
RECONSTRUCCIÓN E IDENTIDAD
(La Alternativa de Esdrás)
Neftalí Vélez Chaverra
INTRODUCCIÓN
La pregunta por la reconstrucción-identidad está en la orden del día. Los países del Este europeo, que acaban de rebelarse contra la opresión del partido y del Estado, buscan alternativas sociales y políticas por caminos diferentes a los del pasado. Entre ellos, la identidad nacional se liga, no pocas veces, a luchas nacionalistas antes impedidas por el poder central. En donde hay mayoría de católicos como en Polonia, identidad y tradicionalismo andan de la mano.
Por su parte, Europa Occidental avanza hacia su consolidación como un bloque económico-social y cultural. Es una propuesta abierta a los europeos del Sur: España, Portugal y Grecia; pero cerrada cada vez más a los habitantes de África y de América Latina. Es una identidad que puede caer en el exclusivismo.
En el “nuevo mundo”, al celebrarse los 500 años del “descubrimiento”, una pregunta flota por doquier: ¿En qué consiste la identidad latinoamericana? ¿Cómo construir o reconstruir estas naciones, sin desconocer un pasado que se remonta más allá de 1492?
El pueblo de Israel se planteó esta cuestión varias veces en su historia. El post-Exilio puso en juego diversas opciones de reconstrucción. La propuesta de Esdrás, que centra la atención de este artículo, ilumina el presente latinoamericano y mundial. Hoy no podríamos, de manera plausible, repetir una alternativa con tan serios interrogantes políticos, sociales, culturales, éticos y teológicos.
El artículo recorre tres puntos: el contexto social de la acción de Esdrás, las alternativas de reconstrucción que circulaban en aquellos años y los matrimonios mixtos, eje importante de la propuesta reformadora del mismo Esdrás.
1. CONTEXTO DE LA EMPRESA DE ESDRAS El momento exacto de la labor de Esdrás en Jerusalén todavía se discute. Muchos estudiosos se inclinan a situarlo en tiempos de Artajerjes I, hacia el 427, aproximadamente, un siglo después de la vuelta de Babilonia.
Las fuentes principales para reproducir la situación de Judá durante este difícil período de 100 años son fundamentalmente bíblicas: Esdras-Nehemías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Además, los papiros de Elefantina, comunidad de judíos ubicada en una de las cataratas de río Nilo.
1.1. Situación Socio-política
Unos 42.000 exiliados (golàh) de Babilonia regresaron a Jerusalén, acogiéndose al edicto promulgado por Ciro ( 538 a .C.) en el amanecer del imperio de los persas, nuevos dueños del mundo conocido.
Los primeros dirigentes o “comisarios” nombrados por Ciro (539- 530 a .C.), no consiguieron, en los primeros años, llevar a cabo la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esd. 4,24). La labor solamente se realizó después de la caída de Cambises (530- 522 a .C.), entre los años 520-5 15 a .C., cuando ya estaba en el poder Darío (522- 486 a .C.).
La conquista de Egipto llevada a cabo por Cambises en el 525 a .C., aumentó la importancia estratégica de Palestina y de Judá para el imperio Persa. Era necesario mantener la paz en una región vital para la comunicación entre las tierras de la Media Luna y las del Nilo fértil.
Esta situación internacional la aprovecharon los judíos de vuelta en Jerusalén. Fueron animados por los profetas Ageo y Zacarías y organizados por Zorobabel, descendiente del rey de Judá (1 Cró. 3,17-19) y por Josué, de la familia del sumo sacerdote (Esd. 3,2; 1 Cró. 5,40-41). Acaban de pasar dos años de inestabilidad en el imperio. Darío solamente se había afianzado en el poder después de luchas internas muy fuertes. La distancia entre la capital Susa y Judea, situada en la periferia del imperio, hacía posible que tales oscilaciones del poder central se conocieran tiempo después de haber sucedido 1.
A Darío le sucede Jerjes (486- 465 a .C.) y Artajerjes 1(464- 424 a .C.). Durante este último actúa el profeta Malaquías, poco antes del 445 a .C. Denuncia los desórdenes sociales, las faltas cultuales de los sacerdotes, la negativa a pagar los impuestos del templo y los matrimonios con las mujeres extranjeras.
Por esa época llega el “gobernador” Nehemías a Jerusalén (año 445 a .C.), con una misión de Artajerjes I. Debe reconstruir las murallas de la ciudad. Durante su primera estadía que se extiende desde 445- 433 a .C. realiza esta tarea (Neh. 12,27-43) y repuebla a Jerusalén con gente que procede de las ciudades de Judá.
