encuentre a salvo. Este no predica de forma enfática y especial acerca de la virginidad y castidad masculina, puesto que es a la mujer a quienes se les niega el derecho de gozar del placer y de la belleza de su cuerpo.

En el mismo capítulo tenemos la referencia a una mujer etíope a quien se le considera el poder del demonio de Simón. Es interesante percibir la fuerza y crecimiento del relato con respecto a esta mujer que no se inserta en los parámetros del cristianismo predicado por Pedro. Ella como Simón es presentada como una hechicera que encanta a sus multitudes con su danza. La misión junto a la nobleza se reafirma con las escenas de resurrecciones y curaciones (AV 23-31). La fama de Pedro se extendió a lo largo de la ciudad, allí vino la madre de un cierto senador, y se lanzó en el medio de las personas, y se cayó a los pies de Pedro, mientras decía: “yo he aprendido de mis gentes que usted es el sirviente del Dios misericordioso, e imparte su gracia y su luz hacia todos ellos. Imparta la luz por consiguiente hacia mi hijo...”, ¡Y la madre dijo con una voz fuerte, mientras lloraba: yo creo, Pedro, yo creo! Y en la misma hora todos le rindieron culto como a un Dios, mientras cayeron a sus pies, y también los enfermos que tenían en casa, que él podría sanarlos (AV 28-29). Vemos nuevamente como la virtud de ésta mujer está estrictamente relacionada con la rendición a la fe que Pedro profesa.

Pero el momento álgido del relato se da en el triunfo definitivo de Pedro sobre Simón. Pedro lo declara culpable, lo ridiculiza y lapida delante de las personas en Roma. Simón en su aflicción encuentra un amigo que lo lleva en la noche en una cama de Roma hacia Aricia; y allí muere penosamente cortado.

En VA 33-34 Pedro, predica acerca de la castidad. La insistencia en tan gran medida en el tema de la continencia absoluta, doctrina que no se presenta como un consejo sino como una verdadera obligación, es el mayor reproche doctrinal que se le hace a Pedro, el único que apunta otros elementos de disputa es Simón, pero este es vencido por Pedro. Agripa quien tenía cuatro concubinas: Agripina, Nicaria, Eufemia y Doris, junto con otros quedan molestos por este discurso. Este es el motivo principal de la persecución y martirio de Pedro. En AV 34 una de las mujeres, “bonita por cierto”, esposa de Albinus, junto con otras matronas, se separan de sus esposos. Muchas de estas mujeres asumieron las palabras de castidad de Pedro, asumiendo el culto a Dios en la mayor sobriedad y limpieza. Esto ocasionó un gran problema en Roma hasta el punto de buscar a Pedro para matarlo, pues estos querían tener a sus esposas de vuelta. Los soldados lo agarraron y lo llevaron donde Agripa, quien ordena que fuese crucificado como una imputación de los dioses. Toda la multitud corrió junto a los ricos y pobres, los huérfanos y las viudas, los débiles y los fuertes, deseando rescatar a Pedro. Este por su vez entona una oración (AV 37-38) y finalmente es martirizado y crucificado (AV 39).

En resumen, en este punto quisimos mostrar más que una estructura, una secuencia narrativa que nos revela la riqueza literaria del relato, bien, como el Sitz im Lebem que viven las comunidades que están detrás de los relatos. El carácter misionero y marcadamente apologético, nos muestra que estamos ante grupos cristianos con fuertes dificultades para sobrevivir en medio de un mundo hostil y fuertemente influenciado por creencias en poderes mágicos de los que era imprescindible distanciarse. “De ahí que la retórica social de la argumentación cristiana sea especialmente importante para conocer cómo se perciben y auto-identifican los creyentes, independientemente de que las narraciones no sean históricas.”

