Pluralidad de tradiciones en el Nuevo Testamento y su contexto histórico

Pablo Richard                                                                                    

Resumen
El autor plantea, tal como señala en el título del artículo, que hay una gran pluralidad de tradiciones comunitarias en el Nuevo Testamento. Y va presentando los textos producidos en el contexto de esas tradiciones: evangelios canónicos, escritos cristianos y los llamados escritos “apócrifos”. Su conclusión es precisamente que la pluralidad de tradiciones representa un desafío para el cristianismo de hoy vivido en las iglesias cristianas, marcado por el intento de uniformidad. Concluye planteando que es necesario volver a los evangelios y al Jesús histórico, tan desfigurado por los dogmas y por el cristianismo imperial, constantiniano, consolidado a partir del siglo IV.

Abstract
The author outlines, just as h points out in the title of this paper, that there is a great plurality of community traditions in the New Testament. And he presents the texts taken place in the context of those traditions: canonical gospels, christian writings and the calls apocryphal writings. Their conclusion is in fact that the plurality of traditions represents a challenge for today's Christianity lived in the Christian churches, marked by the intent of uniformity. Richard concludes outlining that it is necessary to return to the gospels and the historical Jesus, so deformed by the dogmas and for the imperial Christianity, consolidated since the fourth century.

 

La pluralidad nace en un terreno muy amplio, en y más allá del Nuevo Testamento. Sin este contexto no se podría entender e interpretar esta pluralidad histórica. Queremos comenzar con una pequeña introducción al proceso de formación del canon bíblico.

 “Cristo es la autoridad decisiva para la comunidad cristiana. Él es, en efecto, la norma última y si se reconocen determinadas tradiciones escritas como normativas es porque reflejan con fidelidad y garantía la enseñanza de Cristo transmitida por lo apóstoles.”

¿Por qué demoró tanto el reconocimiento universal del canon de los libros que la iglesia reconoce como libros inspirados? Porque ya se tenía una Biblia, el AT, como “Sagradas Escrituras” para los mismos cristianos. También por la primacía del logos sobre la letra: la autoridad de Jesús y de los apóstoles seguía vigente en el ámbito de la oralidad, la predicación y la catequesis. Finalmente por la conciencia que tenía la iglesia de la presencia del Espíritu Santo, que hacía visible la revelación de la palabra de Dios en las comunidades por la autoridad de los maestros y profetas.

La formación del canon entre los años 30-200 - No sabemos cuando fueron reconocidos los cuatro evangelios como libros canónicos. Cada evangelio fue compuesto para una comunidad, que lo consideraba su propio evangelio. Incluso es posible que desconocían la existencia de otros. En los primeros dos siglos se escribieron más de 100 libros sagrados, que no pueden ser calificados de “apócrifos”, pues todavía no existía un canon que permitiera discernir el carácter canónico o no-canónico de cada uno. La frontera entre canónicos y no canónicos es muy fluída.

Cuando la tradición oral empieza a hacerse sospechosa e incontrolable, se impone la necesidad de seleccionar escritos que transmitan fielmente esa tradición y sean normativos para las comunidades.

En la tradición de las cartas de Pablo, hubo epístolas que se reconocieron como escritas por Pablo y otras que eran de su escuela. Esto supone ya un proceso crítico de edición. No fueron, sin embargo, aceptadas todas en bloque y muchos menos consideradas como “escritura normativa”. La conciencia canónica es la convicción de que determinados escritos son normativos para la fe y la vida de la comunidad.

El canon ya existente hacia los años 190-200 - En Roma hacia el año 200 conocemos el canon de Muratori, llamado así por la persona que lo descubrió e interpretó. Se reconocen como canónicos: los cuatro evangelios, Hechos de los Apóstoles, 13 epístolas de Pablo (menos Hebreos), 1 y 2 de Juan, carta de Judas, Apocalipsis de Juan y de Pedro. Total 23 escritos.

San Irineo de Lyon, en las discusiones con los herejes, habla de los libros santos y vinculantes para la iglesia ortodoxa. El canon utilizado es muy parecido al actual. Incluye al Pastor de Hermas. El obispo reconoce un corpus de escritos apostólicos, que poseen la misma autoridad que el AT, como algo universal y aceptado.

Tertuliano, en el norte de África, reconoce todo el canon, excepto Santiago y 2Pedro. Usa por primera vez la expresión “Nuevo Testamento”.

En occidente: la formación del canon fue más temprana y mas rápida que en oriente. El único libro puesto en duda fue la carta a los Hebreos. Hasta el siglo IV se negó su canonicidad, porque no era de la pluma de Pablo. Jerónimo y Agustín son los grandes artífices de la formación del canon.

En oriente, el proceso de formación de canon fue más lento y la línea entre canónicos y no canónicos fue más insegura. El concepto de “apostolicidad” no jugó un rol muy importante. El mayor problema fue aceptar el Apocalipsis como inspirado y parte del canon. El más influyente fue Atanasio de Alejandría que en su Epístola Festal nº 39 del 367, definió el canon del AT y NT, que coincide con el canon hoy vigente en toda la iglesia. Este canon fue ratificado en muchos concilios regionales y ecuménicos.