Durante este reinado, Esdrás realizó su labor en la capital de Judá. Fue complementaria a la de Nehemías y posiblemente se cruzó con ella, en el segundo período de la acción de Nehemías en Jerusalén.
1.2. Situación Socio-económica
Después de la invasión de Jerusalén y la deportación a Babilonia reinó la devastación. Los más pudientes fueron al exilio y quedó en el país la gente más pobre (ver 2 Re. 24,14). Las profecías del III Isaías nos muestran que a la llegada del cautiverio la ciudad santa estaba desierta y el templo en ruinas (Is. 64,9ss.).
En los años siguientes, los pueblos vecinos invadieron el territorio y bajó la producción (Zac. 7,14; 8,10). Hacia el año 450 a .C. fecha aproximada del libro de Rut habla hambre (Rut 1,1), emigración forzosa (1,1-7), pobreza extrema que obligaba a recoger las sobras de la cosecha (2,2) y falta de tierra para la mayoría de la población (2,3; 4,3.9) 2.
El sistema de tributo exigido por los persas llevó en Judá al empobrecimiento de los campesinos. Con la venta de los productos excedentes, como cebada, derivados del olivo, vino y ganado, tenían que conseguir las monedas demandadas por el imperio. Para esto los pequeños y medianos propietarios de tierra dependían de negociantes extranjeros y nativos, llamados “nobles y jefes” (Horim y Sganim), cercanos al gobernador y a los sacerdotes.
El capítulo 5 de Nehemías expresa una crisis económica generalizada. Los grupos familiares ya no producían lo necesario para su reproducción. Más que fruto de la división de las herencias o del empeoramiento de la tierra, la vicisitud se debía a un profundo conflicto económico-social, en donde unos pocos presionaban para aprovecharse del trabajo de las mayorías. Los nobles y jefes hacían su agosto con la expropiación de la tierra de los campesinos y con la venta de esclavos. Estos últimos llegaban a costar hasta 60 ciclos de plata 3.
Existía un orden social apoyado por los persas y que colocaba en primer lugar a los sacerdotes-levitas. Después estaban los guerreros, los agricultores-trabajadores y finalmente los esclavos. En términos más elementales existía una división entre los dirigentes sacerdotales llegados del destierro y las “gentes de la tierra”, que se habían quedado en Palestina. Junto a los primeros estaban los grandes comerciantes y junto a los segundos, los excautivos que habían perdido sus tierras o no habían podido recuperar más que una parte de ellas.
1.3. Situación Socio-cultural
La primera caravana sale de Babilonia en la primavera del 537. Se asentaron en Jerusalén y sus alrededores como Bethlem, Nethophah y Anathoth, teniendo en cuenta unas listas genealógicas que buscaban mantener la pureza de la raza (Neh. 7; Esd. 2). La mayoría de la Golah o repatriados eran sacerdotes y levitas (Esd. 2,36; Neh. 7,39) 4.
Rápidamente vino la tensión con los samaritanos y demás habitantes de Palestina. Eran considerados impuros. Cuando los samaritanos propusieron a Zorobabel ayudar en la reconstrucción del templo fueron rechazados. Entonces se juntaron a los extranjeros y empezaron una campaña de desprestigio y de oposición a los planes de quienes habían retomado de Babilonia.
La discordia de judíos y samaritanos fue una de las causas del retraso en la construcción del templo, entre el 537 y el 520 a .C. los habitantes del Norte utilizaron su influencia ante funcionarios del imperio residentes en Samaria, que era capital de provincia y más importante que Jerusalén en los tiempos de Artajerjes 1. Quisieron hacer lo mismo una vez reiniciados los trabajos en el 520 , pero ya en ese tiempo el peso de los judíos había crecido. Consiguieron de Darío, y en contra de los samaritanos, no solamente la actualización del edicto de Ciro, sino una serie de concesiones que permitirían la finalización del 2º templo de Jerusalén (Esd. 6,8ss.).
No existía solamente la causa cultural (pureza de la raza) para la posición de los repatriados en contra de los samaritanos. Tenían un motivo religioso: la idolatría era inaceptable para la Golah. A esto se sumaba un móvil político, pues los dirigentes de Samaria -de la cual dependía la misma Jerusalén- no podían aceptar los deseos de autonomía de los habitantes de la ciudad santa. Los samaritanos no estaban dispuestos a perder la preeminencia que solamente habían conseguido con la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.
Finalmente, la inferioridad numérica y geográfica de los judíos ante los samaritanos pudo llevar a que los primeros tuvieran miedo de ser absorbidos y dominados por los habitantes del norte. De esta forma, la animadversión sería una forma de autoconservación por parte de Judíos y Benjaminitas 5.
