Construcción del “cuerpo” geopolítico y simbólico – Josué 1-12
Nancy Cardoso Pereira
“Cuando escribo, repito lo que ya viví antes.
Y para estas dos vidas, un léxico no es suficiente.
En otras palabras, me gustaría ser un cocodrilo
viviendo en un río de San Francisco, Me gustaría ser
un cocodrilo porque amo los grandes ríos,
pues son profundos como el alma de un hombre.
En la superficie son muy vivaces y claros,
Pero en las profundidades son tranquilos y oscuros
Como el sufrimiento de los hombres”.
João Guimarães Rosa
Resumen
Reconociendo la pluralidad y cantidad de investigación, aquí proponemos una lectura del libro de Josué 1 al 12 desde las comunidades de América Latina, manteniendo algunas perspectivas básicas y vitales: la dimensión vital de acceso a la naturaleza como condición de vida; la experiencia de Dios vivida en la experiencia de especialidad, como garantía de territorio para todos/as y el conflicto presente en la experiencia de los grupos humanos como ejercicio permanente de deconstrucción de poderes de muerte, y construcción de alianzas que garantizan la vida.
Abstract
Recognizing the plurality and scope of the research the proposition here is a reading of the book of Joshua 1 to 12 from the Latin American context keeping some basic and vital aspects: a dimension of access to nature as a condition of life, the experience of God in the experience of spatiality and the territory as a guarantee of life for all and the conflict in the experience of human groups as permanent deconstruction exercise of powers and build alliances that guarantee the life.
Introducción
El libro de Josué narra el territorio de Canaan como contradicción, como territorio de disputa y territorio de uso, como accidente geográfico y testamento del lugar. La historia de la interpretación de este libro es compleja y está marcada por variadas hermenéuticas que dependen, de modo especial, del concepto de territorio.
La lectura Latinoamericana de la Biblia acoge los resultados arqueológicos, cartográficos y exegéticos evitando generalidades y reduccionismos ideológico-literarios (¿hexateuco? ¿Historiografía deutoronomista?) y manteniendo el conflicto entre las ciencias bíblicas y el campo eclesial y social de la lectura . Interpretar el libro de Josué nos coloca frente a las simultáneas demarcaciones territoriales y frente al proceso conflictivo de construcción del “cuerpo” geopolítico y simbólico del Israel bíblico… y de nosotros mismos.
Los llamados estudios pos-modernos y las narrativas hegemónicas de un mundo globalizado por la univocidad del capital afirman un creciente proceso de des-territorialización como comprensión total del espacio tiempo, erradicación de distancias y fronteras. Sería el fin de la historia y el fin del territorio. El planeta, como territorio de nadie y sin fronteras queda a merced de las grandes corporaciones y de los intereses de Estados en disputa por el acceso y control de los recursos naturales. El mito de la des-territorialización es, en ese sentido, una estrategia de control territorial.
Estas lecturas y posturas políticas responden a los intereses de mercancía y lucro, aparentemente sin residencia, pero que está basada en una propiedad bien definida, tanto en el aspecto territorial como temporal. Estas lecturas pueden presionar –y presionan- negativamente en los movimientos de defensa, de garantía de acceso y de uso del territorio alrededor del mundo, como excentricidades que deben ser superadas, como reacciones pre-modernas de sectores atrasados.
También en la teología y en la exégesis bíblica se puede sentir esa presión que quiere evitar los temas de disputas territoriales y el debilitamiento de modelos interpretativos que mantienen las cuestiones geográficas en una perspectiva eco-materialista de conflicto. Todo el debate sobre los modelos teóricos de la conquista de la tierra y de los orígenes del Israel bíblico está formateado en esta colisión que, desgraciadamente, no valoriza suficientemente los presupuestos mismos del ejercicio de conocimiento y las pertinencias sociales, y se desgata en unos modelos arqueológicos y literarios .
Al afirmar la lectura de la Biblia a partir de los pobres de América Latina, el estudio del libro de Josué necesita asumir como horizonte interpretativo las complejas y plurales luchas territoriales del continente, sus materialidades y motivaciones, sus rituales y contradicciones. Chiapas, México. La revuelta de Cochabamba. Mapuches. Quilombolas. Sin Tierra… las venas del continente Latinoamericano continúan abiertas… y es a partir del territorio disputado, del territorio de uso y de conflicto, que se quiere hacer este ejercicio de lectura.
El libro de Josué ya legitimó muchos procesos de ocupación territorial en defensa de los poderosos . ¡En América Latina, no! Esta negativa penetró toda la hermenéutica y condujo toda la investigación. Estábamos con el conflicto de los pobres. Y el Dios de los pobres. Y la Biblia de los pobres.
De modo dramático, los movimientos de reivindicación de territorio continúan siendo concretos en la región de Palestina, con procesos conflictivos de disputa. Las relecturas de los muchos textos sagrados continúan, pudiendo ser, muchas veces, un obstáculo impenetrable para el proceso de establecimiento justo de acceso, control y uso del territorio. Una de las cuestiones más dramáticas es el conflicto por el paso, control y acceso del río Jordán.