La formación del canon es un elemento constitutivo del nacimiento y de la formación del cristianismo. Es realmente una clave de interpretación del cristianismo de los cuatro primeros siglos.

A. Primera generación (período apostólico): años 30-70

Desde la resurrección de Jesús (año 30) hasta la destrucción del templo de Jerusalén (año 70), durante la guerra judía contra Roma (años 66-74), ubicamos la primera generación del movimiento de Jesús. En este período es especialmente importante la tradición oral y la “tradición apostólica” directa de los que fueron discípulos y discípulas de Jesús.

En este período tenemos cinco tradiciones independientes unas de otras:
1. La tradición de Pablo de Tarso
2. El evangelio de Marcos
3. La fuente Q
4. El evangelio de Tomás
5. Los orígenes de evangelio de Juan

 

1. Las comunidades de Pablo y sus cartas auténticas: años 50-56

Las cartas de Pablo son: 1Tesalonicenses (escrita en Corinto, a finales del año 50), Gálatas, 1 y 2 Corintios, Filipenses, Filemón y la carta a los Romanos (escrita en Corinto en el invierno 55-56).

El escrito más antiguo en la historia del cristianismo es la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses del año 51. Luego entre los años 51 y 55 escribe sus otras seis cartas. Pablo no escribe cartas pastorales a todas las comunidades, sino a comunidades específicas, que las ocultan con mucho cuidado. Pablo fue una persona muy peligrosa y perseguida, primero por las autoridades judías, y luego por las romanas. Por eso sus cartas no se difundían ni se publicaban. Esto podría explicarnos por qué Lucas en sus Hechos de los Apóstoles no las conoce ni las cita. Igualmente es extraño que Pablo no haga muchas referencias a la tradición todavía oral sobre el Jesús histórico. Hay algunas excepciones donde Pablo conecta con estas tradiciones: “yo recibí del Señor lo que les transmití” (sigue el relato de la cena eucarística: 1Cor 11,23-34). Otro es referente a la muerte, resurrección y apariciones de Jesús: “yo les transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí...” (1Cor 15,3-8). Las cartas de Pablo no se sitúan en las tradiciones narrativas de los hechos y dichos de Jesús, sino más bien en la reflexión teológica que hizo posible un cristianismo universal, que rompe muros entre judíos y gentiles, que destruye las opresiones de libres sobre esclavos y del hombre sobre la mujer (Gal 3,28). “No me avergüenzo del evangelio que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego” (Rom 1,16). “Han roto con Cristo todos cuanto buscan la justicia en la ley” (Gal 5,4). La verdad del evangelio, que Pablo defiende con pasión, es la misma verdad del reino de Dios del Jesús de Nazaret. La defensa radical de la verdad del evangelio, nunca llevó a Paulo a una ruptura de la unidad de la iglesia.

 

2. Evangelio de Marcos: Galilea, entre los años 50 y 60

Marcos es el primer escrito que recoge en forma narrativa e independiente la tradición oral de los discípulos y las discípulas de Jesús y escribe un texto que lo llama evangelio: “comienzo del evangelio de Jesús” (los títulos que da a Jesús son agregados posteriores). Recoge tradiciones escritas anteriores al evangelio, quizás una colección de milagros, otra de parábolas, y lo más importante, un relato de la pasión de Jesús. No podemos afirmar que este evangelio en su época era canónico, pues todavía el canon no existe.

 

3. Evangelio de los dichos de Jesús (llamado Q) - Galilea entre los años 50 y 60

El texto Q está integrado dentro del evangelio de Lucas y de Mateo. Su estilo es sapiencial y contiene sentencias de Jesús a diferencia de Marcos que es más bien narrativo. Marcos y Q son fuentes independientes. Mateo y Lucas siguen a Marcos, pero hay textos comunes a Mateo y Lucas, que no están en Marcos, que sería los textos que configuran la fuente Q.

Citamos algunos textos más característicos de Q y cuya ausencia en Marcos es llamativa. La fuente Q se cita con la numeración de Lucas, pero agregamos también el paralelo en Mateo.

Las bienaventuranzas: Lc 6,20-21 y Mt 5,1-4.6

Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.

Felices ustedes los que tienen hambre, porque serán saciados.
Felices son ustedes los que lloran, porque serán consolados.

La comunidad perseguida: Lc 6,22-23 y Mt 6,22-23

Felices serán cuando los insulten y los persigan y digan contra ustedes toda clase de maldades por causa del Hijo del Hombre. Alégrense y estén conten­tos, porque su premio será grande en el cielo. Pues así persiguieron a los pro­fetas anteriores a ustedes.

Pregunta de Juan a Jesús: Lc 7,18-19.22-23 y Mt 11,2-6

Juan envió a algunos de sus discípulos para preguntarle: "¿Eres tú el que viene o esperamos a otro?” Y respondiendo les dijo: Vayan e informen a Juan lo que oyen y ven: los ciegos recobran la vista, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. Y dichoso quien no se escandalice de mí”.

Oración de gracias por la revelación a los sencillos: Lc 10,21 y Mt 11,25-26
En aquel entonces dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado todas estas cosas a los sabios y a los inteligentes, y se las revelado a los sencillos. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

La oración de Jesús: Lc 11,2b-4 y Mt 6,7-13
Cuando oren digan: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Danos hoy el pan necesario. Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos pongas en tentación.