1.4. Situación Socio-religiosa
El nuevo templo lo construyeron los exiliados, con el apoyo de los dominadores persas. Las genealogías reelaboradas por sacerdotes y levitas fueron armas que la Golah esgrimió contra los israelitas del país.
Se percibe una contradicción: los persas impulsan el nacionalismo en un rincón del imperio. Sin embargo, no es más que un supuesto antagonismo. Los reyes persas no buscaron la unidad de sus colonias por medio de una sola religión o lengua. Respaldaron los cultos regionales y locales. Permitieron el uso de varios idiomas y animaron a los religiosos a codificar leyes y costumbres existentes, para hacer de ellas el fundamento de la ley colonial.
Ciro se presentó en Babilonia como el “elegido de Marduk”, en Ur. como “enviado de Sin” (El dios luna) y entre los judíos, como “ejecutor de las órdenes de Yahveh”. En ese contexto se entiende la restitución de los vasos sagrados y muebles cultuales del templo de Jerusalén, años antes robados por Nabucodonosor (Esd. 1,8-11; 6,5). Esta tónica fue seguida por los sucesores de Ciro y les dio muy buen resultado.
Se diferenciaron de los babilonios y asirios, que implantaban el control exterminando la más pequeña resistencia y autonomía de los invadidos. Acostumbraban destruir ciudades y templos y deportar parte de la población. Ciro y Darío pudieron actuar de otra forma porque tenían un aparato imperial que permitía recaudar los impuestos prescindiendo de los lugares del culto.
Lo que era para los poderosos de la Media Luna una forma de afianzar su dominación, se convertía para los fervorosos judíos en una luz de autonomía para volver al viejo señorío de Jerusalén. A eso querían llegar, como se verá, a través de la observancia de la Ley de Moisés, del culto en el Templo y de la prohibición de matrimonios mixtos o con extranjeros.
2. ALTERNATIVAS EN JUEGO
Después de la vuelta del destierro se entremezclaron varios proyectos de organización social. Más que planes formalmente colocados como tales eran formas de analizar la situación y, sobretodo, diversas posiciones acerca de lo que se debía hacer para recomenzar el camino truncado por asirios y babilonios.
El origen de estas alternativas era variado: sacerdotal, profético, popular. Cada una tuvo su momento histórico, que no necesariamente coincidió con la época de Esdrás en Jerusalén. Sin embargo, el que se hayan desarrollado en un tiempo histórico cercano a este reformador sugiere tenerlos en cuenta, para comprender mejor la idea de reconstrucción que Esdrás adelantó.
2.1. El Tercer Isaías
El profeta anónimo del tercer Isaías (Is. 56-66) actúa en Judá en la última mitad del siglo VI a C.
Comprende la terrible situación del pueblo, especialmente la crisis de esperanza producida ante la demora en la construcción del templo (probablemente predicó entre el 537 y el 520). Para él, la restauración se llevaría a cabo alrededor de Jerusalén. Se llegaría a recomponer la globalidad escindida de los elementos existentes: judíos provenientes del exilio, judíos que quedaron en el país y extranjeros que moraban en Judá y Benjamín.
Una de sus preocupaciones principales era la integración de los extranjeros. En algunos pasajes pide el aniquilamiento de las naciones que se obstinan en el mal (Is. 63,3-6; 64,1; 66,15.16.24). En otros, coloca los pueblos foráneos al servicio de Jerusalén (Is. 60,3-11.13.17; 61,5-9; 62,2-8; 66,12). No obstante, en líneas generales, se coloca en la tónica de la admisión de extranjeros en el seno del pueblo de Dios, así como a favor de la crítica de las genealogías (Is. 56,1-7; 58,7) y hasta en el ejercicio del sacerdocio (Is. 66,21).
A pesar de la importancia de Jerusalén no ocurre lo mismo con el templo, que no interesa a Yahveh (Is. 66,1-2), el Dios que habita en lo alto y con los aplastados y humillados de la tierra (Is. 57,15). El profeta critica los ayunos, que tienen tanto peso en el santuario post-exílico (Is. 58,1-12). Su bella utopía ni siquiera menciona el templo (Is. 65,17-25), enfatiza la venida de una vida larga y abundante 6.
2.2. Zorobabel - Josué - Ageo - Zacarías
Desde diversos puntos de vista estos cuatro actores se juntan alrededor de un proyecto de reconstrucción que tiene como centro el templo de Jerusalén. Actúan con una cierta coordinación entre los años 520- 515 a .C. y, sobre todo en los dos primeros años, cuando se anunciaron las profecías de Ageo y Zacarías.
