1Tesalonicenses: La Escatología y la ideología de 1Tes 4,13-18

César Carbullanca Núñez

Resumen:

El artículo estudia la escatología presente en 1Tesalonicenses a partir de la terminología del tiempo presente en 1Tes 4,13-18. El artículo es un análisis ideológico de la terminología de 1Tes 4,13-18 tomando como referencia a otros grupos judíos y cristianos, específicamente textos de Qumrán y 1Corintios 15. Coloca en evidencia la proximidad entre la terminología temporal de 1Tesalonicenses y la utilizada en otros textos judíos y cristianos. La terminología utilizada en 1Tesalonicenses es contextualizada hasta el tiempo anterior al cristianismo, la cual remite a grupos apocalípticos marginales que desarrollan una contra-ideología en función de legitimar sus convicciones acerca de la historia y del tiempo final. Los conceptos escatológicos utilizados aquí y allá remiten a una novedad radical introducida por Dios en la historia. No parece que haya que comprender el mensaje de la espera de la parusía del Señor en 1Tesalonicenses como una ideología que espiritualiza la venida inminente del eschaton anunciada por el Jesús histórico. Abstract: This article studies the eschatology present in 1 Thessalonians, taking as its point of departure the terminology in the present tense of 1Thess 4:13-18. The article is an ideological analysis of the terminology of 1Thess 4:13-18, using other Jewish and Christian groups for orientation, specifically texts from Qumran and 1 Corinthians 15. Demonstrated is the proximity between the temporal terminology of 1 Thessalonians and such language used in other Jewish and Christian texts. The terminology used in 1 Thessalonians is placed within the context of the period prior to Christianity, which recalls marginal apocalyptic groups that developed a counter-ideology in order to legitimize their convictions regarding history and the end-time. The eschatological concepts used by both invoke the radically new reality introduced by God into history. There is no obvious reason why the message of waiting for the parousia of the Lord in 1 Thessalonians must be understood as an ideology that spiritualizes the imminent coming of the eschaton announced by the historical Jesus.

Palabras claves: escatología – ideología – apocalíptica – parusía - arrebato

Introducción

En el estudio de la escatología de 1Tesalonicenses, es particularmente importante el relato de 1Tes 4,13-18. El artículo que presentamos es un estudio ideológico de 1Tes 4,13-18 que pretende colocar en evidencia la relación entre la terminología temporal de 1Tesalonicenses y otros textos judíos y cristianos. En concreto, el anuncio de la resurrección y la espera de la vuelta del Señor fueron realizadas mediante una serie de imágenes del tiempo del eschaton tomadas de la apocalíptica judía. Algunas de las imágenes con las que los escritores neo-testamentarios, y entre ellos Pablo, explican el tiempo escatológico con el motivo del arrebato al cielo y de la vuelta del Señor en su Parusía. El análisis muestra que la temporalidad presente en el relato está en continuidad con la más primitiva escatología cristiana y judía. De acuerdo a la opinión de algunos autores, este préstamo lingüístico constituye una primera “ideología cristiana” que refleja un deslizamiento en la escatología paulina hacia un tipo de modelo histórico salvífico en donde se ausenta la escatología. En este mismo sentido afirma B. Malina “para las primeras generaciones cristianas, ‘lo inminente’ se transformó en lo ‘posible’... en lo futuro” . Con esto Malina afirma que Pablo ha transformado radicalmente la comprensión de la temporalidad anunciada por Jesús.

Como sea el caso, las expresiones referidas a la temporalidad utilizadas por los autores neo-testamentarios están contextualizadas en el mundo social del siglo I, y requiere - utilizando la expresión de Malina - tomar en consideración una “matriz interpretativa” . Esto implica estudiar los conceptos temporales existentes en el contexto cultural del judaísmo y del helenismo del siglo I que hablaban de la irrupción del eschaton como acontecimiento inminente y la dilación de la parusía experimentada por los primeros cristianos.

Algunas premisas metodológicas

El estudio del Nuevo Testamento se topa a menudo con la constatación del uso de modelos o esquemas de pensamientos heredados o asumidos desde el medio cultural judío, o procedentes de otras culturas aledañas a la judía. Llamaremos ideología a aquellos modelos o esquemas de pensamientos presente en el discurso escrito y que representan una manera de mirar y actuar típica de un grupo social en la realidad.

1. En la teoría del lenguaje aplicado a la exégesis de los textos se comprende que la lengua es un sistema de diferencias, donde ningún elemento tiene valor en sí mismo, sino que depende de las relaciones con los otros elementos culturales de la lengua, esto es del mundo político, económico - el mundo propio, considerado como un conjunto estructurado socialmente . En otros términos, las relaciones son constitutivas del sentido que poseen sus elementos, de tal manera que el funcionamiento de un texto reside en el juego de las diferencias de todos ellos . La ciencia del lenguaje estudia la relación que cada lexema tiene con la realidad extratextual, la cual es considerada parte de la estructura del texto mismo. Esto significa que un relato es tal, no tanto por sus características gramaticales sino por todos los elementos que lo hacen posible, esto es su “textualidad”. Por consiguiente, la tarea de la exégesis y de la teología se transforma en la búsqueda de los presupuestos culturales, en términos de B. Malina se pretende encontrar la “situación interpretativa” , de los prejuicios que yacen en la misma construcción de los significados .

2. El análisis pragmático de los textos implica el estudio de las diversas visiones o paradigmas a partir de los cuales cada grupo actúa e interpreta la realidad. Es decir, el análisis pragmático estudia las ideologías presente en el texto estudiado. Al mencionar el concepto de ideología estamos considerando el concepto de utopía como un elemento interno a ésta. En las reflexiones que presentamos seguimos los estudios de Juan Luis Segundo sobre la ideología y de B. Malina . Además tendremos presente los aportes de G. Puente Ojea sobre la ideología .

3. Asumiremos la reflexión de B. Malina, Cristo y el tiempo, con relación a la terminología del tiempo existente en culturas del siglo primero del mundo mediterraneo antiguo. Malina señala que la experiencia temporal de culturas mediterráneas del siglo primero no es la del tiempo lineal sino que ellos experimentan el tiempo como “tiempo experimental”, “tiempo “imaginario”. El modelo temporal que propone Malina es interesante y es posible asociarlo con la estructura lingüística hebraica para la cual tanto el pasado como el futuro caen dentro del concepto de lo imaginario o indefinido; en cambio el presente es expresado como lo real y experimentable .