Dios o mammón: Lc 16,13 y Mt 6,24
Nadie puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro. O se pegará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y a Mammón.

No escandalizar a los pequeños: Lc 17,1-2 y Mt 18,7.6

Es inevitable que haya escándalos, pero, ¡ay de aquel que los provoca! Sería preferible que le ataran alrededor del cuello una piedra de molino y le arrojaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.

El reino de Dios está entre ustedes: Lc 17,20-21 y Mt 24,23
Preguntado sobre cuándo vendría el reino de Dios, les respondió diciendo: El reino de Dios no vendrá aparatosamente. Y no dirán: Mira, aquí está o allí está, porque el reino de Dios está entre ustedes.

 

4. Evangelio de Tomás (EvTo): primera redacción (años 50 y 60)

El original griego de este evangelio se remonta al siglo primero. Tuvo varias traducciones y ediciones posteriores. El evangelio original es una tradición propia, en todo o parte, antecedente a los sinópticos. Consta de 114 dichos aislados de Jesús. No es un texto narrativo, sino sapiencial (semejante al documento Q). Hay ambigüedades, pero en general el EvTo hace memoria de las palabras más antiguas de Jesús y las recuerda posteriormente en el conflicto con la gran iglesia. Pertenece a los orígenes de la gnosis cristiana, que es diferente a la gnosis filosófica posterior. Su eclesiología es más carismático-profética, que jerárquica. El movimiento gnóstico cristiano refleja, muy a menudo, un conflicto de este movimiento con la gran iglesia, más jerárquica e institucional.

Cuando se publicó el canon oficial del NT en el siglo IV, se mandó a destruir toda la literatura extra-canónica, por eso los monjes escondieron los libros no-canónicos, que llegaron así a ser “apócrifos” = escondidos”. Fueron descubiertos posteriormente en un lugar llamado Nag Hammadi.

En este evangelio habría dos estratos: uno antiguo, ortodoxo, sin influjo de la gnosis y aceptado por la iglesia. Un segundo estrato donde la gnosis hace una exégesis o relectura del EvTo para justificar con palabras del mismo Jesús su enfrentamiento con la gran iglesia.

Adelantamos algunos rasgos comunes a los movimientos gnósticos, que posteriormente aparecen en la segunda redacción del EvTo. Los adelantamos aquí para entender la segunda redacción gnóstica del EvTo.

El objetivo de la gnosis no se orienta hacia la posesión de la verdad como en la filosofía griega, sino hacia una sabiduría liberadora.

Algunos textos del EvTo anteriores a los evangelios canónicos

Estos textos de Tomás coinciden con los evangelios canónicos, porque ambos dependerían de la tradición oral y podrían reproducir palabras del mismo Jesús. No se excluye en el mismo texto una segunda exégesis posterior a la redacción de los evangelios.

Algunos textos ilustrativos del EvTo

Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo».

Dijo Jesús: «He arrojado fuego sobre el mundo y ved que lo mantengo hasta que arda».

Dijo Jesús: «Bienaventurados los pobres, pues de ustedes es el reino de los cielos».
Dijo Jesús: «Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida».

«Los mercaderes y hombres de negocios [no entrarán] en los lugares de mi Padre» (parábola del banquete donde todos se excusan).

Dijo Jesús: «Quien haya llegado a ser rico, que se haga rey; y quien detente el poder, que renuncie».

Dijo Jesús: «Quien esté cerca de mí, está cerca del fuego; quien esté lejos de mí, está lejos del Reino».

[Dijo Jesús]: «Si tenéis algún dinero, no lo prestéis con interés, sino dádselo a aquel que no va a devolvéroslo».

 

5. El evangelio del “discípulo amado” (evangelio de Juan) - Tradiciones antiguas e independientes

La lectura del evangelio es una clave para entender el “movimiento del discípulo amado. La historia de la tradición oral y escrita del evangelio de Juan y de las cartas de Juan va del año 30 hasta comienzos del siglo segundo. Aquí nos interesa la primera fase: época pre-evangélica, desde los orígenes de la comunidad hasta su relación con el judaísmo de la mitad del siglo primero: años 50-80. Al final de este período los cristianos de la comunidad son expulsados de la sinagoga. La tradición de Jesús en el evangelio es anterior y el discípulo amado, el héroe de la comunidad, puede haber sido un testigo ocular del ministerio de Jesús. Al principio, el grupo juánico no se distinguía realmente de otro grupo judío. Lo que le dio un cariz distinto fue la entrada a la comunidad de cristianos judíos anti-templo y de conversos samaritanos. Juan se sitúa todavía en el terreno del judaísmo palestino, pero fuera del control del Sanedrín de Jerusalén.

El evangelio de Juan procede de una tradición que se desplaza hacia Siria oriental, y quizás posteriormente hacia Efeso. Es en la última fase de redacción del evangelio, donde se da una cierta dependencia de los evangelios sinópticos. Lo propio de la tradición juanina son los discursos y diálogos de Jesús.