La insistencia en las curaciones, exorcismos, resurrecciones que llevan la salud espiritual, contribuyen a aumentar el honor del Dios cristiano por encima de otras divinidades. Para quien su importancia recae más que la salud corporal, en la salud espiritual. Vemos aquí un cristianismo que empieza a estructurarse con las características típicas de una religión que quiere imponerse como hegemónica. También una comunidad con grandes expectativas mesiánicas que cree en las señales y prodigios de sus líderes, en un primer momento es Simón el que goza de la estima y credibilidad de la comunidad y en otro momento, es Pedro quien se torna el líder de la comunidad, esto es posible gracias a sus alianzas con el la nobleza, quienes finalmente lo llevan al martirio y muerte.

5. La influencia africana en el naciente cristianismo

El cristianismo como doctrina ya sistematizada es el resultado de procesos de integración y negación de visiones y experiencias cristianas descalificadas como heréticas o simplemente marginalizadas. Entre estas visiones se encuentra la experiencia cristiana de la cultura africana.

Esta fragmentación de las fuentes y el poco conocimiento de la cultura antigua generan grandes dificultades a la hora de aproximarnos a la historia del cristianismo primitivo . Helmut Köster reconoce la existencia de un cristianismo en Egipto pero al mismo tiempo afirma la inexistencia de testimonios sobre los comienzos del mismo, advirtiendo que no es muy claro porque las noticias sobre el cristianismo en Egipto son tan escasas mientras que las tradiciones cristianas de Siria, Asia Menor y Grecia, aunque incompletas son muy abundantes y diversificadas.

Esta parcialización evidente en la interpretación del texto bíblico alcanza también a los textos apócrifos. La historiografía bíblica antigua así lo demuestra cuando Diodoro de Sicilia categoriza y estigmatiza las culturas y etnias del reino de Meroé usando un lenguaje peyorativo.

En los escritos “Pseudo-Clementinos” encontramos esos rasgos de estigmatización para describir que Simón mago adquirió este conocimiento de la magia y su practica en su estadía en Egipto. En este sentido, se ignora intencionalmente la posibilidad de incluir en el horizonte del cristianismo primitivo la experiencia de África.

Según Eduardo Hoornaert, las teorías filosóficas que provienen del mundo griego, de la teología patrística (Ambrosio, Agustín, Juan Crisóstomo, Isidoro de Sevilla etc), y, por supuesto, de la Biblia canónica que fue utilizada, son organizadas para cumplir con los intereses de los sectores dominantes.

Este silenciamiento de esta “otra” historia ha llevado a hegemonizar la lectura unidimensional de la historia y a la sacralización de la cultura occidental con todos sus valores, sin embargo, tenemos que fortalecer la existencia de contribuciones literarias que permiten la inclusión del cristianismo primitivo en África.

Actualmente existen importantes contribuciones de análisis exegético y literario para una aproximación a la historia del cristianismo primitivo a partir de Los Hechos de los Apóstoles, en especial el que se visualiza en el etíope de la perícopa 8,26-40. Además de otras citas que ofrecen una idea sobre el imaginario africano como Hch 13,1; Mt 12,42; Lc 11,31.

En esta perspectiva dice Philipp Vielhauer: “el cristianismo primitivo produce un gran caudal de literatura propia que sirvió para propagar por diversas vías la fe cristiana” . De esta manera podemos considerar las obras apócrifas como importantes para comprender el cristianismo original.

6. Mujer, etnia, África - Lectura desde Hechos de Pedro

La importancia de hacer un análisis desde la perspectiva de las identidades es porque estos relatos de Hechos de Pedro nos aportan datos muy valiosos para conocer la comunidad primitiva en sus lógicas de comprensión, sus comportamientos, sus motivaciones. En este sentido nos sirve para el estudio de los Hechos Apócrifos los criterios de intertextualidad. El hecho de que sean textos apócrifos no significa que no hayan tenido gran influencia en la piedad popular y en la liturgia.

En relación con la mujer en este imaginario cultural de los apócrifos Elisa Estéves afirma que: “los cuerpos femeninos son, por tanto, un microcosmos que reflejan cómo las comunidades cristianas crearon orden y significado a la realidad, clasificando y catalogando determinadas creencias, actitudes o conductas como legítimas y otras, en cambio, como transgresoras” .