Zorobabel era descendiente del rey de Judá (1 Cor. 3,17-19). Josué era de la casa del sumo sacerdote de Jerusalén (1 Cor. 5,4041; Esd. 3,2). Ellos querían reconstruir la hegemonía de sus antecesores, por medio del altar y el templo. A partir de allí se restablecería todo el pueblo, que saldría de la crisis causada por la invasión de Nabucodonosor, interpretada como castigo de Dios (Ag. 1,3-11).
A distancia y con diferencias, los profetas Ageo y Zacarías apoyaron esta propuesta. Para Ageo, la reconstrucción del templo será el inicio de una nueva era de bendiciones y el fin del régimen tributario. La plata y el oro pertenecen sólo a Yahveh y nadie podrá extorsionar al pueblo (Ag. 2,1-9).
La restauración del trono de David (Ag. 2,20-23), culmen de la obra del profeta, relaciona la construcción del templo con el anuncio de una abundante cosecha y la llegada del Mesías para restaurar la autonomía de Judá y la liberación del yugo persa (Ag. 2,7.8.21.22) 7.
Zacarías comprende que la reconstrucción del templo y la realización de la promesa davídica implicarán la unidad de la empresa de la restauración nacional (Zac. 1,16). En ese plan, Zorobabel es descendiente legítimo y germen esperado (Zac. 3,8). Tendrá la majestad del rey davídico (Jer. 22,18). El sumo sacerdote ocupará un lugar destacado y habrá un Consejo de armonía entre los dos poderes. El futuro, presentado en la perspectiva deuteronómica será un acontecimiento que dependerá de la manera como el pueblo obedezca a la voluntad de Yahveh (Deut. 28,1; Zac. 7,13).
Esta alternativa tuvo algún éxito. Se reconstruyó el templo. Sin embargo, con Zorobabel no se restauró el trono de David. Tampoco se acabó el dominio extranjero ni se terminaron las pesadas obligaciones de los tributos que los campesinos habrían de pagar sucesivamente a persas, griegos y romanos.
2.3. Rut
La propuesta de Rut se sitúa hacia el año 450 a .C. El relato bíblico actual recoge sus características principales. Plantea el respeto a los derechos de los pobres, especialmente de la tierra, del trabajo y del pan. Precisamente el texto se desarrolla en Belén (casa del pan) y no en Jerusalén, que ni siquiera es mencionada en el texto. No le interesa la reconstrucción del templo ni se preocupa por la defensa de las listas de los israelitas puros. Tampoco desprecia a los extranjeros. Al contrario, los coloca como centro de la restauración, junto con la gente que en Judá guarda la ley, como Booz y Nohemi.
El libro de Rut se hace al lado de los campesinos. La clave de la reorganización social se coloca en la recuperación de la tierra para los pobres, la producción en ella de lo necesario para vivir y la restauración de la organización familiar mínima (Clan). Estas expresiones sociales y políticas son posibles junto con la fidelidad a la alianza de Yahveh con su pueblo 8.
2.4. Nehemías-Esdrás
Aunque tienen dos acentos diferentes: reorganización administrativa (Nehemías) y religiosa (Esdrás), se pueden colocar en la misma alternativa general, especialmente en la segunda parte de la misión de Nehemías, en la cual tuvo mayores coincidencias con Esdrás (Esd. 9 a 10; Neh. 13,4-31). En ese tiempo coinciden en la propuesta moralizadora y de vuelta a la Ley, como camino de la reconstrucción (Neh. 13,23-31).
Esdrás, quien ya era un respetado sacerdote entre los exiliados en Babilonia, estuvo en Jerusalén durante un período corto, probablemente entre 6 meses y tres años. Sin embargo se discute cuándo fue y si se encontró o no con Nehemías. Muchos especialistas se inclinan, como Martin Noth, por colocar primero a Nehemías y después a Esdrás. Otros, como Herrmann, piensan que fueron simultáneos y se entrecruzaron. Algunos más recientes sitúan primero a Esdrás y después a Nehemías 9.
En cuanto a la época de la misión de Esdrás existen tres hipótesis. Los que aceptan la versión de Esdrás (Esd. 7,7), según la cual llegó en el 72 año de Artajerjes I ( 458 a .C.), o sea, unos 13 años antes de Nehemías. Los que interpretan ese mismo pasaje como si fuera del 7º año de Artajerjes II (398), cuando ya Nehemías había pasado por Jerusalén. Finalmente, aquellos que piensan que ‘7º año' fue un error de los escribas, en vez de haber colocado 372 año del reinado de Artajerjes I ( 428 a .C.), antes que Nehemías terminara su segunda misión en la ciudad santa.