Reflexión conclusiva sobre el período apostólico (30-70)

En este período la tradición oral está viva. Tenemos cuatro testimonios evangélicos escritos independientemente unos de otros: Marcos, Q, EvTo y la tradición antigua del “discípulo amado”. Independientes unos de otros, pero todos enraizados en el ministerio histórico de Jesús y en las primeras tradiciones orales y escritas de los testigos oculares del Jesús histórico. Agregamos también la tradición de Pablo de Tarso anterior a todos los textos citados

 

B. Segunda e tercera generaciones de cristianos: años 70 al 200

La segunda generación: desde el año 70 (destrucción del templo de Jerusalén) hasta los años 135 (segunda guerra judía).

Tercera generación: desde los años 135 hasta el año 200, cuando ya hay un esbozo avanzado de canon en el así llamado “Canon de Muratori”

Con la tercera generación (135-200) se inicia el período patrístico.
“Es un equívoco hablar de ‘padres de la iglesia’, pues son considerados en su función institucional, dejando en el olvido su función de transmisión de un pensamiento original. Los padres de la iglesia no son una institución o una doctrina, sino una memoria. No son un arsenal de dogmas, sino testigos de una tradición. Para los Santos Padres la verdad no es una abstracción, sino ‘alguien’. El hereje no sólo se engaña o comete un error, sino que desfigura un rostro. La exégesis, la filosofía y la experiencia espiritual siempre deben ir juntas.”

 

Evangelios “canónicos”

Ya dijimos que todavía no existia el canon de los libros del NT, por eso no se puede diferenciar entre libros canónicos y no-canónicos. Se escribieron más de 16 evangelios, de los cuales solo cuatro entraron en el canon de los libros inspirados. Los mismos cuatro evangelios no son textos cerrados, sino abiertos a la inserción de textos nuevos. Así el agregado al evangelio de Marcos 16, 9-20 que es muy tardío, pues resume casi todas las apariciones de Cristo resucitado. Esto cambia el sentido del final original de Marcos: “no dijeron nada a nadie”. La resurrección no es el “triunfo” de Jesús, ni la prueba de su divinidad, sino la experiencia del Hijo de Dios fracasado y crucificado.

En el evangelio de Juan, tenemos la unidad de 8,1-11 con el relato de la mujer sorprendida en adulterio. Este episodio tiene otro estilo y lenguaje a todo el evangelio. El redactor lo “acogió” pues seguramente andaba “errante” en la tradición sinóptica. El texto es, con toda seguridad, antiguo, pues es altamente escandaloso, y sería muy difícil que haya sido
“inventado” por un redactor posterior. El sentido original muestra la relación única en la tradición evangélica sobre la relación de Jesús con la mujer. También el capítulo 21 de Juan es un agregado, que reconoce a Pedro como pastor de la iglesia. En todo el relato anterior hay una pugna constante entre Pedro y el “discípulo amado”, que ahora se supera.

Sólo cito los evangelios para mostrar la pluralidad de tradiciones. No hay un solo evangelio, sino cuatro según Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Como ya dijimos, en el contexto histórico de estos cuatro evangelios hay más de 16 otros evangelios.

Evangelio de Mateo: Antioquía, años 80 - Sus fuentes son Marcos, Q y otras tradiciones propias, designadas con una M.

Evangelio de Lucas y Hechos de los Apóstoles: Efeso, años 85 - Sus fuentes son Marcos, Q y otras tradiciones propias designadas con una L. El evangelio y los Hechos en un comienzo eran un solo libro, que posteriormente fue dividido cuando se agruparon los cuatro evangelios en una sola unidad.

Evangelio del “discípulo amado” (4º evangelio): años 90 y cartas de Juan: años 100.

C. Documentos sobre la vida de las comunidades

1. La Didajé o Doctrina de los 12 Apóstoles

Fue redactada en Siria hacia los años 100-110. Es el documento más importante de la era post-apostólica y la más antigua fuente de legislación eclesiástica que poseemos. Es como un manual de la comunidad. Da puntos de vista interesantes sobre las prácticas de las comunidades y las iglesias en sus orígenes. Contiene proverbios, catequesis, oraciones y normas de vida (“el camino de la vida y el camino de la muerte”). Ayuda a la comunidad a organizar su vida de oración y celebración. Afirma una jerarquía itinerante de apóstoles, profetas y doctores. En la comunidad hay dos tipos de autoridad. Por un lado los profetas y maestros itinerantes; por otro lado los obispos y diáconos. No hay todavía una articulación jerárquica. Esto vendrá con Ignacio de Antioquía y las Cartas Pastorales sub-paulinas, pero la tendencia es que los obispos vayan sustituyendo a los profetas. En lo escatológico no se espera un fin inmediato del mundo, sino que se dan instrucciones para el largo plazo. La Didajé no utiliza ningún evangelio canónico.

Presento una selección de los textos más significativos que nos dan un cuadro vivo y concreto de estas comunidades:

Sobre la oración: “No ores como los hipócritas, sino como el Señor lo ha ordenado en su evangelio, ora asi: Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Tuya es la gloria y el poder por siempre.”

