ÁGAPE – Un pacto por la vida - Documento/Proceso del Consejo Mundial de Iglesias
Nancy Cardoso Pereira
“El objetivo de este documento es inspirar a las iglesias y al movimiento ecuménico más amplio, en la necesidad de continuar enfrentando los problemas globales actuales, de modo tal que reaccionen resueltamente frente a los intolerables niveles de pobreza de nuestro mundo”
Con la expresión de este deseo, el documento base conocido como ÁGAPE (www.wccassembly.info/fileadmin/files/wccassembly/documents/portuguese/agape_portuguese.pdf) es presentado en la IX Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, en Porto Alegre, Brasil, como fruto de un largo proceso de estudio, debates y construcción de consensos de las iglesias miembros del CMI, desde la asamblea en Harare, en 1998. El Consejo Mundial de Iglesias reúne fraternalmente a 349 iglesias de 111 países, en un ejercicio constante de construcción de consensos en el testimonio de la fe cristiana (visite la página del CMI http://www.oikoumene.org/ ).
El nombre ÁGAPE, en sí mismo, ya presenta sus motivaciones: Alternativa a la Globalización, Abordando el Planeta y lo Ecuménico. Una reflexión teológica basada en el concepto teológico de ágape –la gracia y el amor abundantes de Dios – sustentan el documento que quiere ser una respuesta misionera a los desafíos de justicia y paz.
Este desafío se expresa en las múltiples formas de amenaza a la vida que los procesos de globalización han significado para el planeta y para la humanidad. La primera reclamación del Documento es por una economía ágape de vida, reconociendo que los propios procesos de creación de la riqueza dieron origen a sólidas desigualdades, problemas ambientales que representan una amenaza a la biodiversidad y al agotamiento de los recursos naturales; crisis financieras que se vuelven frecuentes e intensos esfuerzos para que los países privaticen los sectores públicos, precarizando las condiciones de trabajo y fragmentando las políticas públicas de seguridad social y estructural como son la salud, la educación, la vivienda y la alimentación.
El Documento formula el desafío de enfrentar las realidades de amenaza a la vida con la afirmación de Jesús: “No se puede servir a Dios y a Mammon” (Mateo 6,24) y hace un llamado a las iglesias para hacer un pacto de fidelidad con Dios y con la vida, enfrentando las estructuras idolátricas, los sistemas injustos, las políticas de explotación y dominación como una cuestión de fe, en la medida en que alcanzan el corazón de la voluntad de Dios para con su creación.
El Documento Ágape recuerda algunas tradiciones bíblicas que pactan con la justicia: el sábado como día de descanso, el año sabático y el año jubilar. Estos textos expresan momentos en la historia del pueblo de Dios en el que las sociedades envueltas tuvieron que avalar su situación de injusticia y buscar los mecanismos de protección de la vida y de realización de la justicia. Las tradiciones bíblicas refuerzan también la compresión de que un pacto por la vida no es un punto de partida ni un punto de llegada en la historia de una comunidad, sino un ejercicio vital que garantiza la plena participación, el reconocimiento mutuo y el poder compartido.
Algunos temas van a ser particularmente destacados, porque llaman a las iglesias al compromiso y a un pacto contra las políticas de globalización en lo que respecta a:
- Comercio justo: se recuerda que ÁGAPE demanda reciprocidad, respeto y solidaridad, eliminando toda forma y relaciones de intercambio de bienes y servicios que causen y profundicen la desigualdad y la pobreza.
- Soberanía alimentaria: el comercio internacional y la globalización de la economía se expresan en el desabastecimiento de alimentos en los países productores de granos, a favor de las necesidades de los países desarrollados (papel, biocombustibles, raciones para animales, etc.). El cambio de las tierras para la producción de mercaderías que no atienden la alimentación del mundo es de responsabilidad de las pocas empresas gigantes que controlan las tierras, las semillas, los agro-químicos, el agua y la industria de los alimentos (Cargill, Monsanto, Bayer, Dupont, Nestlé, Danone etc.).
- Deudas sociales y ecológicas: el periodo de financiamiento neoliberal y del ajuste estructural impuesto a los países pobres sólo hace aumentar las deudas sociales y ecológicas que son ilegítimas, inmorales e impagables. El proceso ÁGAPE llama a un pacto para la cancelación de la deuda, para la restitución de lo que fue explotado y expoliado en recursos de los países pobres y para la transformación del sistema financiero global.
El Documento termina explorando otros diversos documentos de las iglesias alrededor del mundo, que expresan la espiritualidad de estudio, análisis y reflexión que busca un testimonio misionero para nuestros días, presentando un gran abanico de acciones posibles para las iglesias a nivel local, regional, nacional y para la acción coordinada del CMI (como el proceso de las Iglesias Reformadas expresado en la Declaración de Accra: pactando por la justicia en la economía y en la tierra http://www.warc.ch/pc/eslife/index.html).
Como todo proceso de discusión, el texto de ÁGAPE no fue fácilmente acogido en la Asamblea del CMI del 2006. De manera especial, las iglesias de Europa expresaron una preocupación por el carácter “ideológico” del Documento y por la falta de una evaluación de los aspectos positivos de la globalización, que no estaban debidamente explicitados
La plenaria de presentación del Documento ÁGAPE no tuvo una conclusión fácil, dado que el proceso demandaba una aceptación consensuada del Documento, lo que no ocurrió. La decisión tomada fue la de asumir el Documento ÁGAPE como un subsidio importante, pero con la necesidad de seguir reuniéndose y debatiendo con las iglesias, al punto de mostrar los conflictos internos que tenía el documento y el carácter de proceso y movimiento que tenía dicho Documento.
“Reconocemos que ese proceso de transformación exige que nosotros, como iglesias, asumamos la responsabilidad de pasar la factura a las víctimas del proyecto de globalización neo-liberal... Eso implica que nosotros, como iglesia de diferentes regiones, nos pasemos facturas unas a las otras... y vivamos nuestra primera lealtad con nuestras hermanas y hermanos que sufren y son oprimidos”.
Nancy Cardoso Pereira
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