Según esta última hipótesis que parece la más probable, Nehemías se habría vuelto a Babilonia en el 433 y unos dos años después habría retornado a Jerusalén (Neh. 13,6), para quedarse posiblemente hasta la muerte de quien lo había nombrado, Artajerjes 1, en el 424 a .C. En ese período, su misión se encontró y complementó con la de Esdrás , a quien podríamos situar entre el 431 y el 424 a .C.; ó más exactamente entre el 427 y el 426 a .C. 10.
Nehemías tenía propiedades. Pertenecía a los sectores económicos medios de Judá. A partir de su ejemplo (Neh. 5,14-15) quiso que los dueños de tierras devolvieran aquella parte que habían conseguido por el endeudamiento de los campesinos pobres (Neh. 5,7-13). Con esto quería el retorno a la Ley del año Jubilar propuesto en el Antiguo Israel como forma de evitar el enriquecimiento excesivo de los poderosos y de mantener la solidaridad del pueblo 11.
Nehemías reconstruye las murallas de Jerusalén y le da una nueva organización administrativa. En su segunda estadía en la ciudad se preocupa, como Esdrás, por la proliferación de matrimonios con extranjeras.
La propuesta de Esdrás-Nehemías enfatiza dos aspectos: la Ley y la pureza de la raza. Por eso, Esdrás insiste en la lectura del Pentateuco, que hace frecuentemente en el templo (Neh. 8,1-8). También, en la expulsión de las extranjeras con sus hijos (Esd. 10,3.11). Este escribano solamente traía la misión de moralizar con base en la Ley, él mismo era un ferviente convencido de ésta.
2.5. Conclusión: Identidad y Tradición
La pregunta que subyace a todos los proyectos de reconstrucción es la identidad nacional. ¿Cómo puede mantenerse la autonomía frente a otros pueblos y especialmente al imperio persa?, ¿Qué le da sentido al nuevo pueblo surgido de los escombros de la destrucción babilónica?
El sujeto histórico de esa identidad son los sectores pobres, periféricos y extranjeros (III Isaías y Rut); Los poderosos: rey y sumo sacerdote (Zorobabel-Josué); o los niveles medios: propietarios de tierras y sacerdotes (Nehemías-Esdrás).
Todos ellos recurren a la tradición para pensar el futuro, pero enfatizan aspectos diferentes. La vuelta a la justicia siempre querida por Yahveh y exigida por los profetas (III Isaías); el retorno del culto en el templo propio del tiempo de la monarquía (Zorobabel-Josué-Ageo-Zacarías); el regreso a la vida de los clanes y de una vida digna para todos, como en la época de los jueces (Rut); la fidelidad a la Ley y a la pureza de la raza, semejantes a la renovación del s. VII con el rey Osías (Nehemías-Esdrás).
La utopía en relación con los extranjeros ubica los diferentes proyectos, pero también en forma diferente. Los habitantes de más allá de Judá y Benjamín deben hacer parte del futuro (III Isaías, Rut) o deben quedar por fuera, precisamente para asegurar la identidad inclusive étnica (Zorobabel-Josué y, especialmente, Nehemías-Esdrás).
Esta última propuesta se impuso con el correr del tiempo. Implicará posiciones dogmáticas y exclusivistas criticadas por Jesús de Nazaret durante su ministerio. El no aceptó la eliminación de los samaritanos (Jn. 4,lss.), el desprecio de los impuros, enfermos y pecadores (Jn. 9,lss.). Retomó en su práctica elementos ya existentes en las alternativas de Rut, del III Isaías y de los profetas. Volvió a la tradición pero la recreó abriéndola a los ámbitos de la solidaridad universal.
3. MATRIMONIOS CON EXTRANJERAS
El juego de las alternativas sociales de reconstrucción hace surgir algunos cuestionamientos a la propuesta de Esdrás. Por eso vale la pena analizarla más despacio. Se hará a partir de los dos últimos capítulos del libro que lleva su nombre (Esd. 9 y 10) 12.
3.1. El Libro de Esdrás
Tanto el libro de Esdrás como el de Nehemías tuvieron su compilación hacia el final del siglo IV a.C. Originalmente seguían a las Crónicas, como segunda parte de un conjunto llamado historia del cronista.
El contexto redaccional del cronista se percibe en algunas características. El verdadero Israel lo conforman solamente Judá y Benjamín (Esd. 1,5; 4,1; Neh. 11,4); se excluye y silencia la historia de las otras tribus. Todo elemento venido del Norte del país es sospechoso y, de manera especial los samaritanos. La imagen ideal de la comunidad depende de la actividad de los sacerdotes y los levitas (Neh. 12,44ss.), quienes a su vez giran alrededor del templo 13.
El texto de Esdrás, que es una mezcla de Hebreo y Arameo (lengua oficial del imperio persa en las provincias del Oeste), tiene la siguiente estructura 14:
1,1 á 4,5: Historia de la restauración bajo el rey Ciro.