El papel de la mujer en este apócrifo aparece muy pasivo. Ejemplo de ello es el manuscrito copto berlinense de la hija de Pedro. Es un relato en el que poco importa el nombre de la mujer, ni sus pensamientos o sentimientos, simplemente se le reconoce por tener un cuerpo bello que invita a la tentación de los varones. Por eso su cuerpo sufre el castigo de haber sido deseada por un hombre. Ella es la que sufre, no quien pretendió violarla. Ptolomeo, gracias a su maldad y los efectos producidos en la joven, llega a la fe y recupera la vista que había perdido después de la parálisis de la muchacha. Ella no es protagonista en absoluto de la enseñanza de la continencia, aunque es evidente que es el medio para lograr despertar la fe de su agresor.

Ella se torna en el objeto de deseo de diferentes sujetos, según esta narración. Es objeto para Pedro quien primero la cura dejándola enferma de nuevo y determina que su enfermedad es útil para ella y para él “es útil para ti y para mí” (128); también para Pedro y su esposa, que alaban a Dios por librarla de la vergüenza pública, así sea que el precio que paga es la parálisis “la recogimos y alabamos al Señor que había librado a su sierva de esa mancha, de la vergüenza” (135). Es objeto para Ptolomeo quien la secuestra para violarla; para los que piden la curación y creen en Dios y en los milagros “allí veras mi gloria” (135), para la comunidad que gana un fiel más después de su conversión (139). Ella simplemente obedece el mandato de su padre y el silencio frente a la voluntad de Dios de hacerla virgen.

La virginidad es de elección divina, ella no tiene esa opción de decisión. Su cuerpo paralizado y virgen es fuente de salud espiritual y corporal para los fieles. Lo mismo pasa con Rufina en la escena de la Eucaristía que preside Pablo, quien la llama pecadora por adulterio y cae paralizada AV 2.

Esta pasividad de la mujer refuerza el sentido de fe y de alabanza a Dios, y para el hombre, su integridad corporal y espiritual. Por eso, se justifica su enfermedad y se espera no sólo la obediencia, sino el sufrimiento silencioso. La única posibilidad que tiene la mujer de no correr con la misma suerte es la posibilidad de ser una mujer rica y que ofrezca dinero a la comunidad como es el caso de Crise quién presenta una ofrenda para los siervos de Cristo, para que Dios cuide de ellos (AV 30).

En Hechos de Pedro también se relata el milagro de las viudas que fueron sanadas de ceguera. Una de ellas hace esta petición a Pedro, las otras, no creyentes aún desafían su honor para obtener el milagro (AV 20-27). Estas viudas aparecen como videntes, pues ven a Jesús como anciano, joven y niño (AV 21), lo que significa que son una especie de intermediarias a través de los cuales Dios protege a su pueblo. La comunidad por su parte, aprende por ellas a conocer a Jesucristo y a dimensionar su poder y misericordia infinita (AV 20). Los detalles de esta narración son significativos por cuanto la comunidad está postrada en oración rezando por su salud mientras ellas permanecen de pie lo que les permite tener el privilegio de la visión que no se limita a lo físico, sino a la visión espiritual, Pedro les dice antes de curarlas que, “si está en vosotras la fe que está en Cristo, si está firme en vosotras, entonces percibirás en tu mente lo que no puedes ver con tus ojos, y aunque tus ojos estén cerrados, y aunque tus oídos estén cerrados, se les permitirá abrirse en tu mente dentro de vosotras” (AV 21).