4. En términos más teológicos, esta primera etapa de la escatología paulina es probable que haya que verla en 1Tesalonicenses en paralelo a la doctrina escatológica de 1Cor 15, por consiguiente en nuestra exposición, después de presentar algunos antecedentes de la escatología judía, expondremos el análisis del texto de 1Tesalonicenses con relación con 1Corintios 15. Haremos una reflexión en torno del tema de la dilación de la parusía y regreso del Señor. Posteriormente trataremos el motivo del arrebato en la fuente de los dichos. En un último apartado presentaremos algunas reflexiones en torno del motivo del arrebato en textos helenistas, esto nos proporcionará otras tantas valiosas reflexiones sobre nuestro tema. Finalmente sacaremos algunas reflexiones finales en torno de la temporalidad paulina.

Ideología oficial y contra-ideología en el judaísmo

Un estudio ideológico conlleva investigar y colocar de relieve el horizonte de expectativas y contextos no explícitos en el texto. Una comprensión pragmática de los textos neo-testamentarios implica renunciar a una clasificación, hasta ahora utilizada en manuales, como “genuino” o “auténtico judaísmo” y comprender a éstos como magnitudes históricas. Por consiguiente un elemento importante que es preciso hacer notar es la diferente visión de la realidad y de la relación de Dios con su pueblo que tenía la apocalíptica del judaísmo rabínico y oficial. Esta distinta cosmovisión o Weltanschaung , implica comprender la práctica de cada movimiento desde el punto de vista de las ideologías. Diversos autores como P. Sacchi y John J. Collins han comenzado a comprender la apocalíptica judía como un fenómeno ideológico . Es importante hacer notar que si la apocalíptica significa una particular ideología perteneciente a determinados grupos religiosos del judaísmo marginal, entonces el propio judaísmo oficial constituye otro tanto. Esta diversidad de enfoque explica no solamente la fragmentación de esta sociedad, sino también la distinta manera de practicar y de describir la relación de cada uno de estos grupos con Dios. Entonces, si el judaísmo rabínico tenía como mediación privilegiada la torá; los grupos marginales ligados a la apocalíptica relatan sus experiencias por medio de visiones, apertura de los cielos, viajes místicos que realizan figuras carismáticas como Elías y Enoch. Esta diversa visión de la realidad es concomitante con distintas mediaciones y lugares de acceso al Dios de Israel. Por lo tanto, uno de los resultados que arroja el estudio de la apocalíptica es la idea de que el judaísmo estuvo constituido por diversas corrientes, algunas de las cuales discrepaban activamente de la ideología del judaísmo oficial representado por grupos ligados al poder religioso o político.

En grupos apocalípticos hubo un sentimiento que las mediaciones como el templo de Jerusalén y la ley había perdido su validez como lugar de encuentro con Yahvé. Este hecho refleja una cuestión más de fondo, el judaísmo oficial admitía únicamente como mediación divina la revelación de la ley hecha a Moisés en el pasado y pensaba que no podía sobrevenir ninguna más (Dt 30,12). Por consiguiente, consideraba que el tiempo de la profecía y las revelaciones habían cesado y para este judaísmo, durante este período, las únicas instituciones validas eran la Ley y el templo, lo cual implicaba el reconocimiento de oficios y personas a ellas unidas como, por ejemplo, sacerdotes, ofrendas, escribas y levitas. En el Talmud se lee: “El Rabi Yehosúa se puso de pie y exclamó: ‘La ley no está en el cielo’. ¿Qué significa esto de que no está en los cielos? R. Yermiya dijo: ‘la Ley fue dada (de una vez para siempre) en el monte Sinaí; por ello no debemos hacer caso de ninguna voz celeste’” (ver b. Metsia 59b) . En contraste con esto es muy significativo que los libros apocalípticos acostumbran a nombrar a hombres carismáticos que son arrebatados, sujetos de revelaciones actuales, por ejemplo, la de las siete tablas escondidas en el cielo (ver 4Q180; 4QJub), éxtasis y visión de una entrega de vestimentas sacerdotales o visión de una apertura de los cielos (ver 4Q213 fr.1 col. I (CTLevi ar 1Q21); 11QMelq); la visión de la carroza de Yahve (4Q405) o la entronización de personajes medio-divinos en el cielo (4Q491c.). Estas acciones de personajes o grupos carismáticos no deben ser comprendidas anacrónicamente aplicando modelos de la mística monacal cristiana, sino más bien como una contra-ideología existente en el cambio de era – en términos de G. Puente Ojea –, y muestra una cuestión importante para el estudio de la escatología cristiana .

La teología rabínica del cambio de era estuvo interesada en defender la tesis de que el tiempo de la profecía había cesado durante esta época y que la única mediación válida era la ley. Este punto de vista estaba motivado por el rechazo de la ideología apocalíptica y del liderazgo ejercido por líderes carismáticos apocalípticos, samaritanos, populares o helenísticos en medio del pueblo . En vista de los estudios recientes acerca de movimientos populares, samaritanos, esenios y otros grupos existentes en Israel del siglo segundo a.C., al parecer esta idea del fin de la profecía tiene una fuerte connotación ideológica pues no nace de una constatación histórica sino que muestra el interés de grupos dominantes por imponer su propio punto de vista. Esta diferente percepción del tiempo presente, manifestado en la terminología del arrebato, del éxtasis etc., expresa dos aspectos interesantes para nuestro estudio. La literatura apocalíptica y cristiana de este período muestra un agudo carácter utópico o “tiempo de la experiencia”, en términos de B. Malina; el punto es si la experiencia del tiempo que experimenta Pablo refleja un desplazamiento de lo inminente en el futuro.

El mensaje escatológico predicado por el Jesús histórico y su movimiento giraba en torno a la irrupción inminente del reino de Dios durante su vida o inmediatamente posterior a la muerte de Jesús de Nazaret (ver Mc 9,1.14.25). Gerd Theissen describe el anuncio de Jesús como de “renovación intra-judaico” . Si el arribo del reino de Dios fue considerado como inminente durante la vida de Jesús de Nazaret, pareciera que no ocurre lo mismo después de la pascua. En el mismo evangelio de Marcos aparecen dos tradiciones (Mc 13,26; 14,62 par.) con las cuales los cristianos de la primera generación comprendieron el tiempo posterior a la muerte de Cristo .