4,6 á 6,22: Reconstrucción del templo bajo el rey Darío.
7,1 á 10,44: Organización de Esdrás y Nehemías.
El último trozo (Esd. 7,1 á 10,44), complementado con el libro de Nehemías (Neh. 7,72b á 9,37), tiene esta secuencia:
Esd. 7,1 á 8,36: Viaje de Esdrás a Jerusalén.
Neh. 7,72b á 8,18: Lectura de la Ley por parte de Esdrás.
Esd. 9,1 á 10,44: Los matrimonios mixtos.
Neh. 9,1-37: Ceremonia Expiatoria.
El redactor final se basó en el informe que Esdrás debió elaborar para las autoridades persas, quienes le había encargado esa misión en Jerusalén.
3.2. Los Matrimonios Mixtos
Los capítulos 9 y 10 de Esdrás se refieren particularmente a los matrimonios mixtos. La principal preocupación del texto es el alejamiento de Yahveh, manifestado en el matrimonio con mujeres extranjeras, 8 veces mencionadas en estos dos capítulos (Esd. 9,2; 10,2.3.10.11.17.18.44).
El centro de preocupación son los deportados (la golah), 5 veces mencionados como tales (Esd. 9,4; 10,6.7.8.16) y 3 veces llamados resto (Esd. 9,8; 10,14.15). Ellos han cometido la idolatría, a pesar de tanto amor de Dios (Esd. 9,8).
Teniendo como principal este punto anterior, se puede percibir el texto en esta secuencia:
9, 1-4: Dolor de Esdrás ante el pecado del pueblo.
9, 5-15: Confesión de Esdrás.
10, 1-5; Compromiso de los dirigentes del pueblo.
10, 6-17: Asamblea de deportados y realización de la reforma.
10,18-44: Lista de los que se habían casado con extranjeras.
3.3. Esdrás Rasga Sus Vestiduras (Esd. 9,1-4)
Esta imagen (Esd. 9,3) es como un imán que atrae y permite entender el primer trozo del capítulo 9. Quiere manifestar el dolor que el reformador experimenta al encontrar a su pueblo en contravía de la Ley (9,4). Probablemente se refiere a Deut. 7,14: “Cuando Yahveh tu Dios... haya arrojado delante de ti a naciones numerosas... no emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu hijo; porque tu hijo se apartaría de mi seguimiento, serviría a otros dioses...” (Ver también Ex. 33,31-33 y 34,12-16).
Esdrás se encuentra con la realidad de los matrimonios mixtos. Muchos ciudadanos del clero y de los laicos, inclusive miembros de la familia de los sumos sacerdotes están implicados (Esd. 10,18; Neh. 13,28). Se basará en la Ley, para ayudar a que el pueblo retome al camino de Yahveh. Lo hace desde una posición que no se puede llamar “legalista”, como queda claro en su bella oración a Yahveh.
3.4. Oración de Esdrás (Esd. 9,5-15)
Esdrás supera el legalismo estrecho del cual ha sido frecuentemente acusado. En su oración recoge los momentos principales del culto judío, colocados más allá de la miopía de la norma que no tiene en cuenta la vida. Tales puntos son los siguientes: arrepentimiento (9,6), confesión de los pecados (9,7.10), petición de perdón a Dios (9,15), recuerdo de la historia del pueblo con sus infidelidades (9,7-9) y acto de confianza en Dios (9,13-15).
Esdrás propone una vida de fidelidad a Yahveh. Compara la situación de su época (“pero ahora” 9,10) con la del pueblo antiguo, contaminado por la impureza de Canaan, en los albores de Israel (Esd. 9,11-12). Ahí es clara la referencia al texto citado arriba sobre el Deuteronomio: “No darás” (Deut. 7,3). Igualmente la expresión: “no buscarás nunca su paz ni su bienestar” (Deut. 23,7).
La reconstrucción que se propone quiere acabar con la idolatría (9,11), expresada en el texto como abominación o inmundicia (9,1.14). Es una posición de connivencia total con las religiones de los pueblos vecinos, un extremo de flexibilidad religiosa que está llevando a perder la identidad fundada en Yahveh, Dios único. Esto no sólo lo critica Esdrás. Fue un reclamo constante en la Sagrada Escritura (Deut. 18.9; 1 Rey 14,24; 2 Rey 16,3; 21,2; 2 Cró. 28,3; 33;2; 36,14).