Los conflictos entre Israel y los países vecinos, en la actualidad, tienen como telón de fondo el eje de control del territorio, pero de modo especial el control de los recursos hídricos del río Jordán y los sistemas adyacentes. Por más de 40 años viene discutiéndose un acuerdo. En 1994, el tratado de paz entre Israel y Jordania, incluía importantes puntos sobre la cuestión de los recursos hídricos de la región compartida por los países. Mientras tanto, cualquier acuerdo sustentable debe tener como horizonte la inclusión de Siria y del Líbano, así como también del territorio Palestino.
Reconociendo la pluralidad y variedad de la investigación , proponemos aquí una lectura del libro de Josué por parte de las comunidades de América Latina, manteniendo algunas perspectivas básicas y vitales
- La dimensión vital del acceso a la naturaleza, como condición de vida.
- La experiencia de Dios, vivida en la experiencia de la espacialidad, como garantía de territorio para todos y todas.
- El conflicto presente en la experiencia de los grupos humanos, como ejercicio permanente de deconstrucción de poderes de muerte y construcción de alianzas que garanticen la vida.
Para entender el “territorio” y la “conquista”
El relato de la conquista de la tierra en el libro de Josué aglutina tres momentos diversos, contradictorios y complementarios de la construcción de “cuerpo” geopolítico y simbólico de Israel. En cada uno de estos momentos, varios recursos van a ser utilizados como referentes de “cuerpo” en Israel: los relatos de disputas por la tierra en el periodo tribal, la cartografía de la monarquía (David – Salomón – Josías) y la re-ingeniería política del periodo colonial persa. Variaciones sobre el mismo territorio, que se expresan de modo evidente en las contradicciones narrativas entre los libros de Josué y Jueces .
En el mejor modo de ver, el libro de Josué (“Yahvé salva”) tenía como función la corporificación del territorio, es decir aglutinar y clasificar materiales sobre la especialidad reivindicada. Los relatos de Josué 1 al 12 presentan “el lugar”, “la tierra”, organizando materiales descriptivos de la eco-geografía, presentando el proceso de reivindicación del territorio y estableciendo normas de consolidación de las relaciones de poder. Los relatos de disputas por el territorio van siendo leídos a partir de fragmentos de enfrentamientos de los grupos sociales, posteriormente identificados con Benjamín; estos mismos fragmentos van a ser ampliados a partir de la lectura notarial del periodo davídico-josiánico y, posteriormente, una lectura ritual-teológica en el periodo de dominación persa.
Todas estas construcciones geo-políticas y simbólicas requieren, necesariamente, trabajar con el vocabulario de “lugar”, necesitan ejercitarse en el lenguaje y en el imaginario de las distancias, relevos, posiciones, acontecimientos del mundo natural. Esta es la base material del libro de Josué: la tierra. Todas estas construcciones necesitan también trabajar con el vocabulario de “conquista”, de la reivindicación material y simbólica del acceso y uso del territorio.
La materialidad del territorio incluye las especificidades del mundo natural (biológico) con relación a las múltiples dimensiones de interacción sociedad – naturaleza (política, económica, cultural, etc.), siendo necesario referirse a la “malla de gestación del espacio”. Todo agrupamiento humano ocupa un espacio geográfico, y sus estructuras y modos de vida son instituidos e instituyen las relaciones de poder que garantizan o modifican la existencia humana en este espacio – tiempo. Situaciones de opresión y vulnerabilidad –como atestiguan en este periodo los textos de Amarna , sobre los conflictos con los ‘apirus – pueden generar inestabilidad en la malla de gestación del territorio, y promover procesos combinados de construcción/destrucción/manutención/transformación del control territorial.
“Se designa por territorio una porción de naturaleza y, por lo tanto, de espacio sobre el cual una determinada sociedad reivindica y garantiza a todos, o a parte de sus miembros, derechos estables de acceso, de control y de uso, con respecto a la totalidad o a parte de los recursos que allí se encontrarán y que ella desea y es capaz de explotar” .
La tierra como generalidad , pasa a ser territorio cuando “”determinada sociedad reivindica” el acceso, el control y el uso. Lo que leemos en el libro de Josué es el continuo trabajo de reivindicación del territorio, a partir de grandezas sociológicas diversas: la reivindicación de los sin-tierra del feudalismo egipcio en el Canáan del siglo XII aec; la reivindicación del Estado sobre la casa de David como lista notarial de posesiones; la reivindicación del territorio sin Estado como legitimidad litúrgica de un pueblo reducido a su culto, en el periodo colonial.
El intento de delinear el mapa sugerido por el libro de Josué como un todo es una tarea difícil, toda vez que los “mapas narrativos” y los “mapas proyectados” se confunden y se anulan en cualquier propuesta de armonización. Toda la tierra pretendida y conquistada narrativamente no sobrepasa los límites de Benjamín, con alguna apertura al norte y al sur.
Por “conquista” entendemos el proceso de cambios ocurridos en la transición del bronce al hierro, en la región de Palestina, tanto en sus alteraciones eco-geográficas como en sus alteraciones de acceso y uso del espacio en este periodo.
Hay que procurar encontrar en el texto su vocabulario básico, su léxico primero… las condiciones objetivas del lenguaje, sus materiales en cuanto verbo y sustancia. El libro de Josué pronuncia la tierra. Prometida. Deseada, hecha territorio.