En ambos casos se trata de una interpretación del texto de Dn 7,13-14. En la primera, se trata de la venida inminente del eschaton, de la misión a los gentiles y persecución de la comunidad cristiana; en el segundo, de una tradición pesher que anuncia la inminente venida del Hijo del hombre. Cada una de estas dos interpretaciones expresa una experiencia de la proximidad del eschaton, no obstante que Mc 14,62 subraya el ahora como el tiempo escatológico, mientras que Mc 13,26 lo posterga a un tiempo relativamente corto. En ambos casos se trata de un “tiempo experimental” y no de un “tiempo imaginario”. Antes de seguir, es importante hacer notar, como veremos, que la dilación del eschaton es un fenómeno ya conocido en ambientes esenios ligados a Qumrán y bien pudo servir para comprender lo acontecido a la primera generación de cristianos (ver 1QpHab col. VII, 1; 4QpSaI [4Q171] col. II, 7; 4Q171 col. IV, 11).

El anuncio de la irrupción del eschaton proclamado por Pablo representa un esfuerzo teológico similar al realizado en Qumrán, por asumir teológicamente la muerte y resurrección de Cristo y por otra parte la tarea de traspasar el mensaje cristiano a un mundo con otras categorías culturales. Los datos acerca de Qumrán entregan un resultado importante, la tesis de G. Puente Ojea, que ve en la doctrina paulina de la Parusía como una ideología conservadora que legitima el estado romano y los intereses de la Iglesia, no se ajusta a los datos históricos . Más bien hay que intentar comprender la escatología presente en las cartas paulinas tomando en cuenta las ideas escatológicas presentes en Qumrán o en otros grupos marginales. Como también es necesario considerar la escatología paulina como proceso hermenéutico . Si la teología paulina es una teología hermenéutica, entonces es importante atender a las categorías que ésta ha adoptado desde el material evangélico, como de categorías provenientes de la apocalíptica judía y del sincretismo helenista . De acuerdo a esto, Pablo o sus discípulos han asumido y reelaborado diversos materiales ya existentes en las comunidades que visitaban y las utilizó para desarrollar sus enseñanzas. De manera particular y especialmente en una primera etapa, Pablo utilizó materiales provenientes de tradiciones apocalípticas para formular el evento escatológico de la muerte y resurrección de Cristo y de su venida al final de los tiempos .

El análisis de 1Tes 4,13-18

Uno de los problemas que presentan los comentarios sobre las cartas paulinas es una interpretación atomizada de cada versículo o párrafo. Esto se debe, a nuestro parecer, a la falta de una perspectiva ideológica que cada texto postula. Esta perspectiva no es colocada desde afuera por nosotros, sino que emerge del texto en cuanto éste es obra de una sujeto pensante que estima y está inmerso en una cultura constituida por valores y paradigmas. El tema de los eventos escatológicos (resurrección y parusía) son mencionados por Pablo en 1Tesalonicenses como en 1Corintios.

13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (1Tes 4,13-18).

Tomando en cuenta la inter-textualidad del relato de 1Tes 4,13-18, el texto muestra relación con los textos de 1Corintios 15 y Mateo 24 par. . Por un lado la relación con 1Corintios 15 refleja un desarrollo de la escatología similar a la encontrada en 1Tesalonicenses y de la comprensión que el apóstol tiene sobre la temporalidad de los últimos tiempos. La comprensión del tiempo escatológico viene dado por la pregunta: “tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1Tes 4,13). El tiempo escatológico es entendido como el tiempo de la esperanza y éste se expresa mediante una serie de imágenes utilizadas: los sufrimientos del presente, el símil del ladrón, la resurrección de Jesús, “llevar consigo”, “el arrebato”, “muerte” y “parusía”. Esta terminología nos coloca en el ámbito de la comprensión apocalíptica judía del tiempo.

Dentro de la perspectiva temporal de la apocalíptica de este relato podemos afirmar que 1Tesalonicenses muestra en diversos momentos una atención a los sufrimientos del apóstol y las persecuciones que la misma comunidad ha sufrido a causa de su fe (ver 1Tes 2,2.14; 3,4.7). Es particularmente importante la cita de 1Tes 2,14 que llama a los judíos “estos son los que dieron muerte al Señor y a los profetas y los que nos han perseguido a nosotros”. Es probable que el autor esté interpretando los propios sufrimientos como los de la comunidad, como los sufrimientos de la última hora y considerados como preludio de los dolores escatológicos (ver Mt 24,2-21). Además, el tema de la resurrección aparece desde un comienzo vinculado a la confesión de la muerte de Cristo, como se puede apreciar en la fórmula “Jesús murió y resucitó”, la cual es una fórmula poco común (ver 2Cor 5,15; Rm 8,34; 14,9), posiblemente una inserción del apóstol al material apocalíptico que ha asumido, y en la fórmula “quien murió por nosotros para que ya sea que vigilemos o que durmamos, vivamos juntamente con él” (1Tes 5,10). La resurrección de los muertos como acontecimiento escatológico se predica de alguien que ha “muerto” y que “murió por nosotros”, esto refleja el mensaje de la resurrección de Cristo dentro de una comprensión de la muerte de éste como un mártir.

La terminología del tiempo está vinculada a campo del “movimiento” o “transformación” como son “ser arrebatados” o “resucitar”, y no al de la manifestación, esto refleja un modo característico de concebir el tiempo en escritos semitas (ver Ap 1,4; 4,8). La cuestión de los que aún cristianos que sufren y sobreviven se expresa mediante el término de “ser arrebatados” (harpagêsometha). Se considera que el arrebato es el modo como los cristianos perseguidos y que aún sobreviven participarán de la venida del Señor sin pasar por la muerte. La resurrección se predica sólo de aquellos que ya han muerto y están en Cristo. Esta perspectiva nos muestra que la mención de los sufrimientos del apóstol como de la muerte de Cristo no es accidental sino que se explican como producto de una teología del martirio, que comprende la irrupción del eschaton en términos de resurrección y arrebato. Como creemos haber mostrado, arrebato, persecución y muerte del justo pertenecen a una misma ideología, la cual expresa una continuidad con la ideología presente en grupos ligados al judaísmo heterodoxo.