3.5. Los dirigentes del pueblo ayudan a Esdrás (Esd. 10,1-5)
Sekanías tiene que animar a Esdrás en su desolación (Esd. 10,2-4). Tal era la tristeza en la que se hallaba sumido. Quizá esto signifique también la dificultad de la tarea del reformador y la resistencia de los deportados. Por eso, Esdrás quiere primero la adhesión de los líderes del pueblo (10,5). Le espera una tarea bastante controvertida y complicada. Continúa su oración y ayuna la noche entera, “a causa de la rebeldía de los deportados” (10,6).
Era obvio. Si los dirigentes no apoyaban, sus manos estarían totalmente atadas. En una sociedad profundamente oligárquica como aquella, no había otra forma pacífica para una alternativa como la que se planteaba.
3.6. Realización de la Reforma (Esd. 10,6-15)
En un plazo de tres días se reunieron en Jerusalén todos los hombres de Judá y Benjamín (10,9). Probablemente quienes convocaron fueron los “jefes y los príncipes” (10,5). No era difícil que lo hicieran en tan poco tiempo, porque los límites eran estrechos. Llegaban hasta Betel (Esd. 2,28), Lod (2,33) y Jericó (2.34). Hacia el año 522 a .C., la población total de Judá difícilmente pasaría de 20 mil personas.
Esdrás arengó a la asamblea y le hizo ver su trasgresión contra Yahveh (Esd. 10,10-11). Respondieron “sí, haremos como tú dices” (Esd. 10,12). Pero, como era época de lluvias pidieron que se aplazara un poco el proceso, para que los que venían de fuera de la ciudad pudieran quedarse en Jerusalén a la intemperie durante el verano (Esd. 10,13). Solicitaron que se nombrara una comisión de notables “nuestros jefes” (Esd. 10,13), compuesta por los príncipes, junto con ancianos y jueces, para que averiguaran los casos de matrimonios mixtos en cada localidad.
La rebeldía de Jonatán y Yajzeias, con el apoyo de Mesul-lam y del levita Sabtay (Esd. 10,15) puede estar reflejando la oposición de un sector de la asamblea, del cual estos eran sus dirigentes. El rechazo era previsible, pues se trataba de una reforma que alteraba considerablemente el rumbo de la vida en Jerusalén y sus cercanías. Por otro lado, este versículo, que entra en el texto en una forma tan abrupta, puede pertenecer a una lectura alternativa de los acontecimientos, menos triunfalista de la labor de Esdrás.
Probablemente, el mismo Esdrás presidió la comisión de inquérito. El texto nos dice que seleccionó las personas más adecuadas para ayudarle (Esd. 10,16). Quizá era el más adecuado. Estaba menos ligado los intereses locales, pues llevaba poco tiempo en Jerusalén. En un tiempo aproximado de tres meses (Tebeth, Shebat y Adar) terminan su labor (Esd. 10,17).
3.7. Listas de casados con extranjeras (Esd. 10,18-44)
Se especifican los nombres de sacerdotes (Esd. 10,18-22), levitas (Esd. 10,23-25) y laicos ó “israelitas” (Esd. 10,25-43). Es de suponer que no están todos los matrimonios mixtos, por cuanto se había anunciado a lo largo del texto que eran muchos los deportados que estaban en esa situación. Quizá se mencionan los más conocidos e importantes.
De esta forma, con la disolución de matrimonios con extranjeras y con la organización de Esdrás en Judá y Benjamín, se inició una nueva etapa histórica. Se pasó de un Israel comprendido como nación, a una comunidad sujeta a la Ley; de una nacionalidad política étnica y cúltica a una comunidad que pone en el centro de su normatividad la Ley de Moisés y que puede estar desparramada por todo el mundo 15.
CONCLUSIÓN
El proyecto de reconstrucción de Esdrás quiso recuperar la identidad del pueblo volviendo a sus raíces históricas y religiosas. El verdadero Israel era el pueblo de Yahveh, único Dios verdadero, celoso ante los otros dioses que, como intrusos, querían disputarle el terreno. Fue una alternativa centrada en la religión, comprendida como el corazón de la cultura judía.
Buscar la identidad para ellos implicaba frenar un proceso perceptible de desintegración nacional, rápidamente acelerado con el destierro a Babilonia. Era indispensable replantearse el tejido mínimo de la solidaridad como nación, como pueblo. A los ojos de Esdrás y sus colaboradores hacia falta proteger a la comunidad renaciente, el “resto” que volvía del cautiverio. En ellos se afincaban el futuro y las esperanzas todas.
Sin embargo, esta alternativa tuvo grandes limitaciones. Se preocupó más por la fidelidad a la Ley, que por el hambre de muchos hombres y mujeres de la época, especialmente campesinos. Le dio tanta importancia a la religión que no se interesó en los problemas económicos que padecía la mayoría de la población.