“El proceso de construcción del territorio es, simultáneamente, construcción/destrucción/manutención/transformación, de la espacialidad que la sociedad tiene y desarrolla. Luego, la construcción del territorio es, contradictoriamente, un desarrollo desigual, simultáneo y combinado, lo que quiere decir: valorización, producción y reproducción” .
2. Cartografía de Josué 1 al 12
De estos materiales del libro de Josué: desiertos, montañas, este y oeste, precipicios, monte, río, piedra, valle, planicie, lugar, término, mar, agujero, occidente y oriente, colinas, praderas. El mundo espacializado de relevo y depresión, espacio y lugar, Condición humana: la geografía.
2.1 En el comienzo de la historia… la naturaleza: estudio de términos
“Lugar” maqom como aparece en Josué 1,3; 3,3; 4,18; 5,9.15; 7,26; 8,19; 9,27 debe ser entendido como lugar-situación, lugar –de-alguna cosa, apuntando a determinada situación y posición (ciudad, país, objeto, jerarquía); se refiere también a un lugar “determinado”: de donde sale el agua, destino de los muertos, de cierto acontecimiento o acampamento.
“Término” gebul como en Josué 1,4; 12,2.4 designa un limite, frontera, territorio, división tanto de gente como de tierra; implica una dimensión conocida, en límites reconocidos y condiciones o cosas que señalan el tamaño/ dimensión.
“Tierra” ’erescomo en Josué 1,2.4.6.11.13; 2,1-8.9.11.14.18.24; 3,11.13; 4,24; 5,6.11; 6,22.27; 7,2.9.21; 9,6.9.24; 10,40-41; 11,3.16.22; 12,1.7 puede ser tanto la tierra como planeta (earth) o como campo (ground); puede designar un país o una región, o indicar un determinado segmento social (de la tierra).
Estos términos parecen ser sinónimos, pero indican espacialidades distintas. El término ’ereses el que más aparece en los textos de Josué 1 al 12, cuando se refiere al espacio ampliado, a la espacialidad de valor, a la producción y reproducción. Tierra ’ereses el espacio, la porción de naturaleza pretendida, como condición para la manutención de la vida del grupo. La tierra en disputa es ’eres.
El término maqom aparece de un modo más restringido, indicando lugares especiales, determinando acciones rituales o fenómenos acostumbrados, por ejemplo el lugar del pueblo en el ritual del arca (Josué 3,3) o las aguas del río Jordán volviendo a su lugar (Josué 4,18).
La noción de gebul como territorio determinado por fronteras delimitadas, aparece dos veces en Josués 1 al 12:
- “Desde el desierto y del Líbano, hasta el gran río… será vuestra tierra” (1,4).
- “…tierra de los hijos de Amón” (12,2).
Josué 8,1; 10,42 y 11,22 son traducidos como “territorios” en algunas Biblias en portugués, pero deberían mantener el término ’eres como traducción más adecuada.
A partir del capítulo 13, el término gebul aparece con mayor frecuencia, casi siempre designando las fronteras de un Estado o poder constituido: 13,3-4.10.16.23.25.30; 15,1-2.4.21.47; 16,2-3.5.8; 17,7-8; 18,5.11.19; 19,10-13.4. 18.22.25.29.33.41.46; 22,25; 24,30.
La tierra va a ser presentada a partir de puntos geográficos, reconocibles o genéricos, o a partir de términos opuestos como desierto-valle, oriente-occidente, montaña-pradera, etc., que califican el espacio, creando referencias narrativas reconocibles para los lectores/oyentes del texto:
“Desierto” midbar, se entiende como el lugar de vida de grupos humanos, sea en campos o ciudades, y de sus actividades económicas como era la crianza de animales, tal como se ve Josué 1,4; 5,4-10; 8,15.20.24; 12,8; 14,10; 15,1.61; 16,1; 18,12; 20,8; 24,7.
“Agua” mayim – El agua tiene un papel mucho más importante en la calificación de la tierra disputada, tanto en la perspectiva económica como en la dimensión litúrgica. Se refiere tanto a una fuente de agua como a un río –en el caso del libro de Josué, las aguas del río Jordán; también se refiere al agua para uso cotidiano de limpieza, cocina, salud y purificación (Josué 2,10; 3,8.13.15; 4,7.18.23; 5,1; 7,5; 9,21.23.27; 11,5.7).
De modo especial “el Jordán” va a ser un personaje importante en los relatos de Josué 1 al 12.
“Jordán significa aquel que desciende o también lugar donde se desciende (bebedero). Nombre bien adaptado al mayor río de Palestina, pues realmente nace encima del nivel del Mediterráneo, atravesando el lago de de Hule, a unos 80 metros sobre el nivel del mar, hasta llegar, 16 kilómetros al sur, al lago de Genasaret, que ya está 210 metros por debajo del nivel marítimo, y tiene su desembocadura en el mar Muerto, 110 kilómetros abajo, situado, nada menos, que a 390 metros por debajo del nivel del mediterráneo” .