En el relato se menciona el símil del ladrón para referirse a la oposición tiempo presente-venida del Señor. Con lo que subraya el carácter impredecible de la parusía (ver Mt 24,43; Lc 12,39; 1Tes 5,2; 2Ped 3,10). La imagen del ladrón que irrumpe de noche en la casa es un kairos y remite a una escatología considerada inminente (5,1). El tiempo presente es kronos, oscuridad (5,1.5); incluso es “paz”, “seguridad” (5,3). La exhortación para estar preparado se justifica en el contexto de la llegada en cualquier minuto, pero entendida a corto plazo. No obstante esto, coexiste en el mismo texto enumeración de los eventos escatológicos típica en los relatos apocalípticos judíos (ver 1Tes 5,6 “primero”, “luego”; también 1Cor 15,23). Esta enumeración, lo mismo que la mención de la palabra del Señor, muestra una preocupación por la comunicación de misterios divinos a la comunidad.

Como ha sido dicho la apocalíptica judía y la mayor parte de la nación judía profesaba la fe en una futura resurrección de los muertos. Pablo realiza una corrección al anuncio apocalíptico de la resurrección de los muertos. Esta corrección consiste en que el mensaje de la resurrección de los muertos se centra en la resurrección de Cristo como fundamento de la esperanza del cristiano y causa de la resurrección de éstos. La resurrección en cuanto acontecimiento que transforma nuestra historia es predicada como un hecho ya acontecido en un sujeto de la historia humana. De tal manera que el cristiano vive en un adviento a la espera de su Señor. A juicio de Ojea esto representa lo característico de la ideología paulina que introduce la historia de la iglesia. La corrección cristológica de la escatología apocalíptica tiene como finalidad expresar la significación para los cristianos; esto se aprecia por el uso del giro “llevar consigo” (axei syn autô), lo mismo en 1Cor 15,23 “Cristo como primicia; luego los de Cristo en su venida”. Esto refleja el sentido colectivo y solidario que tiene la resurrección de Cristo. Pero además, muestra que el tiempo post-pascual es un adviento a la espera del Señor que viene.

Dilatación del tiempo escatológico y regreso del Señor

La preocupación por los muertos, presente en el relato, muestra la preocupación por el retraso de la parusía. La conciencia en este retraso, sin embargo, no es original del cristianismo y desde este punto de vista no hay que responsabilizar de este fenómeno ideológico a Lucas o Pablo. El hecho ya es conocido en Qumrán. Esta comunidad del desierto vivió en la espera de la llegada inminente del eschaton, y en los documentos encontrados en Qumrán se aprecia una reflexión acerca de la retraso y de la espera del tiempo final que bien puede dar pistas para una reflexión acerca de la escatología presente en 1Tesalonicenses.

En el pesharim de Qumrán, 1QpHab col. VII, 1 se distingue entre la última generación y la consumación del fin: “pero la consumación del período que vendrá no conoció” (ver 4QpSaI [4Q171] col. II,7; 4Q171 col. IV,11). La ignorancia posee un sentido escatológico, lo que no se sabe acontecerá pronto, de un momento a otro. Esta consumación ocurrirá pronto: “toda la impiedad al final de los cuarenta años, pues ellos serán consumidos y no se encontrará sobre la tierra ningún impío”. El significado de los cuarenta años, es posible entenderlo simbólicamente como el tiempo de prueba escatológica. Una vez transcurrido este tiempo, los elegidos “heredarán la tierra durante mil generaciones” (ver 4Q171 col. IV,3; 1QS col. IV,18). El pesher menciona en dos oportunidades que “prolongará el período postrero” (1QpHab col. VII, 7. 12).

No nos podemos extender más en este punto, pero por lo ya expuesto, es posible concluir que los residentes de Qumrán tuvieron conciencia de un tiempo intermedio, entre la muerte del Maestro de Justicia y la irrupción del eschaton. Los esenios de Qumrán, experimentaron que el periodo llamado de los últimos días ya había comenzado, pero todavía faltaba un breve periodo para la llegada del fin. Así como en otros temas teológicos, la comunidad cristiana no inventó nada sino que se apropió de esquemas ideológicos, ya existentes, elaborando sobre estas representaciones sus particulares elementos o convicciones. Entonces esto levanta la siguiente hipótesis: sí este esquema ideológico estaba ya presente en el judaísmo heterodoxo para argumentar acerca de la necesidad de mantener la lucha en el tiempo de la prueba, el recurso a la parusía no parece acertado considerarlo como un deslizamiento o coartada ideológica, sino que, más bien, había que comprenderla como el recurso a la utopía.

El término “parusía” está cuatro veces en la carta (1Tes 2,9; 3,13; 4,15; 5,23) y coloca, por las razones entregadas, la temporalidad del relato en el contexto del adviento. El cristiano debe tener esperanza porque vive en el adviento, a la espera de su Señor (1Tes 1,3; 4,13). Esta expresión no está en el horizonte del Jesús histórico y procede del griego asumido por el cristianismo para designar la venida del Señor. Posiblemente, la teología cristiana de la primera hora enfrentara el tema de la inminencia, reformulando tradiciones apocalípticas que consideran dos modelos: el primero entendido como “venida”, y otro expresado como “regreso”. Estos dos motivos se habrían mezclado durante el período neo-testamentario, pero ambas remiten al tema de la temporalidad como espera. La vida del Jesús terrestre es entendida como un precursor o del Hijo del hombre o del Kyrios que vendrá de un momento a otro (ver Mc 8,38). En este sentido la parusía pudo haber sido entendida como una ideología que funda la esperanza cristiana recurriendo a una cristología de dos fases, en donde la segunda corresponde al regreso del sucesor profético . Pero este modelo corresponde a una ideología mesiánica del carácter precursor, se predica de algunas figuras del pasado de las que se espera una segunda venida, por ejemplo de Melquisedec (11QMelq), del profeta de Dt 18,15.18, de Elías (Mal 3,23) e incluso es posible que del mismo Maestro de Justicia se esperara su “regreso” (ver 4Q163 (4Qpap pIsac) fr. 23 col. II, 17). Ésta idea, muy arraigada en la mentalidad judía es la causa de ardiente espera que se refleja en el movimiento del período inter-testamentario y en la expectativa del regreso de personajes pertenecientes a la primera liberación, a la historia primitiva, que tendrán un rol destacado en la liberación definitiva de los últimos días .