Referente a los apóstoles y profetas: que cada apóstol que viene a ti sea recibido como al Señor. Él se queda por un día, y si es necesario, dos; pero si se queda por tres días, él es un falso profeta.
Cuando el apóstol se vaya no tome nada consigo si no es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta.
Y no discutirás con ningún profeta que hable en el Espíritu, porque todos los pecados serán perdonados, pero este pecado no será perdonado.
No todo el que habla en espíritu es profeta, sino el que tiene el modo de vida del Señor. En efecto, por el modo de vida se distinguirá el verdadero profeta del falso.
Cada profeta que enseñe la verdad, si no la practica, es un falso profeta;
Al que dice en espíritu: Dame dinero, o cualquier otra cosa, no le prestéis oído. En cambio si dice que se dé a otros necesitados, nadie lo juzgue.
Si la persona que viene es un peregrino, asístelo en lo que puedas, pero no se debe quedar contigo por más de dos o tres días, al menos que haya una necesidad.
Si quiere quedarse entre vosotros, teniendo un oficio, que trabaje para su sustento.
Si no tiene oficio, proveed según prudencia, de modo que no viva entre vosotros cristiano alguno ocioso. Si no quiere aceptar esto, se trata de un traficante de Cristo. De ésos mantente lejos. Todo auténtico profeta que quiera morar entre vosotros es digno de su sustento. Igualmente, todo auténtico maestro merece también, como el trabajador, su sustento. Por tanto, tomarás siempre las primicias de los frutos del lagar y de la era, de los bueyes y de las ovejas, y las darás como primicias a los profetas, pues ellos son vuestros sumos sacerdotes; pero si no hay profetas, dalo a los pobres.
Si abres una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalas a los profetas.

Las celebración del día del Señor - En el día del Señor reuníos y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.

Todo el que tenga disensión con su compañero, no se junte con vosotros hasta que no se haya reconciliado, para que no sea profanado vuestro sacrificio.

Elección de obispos y diáconos - Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor: hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros. No los despreciéis, ya que tienen entre vosotros el mismo honor que los profetas maestros

2. Apocalipsis de Juan, Asia Menor, años 90-96, durante el emperador Domiciano (81-96)

El movimiento apocalíptico es un movimiento de resistencia contra el imperio romano, compuesto por gente pobre y excluida. El libro modera los movimientos apocalípticos demasiado radicales y, por otro lado, es un muro de contención contra la helenización excesiva del cristianismo. El autor no es un soñador, sino un discípulo que vive la práctica social, política y religiosa de las comunidades cristianas a fines del siglo I contra el sistema imperial romano. El objetivo del Apocalipsis es mantener viva la esperanza y la utopía.                                                

3. Pastor de Hermas: Roma, hacia el año 100

Hermas fue un esclavo liberto que nació antes del 70 d.C. y que vivió en Roma a comienzos del siglo II. Irineo y Clemente de Alejandría consideran el Pastor de Hermas como un texto “bíblico”. Orígenes lo equipara a los escritos de los apóstoles. El Pastor muestra que no ignora la tradición oral en las comunidades sobre Jesús de Nazareth. En él se encuentra en forma embrionaria lo que más tarde sería codificado en el NT. El libro es una alegoría que expresa la esperanza apocalíptica viva en la comunidad de los pobres en Roma.

La carta de Clemente de Roma a los Corintios y el Pastor de Hermas representan dos tendencias contrapuestas en la iglesia de Roma a fines del siglo I. La primera más jerárquica y doctrinaria y la segunda mas ligada a la tradición de Jesús y a la comunidad de los pobres en Roma. Hermas vive las exigencias radicales de Jesús en la vida cotidiana. No es un texto dogmático. El universo del Pastor de Hermas es el mundo de los esclavos y libertos pobres; por eso la teología posterior no entendió el pensamiento de Hermas, entre otros motivos, por ser un hombre casado y padre de familia, que habla de la vida cotidiana.

El Pastor de Hermas es importante para conocer, en los orígenes del cristianismo, esta corriente anti-jerárquica y anti-burocrática, en contraste con la corriente tradicionalista y sacerdotal. El Pastor de Hermas es durísimo con los presbíteros y diáconos, y con todos los jefes de la iglesia que buscan los primeros puestos, a los cuales llama “envenenadores”. La iglesia del Pastor de Hermas no es una iglesia jerárquica. El capítulo 23 de Mateo y la crítica del Pastor de Hermas a los dirigentes religiosos como hipócritas y arrogantes expresa la situación de la iglesia a fines del siglo primero, no tanto la situación en vida de Jesús.

El Pastor de Hermas conoce la tradición judía y cristiana, pero también conoce la filosofía y piedad helénicas populares, tal como se vivía en Roma en los sectores pobres. No hace una separación de ambas tradiciones, sino que hace una síntesis intercultural. Nos revela cómo funcionaba el cristianismo en una época tan cercana a Jesús. Los cristianos estaban metidos en una multiplicidad de religiones y filosofías helenistas populares más allá de las clausuras dogmáticas y fronteras eclesiales.

4. “Discurso verdadero contra los cristianos” (año 178)

El “Discurso verdadero contra los cristianos” es una obra escrita hacia 178 por un filósofo pagano llamado Celso, filósofo culto, integrado a la ideología y religión del imperio romano y que conoce bien al cristianismo y sus fuentes. La crítica de Celso también hace visible la situación histórica real de los cristianos: “un puñado de gente simple, grosera y perdida moralmente”. Son “ignorantes, incultos y simples de espíritu, esclavos, mujeres pobres y niños”, “no quieren ni pueden persuadir más que a necios, plebeyos, estúpidos, esclavos, mujerzuelas y chiquillos”. “¿Quiénes son los testigos de la resurrección?: Una mujer histérica y un pescador de Galilea”. Celso termina su Discurso invitando a los cristianos a que abandonen su situación marginal y colaboren con las fuerzas organizadas del imperio contra la barbarie. Exige a los cristianos que “apoyen al emperador y lo ayuden en la defensa del derecho”.