2.2 El Jordán en números
El Jordán – cantidad de referencias por versículos:
Génesis - 5 en 1533
Números - 8 en 1289
Deuteronomio - 25 en 958
Josué - 50 en 658
Jueces - 9 en 618
El Jordán – cantidad de referencias por capítulo en Josué 1 a 12
Josué 1 - 4 en 18
Josué 2 - 2 en 24
Josué 3 - 6 en 17
Josué 4 - 14 en 24
Josué 5 - 1 en 15
Josué 7 - 1 en 26
Josué 9 - 2 en 27
Josué 12 - 2 en 24


De cierto modo, se podría decir que Josué 1 al 12 trata sobre la “conquista” del Jordán; de la disputa por el acceso, control y uso de los escasos recursos hídricos de la región. Más que por el ‘eres, el libro de Josué se esfuerza, reivindica y transita por las aguas del río Jordán. Son relatos de ocupación, disputadas en el Jordán, relatos de ocupación mística y litúrgica, relatos de ocupación narrativa y simbólica. Todas ellas violentas y repetidas. Contradictorias y combinadas.
A partir del Jordán, el vocabulario eco-geográfico va a nombrar las regiones, los espacios de lugar, haciendo referencia al “naciente del sol/oriente” míserah como en Josué 1,15; 4,19; 11,3.8; 12,1.3 o “entrada del sol/occidente, como en Josué 1,4; 23,4. La palabra yam también puede ser usada para designar al occidente, como referencia al “mar” (Josué 8,9.12); “norte”, sapom,es casi exclusivo de Josué, en 8,11.13; 11,2, refiriéndose a las regiones más distantes al norte y al “sur” negeb como en 10,40; 11,2.16; 12,8 designando fronteras al sur, algo que no está exactamente especificado.
El relevo va a ofrecer un vocabulario importante en la definición y en la “conquista” del territorio: “monte” más abajo de montaña, una elevación, como en Josué 5,3 en el monte de los prepucios; “montaña”, har, difícilmente distinguido de “monte”, en los relatos de Josué 2,16.22.23, designa el local donde los espías de Jericó se escondían; en 8,30.33 Josué erige un altar en Ebal; aparece también como lugar de morada de reinos enemigos que fueron conquistados 9,1; 10,6.40; 11,2-3.16.21; 12,1.5.7; “colina” tel, como en Josué 8,28 es un montón de ruinas, o como en 11,13 es una elevación propicia para la construcción de ciudades (“no quemarán los israelitas las ciudades que estaban sobre sus colinas; a no ser que sea Jazor, la cual Josué quemó”); “pradera”, ‘arabah,como referencia a región plana, adyacente al Jordán y escenario de disputas como en Josué 3,16; 4,13; 5,10; 8,14; 9,1; 10,40; 11,16; 12,8.
3. Producción de territorio: formas sociales de reivindicación, acceso y uso
“En el comienzo de la historia, estaba la naturaleza. Vino el hombre, se instaló y comenzó a agregar nuevas cosas. Él produjo el territorio de esa forma. Se puede definir el territorio a partir del Estado, como en la ciencia política, o por los accidentes geográficos, como hacía otrora la geografía… trabajamos con la idea de que el territorio es la construcción de base material, sobre la cual la sociedad produce su propia historia” .
En el libro de Josué nos encontramos con diversas narraciones de reivindicación del territorio que buscan fundamento, estabilidad, delimitación y/o frontera. Este proceso, no solamente garantizaba el acceso, el control y el uso de una determinada porción de la naturaleza, sino que también estructuraba la vida social en las formas de producción de vida material y simbólica. Las formas de acceso, control y uso de la tierra son, al mismo tiempo, una relación con la naturaleza y una relación socio-cultural en doble sentido: entre grupos humanos diversos (con o sin Estado) y al interior de cada grupo (organización familiar y comunitaria)
En los capítulos 1 al 12 de Josué se pueden encontrar narraciones que relatan la historia de las relaciones sociales entre diversos actores y sus intereses de acceso, control y uso del territorio. Sobre este aspecto existen diversas teorías que tratan de explicar el surgimiento de Israel en la región, durante este periodo: conquista, migración, aculturación . Talvez la lectura más adecuada sería aquella que considera el movimiento, el conflicto, la fluidez y la interconexión entre los diversos segmentos involucrados y el espacio (tierra y agua).
Tres aspectos merecen ser destacados:
- La relación de guerra y exclusión con los reyes y las poblaciones de las ciudades.
- Las relaciones de alianza e inclusión con sectores de población local.
- La apropiación mística y litúrgica del territorio.
3.1 Geografía humana y conflicto de “clase”
Mucha se ha discutido ya sobre el carácter violento y arrasador de los textos de Josué. También mucho se ha dicho ya sobre las contradicciones entre narraciones totalizadoras del libro de Josué y de relatos parcializados del libro de los Jueces. Tales contradicciones están presentes en el texto mismo de Josué: los listados de victorias alcanzadas son relativizadas por textos como:
- Josué 11,13: Pero Israel no quemó ninguna de las ciudades edificadas en las colinas, excepto Jazor a la que Josué incendió.
Si el texto de Josué 1 al 12 insiste sobre el total aniquilamiento de las ciudades y poblaciones del territorio disputado, el mismo texto trata de presentar excepciones en cantidad y cualidad suficientes para la relativización de esa tesis principal, como se encuentra en Josué 13,1b.2.13:
“Había muchísima tierra para ser poseída. La tierra que aún quedaba era esta: todos los territorios de los filisteos y todo Guesú… Sin embargo, los hijos de Israel no expulsaron a los guesuritas, ni a los maacatitas; por eso, Guesú y Macaá quedaron habitando en medio de Israel, hasta el día de hoy”.