Resurrección y arrebato

Una cuestión importante para un estudio ideológico de la literatura paulina es el tema del origen de las tradiciones a las cuales pertenece la terminología utilizada. En concreto, 1Tesalonicenses adopta y reelabora la terminología de grupos apocalípticos existentes durante el primer siglo para fundamentar su esperanza. En efecto, el uso del paradigma del arrebato como ideología para explicar la resurrección lo encontramos usado reiteradamente en los escritos del NT y refleja una de las primeras reflexiones en torno a la resurrección de Jesús . Lo mismo afirma Ulrich Wilckens quien señala que el arrebato es utilizado en la persona de Cristo como también lo fue en Enoch “la función en la que Enoch trasladado, es introducido al cielo, corresponde a la función del Cristo que ha ascendido” .

Si estos dos términos fueron intercambiables durante el tiempo neo-testamentarios para expresar el tiempo escatológico, no se insiste lo bastante en que ambas vinculan “el movimiento” a “la temporalidad”, ni a la diferente comprensión del tiempo. El que resucita no vive el kronos sino el tiempo escatológico: el kairos. El profeta Elías como paradigma del arrebato pertenece a la tradición de los emisarios divinos (profeta escatológico), en donde el justo es arrebatado al cielo sin “gustar la muerte”, así como Enoch, Melquisedec y Moisés. En estos personajes se cumple el carácter misterioso de su origen como de su muerte: Melquisedec, Moisés y Elías. La leyenda de la tumba vacía de Jesús pertenece a este trasfondo apocalíptico. Es importante notar que tales experiencias eran consideradas proscritas, heterodoxas y muestra la práctica de grupos al margen del judaísmo oficial del siglo primero. En estos cuatro personajes ocurre que la tradición judía desconoce el origen o no se sabe dónde ha quedado su cadáver o su sepultura, y le concede a este aspecto un carácter misterioso. Esto responde a ideas de grupos apocalípticos acerca del carácter misterioso o extraordinario de la muerte de un personaje, la desaparición del cuerpo o el desconocimiento del lugar de la sepultura, y constituye un signo de que éste pertenece a la esfera divina (ver 2Re 2,2-18; Ev. Nic XV, 1.6; XVI, 6; Ap 11,11-12). A este modelo responde por tanto la figura del profeta escatológico en las figuras de Elías que es arrebatado al cielo sin morir, de Moisés del que se ignora el lugar de su tumba o que su cuerpo haya sido llevado al cielo por Miguel (ver Jd 1,9), de Melquisedec “sin principio ni fin de vida” (ver Hb 7,3), y del mismo Jesús, cuyo cadáver no se encuentra en la tumba.

El texto de 1Tes 4 en relación con la fuente Q

De acuerdo a la investigación actual, el texto de 1Tes 4,17 está en relación a los textos de Lc 17,34-35//Mt 24,40-41, que provienen de la fuente sinóptica de los dichos de Jesús. Esta relación es posible considerarla como una cierta dependencia temática que se puede explicar de diversas maneras. La comparación de estos textos nos arroja interesantes resultados en vista de comprender las diversas actualizaciones que ha realizado la comunidad paulina.

Es interesante notar que el texto lucano presenta los siguientes motivos que se repiten en 1Tesalonicenses, el tiempo escatológico se introduce por la pregunta del v.20. En estos textos, el motivo del momento imprevisible de la irrupción del eschaton se apunta tanto en el motivo del rayo (Lc 17; Mt 24; 27,36.44) como del ladrón (ver Lc 12,39-40). La situación presente está caracterizada no sólo en la ignorancia del tiempo salvífico, sino también en la inminencia de la ira de Yahvé. Los contemporáneos de Noé y Lot viven un tiempo cronológico, en cambio para los elegidos se trata de un kairos (1Tes 5,1). Tanto Noé como Lot conocen una palabra previa de Yahvé que anuncia el castigo que viene sobre esta generación, por consiguiente se trata de un tiempo inminente.

La alusión a las figuras de Noé y Lot en los vv. 26.28 coloca el contraste entre el tiempo del mundo y el tiempo de los elegidos. El tiempo presente es un kairos que es necesario aprovechar. Esta misma situación la encontramos en los vv. 34.35 en donde se menciona la oposición tomado-dejado. Las expresiones “comían, bebían, se casaban” expresa el curso del tiempo en donde el futuro no influye. En cambio, para Noé y Lot el futuro irrumpe sobre el presente en forma de arrebato. Cada uno de los personajes femeninos está realizando acciones temporales, pero sólo en uno de ellos el tiempo escatológico se expresa como venida que transforma el presente: “uno será tomado” y el otro dejado. Estarán dos mujeres moliendo; una “será arrebatada y la otra dejada”. Tanto Mateo como Lucas utilizan el verbo “paralambanô”. Es evidente que este modelo pretende explicar una situación particular, en donde se cree en la venida del Hijo del hombre cuando todavía la primera generación de cristianos sobrevive y se piensa que el Hijo del hombre vendrá “con poder”. En estos textos vuelve a aparecer la idea de la participación de los eventos escatológicos de acuerdo a la expectativa de la inminencia de la vuelta del Hijo del hombre.

El último tiempo es el período de los dolores escatológicos como señala el v.25 “pero primero es necesario que padezca mucho y sea desechado por esta generación.”. En los v.30.31 se menciona el tiempo escatológico con la denominación “el día en que el Hijo del hombre” como “manifestación”. En Mt 24,5-21 se menciona el tiempo de persecución, los dolores escatológicos, pero se añade el anuncio del evangelio a las naciones.

La idea que el futuro es entendido como “venida del Hijo del hombre (v.27.37) es propiamente bíblica. En la cultura ligada a grupos marginales la palabra de Dios “viene” y Dios mismo viene desde el futuro. Pensamos que esto refleja la percepción de “tiempo vivido” ligado a un pensamiento utópico. La escatología de 1Tesalonicenses está en continuidad con la fuente de los dichos. La terminología mediante la cual se explica la temporalidad es común y apunta a una teología del martirio presente en grupos marginales alrededor de los 40, que esperaban el arribo del eschaton en un corto plazo.