Sobrevaloró tanto el Yahvismo y la Ley que llegó a la intransigencia con otros dioses y con otras religiones. De esa forma hizo imposible la convivencia pacífica y el diálogo con otros contextos de sentido religioso, sobre el mundo y la existencia humana.
Le dio tanto peso a la identidad y autonomía que se olvidó, prácticamente, de que ambas se construyen en forma relativa: en relación con otras identidades y autonomías, otras culturas, otros pueblos, los “extranjeros”.
Estas puntadas algo nos dicen hoy, en el juego de alternativas que también se perciben durante la celebración de los 500 años del “descubrimiento” de América Latina. No tiene sentido el retorno a una catolicidad omnipotente, regida por las categorías de unidad, integración, verdad y autoridad y, por lo tanto, desconocedora de la pluralidad cultural y religiosa de los pueblos del continente 16.
Es hora de apostarle a un proyecto realmente alternativo, que incluya los intereses de los más pobres; que recoja los anhelos de quienes llevan medio milenio de oprobios sobre sus espaldas; y que alimente la solidaridad y la esperanza del mosaico de elementos que configuran nuestros pueblos: indígenas y blancos, mestizos y negros; protestantes y católicos, creyentes y no creyentes.
Neftali Vélez Chaverra, Apartado Aéreo 25.916 , Bogotá P.E. , Colombia
Otras obras consultadas:
Castel, Francois: “Historia de Israel y de Judá, desde los orígenes hasta el siglo II d.C.” Ed. Verbo Divino, Pamplona, 1984, pp. 139-156.
Cazelles, Henri: “Historia política de Israel, desde as origens ate Alexandre Magno”, Ed. Paulinas, s.p. 1986, pp. 195-233.
Gorgulho, Gilberto: “Zacarias, a vinda do Messias Pobre”, comentario bíblico, Ed. Vozes, Petropolis 1985, 135 pp.
1 Schwantes, Milton: “Ageo, comentario Bíblico”, Vozes, Petrópolis, 1986, pp. 1-11.
2 Mesters, Carlos: “Rut, comentario bíblico”, Vozes, Petrópolis, 1986, pp. 1-19.
3 Croatto, José S.: “La deuda en la reforma social de Nehemías”. Un estudio de Nehemías 5,1-19, en Ribla Nos. 5-6, pp. 27-37. Cfr. Kippenberg, Hans; “Religiao e formaçao de classes na antiga Judéia” Ed. Paulina, s.p. 1988, pp. 40-59.
4 Ricciotti, Giuseppe: “Historia de Israel. Desde la cautividad hasta el año 135 d.C.”, Ed. LM. Barcelona, 1947, pp. 93-117.
5 Ryle, Herbert E. (Edit): “The Books of Ezra and Nehemiah”. Cambridge : at the University Press. 1907. pp. 34-36 (introd).
6 Pixley, Jorge: “Historia de Israel desde la perspectiva de los pobres”, Palabra ediciones, 1989. pp. 82-83.
7 Steinmann. Jean: “Le Livre de la consolation d'Israel et le prophetes du retour del'Exil”, Ed. Du Cerf, París, 1960, pp. 215-22; Schwantes, Milton op. cit. pp. 1-15.
8 Mesters, Carlos. op. cit. pp. 20-67.
9 Hermann. Siegfried: “Historia de Israel en la época del A.T.”, Ed. Sigueme, Salamanca, 1985, pp. 405; Gottwald, Norman: “Introducao Socioliteraria a Biblia Hebraica” Ed. Paulinas, s.p., 1988, p. 409.
10 Ecole Biblique de Jerusalem: “Le livree de Esdras et Nehemie ”. Ed. Du Cerf. París 1953, pp. 19-20.
11 Croatto, José.: “La deuda en la reforma social de Nehemías” op. cit. pp. 27-37.
12 Ryle, Herbert E (Edit): op. cit. pp. 1-72 (introd) y 113-144; Traduction Oecumenique de la Bible, A.T.”, Ed. Du Cerf, 1983, pp. 1721-1726.
13 Ecole Biblique de Jerusalem op. cit. pp. 1-26 y 57-64.
14 Fillon, L: “Histoire d'Israel peuple de Dieu”, tomo III, de la fin de la captivite de Babylone a la ruine de l'etat juif”, Librairie Letouzey et Ane, París, 1928, pp. 5ss.
15 Gottwalt, Norman, op.cit. p. 407.
16 La discusión de la temática de la Conferencia Episcopal Católica en Santo Domingo está en su auge. Cfr. Boff, Clodovis: “Hobbesianismo pastoral” en Reb, Vozes, Petropolis, Marzo de 1990; y del mismo autor: “Para onde ira a Igreja de A.L.,?, en REB, Vozes Petropolis. Junio de 1990, pp. 275-237.
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