En el bloque narrativo de Josué 1 al 12 se toma la parte como un todo, es decir la geografía limitada de Benjamín es presentada como “todo Israel”, el liderazgo parcial de Josué escenifica a un nuevo Moisés, y el río Jordán hace las veces del mar Rojo, en una re-escenificación de los orígenes de los grupos semitas salidos de Egipto.
Interesa identificar en las narraciones de Josué 1 al 12 las formas de localización de las mallas de poder , esto es, el texto presenta la malla existente de poder de los reyes sobre el territorio y va extendiendo esta malla por diversas vías narrativas. Así, los reinos son localizados en la geografía, situados en el territorio, para luego ser desposeídos de su control, acceso y uso del lugar. De esta manera, la forma de presentación del rey se da por la malla de poder sobre el territorio, intentando describir no el tamaño de su ciudad o de su población o ejército, sino identificando sobre qué parcela de territorio/naturaleza ejercen su poder. Geografía y poder político se mezclan, por ejemplo:
5,1 – el reino de los amorreos que habitaban de este lado del Jordán, al occidente, y todos los reinos de los cananeos, que estaban al pie del mar.
9,1 – Los reyes de la región más allá del Jordán supieron todo eso. Inmediatamente, tanto en la montaña como en el llano, en la costa del Gran Mar como en los alrededores del Líbano, los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, jeveos y jebuseos se reunieron para atacar juntos a Josué y a Israel.
11,2 - y a los reyes que viven en la montañas del norte, en la planicie de Quineret al sur, en la planicie y en las lomas de Dor al oeste.
11,3 - Los cananeos estaban al este y al oeste: los amorreos, los hititas, los fereceos y los jebuseos, en la montaña; los jeveos al pie del Hermón, en el territorio de Mispá.
12,1 - Estos son los reyes a los que vencieron los israelitas al otro lado del Jordán al este, desde el torrente de Arnón hasta el monte Hermón, con toda la Arabá al este.
12,2 - Sijón, rey de los amorreos, que vivía en Jesbón. Su reino comenzaba en Aroer, a orillas del Arnón; comprendía el fondo del valle, la mitad de Galaad hasta el torrente de Yaboc que marca la frontera con los Amonitas.
12,3 - a Arabá hasta el mar de Quineret al este y el mar de la Arabá o el mar de la Sal al este, en dirección a Bet-ha-Jesimot, y al sur las primeras cuestas del Pisga.
12,5 - Su reino comenzaba en el monte Hermón en Salca; comprendía todo el Basán hasta la frontera con los Guesuritas y los Maacatitas, y la mitad de Galaad hasta la frontera con Sijón, rey de Hesbón.
12,7 - Esta es la lista de los reyes del país a los que Josué y los israelitas derrotaron a este lado del Jordán, al oeste, desde Baal Gad en el valle del Líbano hasta el monte Pelé que se levantaba al lado de Seír. Josué distribuyó sus tierras y se las dio en herencia a las tribus de Israel.
12,8 - ya fuera en la montaña o en las tierra bajas, en la Arabá o en los lomajes regados, en el desierto o en el Negueb, entre los hititas, los amorreos, los cananeos, los fereceos, los jeveos y los jebuseos.
Lo que texto nos dice es que había una hegemonía, una malla de poder por parte de los “reyes” cananeos en el control de la región. Esta malla necesita ser destruida para que otros, nuevos grupos sociales, tengan acceso y garantía en el uso del lugar. El texto de Josué presenta esta conquista a través de procesos combinados, contradictorios y continuados.
La reivindicación del uso del territorio en la forma de acceso a la tierra y a la agricultura se deja ver en el capítulo 5 de Josué, que narra también, de forma ritual y simbólica la conquista del uso de la tierra en la transición del “mana” a los “frutos de la tierra”:
5,10 - Los israelitas acamparon en Guilgal y la tarde del décimo cuarto día del mes celebraron la Pascua en las llanuras de Jericó.
5,11 - Al día siguiente de la Pascua, comieron de los frutos del país, panes sin levadura y grano tostado.
5,12 - El maná dejó de caer el día siguiente, después de que comieran.
El reconocimiento de este conflicto de base, en Josué 1 al 12 no autoriza una lectura triunfalista de la conquista del territorio. Lo que el texto deja claro es el conflicto por la malla de poder, la reivindicación por el poder de acceso y el uso de la tierra y del agua. En este sentido, las lecturas de corte socio-económico revelan alternativas interpretativas importantes para comprender la intolerancia con las clases dirigentes y sus ciudades, en los relatos de “conquista” de la tierra. La reivindicación por el control del territorio va a aproximar a sectores sociales vulnerables y a antagonizar –social y simbólicamente – con las élites de los reinos cananeos.