Presupuestos contextuales en el judaísmo y helenismo

El tema del arrebato y la invasión del cielo, según Schillebeeckx, es una creencia presente tanto en el mundo greco-romano como judeo-helenista . Es ampliamente compartida en el antiguo mundo e incluso en la misma Palestina . J. D. Tabor señala “el NT es una parte del proceso de helenización en la cual la noción de resurrección de los muertos, inmortalidad del alma y ascenso a los cielos fueron la norma más bien que la excepción” . El autor clasifica en cuatro categorías el motivo del ascenso a los cielos:

  • El ascenso como invasión en el mundo divino;
  • Como obtención de una revelación;
  • Como adquisición de la vida divina;
  • “Gustar anticipadamente del mundo divino”.

Además de esta clasificación vamos a añadir algunos aspectos ideológicos relevantes para nuestra reflexión. El arrebato durante este período del judaísmo tardío y la primera generación de cristianos está relacionado con las figuras de profetas, caudillos carismáticos y taumaturgos relacionados con la persecución por defender la fe y la ley. Mientras que en medios helenísticos, como señala Schillebeeckx, el envío de mensajeros divinos y su posterior arrebato a los cielos, guarda relación con la cristología de theios anêr presente en los evangelios .

Como está dicho en medios judíos el tema del arrebato es aplicado a profetas y visionarios en un contexto de persecución y asociado por tanto con una teología del martirio. La ideología de grupos judíos radicalizados desarrolló una teología del martirio, como se expone en 1Mac 2,58. En este texto, la defensa de la pureza de la fe le valió a Elías el ser arrebatado al cielo. Es notoria la ruptura epistemológica de la figura del Elías del pre-destierro, esto sirve a los propósitos del redactor para exhortar a los judíos perseguidos en la fidelidad a la ley. La introducción de este paradigma de comunión con Dios incluso en la muerte, representa el modelo del mártir por la ley que se aprecia en diversos textos judíos de esta época. En efecto, el rapto de Elías al cielo está contextualizado como teología del martirio por la ley, tal como se aprecia en diversos textos del período pre-cristiano (véase AscMoisés 9,1-7; Dn 12,3; AscIs 2,33-36).

Igualmente en AscMoisés, Taxo muere pero espera la retribución por su fidelidad a la ley. Lo mismo que Elías, Taxo es perseguido, habita en una cueva del desierto y es arrebatado al cielo donde es instituido sacerdote; instruye a sus hijos a seguir fieles a la ley y a dar testimonio de su fe del mismo modo que 2Macabeos 7 ; la razón por la cual Elías es arrebatado a los cielos no aparece en 2Re 2,4-5 sino que corresponde a una relectura que se hace de Elías durante este período, como lo refleja el texto de 1Mac 2,58: “por su celo de la ley Elías fue arrebatado al cielo”.

En otro texto del mismo periodo, AscIs 2,33-36, encontramos un esquema similar. El profeta en éxtasis está con su Señor en el cielo pero se le muestra que debe morir: “es necesario cumplir tu vida temporal en la corruptibilidad del mundo”, por eso debe sufrir el martirio; a Isaías, lo mismo que a Elías, se le ordena volver para dar testimonio con su muerte. El texto de AscIs 2, 33-36como el de 1Mac 2,58 pretende dar razón de la necesidad del martirio; con modelos distintos, uno con el arrebato el otro con el éxtasis, aportan a la pregunta por el sentido del martirio.

Todo esto quiere decir que el modelo del arrebato responde a una contra-ideología que legitima la lucha de resistencia de determinados grupos que sufren la persecución religiosa a manos del dominio seléucida. Pero además expresa lo siguiente: durante este mismo período emerge la fe en la resurrección de los muertos entendido como lucha en contra de la injusticia. Es importante notar que la fe en la resurrección de los muertos está referida al final de la historia. A diferencia de ésta, el mártir es alguien que es llevado al mundo de Dios en el presente sin pasar por la muerte y sin esperar a la resurrección de los muertos realizada al final de la historia. Por consiguiente el arrebatado es entendido como una anticipación del eschaton. Esta teología de resistencia afirma que el destino de los mártires es tal que éstos son situados más alto que los mismos ángeles.

Un modelo distinto es la figura deltheios aner presente en los textos neo-testamentarios. En la mitología griega se señalan diversos relatos en donde algunos consideran a determinados hombres como arrebatados al cielo por los dioses , entre los cuales se enumera a Rómulo, Hércules, Empédocles, Alejandro Magno y Apolonio de Tyana . De Empédocles en especial se dice que fue discípulo de Pitágoras, tenía un vestido especial, era político, filósofo y taumaturgo. A estos hombres, se les atribuye poderes milagrosos y siguen el mismo patrón de que en el momento de su fin, desaparece elevándose a los cielos. La vida encarnada del hombre divino es entendida como una manifestación, epifanía , su ser se manifiesta históricamente y éste realiza señales milagrosas que legitiman su actuación como enviado de los dioses, pero no presenta una visión escatológica y del sentido último. La actuación del hombre divino transcurre en el tiempo.

No obstante es necesario precaverse de juicios demasiado apresurados al respecto. Por ejemplo la comprensión de figuras como Moisés o Elías guardan estrecha relación tanto con la figura del profeta escatológico que es martirizado y arrebatado al cielo, como a la figura de un theios aner, por tanto en determinados casos se relacionan corrientes del judaísmo heterodoxo como la apocalíptica judía, la diáspora judía y la gnosis judía. Es importante afirmar que durante el siglo primero, la apocalíptica y la gnosis , muchas veces, se encuentran en un mismo terreno y cauce, lo cual hace difícil, si no incorrecto, distinguir, un origen químicamente puro de este motivo. En algunos círculos judeo-helenistas la figura de Elías enviado antes del juicio, según Mal 3,23, pudo ser comprendida como un theios aner . Elías pudo ser entendido como un hombre divino sobre todo por sus acciones milagrosas de cerrar y abrir los cielos con el poder de su oración (ver 1Re 17,1.7; Si 48,2-3; St 5,17-18), hacer llover fuego (ver 1Re 18,38; Sir 48,3), y resucitar muertos (Si 48,5).