Otro fragmento que merece nuestra atención tanto por su fuerza simbólica, como por la visibilización del liderazgo femenino africano en la diáspora es el relatado en AV 22.
“Y Marcelo se volvió a dormir por un espacio corto, y despertó y dijo a Pedro: Pedro, apóstol de Cristo, permítanos ir audazmente a colocar nuestra tarea. Justamente ahora cuando yo me volví a dormir un poco, yo vi sentándose en un lugar alto y ante una gran multitud, a una mujer con un aspecto tan feo, que parecía etíope y no egipcia. Era negra, vestida con trapos sucios, estaba bailando con un collar sobre su cuello y cadenas en sus manos y pies. Y cuando usted la vio, usted me dijo con una voz fuerte: Marcelo todo el poder de Simón y de su Dios es esta mujer danzarina; decapítela usted. Y yo le dije: Hermano Pedro, yo soy un senador de una raza alta, y yo nunca he manchado mis manos, ni matado tan siquiera un gorrión. Y usted oyendo esto empezó a gritar todavía más alto: Venga, nuestra verdadera espada, Jesucristo, y no cortaremos solamente la cabeza de este diablo, pero tajaremos todos sus miembros en pedazos a la vista de todos estos quienes yo he aprobado en el servicio. Inmediatamente un hombre semejante a usted, Pedro, con la espada en la mano, la tajó en pedazos. Entonces yo miraba a usted y a aquél que estaba cortando el demonio y me quedé maravillado por lo parecido que era con usted. Este relato me causó una gran impresión. Y ahora que despierto te cuento estas señales de Cristo.”

Para una mejor comprensión de la dinámica interna del texto, proponemos el siguiente esquema narrativo.

 
             ASAMBLEA                                               bien
             PEDRO                                            triunfo
             Jesucristo                                          vida

 

 

 

            MUJER ETÍOPE                               mal
             Dios de Simón                                  derrota                       
Diablo                                               muerte

 

 

 

             TESTEMONIO
             MARCELO                                      aprobación

 

En este relato, la acción de Pedro tiene claramente varios momentos:

  • Su motivación: una mujer fea, etíope, vestida con trapos sucios, que bailaba con collar en su cuello y cadenas en las manos y pies, representando el demonio.
  • La acción misma: la decapitación y mutilación de la mujer
  • Finalmente la evaluación: aprobación de Marcelo y aparente triunfo de Jesucristo.

Una interpretación de esta visión por medio del recurso literario de las asociaciones es de vital importancia para la aproximación del imaginario de interpretación del texto. Como lo expresa el cuadro arriba, vemos una serie de asociaciones antagónicas: bien-mal, triunfo-derrota, vida-muerte, Cristo-demonio. Esta es quizás una de las marcas más importantes del dualismo greco-romano que permeó toda la historia de la religión de occidente. En la que se ha privilegiado la redención del alma sobre el cuerpo, en este caso, es Cristo quien representa lo espiritual y la mujer lo carnal, el pecado.

El refuerzo de este dualismo ha repercutido negativamente sobre un concepto más holístico de la salvación de Dios, y que no ha contribuido a un camino más liberador del cuerpo femenino estereotipado. En el caso, de las mujeres negras, su liderazgo, su actividad como sacerdotisas, además de su cuerpo, siempre ha sido demonizado. El desafío lanzado por esta mujer líder comunitaria, es el de ampliar nuestros límites de entendimiento y comprender la gran influencia que pudieron ejercer estas mujeres anónimas sobre la formación del cristianismo entre algunos grupos, muchos de ellos catalogados de heréticos.

Es interesante destacar también, la minucia con que son descritos elementos mítico-religioso que hacen del texto un relato amplio en simbolismos fenomenológicos. Al hablar de fenomenología religiosa, nos referimos a una descripción neutra de un fenómeno religioso que envuelve elementos mágico-sincréticos, como son representados simbólicamente tanto en Simón como en la mujer etíope. La palabra mago es empleada aquí para describir alguien que posee el poder de hacer que lo divino se manifieste a través de los milagros personales e, indirectamente, a través del ritual comunitario. Es precisamente por atingir también la comunidad que la magia es interpretada por Marcelo como un elemento diabólico, y por lo tanto, digno de exterminio.

No obstante, la magia es estereotipada y simbolizada por elementos peyorativos: fea, trapos sucios, danzarina, el collar como fetiche, la mujer como demonio. Todos estos elementos preparan una ideología según la cual, es maléfica, por lo tanto antagónica al cristianismo representado por Marcelo y Pedro.