3.2 Alianza e inclusión: de un pueblo sin espacio a un espacio del pueblo
El dramatismo de las cuestiones y disputas humanas y sociales en el territorio presentado por Josué 1 al 12, está directamente relacionado con la cantidad de gente que la región necesita alimentar (agua) y con las potencialidades efectivas del medio físico, considerando los patrones de vida de sus poblaciones y los límites impuestos por las relaciones dominantes de producción de la vida material y simbólica.
La narración sistemática de situaciones de hambre, migración y servidumbre, recaen exactamente sobre la parcela construida por todo tipo de trabajadores sin tierra y, por tanto, vulnerables al sistema egipcio-cananeo . Esta frágil posición de la principal fuente de fuerza de trabajo y de la producción de alimentos y servicios de la región, acaba creando una espacialidad común, una pertenencia de segunda categoría al territorio.
“Apartándose de las condiciones opresoras de centralización política y estratificación social en las ciudades-estado cananeas, diversos grupos de campesinos y obreros, soldados mercenarios y otras gentes marginadas se unieron en las montañas centrales de Palestina a fin de organizar su producción, distribución y consumo según líneas esencialmente igualitarias, sin la imposición de un poder estatal obligatorio.”
Dos narraciones ejemplares presentan las formas de alianza de los diversos grupos marginales: Josué 2 y 6, con el protagonismo de Rahab y Josué y con el protagonismo de los gabaonitas.
El texto de Rahab ya tiene un cúmulo de estudios en América Latina, no sólo en el campo de los estudios bíblicos, sino también como referencia para el estudio de la participación de las mujeres marginadas de proyectos populares de liberación.
El texto de Rahab interrumpe, en cierto modo, la presentación triunfante de Josué como líder sucesor de Moisés (capítulo 1) y pone la discusión en el eje central de la malla de poder: una ciudad cananea… pero lo hace desde la periferia: el muro.
El texto presenta todos los movimientos de aproximación, presentación de motivos, credo y alianza entre grupos (Josué 2,1 a 2,24 y 6,25b), es decir narra una clave de lectura para la comprensión de las relaciones entre los diversos grupos interesados en la “conquista” de la tierra. Rahab es la instigadora para el derrocamiento de las estructuras opresoras de la ciudad y para la mediación política y ritual de integración de su “casa/pueblo en el movimiento de reivindicación del territorio” . A partir de Rahab es posible ampliar las formas de comprensión entre grupos recién llegados a la región y grupos moradores de las ciudades cananeas.
La participación central de una mujer trabajadora y prostituta en este proceso, revela que la lucha por el espacio y la constitución del territorio creaba oportunidades y estructuras más flexibles de poder y liderazgo entre los grupos, viabilizando alianzas que podían ser consideradas inviables desde una perspectiva legal o estatal. Es la sociedad sin estado que ejercita formas liberadas de poder que se expresan en el protagonismo de Rahab y también en una memoria que no se deja vencer por el horizonte narrativo del conjunto del texto, que insiste en la aniquilación total de la población local. Del mismo modo, el texto presenta problemas internos (como en el relato de Acán, Josué 7) que van siendo enfrentados en el desarrollo de la lucha por la tierra.
El texto de Josué 9 también tenía esta función ejemplar, ampliando el ámbito de las alianzas, Si en el texto de Rahab la alianza fue hecha a partir de una unidad familiar, en el texto de los gabaonitas se revelan posibilidades de alianzas mayores con grupos mayores de habitantes locales. El texto explica el acuerdo hecho con una ciudad local, a partir de indicativos de vulnerabilidades presentadas (que igual son falsas), que serían: sacos viejos y odres de vinos viejos, rotos y remendados, zapatos viejos y recosidos, llevando ropas viejas; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso, de una tierra distante (Josué 9,4-6). Estos indicativos de vulnerabilidad explicitan los criterios de alianza posible entre grupos que reivindican el acceso y el uso de la tierra/agua.
Estas idas y venidas literarias testimonian el intenso proceso de amoldamiento social que crea un territorio en medio de la fricción entre la ocupación de la tierra, la creación de mecanismos de defensa y la garantía de acceso y el establecimiento de criterios y mediaciones que viabilicen la vida material. Uno de los mecanismos vitales en el amoldamiento social es lo ritual, el aparato simbólico que será tratado enseguida, aunque sea de modo parcial.
3.3 Fabricación y apropiación mística del territorio (indicación de posibilidades)
“Reconociendo la importancia de la Teología de la Liberación en la formación del MST, Stidile caracteriza como “mística” el elemento religioso en MTS, que permanece como forma de unión entre los miembros del movimiento… un factor de unidad, de vivenciar las ideas, la mística debe ser parte de la vida cotidiana, no puede ser un momento aparte, es sentimiento canalizado con dirección a un ideal alcanzable. En ese sentido, el MST intenta “hacer la mística” cuando, en cada actividad del movimiento, resalta el proyecto global, trae a lo cotidianoel proyecto de conquistar el lugar prometido para todos” -
“¿Qué es lo que Cimi tiene? ¡Tiene color de indio, tiene! ¡Tiene documentos de denuncia, tiene! ¡Tiene lucha por la tierra, tiene! ¡Tiene plan pastoral, tiene! ¡Tiene mística, tiene! Pero, no podemos tener místicas como se tiene una propiedad o un objeto. Somos místicos. La mística no puede ser instrumentalizada. El ser nos fue dado para trabajar en beneficio de alguien. El ser es siempre un venir a ser, o mejor, un ser que viene, un servir” .