Conclusiones

La terminología con la cual se describe la temporalidad en 1Tes 4,13 es predicado de profetas y hombres relevantes asociados con un discurso apocalíptico del fin del mundo, posiblemente ligado a grupos disidentes en donde se considera la subida al cielo como un movimiento de legitimación de las convicciones y expectativas del propio grupo. El uso de esta terminología expresa una continuidad en primer lugar, con textos judíos, pre-cristianos y marginales, que tuvieron una teología del martirio entendida como teoría crítica al statu quo de la sociedad judía del cambio de era; en segundo lugar está en continuidad con texto cristianos como la fuente Q (Lc 17,34-35//Mt 24,40-41) y 1Corintios 15; lo cual arroja como resultado que al parecer existió una mentalidad común en torno al tiempo posterior a la muerte de Cristo. Este tiempo pareciera no es una invención paulina sino que pertenece a una base más amplia en donde la fuente de los dichos y otros escritos de origen judío contribuyen a comprender el tiempo escatológico como adviento utilizando para ello la terminología de la “venida”, del “arrebato” y la “resurrección”. Para comprender este tiempo posterior a la muerte de Cristo, el texto paulina adopta categorías temporales pertenecientes a la apocalíptica aunque introduciendo otras tantas expresiones utilizadas en su entorno helenista.

En la terminología temporal estudiada, los temas de la dilatación de la parusía y del regreso a juzgar por sus antecedentes judíos y el uso de éstos en otros textos cristianos no se refleja una ideología conservadora sino al contrario perfila la comprensión del tiempo como esperanza. Esta situación escatológica del adviento de la historia es propia de estos grupos apocalípticos del judaísmo, en los cuales existía una concepción del tiempo escatológico como una realidad inminente y cercana que viene. Entre estos grupos la convicción de vivir la inminencia del eschaton conlleva, por un lado, una actitud crítica de las instituciones judías, helenistas o romanas y, por el otro, una apertura y participación del futuro que viene. Desde este punto de vista no pareciera que haya que ver en 1Tesalonicenses un tipo de ideología que promueve el “culto a Cristo” y que se alinea con el imperio romano.

César Carbullanca Núñez
Avenida San Miguel 3605
Correo Talca. Talca, Chile

carbullanca@yahoo.com

 

G. Puente Ojea, Ideología e historia - La formación del cristianismo como fenómeno ideológico, México, Siglo Veintiuno XXI, 6ª edición, 1993, p.12.

B. Malina, El mundo social de Jesús y los evangelios - La antropología cultural mediterránea y el Nuevo Testamento, Santander, Sal Terrae, 2002, p. 255.

B. Malina, O evangelho social de Jesus - O reino de Deus em perspectiva mediterrânea, São Paulo, Paulus, 2004, p.19; Néstor O. Míguez, “Lenguaje bíblico y lenguaje político”, en RIBLA 4 (1989) 65-81.

R. Alain de Beaugrande y W. U. Dressler, Introducción a la lingüística del texto, Barcelona, Ariel Lingüística, 1997; B. Malina, Social-Science - Commentary on the Gospel of John, Minneapolis, Fortress Press, 1988, p.23.

Cf. R. Meinet, L’analyse rhétorique, Paris, Les Éditions du Cerf, 1989, pp.178-189.

B. Malina, O evangelho social de Jesus, p.15.

Elisabeth Schüssler Fiorenza, “Ecclesia semper reformanda - La teología como crítica de la ideología”, Concilium 279 (1999), p.107.

Juan Luis Segundo, La historia perdida y recuperada de Jesús de Nazaret - De los sinópticos a Pablo, Santander, Sal Terrae, 1991, p.28.

B. Malina, O evangelho social de Jesus, p.26.

G. Puente Ojea, Ideología e historia - La formación del cristianismo como fenómeno ideológico, p.12.

B. Malina, O evangelho social de Jesus, pp. 220-262.

G. Strecker, Theology of the New Testament, New York, Westminster John Knox Press, 2000, p. 61.

Documento final de Aparecida (37) dice: “la hipótesis de realidad con la que cada ser humano pueda mirar el mundo en que vive”.

Cf. P. Sacchi, Jewish Apocalyptic and its History, Sheffield, Sheffield Academic Press, 1990, p. 110; J. J. Collins, Apocalyptic Imagination - An Introduction to the Jewish Matrix of Christianity, New York, Crossroad, 1984, p.10

Cf. M. Pérez Fernández, Los capítulos de Rabbí Eliézer - Versión crítica, introducción y notas, Valencia, Biblioteca Midrásica, 1984, pp. 26-27.

La cursiva es mía.

Cf. César Carbullanca N., “Estudio del paradigma mesiánico de Elías - Historia de su interpretación”, Teología y Vida 47/4 (2006) 423-442.

Alan J. Avery-Peck, “The Galilean Charismatic and Rabbinic Piety - The Holy Man in the Talmudic Literature”, en Amy-Jill Levine, Dale C. Allison Jr., e J. Dominic Crossan (eds.), The Historical Jesus in Context, Oxford, Princeton University Press, 2006, pp. 150-152.

Gerd Theissen, O movimento de Jesus - Historia social de uma revolução de valores, São Paulo, Edições Loyola, 2008, p. 141.

Cf. Ernst Tödt, Der Menschensohn in der synoptischen Überlieferung, Gütersloh, Gütersloher Verlaghaus, 1959, pp. 33-35; B. Lindars, Jesus Son of Man - A fresh examination of the Son of Man sayings in the gospels, Grand Rapids, W. Eerdmans Publishing, 1983, pp. 108-114.

G. Uente Ojeda, Ideología e historia, pp. 222-23. El autor sostiene que la parusía responde “el reino de Dios en la tierra se esfuma del panorama paulino; el mundo material queda devaluado a radice, pero asumido en su realidad actual ... la creación paulina aportaba al estado y la sociedad romana una nueva legitimación ideológica que le permitiría sobrevivir tres siglos más”.

S. Vidal, Las cartas originales de Pablo, Madrid, Trotta, 1996, pp. 14-15; Georg Eichholz, Die Theologie des Paulus im Umriss, Neukirchen, Neukirchener Verlag, 5ª edición, 1985, pp. 7-13.