Si bien Celso ridiculiza las doctrinas cristianas, hay que reconocer que sus objeciones, aun siendo ofensivas, no son simples insultos. Lo que para Celso es una infamia, para nosotros es una manifestación histórica y significativa de la situación social de los cristianos. Realmente el cristianismo era una religión de “mujeres, niños y esclavos”. La iglesia era una comunidad de gente pobre y excluida.

5. Cartas en los orígenes del cristianismo - Testimonio de la pluralidad de tendencias y opiniones

Cartas a los Colosenses y a los Efesios: fines siglo I; cartas sub-paulinas. Es de la escuela de Pablo, pero no escritas por él.

Carta a los Hebreos: año 95 (aproximadamente). No es propiamente una carta, sino una homilía o tratado doctrinal dirigido a judíos cristianos, que viven una situación de crisis por las persecuciones contra ellos. El texto no es de Pablo, sino de la tradición sub-paulina. Jesús, definido como sumo sacerdote, deslegitima y sustituye al sumo sacerdote judío que oficia en el templo de Jerusalén. Del sacerdocio de Jesús participan todos los bautizados y bautizadas.

Primera carta de Clemente romano a los Corintios: (años 96 y 97). Clemente es judío, obispo de Roma entre el 92 y 101. La iglesia católica lo considera el tercer “papa” al frente de la sede de Roma y esta carta sería la prueba que el obispo de Roma contaba ya con la primacía jerárquica sobre las demás iglesias. Esta opinión es hoy considerada errónea e insostenible. En el año 96 d.C. en la iglesia de Corinto, se ha producido una escisión: una serie de miembros descontentos han depuesto a los obispos y presbíteros de la iglesia, algunos de ellos, nos cuenta el mismo Clemente, designados directamente por los apóstoles. Ante esta situación Clemente envía una carta de reprensión, donde muestra su interés por valorar el estado jerárquico de la iglesia.

Cartas Pastorales: I y II Timoteo y Tito: años 90-110. Cartas sub-paulinas, escritas por sus discípulos. Son más “pastorales” que doctrinales o dogmáticas. 1Tim y Tito se asemejan más. 2Timoteo es como un testamento de Pablo. En 1Tim el combate a los herejes es muy pasional, subjetivo y violento. Se pide el sometimiento a las autoridades (2,1-2), para poder vivir una “vida tranquila”. Hay una severa marginación y deslegitimación de las mujeres: 2,9-15. Se pide el sometimiento de los esclavos para que no se blasfeme el nombre de Dios (6,1-2). Tiene una crítica fuerte a los ricos (6,6-10 y 6,17-19), pero no se le exige practicar la justicia. El autor de la carta (no Pablo) hace una defensa de Pablo, en primera persona, quizás para salir al paso de críticas fuertes contra Pablo. Exhorta a los diferentes ministerios: epíscopos (no obispos), diáconos, viudas y presbíteros. Se nota que estas cartas fueron escritas en un período después del Apocalipsis, cuando termina la opresión del emperador Domiciano. Son cartas escritas en un período de vida más tranquila.

Carta de Santiago: Siria, hacia el año 100. La carta se atribuye a Santiago, el hermano del Señor, muerto en el 63. Se dirige directamente contra los ricos. Por su crítica radical costó hasta el siglo IV para que entrara en el canon; para lograrlo se atribuyó la carta al Apóstol Santiago. Esta respira ternura y esperanza apocalípticas.

Ignacio, obispo de Antioquía: mártir 110 en Roma. Entre los años 107-110 camino a Roma, ya condenado a muerte, escribe siete cartas a las comunidades de Efeso, Magnesia, Tralles, Roma, Filadelfia y Esmirna, y una personal a Policarpo. Muere mártir el 110 en Roma bajo el emperador Trajano (98-117). Ignacio fue el tercer obispo de Antioquía, después del apóstol Pedro y de Evodio. Nacido entre los años 30 al 35 d.C. en Siria, conoció en su juventud a los apóstoles Pedro y Pablo y pertenece de la escuela de Juan. La iglesia de Ignacio es de mártires y profetas. Para Ignacio el martirio es la radicalización del discipulado.

Ignacio es uno de los primeros que habla de una jerarquía monárquica de obispos, presbíteros y diáconos. Para él, el obispo es la imagen de Jesucristo. Solamente donde hay un obispo monárquico existe la iglesia (“ubi episcopus ibi ecclesia”). La visión de un episcopado monárquico, sin embargo, no responde a un modelo de iglesia de poder, sino a una preocupación por la unidad de la iglesia. En este sentido se diferencia de la estructura de poder de la carta de Clemente Romano a los Corintios o al modelo jerárquico monárquico como fue en los tiempos posteriores de cristiandad (siglo IV). A partir de Ignacio no se puede hacer una descripción histórica de la organización jerárquica de la iglesia, pues Ignacio no describe la realidad tal cual es, sino exhorta cómo debe ser. Su auto-comprensión como obispo de Antioquía y quizás de toda Siria, era más ficción que realidad, pues, de hecho, Ignacio era jefe de un pequeño grupo que sobrevivía en la lucha con otros líderes gnóstcos mucho más poderosos que él.