Muchos otros ejemplos sobre la importancia de la mística y sus rituales en las luchas por la tierra en el continente Latinoamericano pudieran ser presentados.
Si tomamos la reflexión de Alicia Winters como referencia de que estas tradiciones representarían la definición fundamental de la auto-imagen de Israel, demostrando el modo como Dios tomó a los que no eran pueblo para hacerlos pueblo de Dios , podríamos identificar, a lo largo de los textos de Josué 1al 12, los diversos núcleos rituales que expresan esta auto-imagen de un pueblo en construcción.
Reconociendo las interpolaciones de materiales teológicos posteriores (arca, circuncisión, etc.) , el texto de Josué 1 al 9 presenta diversas tradiciones rituales:
- La “delegación de Josué (capítulo 1).
- El credo de Rahab (2,9-10).
- La señal de Rahab: el cordón escarlata (2,18).
- Los rituales con el arca (3,1-17).
- La columna de piedras del Jordán (4).
- La circuncisión de los nacidos no deseados (5,1-9).
- La celebración de la Pascua (5,10-12).
- Teofanía de Josué (5,13-15).
- El ritual de destrucción de Jericó (6).
- Renovación de la alianza (8,30-35).
- Sol y luna “parados” (10,12-15).
Estas liturgias participan, de modo activo, en la lucha por la tierra. Diversos núcleos de conflictos y de identidad, que son difícilmente resueltos en la complejidad de lo real, van siendo resueltos o anticipados simbólicamente. A medida que el texto avanza en el territorio va dejando marcas, marcos simbólicos que ocupan el imaginario y dibujan el mapa pretendido.
La participación de elementos de la naturaleza en los rituales debe ser percibida, de modo especial el Jordán y sus riberas, así como los fenómenos solares y lunares.
La posesión, el acceso y el uso simbólico del territorio son elementos vitales de Josué 1 al 12 y merecen un estudio cuidadoso posterior en el trabajo con valores éticos, espirituales, simbólicos y afectivos que consoliden el proceso de territorialidad. El territorio no se define solamente como un principio material de apropiación, sino también como un principio cultural de identificación o de pertenencia .
La lucha por la tierra es lo que hace al pueblo, es lo que dibuja el mapa del proceso de la conquista de un lugar donde quepan todos y todas. En este sentido, el libro de Josué puede ser Latinoamericano… “hasta el día de hoy” (Josué 4,9; 5,9; 7,26). Dios conozco.
Nancy Cardoso Pereira
Avenida 17 de julho 555 casa 3
Volta Redonda/RJ
27290-200
Brasil
nancycp@uol.com.br
http://www.releituras.com/guimarosa_bio.asp; esta reflexión repite lo que viví a los márgenes del Río San Francisco y su pueblo, a la sombra de la agilidad de Fray Luiz Cappio y la CPT: ¡mi gratitud!
Augustus Nicodemos Lopes, Lendo Josué como escritura sagrada, Fides Reformata 4/2, 1999, en: ww4.mackenzie.com.br/fileadmin/Mantenedora/CPAJ/revista/VOLUME_IV__1999__2/Augustus.pdf. El autor presenta una síntesis de la historia de la interpretación, pasando por la crítica de las fuentes, la crítica de las formas (Von Rad y Noth), la crítica de la redacción y la crítica literaria moderna, distanciándose de todas; divergiendo del método histórico-crítico e de la historia de las religiones, el autor presenta lo que sería una lectura canónica / revelación inspirada. Todas las citas de textos on line hechas entre el 20 de diciembre de 2007 y el 10 de enero de 2008.
Sandro, Gallazzi, "Celebramos las justicias de Yavé" (Libro de Josué), en Ribla vol. 2, en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla2/celebramos%20las%20justicias%20de%20yave.htm; Carlos Arthur Dreher, “Josué: ¿modelo de conquistador?”, en Ribla, vol. 12, 1992; http://www.clailatino.org/ribla/ribla12/josue.htm; Ivo Storniolo, Como ler o livro de Josué - Terra = vida, dom de Deus e conquista do povo, São Paulo: Paulus, 3a edición, 1997; Jacir de Freitas Faria (organizador), História de Israel e as pesquisas mais recentes, Petrópolis: Vozes, 2a edición, 2003; Shigueyuki Nakanose, Uma história para contar... a páscoa de Josias - Metodologia do Antigo Testamento a partir de 2Reis 22,1-23,30, São Paulo: Paulinas, 2000; Carlos Arthur Dreher, O surgimento da monarquia israelita sob Saul, São Leopoldo: CEBI (A Palavra na Vida, 50); Alicia Winters, “La mujer en el Israel pre-monárquico”, en Ribla, vol. 15, 1993, p. 19-33; Roy May, Joshua and the Promised Land, en: http://gbgm-umc.org/umw/joshua/ (trabajo del profesor de la Universidad Bíblica Latino-Americana, Costa Rica, con itinerarios de estudio para grupos y comunidades).