La asociación de la mujer con la magia de Simón no parece meramente causal, sino intencionada. Esta descripción corresponde a las reinas negras de Etiopía, posiblemente descendientes de Candace, conocidas por su gloriosa resistencia a cargo de un sistema de organización social matriarcal, cuya autonomía socio-cultural abarca manifestaciones religiosas propias. Parece que Marcelo es consciente de esto, puesto que, se preocupa en describir detalladamente la apariencia de la mujer. Como demonio se opone a Cristo, el texto se muestra implacable contra una práctica religiosa no cristiana, o talvez sobre otra manifestación del cristianismo naciente. Aunque este texto no pertenezca a los llamados evangelios canónicos, parte de esta ideología es bien sintetizada en los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 8 de este libro tenemos el enfrentamiento de Simón con Pedro y Juan y en seguida del relato de un ministro de la reina de Etiopía.

La interpretación de las diferentes asociaciones nos lanza algunos desafíos en lo concerniente a la interpretación de este texto. Por ejemplo: ¿la mujer es fea por causa de sus ropas sucias o por el hecho de ser mujer negra? ¿El baile es un símbolo de la sensualidad femenina o es parte de un ritual sagrado? ¿El collar es un amuleto religioso o representa el lujo real? ¿Las cadenas representan esclavitud o por el contrario, es otro símbolo religioso? ¿Es digna de muerte por ser demoníaca o por representar otra manifestación religiosa fuera del cristianismo? ¿Su cuerpo es aniquilado por ser demoníaco o porque es líder de una comunidad? ¿Ella está asociada directamente a la magia de Simón o es una asociación literaria?

Aunque estas preguntas parecen no tener respuesta, es interesante ver las asociaciones y antagonismos como expresiones de una única realidad: la tendencia ideologizada del autor por la supremacía religiosa, la pluralidad de tendencias religiosas y el cruce de fronteras en el marco del cristianismo naciente y de la diáspora judaica en Roma.

En resumen, las categorías lingüísticas de este texto son utilizadas para la autodefinición del cristianismo primitivo, en detrimento obviamente de las culturas emergentes como la etíope. Su objetivo responde al interés de comunicar los valores hegemónicos de una sola experiencia, la cristiana, y a la exclusión sistemática de otras expresiones religiosas presentes en el origen del cristianismo. Por esta razón, no se limita solamente a excluir a la mujer por ser negra y etíope, sino que además, la vincula con lo diabólico. La pregunta ahora es sobre las consecuencias hermenéuticas de este texto en los días actuales, y el desafío es abrirnos al diálogo y reconocimiento de otras experiencias religiosas como portadoras de fe y conocimiento.

 

Maricel Mena-López
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Diego Agudelo Grajales
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Cali
Colombia
dagudelo@puj.edu.co

Este artículo hace parte del desarrollo de la investigación: “Hermenéutica y exégesis afro-feministas de liberación” aprobada y financiada por la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia.

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Fue preservado en latín un manuscrito del VII siglo en Vercelli. Por esto es llamado manuscrito de Vercelli. Para este estudio tomamos en cuenta la versión integral de este manuscrito traducida al inglés por M. R. James, The Acts of Peter - The New Testament Apocryphal, Clarendon, Oxford Press, 1924.

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El martirio es preservado por separado, en dos buenas copias griegas y latinas, y en muchas otras versiones como la cóptica, eslava, aramea, árabe, etiópica.

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Para un análisis más detallado sobre el uso de la palabra gnosis o su sentido es importante ir a la tesis doctoral inédita de José Antonio ARTÉS, Estudios sobre la lengua de los Hechos Apócrifos de Pedro y Pablo, Murcia, 1994. Conferir también del mismo autor “Gnosis y Acta Apostolorum Apochypha: Hechos de Pablo y Tecla y Martirio de Pedro”, en Estudios Bíblicos, Madrid, Facultad de Teología San Damasco, vol.55, 1997, p.387-392.

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