Primera Carta de Pedro: Roma, comienzos siglo II. Usa el modo popular de hablar, lleno de imágenes y símbolos. Muy diferente al lenguaje de los intelectuales y filósofos. Entró rápido en el canon. Se dirige a los migrantes, que viven en la marginalidad, la exclusión, sin seguridad y sin ciudadanía romana, que venían de las regiones orientales del imperio. Los emigrantes son los “sin casa”, que viven en la “parroquia” (casa de migrantes). La iglesia fue para ellos el “hogar para los que no tienen patria ni hogar”, es la “casa de los sin casa”.

Carta de Judas: Palestina o Siria, fines siglo I o comienzos del II. - Esta carta exhorta a mantener intacta la enseñanza recibida de los apóstoles: “acuérdense de las tradiciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo” (v.17). La exhortación se apoya principalmente en ejemplos tomados del Antiguo Testamento (v.5-16) y en algunas tradiciones de los escritos apócrifos del judaísmo, que el autor supone conocidas de sus lectores, lo que nos hace pensar que los destinatarios de la carta eran, en buena parte, judíos convertidos al cristianismo. El lenguaje es muy duro contra los disidentes lo se que explica por la gravedad del peligro que se vivía.

Segunda carta de Pedro: comienzos del II. - Contiene una herencia auténtica de la época apostólica. Hay 14 referencias a la carta de Judas. Conoce el corpus paulinum. La carta se dirige a lectores de una cultura bíblica y greco-romana.

Carta de Bernabé: lugar probable: Egipto, por los años 130-140. - Estuvo un tiempo en el canon. No es una carta, sino un tratado, a la manera de la carta a los Hebreos. El autor es un pagano-cristiano, un maestro, que escribe también a pagano-cristianos. Usa los métodos del judaísmo helenístico (alegorías, tipologías, etc.). El autor es de tendencia anti-semita, y niega una relación positiva de los judíos con el Antiguo Testamento y la iglesia. La carta emerge de un mundo marginal. Es independiente de los evangelios. Se distancia del estado y respira un espíritu de solidaridad, resistencia y esperanza.

Carta de Policarpo de Esmirna a la comunidad de Filipos: año 135. - Noticias sobre Policarpo: cartas de Ignacio a Esmirna y a Policarpo. Actas del Martirio de Policarpo (testimonios de testigos presenciales y ampliaciones). En su martirio da testimonio ante el juez que “ha servido durante 86 años a su Señor”. Irineo conoció en su juventud a Policarpo y la tradición dice que fue discípulo de Juan. Tenemos así la sucesión: Jesús-Juan-Policarpo-Irineo. Policarpo cita la primera carta de Juan, pero no su evangelio o el Apocalípsis. Policarpo dice en su carta: “Porque todo el que no confiesa que Jesucristo ha venido en la carne, es anticristo”. Esta es una cita textual de la primera carta de Juan contra los gnósticos que negaban la encarnación de Jesús.

Policarpo hace uso abundante de las cartas de Pablo. Hay una afinidad de Policarpo con las Cartas Pastorales, tanto que algunos piensan que Policarpo sea el autor de ellas, pero esto es muy difícil de sustentar. Policarpo cita también a 1Pedro y 1Clemente. Dice haber conocido a Mateo. Policarpo se considera a sí mismo “discípulo de los discípulos de Jesús”. Policarpo defiende la tradición apostólica: “la palabra que desde el principio ha sido transmitida a nosotros”. Gozaba de mucho prestigio y fama.

6. La otra cara de la historia de la iglesia: gnosis y gnosticismo: lo positivo y negativo - Una visión de conjunto

El término “gnosis” o “gnóstico” tiene un sentido normalmente positivo. Hay una gnosis ortodoxa, pero también hay una “pretendida gnosis” (San Irineo). La gnosis es la “verdadera filosofía” y el “gnóstico” es el cristiano plenamente realizado. El tema de la gnosis es el hilo conductor de toda la obra de Clemente de Alejandría (150-215 aproximadamente). Tanto para judíos como cristianos la gnosis es fruto de una larga meditación de la Escrituras.

La gnosis como teoría del conocimiento deja de lado la voluntad, el sentimiento y la imaginación. El gnóstico es un intelectual puro. En este sentido entra en la filosofía griega. Platón diferencia la práctica y la gnóstica (praxis y teoría).

El gnosticismo es un pensamiento dualista que opone alma-cuerpo, divino-humano, espíritu-naturaleza. El gnosticismo se pervierte cuando desprecia la materia y la carne humana. El ser humano sería, según ellos, una chispa divina que cayó en un cuerpo, en una carne humana despreciada como la cárcel del Espíritu. Cuando muere, el espíritu humano se libera de la materia y retorna a lo divino; la carne por el contrario se pudre en la corrupción.