Para una extensa y provechosa visión del estado actual de la investigación sobre temas relacionados al libro de Josué, la página del profesor Ayrton José da Silva en Internet es valiosa y actualizada, tanto para el debate teórico como para la presentación de la literatura sobre el mismo tema> http://www.airtonjo.com/historia16.htm
Milton Schwantes, E o verbo se fez carne e acampou entre nós - Notas para o estudo da história do povo de Deus, Cebi, São Leopoldo, Cebi (A Palavra na Vida, 13); José Severino Croatto, “Violência e desmesura do poder - Reflexões bíblicas”, en RIBLA vol. 2, 1988, en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla2/violencia%20y%20desmesura%20del%20poder.htm; José Comblin, “Os pobres como sujeitos da história”, en RIBLA, vol.3, 1989, en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla3/los%20pobres.htm
En la página del profesor Ayrton se puede encontrar muy buenos artículos que presentan las divergencias de la investigación > http://www.airtonjo.com/historia_israel.htm
Véase, por ejemplo, los usos de lectura del libro de Josué en la historia de las cruzadas > http://gbgm-umc.org/UMW/joshua/landtheft.html y del apartheid sudafricano> gbgm-umc.org/umw/joshua/ apartheid.html
http://www.davidcox.com.mx/library/W/Wycliffe%20 Aaron Wolf, “Hydrostategic Territory in the Jordan Basin: Water, War, and Arab-Israeli Peace Negotiations”, http://www.pnl.gov/ces/academic/midleas2.htm, 11/9/99, p.24
Para la discusión sobre la estructura Cf. Mark E. Biddle, Literary Structures in the Book of Joshua, en: http://www.rande.org/biddle.doc
Sobre cuestiones de datación, autoría y canon, Cf. Emanuel Tov, The Rewritten Book of Joshua as Found at Qumran and Masada, en: n.mscc.huji.ac.il/symposiums/1st/papers/tov.html
Cf. Reseña de Israel Finkelstein & Neil Asher Silberman, The Bible Unearthed. Archaeology's New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts, New York, The Free Press, 2001, en http://www.airtonjo.com/resenhas05.htm
Maurice Godelier, en: Rogério Haesbaert, O mito da deterritorialização - Do fim do territórios à multiterritorialidade, Rio de Janeiro, Bertrand Brasil, 2004, p. 56.
Ariovaldo Umbelino Oliveira, “A geografia agrária e as transformações territoriais recentes no campo brasileiro”, en: Novos caminhos da geografia, Campinas, Editora Contexto, 1999, p. 74.
Instrumental de pesquisa do Bible Works 5.0.
Entrevista de Milton Santos > http://www.nordesteweb.com/not02/ne_not_20010202a.htm
http://www.airtonjo.com/historia16.htm y la revisión afirmativa de Norman Karl Gottwald sobre su trabajo http://www.servicioskoinonia.org/relat/374e.htm
Daniel J. Elazar, “The Book of Joshua as a Political Classic”, en: Jerusalem Center of Public Affairs > http://www.jcpa.org/dje/articles2/joshua.htm
Gerald West, “Debt and Jubilee - Systems of Enslavement and Strategies for Liberation”, en: http://www.aidc.org.za/?q=book/view/41
Alícia Winters, “La mujer en el Israel pre-monárquico”, en Ribla, vol. 15 en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla15/la%20mujer%20en%20el%20israel%20premonarquico.htm
Mercedes Budallés Diez, “Raab - Mulher da vida”, São Bernardo do Campo, Universidad Metodista de São Paulo, 2002 (disertación de maestría); Anne Catherine Avril, “As mulheres judias na genealogia de Jesus segundo Mateus 1,1-17”, en: Ribla, vol.40, 2005, en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla40/las%20
mujeres%20judias%20en%20la%20genealogia%20de%20Jesus.html; Mercedes Lopes Torres, “Mujeres que se inventan salidas (Mateo 1,1-17)”, en Ribla, vol. 25, 1996, en: http://www.clailatino.org/ribla/ribla25/mujeres%20que%20se%20inventan%20salidas.html; Nancy Cardoso Pereira, “O que esta mulher está fazendo aqui?”, en: O que esta mulher está fazendo aqui?, São Bernardo do Campo, Editeo, 1992.
Fábio Vasconcelos y Maria C. Andrade, en: www.anped.org.br/reunioes/27/ge23/t234.pdf.
Phyllis A. Bird, “The Harlot as Heroine - Narrative Art and Social Presupposition in Three Old Testament Texts”, en Semeia, vol. 46, 1989, p. 119-139.
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Maria de Lourdes Beldi Alcântara, “O Movimento dos Sem Terra - Un análisis sobre el discurso religioso”, en: http://www.imaginario.com.br/artigo/a0061_a0090/a0064.shtml
Paulo Suess, “A mística na ação missionária do Cimi/Conselho Indigenista Missionário, en: http://www.cimi.org.br/?system=news&action=read&id=2045&eid=374
Sandro Gallazzi, “De nada vale a gordura dos holocaustos - Uma crítica popular ao sacrifício do segundo templo”, en Ribla, vol. 10, 1991, en: http://www.clailatino.org/ribla/ ribla10/de%20nada%20vale%20la%20grasa%20de%20los%20holocaustos.htm; Richard S. Hess, “Studies in the Book of Joshua”, em:www.biblicalstudies.org.uk/article_joshua_hess.html