Joachim Gnilka, Teología del Nuevo Testamento, Madrid, Trotta, 1998, pp. 17-25; S. Vidal, Las cartas originales de Pablo, pp. 14-15.

Leonhard Goppelt, Theologie des Neuen Testaments, Göttingen, Vandenhoeck & Ruprecht, 3ª edición, 1991, pp. 372-75.

K. Staab y N. Brox, Cartas a los tesalonicenses, cartas de la cautividad, cartas pastorales, Barcelona, Herder, 1974, p. 41.

Cf. César Carbullanca N., Análisis del género pesher - Formas y motivos, Santiago, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2007, pp. 115-19 (tesis doctoral).

Cf. Klaus Berger, Theologiegeschichte des Urchristentums - Theologie des Neuen Testaments, Tübingen/Basel, Francke Verlag, 2ª edición, 1995, p. 71.

Cf. O. Betz, Der Paraklet - Fürsprecher im häretichen Spätjudentum, im Johannes-Evangelium und in neu gefundenen gnostischen Schriften, Leiden/Köln, E. J. Brill, 1963, pp. 127-37.

Cf. Mt 11,12; Mc 2,18-20; Lc 24,51; Hch 1,9-11; 8,39-40; 2Cor 12,2.4; Hb 11,5; Ap 11,12; 12,5; 1Tes 4,17; Ev. Pedro V, 19; Ev. Nic XV,3.6; XVI,6.

Cf. Ulrich Wilckens, Resurrection, Atlanta, John Knox Press, 1978, p. 102; G. Strecker, Theology of the New Testament, Louisville, Westminster John Knox Press, 2000, pp .272-73: “The original resurrection faith identified resurrection and ascension”; F. Hahn, Christologische Hoheitstitel, Göttingen, Vandenhoeck & Ruprecht, 5ª edición, 1995, p. 127 n. 4; Klaus Berger, Theologiegeschichte des Urchristentums, p. 67; Gerhard Lohfink, Die Himmelfahrt Jesu - Erfindung oder Erfahrung, Stuttgart, KBW, 1972, pp. 9-12.

Ulrich Wilckens, Resurrection, p. 104.

Cf. A. Kretzer, paralambano“, en Horst Balz y Gerhard Schneider (eds.), Diccionario exegético del Nuevo Testamento, Salamanca, Sígueme, 1998,pp. 755-59, especialmente p. 758; H. Kessler, Sucht den Lebenden nicht bei den Toten - Die Auferstehung Jesu Christ, Düsseldorf, Patmos Verlag, 1985, p. 71 (versión en castellano: La resurrección de Jesús - Aspecto bíblico, teológico y sistemático, Salamanca, Sígueme, 1989, p. 54). Kessler señala los textos de Mt 24,40s; Lc 17,7-13; 1Tes 4,17. Al parecer también aparece una tradición en torno al retorno, martirio y resurrección de uno o dos profetas escatológicos como en Ap 11,7-13, según señala Ulrich Wilckens, Resurrection, p. 106; A. Polag, Christologie der Logienquelle, Neukirchen, Neukirchener Verlag, 1977, p. 95; Klaus Berger, Die Auferstehung des Propheten und die Erhöhung des Menschensohnes, Göttingen, Vandenhoeck & Ruprecht, 1976, pp. 22-23, 74-75; E. Schillebeeckx, Jesús: la historia de un viviente, Madrid, Cristiandad, 1983, p. 314 (Schillebeeckx ve el esquema en el relato de Lucas 24,1-12; allí reacciona frente a la idea de que “el dato del sepulcro vacío viene a coincidir con el de ser arrebatado para estar junto a Dios”); R.H. Fuller, Fundamentos de la cristología neotestamentaria, Madrid, Cristiandad, 1979,pp. 105-106, 242-44.

E. Schillebeeckx, Jesús: la historia de un viviente, p. 314.

Cf. R.H. Fuller, Fundamentos, pp. 75-76.

J. D. Tabor, “Ascent to heaven in Antiquity”, en la siguiente página web: http://www.religiousstudies.uncc.edu/jdtabor/heavenlyascent.html

Cf. Rudolf Bultmann, Teología del Nuevo Testamento, Salamanca, Sígueme, 1980, pp. 170-83; L. Bieler, Theios aner - Das Bild des “göttlichen“ Mesnchen in Spätantike und Früchristentum II, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1976, pp. 18-22.

Cf. J. Tromp, The Assumption of Moses - A Critical Edition with Commentary, New York, E. J. Brill, 1993, pp. 226-27, 230-31: “the priestly ordination of Taxo in heaven can be naturally understood as reward for his faithfulness to the law, for which he even died”; L. Hartman, Prophecy interpreted, pp. 42-43. Este último autor señala una relación entre el nombre de Taxo y la designación del cetro dado al intérprete de la ley en Qumrán.

Cf. F. Hahn, Christologische Hoheitstitel, pp. 355-56; J. Tromp, The Assumption of Moses, pp. 126-27 (la identificación de Taxo con Elías es antigua como lo señala F. Hahn y J. Tromp).

G. Strecker, Theology, pp. 272-73.

Cf. J. Leipoldt y W. Grundmann, El mundo del Nuevo Testamento I, Madrid, Cristiandad, 1973, pp. 81-84; W. K. Guthrie, Historia de la filosofía griega - La tradición presocrática desde Parménides a Demócrito II, Madrid, Gredos, 1993, pp .261-66; Gerhard Lohfink, Die Himmelfaht Jesu - Erfindung oder Erfahrung, pp. 9-12.

Cf. R.H. Fuller, Fundamentos, p. 242.

Cf. J. Schreiber, “Die Christologie des Markusevangelium”, en Zeitschridt fúr Theologie und Kirche 58 (1961), p.165.

Cf. P.J. Achtemeier, “Pre-Marcan Miracle Catenae”, Journal of Biblical Literatur/ 91 (1972), pp. 202-205; J. Schreiber, “Die Christologie des Markusevangelium”, Zeitschrift für Theologie und Kirche 58 (1961), p.160. Véase la opinión crítica de R. Pesch, “Die vormarkinische Wundergeschichtensammlung und die sogennante theios anêr Christologie im Markusevangelium”, Das Markusevangelium I (1,1-8,26), Freiburg, Herder, 1976, pp. 277-81.