El gnosticismo histórico se desarrolla desde el siglo primero hasta el quinto. Tiene su origen tanto en oriente como en occidente. Son teologías “libres” que no se identifican con una iglesia, sobre todo las institucionalizadas.

En la literatura gnóstica Jesús es, en primer lugar, un maestro y revelador de sabiduría y conocimiento, no un salvador que muere por los pecados del mundo. Para los gnósticos, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia, y la mejor manera de atacar el problema no es mediante la fe, sino mediante el conocimiento”.
Pensamiento gnóstico y pensamiento ortodoxo.

El apócrifo “Testimonio de la Verdad”, narra la historia del jardín del Edén desde el punto de vista de la serpiente. En la literatura gnóstica la serpiente es el principio de la sabiduría divina. La historia del Jardín del Edén caracteriza a este Dios como el amo celoso, a cuya tiranía la serpiente enseñó a Adán y Eva a resistirse. Los judíos ortodoxos afirman el abismo entre la humanidad y su creador. Los gnósticos tienen otra visión: el auto-conocimiento es conocimiento de Dios; el yo y lo divino son idénticos. El “Jesús vivo” de estos textos gnósticos habla de iluminación, no de pecado y arrepentimiento. El gnosticismo es un movimiento cuyos escritos proceden de la experiencia mística.

Hoy no es lo más importante investigar los orígenes del gnosticismo, sino ver como éste y los ortodoxos se influyen mutuamente y su importancia para el estudio del cristianismo primitivo. Tertuliano enfatizaba que Jesús resucitó en esta carne, bañada con sangre, construida con huesos, entretejida con nervios, entrelazada con venas; una carne que nació y muere, indudablemente humana. Tertuliano dice que todo esto escandaliza, pero insiste que “debe ser creída" ¡porque es absurda!

Los gnósticos objetan a los ortodoxos de tener un Dios pequeño, mezquino y arrogante. El Dios de los gnósticos es “mayor”. En la gnosis el creador es castigado por su arrogancia y es reprendido por un poder superior femenino. El Dios de los ortodoxos dice “soy yo quien es Dios y no hay ningún otro aparte de mi”.

 7. El evangelio de María: original griego fines del siglo II

En este evangelio María Magdalena aparece como discípula amada, amiga predilecta de Jesús, como primera testigo de la resurrección: “apóstola de los apóstoles” (Hipólito). La información que Magdalena era una prostituta, no está ni en los evangelios canónicos, ni en este evangelio de María. La intención fundamental de este evangelio es contraponer la autoridad de los apóstoles, especialmente de Pedro, con María Magdalena. Género: diálogos de revelación. Esta obra no puede ser entendida como simple producto de la teología gnóstica, sino como un testimonio de la reflexión teológica. María Magdalena ha llegado al conocimiento total, a la vida, como mujer. Ha recibido una revelación especial, y eso legitima su autoridad como apóstol. Es presentada como intermediaria entre Jesús y el resto de los discípulos. En documentos gnósticos posteriores, sigue la polémica entre Pedro y María Magdalena, entre hombres y mujeres. Aparece lentamente una cierta contraposición entre María Magdalena y María la Madre de Jesús. Valoración de María Madre de Jesús (gran iglesia) frente a María Magdalena (grupos que van siendo marginados). Hay una tendencia a hacer de María (madre de Jesús) el tipo o símbolo de la iglesia, así como los gnósticos hacían de María Magdalena el prototipo del auténtico cristiano, el gnóstico.

Conclusiones

Hay problemas no superados en los primeros concilios ecuménicos: su condicionamiento político por parte del imperio cristiano, la marginación creciente de la tradición de los cuatro evangelios y de toda la literatura anterior y la definición de todos los dogmas en la mentalidad y con los conceptos de la filosofía helénica. Por eso muchos autores se preguntan si los cuatro primeros concilios no habrían sustituido a los cuatro evangelios. Nos preguntamos también si no hubo una ruptura creciente entre el Jesús de la historia de los evangelios y el Jesús del dogma de los cuatro concilios. Nadie se declara discípulo o discípula de un Jesús definido dogmáticamente, sino de un Jesús histórico plenamente humano y resucitado como Hijo de Dios. La existencia de un imperio cristiano fue siempre el fracaso del cristianismo. Para superar este fracaso debemos recuperar los orígenes diversos y plurales del cristianismo.

 

Pablo Richard
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Antonio María Sánchez Artola, Biblia y palabra de Dios - Introducción al estudio de la Biblia, 1995, p.109.

Véase: Antonio María Sánchez Artola y José Manuel Caro, Biblia y palabra de Dios - Introducción al estudio de la Biblia, vol.2, 1955; Antonio Piñero (editor), Orígenes del cristianismo - Antecedentes y primero pasos, Córdoba, El Almendro, 2ª edición, 1995, 476p.

Jean-Yves Leloup, 2003.

Citamos en forma resumida a Eduardo Hoornaert, El Pastor de Hermas, 2004 (en portugués: Hermas no topo do mundo – Leitura de um texto cristão do século II, São Paulo, Paulus, 2002, 89p.).

Acta de su martirio del 23 de febrero de 167, cuando tenía 86 años.

Elaine H. Pagels, Los evangelios gnósticos, Barcelona, Crítica, 1982, 212p.